One Direction Novelas



Blog dedicado a publicar novelas (fan fictions) de One Direction. Soy @backforbritish y soy la autora y propietaria de todas las novelas que se publican en este blog.

( - TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS - )

SI TENÉIS TWITTER MANDADME UN TWEET DICIÉNDOME QUE OS AVISE CUANDO SUBA UN CAPITULO NUEVO.

Espero que os guste:

miércoles, 11 de marzo de 2015

Forbidden - Capítulo 43

(Hola, soy backforbritish y quiero pedir disculpas a todos aquellos que estuvieron pendiente de la actualización de Forbidden durante tanto tiempo. Aparte de que estuve liada con mis estudios, tampoco sabía cómo seguir la fanfic, esa fue la causa del paro tan grande que ha tenido. Gracias de todo corazón por no dejarla.)
(Es recomendable que leáis el capítulo 42 por si no recordáis algunos detalles.)






El sueño venció Harry en las siguientes horas, decidió que mi pecho era su nueva y cómoda almohada, y que mis uñas acariciando tranquilamente su espalda podría ser mejor que miles de masajes. Habíamos gastado hasta nuestra última gota de energía para hacer que nuestros cuerpos pudiesen resistir a tal arrebato de placer que ambos nos habíamos otorgado. La verdad es que no sé cómo no me he quedado fuera de combate, como él, mas por mucho que intento cerrar los ojos, acomodarme bajo su cuerpo, pesado, y ahora acalorado, no puedo.
Me he entregado a Harry en cuerpo y alma, jamás había dejado a nadie hacer esto, atravesar los muros de mi cabeza y de mis sentimientos, aunque con él ha sido sencillamente fácil. No intentaré dar una explicación a esto, buscar una explicación para todo lo que siento ahora mismo es muy difícil, claramente imposible a menos que alguien se adentre debajo de mi piel, como Harry ha hecho.
 Poco a poco me doy cuenta que hay preguntas que jamás tendrán respuestas o habrá otras de las cuales yo no querré saber. Pero si intento encontrarle una respuesta a todo esto, es decir, ¿por qué él y no otro? Sé que su atractivo ha influido mucho, ¿quién puede resistirse a esa pequeña melena oscura y algo ondulada, echada hacia atrás dejando a la vista unos impresionantes ojos verdes? Y no quiero hablar de su cuerpo pues estoy segura de que o tendré que aguantarme las ganas de hacerle mío nuevamente o despertaré a mi cansado hombre para un segundo asalto.
Mi mano cansada de hacerle caricias cae hacia la cama, e incluso dormido extraña ese tacto que ha perdido. Lo sé por la arruga formada en su entrecejo. Sonrío y beso su cabeza. Dormido solo parece un chico sin problemas, alguien que no tiene que ocultarme al mundo, como si fuese frágil, como si fuese un pequeño tesoro que ha encontrado y teme que se lo arrebaten de sus manos. Así me hace sentir muchas veces, lo hace por mi, pero yo también quiero hacer algo por él. Quiero ayudarle. Ya no por mi innata curiosidad, ahora es porque Harry me importa más que yo misma.
Observo como su boca algo entreabierta deja pasar pequeños ronquidos casi inaudibles, estos no tienen nada que ver con los horribles sonidos que suelta  Parker. Parker... Suspiro y pestañeo un par de veces para quitarme de la mente la aterradora imagen de él tirado en el suelo y cubierto de moratones. Quien le haya hecho eso a mi amigo tendrá relación con Harry, estoy segura y la sola idea de que le puedan hacer daño a él me pone los pelos de punta.
Hay otra idea... Otra sospecha que coexiste en mi mente con la primera, pero es una locura o quizás no quiera admitirlo porque mis sentimientos puedan conmigo.
   -Tú nunca me defraudarías, ¿verdad? -Susurro.
Reacciona a mi voz en su trance de sueño haciendo que su espalda se ensanche y vuelva a su estado normal en un suspiro y me acerca aún más a él, si es posible.
Al final el sueño me vence y me sumo a la comodidad y tranquilidad de tenerle a mi lado, sabiendo que no le está pasando nada malo, sabiendo que, por hoy, él está bien.


Los radiantes rayos de sol se hacen paso a través del ventanal de su habitación ahora iluminada. No sé cuántas horas he dormido, creo que pocas, pues él aún sigue de la misma forma que cuando cerré los ojos por última vez, aunque estoy realmente renovada. Alargo la mano hacia la mesita de noche y cojo su móvil para ver la hora y hacerme una idea de que es lo que voy a comer, si un desayuno o un almuerzo. Afortunadamente no son más de las doce menos cuarto, eso quiere decir que tenemos el tiempo suficiente para arreglarnos e ir al hospital. No hemos estado atentos al teléfono como le prometimos a Megan por si ocurría algo malo, sinceramente ni me acuerdo de donde puse el mío, aunque comprobar que Harry no tiene ninguna llamada perdida es tranquilizador.
Noto como el hombre que usa mi cuerpo como almohada empieza a estirar las piernas y a soltar bostezos interrumpidos mientras se separa de mi y se estira por completo revolviéndose en las sábanas, quitándomelas de encima sin apenas darme cuenta, aunque agarro un trozo de manta cuando recuerdo que estoy desnuda. Me río y dejo su móvil en la mesita. Él sigue enrollándose con dificultad en las sábanas ya que hago un intento flojo, por culpa de mi risa, de retener algo que me cubra.
   -¡Quieres darme la manta! -Exijo en un tono poco persuasivo gracias a mi risa.
Se hace el dormido, aunque oigo como de su garganta sale una risa tonta. Él me ignora y da un fuerte tirón que finalmente deja mi cuerpo al descubierto. Será gilipollas, pienso divertida mientras me abrazo las rodillas rápidamente.
   -Las sábanas solo son útiles cuando hace frío -gira su cuerpo hacia el mío y me observa de arriba abajo desvergonzadamente -. Y aun así, en tu cuerpo, no son más que un simple estorbo.
Mis mejillas se tornan rosadas e intento guardarme esa sonrisa que está luchando por salir, no quiero hacerle saber que me gana con cada palabra que suelta por esa deseable boca.
   -Hazme una foto, te duraría más. -Insinúo dándole la espalda mientras me arrastro por la cama. Voy a buscar la camiseta que me dejó. Harry sonríe maliciosamente. No quiero saber lo que le ronda por la cabeza, ¿una sesión de fotos desnudas? Ni loca, ¿o es que ya las tiene? Es posible. Bien, otra pregunta más para el montón. Un quejido sale sin querer de mi garganta al levantarme, ha sido como una pequeña punzada en mi parte más íntima que se ha ido al instante.
   -¿Estas bien? -Pregunta alarmado.
Sonrío y dejo escapar el aire por la nariz. Mis amigas habían comentado lo mucho que dolía quitarse la virginidad y lo que dolía después al andar, pensaba que solo eran exageraciones, que no podía ser así si el punto máximo de placer se obtiene después de un dolor tan inmenso, la verdad es que no es como ellas lo describían, es aún peor, y me temo que mi cuerpo a va estar recordándome que ya no volveré a ser una santa durante lo que quiera permanecer esta incómoda sensación. Intentaré tomarme las cosas un poco más en serio en cuanto a avisos de estos
   -Si.
Nunca se lo admitiré, o por ahora no, pero creo que nunca me he sentido así de bien porque nunca he conocido a nadie que me haga sentir lo que él me provoca.
Me levanto de la cama y ando normal sin notar apenas los incómodos pinchazos. Cojo su sudadera gris y me la pongo introduciendo primero la cabeza y luego los dos brazos uno a uno, camino hacia un espejo apoyado en la pared, esperando encontrarme con una imagen cansada y distinta de mí, así es, mi pelo es un bonito desastre que más tarde arreglaré y las mejillas sonrojadas delatan lo feliz que me siento, parezco una niña de diez años el día de navidad aunque no lo quiera reconocer. Froto con cuidado mis ojos manchados de rímel corrido, sinceramente anoche lo que menos me preocupaba era desmaquillarme y parecer una persona decente. Siento como se sitúa detrás de mi e introduce sus manos por el hueco que hay entre mis codos y el vientre para entrelazar sus dedos y aferrarme a él en un abrazo. Abro los ojos para descubrir a un adonis fibroso vestido con un pantalón gris largo de un pijama. ¿Se podría quedar así de por vida, por favor? Cuela su cabeza en el hueco derecho de mi cuello, haciéndose paso entre besos y besos que recorren desde la base del cuello hasta la parte de atrás de mi oído. Mi boca se abre buscando el cúmulo de aire que Harry acaba de arrebatar a mis pulmones y dejo escapar un gemido que reclama su atención levantando la vista para encajarla con la mía en el reflejo, sin dejar de acariciar mi cuello con sus labios. Observamos una imagen deseosa de dos jóvenes que apenas saben algo del otro, o por lo menos mi caso, observamos como la necesidad de sentir el roce de nuestros cuerpos rebosa por cada uno de nuestros poros, la necesidad del cariño, del deseo, del amor y sobre todo del miedo. Miedo a no saber lo que nos depara y aunque algunos lo vean como una aventura yo lo asimilo de una forma distinta, lo asimilo como una putada, pues si alguna vez rompe mi corazón no seré lo suficientemente fuerte como para olvidarle, para olvidar lo que Harry me provoca. Le necesito a él, a él y a su insoportable manera de ser.
Suspira, haciéndome sentir el cálido roce de su aliento.
   -Deberías ir al hospital para ver a Parker.
Le observo por el cristal durante unos segundos. ¿Debería ir? ¿Eso implica que él no viene?
   -¿Y qué pasa contigo?
   -Que si nos vuelven a ver juntos, lo que le ha pasado a Parker, no es nada comparado con lo que me podrían hacer a mí. -Contesta bastante apático - O a ti.
Contengo la respiración y aprieto los dientes. El nudo que se ha formado en mi garganta es casi doloroso, y aunque quiera hablar, preguntar por más, estoy aprendiendo las formas para contenerme.
Me deshago indiferente de su abrazo y suspiro mientras salgo de la habitación. Me cuesta la vida no volverme para decirle que un amigo no hace esto, pero seguramente me respondería algo semejante a  ''no entiendes nada'' y como he dicho antes, intento contenerme. Me dirijo hacia donde dejó mi camisa y mi pantalón; como siempre mi cabeza se había hecho ilusiones de que podíamos haber avanzado un poco, que quizás se había ablandado con lo de esta noche, pero eso sería un mundo paralelo donde su enigma no se interpusiera entre los dos. Cojo los pantalones doblados del respaldo de la silla y los sacudo para meter un pie, luego el otro y abrocharme el botón, lo mismo hago con la camisa, me la pongo después de sacarme la sudadera impregnada de su adicto olor. Sé que no me quita ojo de encima y no puedo ignorar el hecho de que me está poniendo demasiado nerviosa. Cuando termino, salimos de la habitación aún sumergidos en un silencio. Cuando llegamos a la entrada alzo la mano para coger mi bolso del perchero, pero Harry se adelanta y lo agarra antes para detenerme.
   -Prefiero mil veces que nos enfademos a que me ignores. -Dice Harry.
Me sorprende la capacidad de deducción que tiene, me podría prestar un poco.
   -No te ignoro. -Miento sin poder mirarle a la cara.
   -No me mientas, Samantha. -Susurra inclinándose a mí.
Vuelvo mis ojos hacia él y trago en seco.
   -No estoy enfadada contigo, tan solo es que a él le gustaría tenerte ahí.
   -¿Crees que a mí...
Interrumpo su frase negando con la cabeza.
   -No creo nada -respondo tranquila. -Yo solo... solo... Ten mucho cuidado, Harry.
Nos miramos durante un par de segundos, intento recopilar la fuerza y valentía suficiente como para ser yo la que le arrebate un mero beso de despedida, aunque suene estúpido después de haber hecho el amor y de miles de besos anteriores. Me devuelve el beso sin tocarme, aunque sus labios han sabido responder a los míos con el mismo cariño, o quizás más.
   Salgo de su casa intentado pasar desapercibida entre unas enorme gafas de sol oscuras y cabizbaja, si tuviera mi coche sería más fácil salir de aquí rápidamente, sin ser vista. Voy hacia la parada de autobús más cercana y me siento a esperar el próximo bus, aún faltan unos cuantos minutos, así que saco el móvil para distraerme, pero ni si quiera lo desbloqueo. Al otro lado de la carretera un coche cobra vida haciendo que el motor ruja con tranquilidad para lentamente ponerse en marcha y perderse entre la distancia. Lo observo petrificada a través de las oscuras gafas de sol antes de que un vehículo grande tapase mi visión y me transportase de vuelta a la vida real. Guardo el móvil en el bolso y me monto en el autobús.
   A medio día llego al hospital y casi se puede decir que corro hasta la habitación de Parker. Abro la puerta y lo encuentro como lo dejamos ayer, entubado y drogado por todas las mierdas que le están metiendo. No veo a Megan por la habitación cuando cierro la puerta, supongo que habrá salido hace poco y volverá en un par de minutos, no creo que dejase solo a Parker mucho tiempo. Dejo mi bolso en el perchero y bajo la cremallera de mi chaqueta para quitármela y ponerla encima. Me dirijo hacia las ventanas y las cierro un poco, empieza a hacer mucho calor dentro de la habitación. Justo en el momento que mis manos empujan las ventanas hacia abajo mi vista cae en un coche negro aparcado hábilmente detrás de un contenedor, inapreciable a la vista de otras personas, otras personas que no tengan el miedo como sombra.
   -¡Eh! -Chilla Megan.
Cierro las ventanas de golpe y me doy la vuelta alarmada por la situación. Solo puedo advertir su risa entre otros pitidos de esas máquinas que mantienen a Parker amarrado.
   -Joder, que susto.
   -Tampoco soy tan fea. -Actúa como si le hubiera dolido.
Me rio y giro mi cabeza hacia el cristal para observar como el coche sigue estando ahí.
   -¿Qué miras?
   -¿Qué? -Corro las cortinas y me alejo con total normalidad de la ventana. -Nada, solo miraba. Por cierto ¿dónde te habías metido?
   -He ido a la máquina del pasillo a comprar unos sándwiches, a la vista de que no ibas a venir a mi rescate con un buen bistec.
Acepto el sándwich que me ofrece con una sonrisa mientras me rio. Se dirige hacia el sillón acomodado a su gusto por haber dormido ahí toda la noche. Hoy me toca a mí. Eso me hace pensar en su familia, Parker nunca ha sido un chico de mamá o el hijo perfecto de papá, hasta se me hace dificultoso el recuerdo de las caras de sus padres, hace mucho que no les veo o que no sé nada de ellos, él no suele comentar acerca de nada que tenga relación son su familia y tampoco suelo preguntarle pues no suele decir mucho, no es que parezca que no quiere hablar, más bien intenta pasar del tema, como si no supiera nada ni le importase.
   -En serio, últimamente estas muy ida, eh. -Comenta mi mejor amiga con la boca a rebosar del sándwich más asqueroso que he visto en toda mi vida. ¿De qué se lo ha comprado?
   -¿A qué te refieres? - Miro hacia mis manos cuales contienen el triángulo de plástico, lo abro y huele rico, menos mal.
   -Que estas como... -mira hacia un punto perdido en la habitación durante un par de segundos para luego posar sus ojos en los míos.- Así.
No puedo evitar soltar unas carcajadas mientras reposo mi cuerpo contra la cama, con cuidado de no sentarme encima del pie de Parker.
   -Sí, la verdad es que tengo muchas cosas en la cabeza.
   -¿Muchas? -Traga. -Que yo sepa solo tienes a Harry, ¿hay algo que no me hayas contado?
Sé que Megan está conmigo y quizás ella pueda saber algo, pero no estoy completamente segura sobre el hecho de contarle acerca de la persecución del otro día, o de mi nueva y pequeña obsesión con ver coches negros por doquier.
   -Sam... -Megan chasquea los dedos delante de mis ojos para me devuelve a una pequeña habitación aleatoria del hospital. Miro a Parker antes de girar la vista hacia mi mejor amiga, no puedo evitar dejar caer un suspiro.- Si, obviamente también tienes, bueno, tenemos a Parker en mente, pero esto venía de antes.
   -No sé cómo hemos llegado a esto, ni si quiera sabía que Parker andaba metido en esta mierda, ¿cómo no me enteré antes siendo tan amigos?
   -¿A qué te refieres?
   -Sabes muy bien a lo que me refiero Megan... -meto el sándwich medio mordisqueado dentro del recipiente, mis ganas de comer han desaparecido, y lo llevo a la mesa que hay al lado de la cama, está llena de paquetes de gasas usados, hay alguna que otra jeringuilla para agua al lado de estas, supongo que Meg habrá estado humedeciéndole la boca de vez en cuando. Los pelos se me ponen de punta, él estaba perfectamente hace unos días, ¿cómo es posible que ahora estemos aquí? ¿Cómo es posible que él esté así? No puedo entender la brutalidad de los tíos que arremetieron contra él.- No sé en qué mierda andará metido pero debe ser fuerte y llevará tiempo, mucho, no creo que le peguen una paliza porque sí.
   -¿Harry sabe algo? -Curiosea Megan.
   -Harry sabe todo. -Me doy media vuelta y la miro cruzándome de brazos. -Pero como siempre no ha soltado ni mu. ¿Tú sabías algo?
Ella suspira mientras se acomoda en el sofá más incómodo que he visto en mi vida.
   -Sabía que tenía trapicheos, no porque él me lo contara, sino porque de vez en cuando lo veía en las fiestas pasando disimuladamente algo que le cabía en la palma de la mano.
   -¿Vendía droga?
   -No, caramelitos de azúcar.
   -¡Megan! -La regaño.- Pero... Si lo habías visto, ¿por qué no le dijiste nada?- mi tono empieza a ser más elevado.
   -Tampoco tenía pruebas de que fuese eso -alza la voz.- No podía ir y decirle ''¿estas vendiendo droga?'' ya sabes cómo es él, me diría que no, que estoy loca.
   -¿¡Y por qué nunca me lo dijiste!?
No nos habíamos percatado con la pequeña discusión que habíamos iniciado, pero la máquina de pulsaciones emitía más sonidos en un periodo más corto de tiempo.
   -¡Te he dicho que no sabía realmente si era eso! -Se echa un poco para adelante en modo desafiante.
Escuchamos un quejido que nos alerta a ambas, dejamos la conversación en aire y volvemos rápidamente la vista hacia Parker. Por primera vez abría los ojos con muchísima dificultad, como si los párpados le pesasen una tonelada, de su boca tan solo salen quejidos rotos y sus manos tiemblan cuando hace el esfuerzo en vano por intentar acomodarse mejor. Megan sale disparada a llamar a la enfermera mientras yo me quedo con él, completamente acongojada por la imagen que tenía ante mí.
   -Parker... -Gimoteo su nombre.



[COMENTAD QUE OS HA PARECIDO ESTE CAPÍTULO AQUÍ O POR MI TWITTER @BACKFORBRITISH, POR FAVOR, ES MUY IMPORTANTE] [SI OS GUSTÓ Y QUERÉIS SEGUIR LEYENDO FORBIDDEN, MANDADME UN TWEET A MI TWITTER Y OS AVISARÉ CADA VEZ QUE SUBA UN CAPÍTULO NUEVO] [GRACIAS POR LEER]

lunes, 11 de agosto de 2014

Forbidden - Capítulo 42.


   Sus dedos se mueven dentro y fuera de mi a un ritmo rápido aunque a la vez suave, sin dejarme unos minutos si quiera para que mi agitada respiración vuelva a regularse y lo que me sorprende de todo esto es que vuelvo a sentir ganas de hacerle mío al instante. No puedo pararle y decirle que lo deje, por la simple razón de que no quiero que lo haga, ahora mismo, quiero más. ¿Cómo es posible? En mi anterior relación me saciaba justamente al primer orgasmo y no tenía ganas de seguir pues terminaba cansada, Megan, la única persona a la que soy capaz de contarle mi vida sexual, decía que era algo normal, que a ella le pasaba lo mismo y por lo cual nunca le he dado importancia, pero con Harry es todo lo contrario. Y me encanta. Sus caricias y nuestros besos cesan dejándome algo aturdida, no puedo evitar soltar una mueca de tristeza, ¿dónde va? Rueda agilmente hacia el otro lado, se levanta de la cama y suelta una pequeña sonrisa cuando me observa por el rabillo del ojo.
-¿Te resulta gracioso dejarme así?
-No te voy a dejar así, preciosa - dice mientras se agacha hacia el cajón de su mesita de noche, la abre y mete la mano para sacar una cajita.
   Trago en cuanto veo la caja de condones. No es que esté en contra de la protección, claro que no, sé que hay que usarla siempre a menos que te tomes la píldora, solo que mi única y primera experiencia usando un condón fue muy dolorosa y por eso sigo siendo virgen, -aunque si que he sido tocada antes-, le dije a Luke que parase, me estaba haciendo daño, muchísimo y después de unas cuantas súplicas paró. Le odié en el instante que siguió a pesar de que yo le decía que no quería, me hacía daño, supongo que nunca le importaron mis sentimientos ni como me sentía, solo era un juguete más o por lo menos en aquel momento me hizo sentir así. Así que sí, tengo miedo de ese dolor, a que Harry no pare cuando le diga que el dolor es superior a mi. Él saca un paquete y guarda la caja en la mesita de noche. Se da la vuelta y me mira expectante.
-¿Qué pasa?
   Mis pensamientos se desvanecen como una nube de polvo e intento recapacitar su pregunta. Mi boca se abre pero solo sale un nervioso sonido roto.
-Nada -me encojo de hombros muy poco convincente.
   Levanta las cejas acusándome y mueve el paquetito entre sus dedos. Mierda.
-Vamos a aclarar unas cosas.
   Se sube a la cama y gatea hasta ponerse encima de mi con los brazos a cada lado de mi cara. Sus verdes ojos hacen un pequeño recorrido por los míos intentando descifrar lo que no soy capaz de decir, aunque creo que él es consciente de lo que me pasa por la forma en la que he mirado el paquete.
-Uno: Mientes como el culo, y dos: sé que estas nerviosa, pero es normal. No tienes que sentirte presionada, yo no voy a hacer nada que no quieras, ¿entiendes?
   Sus fuertes brazos cubiertos de diseños en tinta oscura a cada lado me hacen sentir segura, estar bajo su imponente y fibroso torso me hace sentir esa protección de la cual deseaba haber sentido mi primera vez y sus palabras me sumergen bajo una especie de encanto que me provoca sentir como si pudiese hacer la mayor locura del mundo tan solo por él. Ay, Dios, es más que perfecto.
-Quiero tratarte bien, no hacerte daño -guía sus apetecibles labios hasta los míos deseosos por un beso y los roza al hablar, desencadenando un leve gemido en mi interior. Lentamente baja hasta mi oído derecho y susurra-. Pero a la vez quiero que chilles tanto mi nombre que los vecinos se enteren de como coño me llamo.
   Suelto el aliento que he retenido sin darme cuenta y lo vuelvo a coger con dificultad. Es la única persona capaz de hacer de mi un puro manojo de deseo. Tengo que concentrarme muchísimo para no soltar el río de lava que se avecina entre mis piernas.
-Y lo he querido desde que te vi desnuda aquel día en el lago.
-Sé que habías sido tú- susurro abriendo los ojos.
-Siempre he sido yo -dice y besa el punto más débil de mi cuello, justo unos centímetros más abajo de mi oído. Gimo con los labios apretados. Dios.
   Me mira para confirmar que no voy a echarme atrás, ¿es que a caso piensa que voy a hacerlo?
-¿Estás segura?
   Parpadeo un par de veces y alzo la mirada hacia Harry.
-Hazme gritar hasta que tus vecinos se enteren de que te llamas Harry.
Ríe y me besa. Se baja de mi para ponerse la protección. Ver como se lo coloca me hace sentir un cosquilleo agradable en la entrepierna. Una vez puesta se hace paso entre mis piernas, de la misma forma que hace apenas unos segundos y me besa, invadiendo mi boca con su juguetona lengua a la vez que siento como su erección presiona mi entrada con cuidado. Sé que está haciendo esto para intentar distraerme y en partes funciona, pero no evita el dolor. Alzo mis manos hacia su cuello mientras abro mis piernas, dejándole más espacio. Los ligamentos del cuello se le tensan al máximo cuando presiona un poco más en mi y yo intento retener un grito causado por el daño. Empiezo a sentir un agudo dolor y me cierro en banda. Ay, duele mucho.
-Dios, Dios, Dios -suplico al despegarme de los labios de Harry.
-No te preocupes, preciosa -su voz es una mezcla de deseo y de preocupación. Sé que le jode estar haciéndome daño, pero es la única manera de poder llegar al placer que ambos deseamos sentir.
   Recupero mi aliento al no sentir ninguna presión. Harry baja su mano a mi muslo y lo sube por encima de su espalda, y aunque él no me lo diga, hago lo mismo con la otra pierna, rodeándolo. Baja su mano hasta mi entrepierna y me acaricia en mi punto íntimo con mucho tacto, cuidándome al completo mientras me toma los labios y la boca como si fuese un pequeño ruego de perdón. Una de mis manos se desplaza de su cuello hacia el cabecero de su cama y agarro un barrote con fuerza mientras que con la otra subo hacia su pelo y enredo mis dedos tirando suavemente de él. Sé cuando le pone que haga eso. Retira su mano de mis muslos y la lleva hacia el colchón para agarrar en un puño las sábanas. Sus labios presionan con fuerza los míos, rogándome más y yo me muero por un contacto de nuevo, pero no quiero su mano, le quiero a él. Alzo la pelvis lo suficiente como para encontrarme con su palpitante erección proyectada hacia mi, el simple roce hace que tiemble de placer, así que bajo una mano y la acaricio fuerte de arriba a bajo a la vez que me rozo a mi misma y tiro de su pelo, ganándome un gemido desde lo más profundo de su garganta. Ay, joder, es el sonido más hermoso del planeta. El tacto con el plástico del condón hace que mis dedos se resbalen pero no evita que sienta la dureza de su erección. Pensar que he sido yo quién le ha hecho ponerse así me provoca sentirme deseada y nunca he sentido algo parecido. Aparta mi mano de él y agilmente coloca una de las suyas debajo de mi espalda para levantarme un poco y lentamente vuelve a intentar penetrarme. Nuestros pechos chocan y mis ojos se cierran, encojo los dedos de los pies de puro dolor. Es horrible pero tengo que aguantar el dolor, le quiero y puedo decir que de todas las formas posibles. La verdad es que no hay ninguna explicación para el cariño que le tengo, simplemente lo siento y quiero demostrárselo, quiero ayudarle a pensar que sus problemas pueden ser pequeños si los comparte conmigo, que incluso puedo quitarle ese gran peso que lleva a espaldas si él me deja, si tan solo él me deja.
-¿Quieres que pare? - me susurra al oído casi sin respiración.
-Un segundo, necesito respirar -me río y al abrir los ojos unas lágrimas recorren mi sien. Harry se da cuenta y besa el recorrido de una de ellas para luego besarme en cada centímetro de mi rostro. Alza la mirada hacia mis ojos inundados de lágrimas y le sonrío para hacer que se sienta bien, pues parece algo preocupado.
-Eres hermosa, incluso cuando lloras.
   Sus ojos verdes están brillantes y siento que cada segundo que paso a su lado hace que me enamore aún más de él. Me siento cuidada y muy protegida, como nunca antes.
-Lo siento... -empiezo a gimotear al intentar aguantar las lágrimas.
-¿Por ser hermosa incluso cuando lloras?
   Dejo salir una risa mientras seco mis lágrimas. Su sonrisa es embriagadora, hace que se le ilumine el rostro cual ángel. 
-Eres un loco -no puedo dejar de sonreír y llorar a la vez. La verdad es que no sé por qué, jamás me había pasado y puedo jurar que esta sensación es una de las mejores. ¿Así es el amor?
-Tú me has vuelto loco, Samantha. -Alzo la cabeza y reúno sus labios con los míos, luego bajo por su cuello colmandole de besos hasta su hombro derecho. -Está bien, preciosa, déjame hacerlo, iré despacio -vuelvo a notar esa presión en mi y duele igual que antes, solo que ahora soy un poco más fuerte. -Seré muy suave.
   Apoya su frente en la mía y cierra los ojos, sé que le está costando ir despacio pues su agitada respiración le delata. Siento la necesidad de querer hacerlo por él pero lo único que mi cuerpo puede hacer ahora es costreñir mis dedos de dolor cada vez que Harry la introduce lenta y pausada mente, y dejar que el placer acabe con el daño que siento. Aunque tengo que hacer algo para que esto acabe. Alzo una mano y la subo hacia su trasero para hacer más contacto entre los dos, aunque duele mucho puedo soportarlo.
-Despacio, preciosa -jadea.
   Lentamente voy sintiendo como me llena con su prolongación, el dolor es horrible, pero él no lo puede estar haciendo mejor, sabe como funciono y cuando tiene que ir más lento o cuando tiene que parar. Cuando deja de presionar pienso que ya me ha ocupado por completo. Dios, es grande. El aire me falta y el dolor no desaparece.
-¿Estas bien? -Siento como le cuesta retener el aliento al hablar.
    Joooooddddddddeeeeeeer.
   Mojo mis labios, los aprieto y asiento con los ojos cerrados.
-Duele - dijo soltando el aire y llenando los pulmones al completo. 
-Lo has hecho muy bien, preciosa. -Puedo sentir como su pecho se ensancha y reduce a la vez que las gotas de sudor nos empapan. 
-Bésame -suplico.
   No tarda apenas un segundo en reaccionar que ya le tengo pegado a mis labios sedientos. Los toma delicadamente y dejo que nuestras lenguas se enreden mientras me acostumbro a esta nueva invasión. El daño es inevitable, lo sabía, pero aun así lo he querido hacer por los dos, llevo mucho tiempo intentado descifrar lo que realmente sentía por él; odio, pasión, lujuria, frustración, cariño, necesidad... sobre todo necesidad, necesidad de él, de todo él. Así debe ser el amor y pienso que realmente jamas llegué a sentir nada parecido con Luke, por eso me negaba, por eso con Harry es diferente y estoy dispuesta a pasar todo el daño del mundo con tal de sentirle tan cerca como lo siento ahora, para que me cuide como lo está haciendo ahora aunque lleva cuidándome desde mucho antes y eso es lo que me une más a él. Solo puedo pensar en cuanto le quiero ahora mismo y quizás esas lágrimas que antes solté no solo fueron causadas por el dolor que sentía, también fueron por el cariño que me hace sentir, simplemente por hacerme sentir única. 
   Noto como despliega sus caderas de las mías y mi boca, sin romper el beso, captura su gemido. Mmmmmmierda. Me aparto sin remedio para coger aire por la boca y Harry baja por mi cuello para besar, ahora, mis tensos músculos. Vuelve a introducirla con cuidado y casi siento que me voy a romper, pues al final siento una punzada de placer naciendo del molesto dolor.
-Ayyyyyy- jadeo.
-¿Quieres que pare?- jadea y levanta los ojos para mirarme.
   Niego con la cabeza pues la capacidad de hablar me ha abandonado por completo. La verdad es que no quiero que pare, quiero volver a sentir ese dolor convirtiéndose en placer, quiero comprobar que no lo he soñado. Reanuda sus estudiados y suaves movimientos para causarme el menor daño posible y le amo por hacer eso. Aprieto las sábanas en mis puños y elevo un poco las manos arrastrándolas con ellas siendo vagamente consciente de lo que ocurre a mi alrededor. El placer poco a poco se va haciendo paso hacia, ya no el dolor, más bien, la incómoda sensación de tenerle dentro de mi y los jadeos empiezan a mezclarse con mi respiración. Sus movimientos empiezan a coger un ritmo al que puedo seguir: lento aunque me llena por completo cuando juntamos nuestras caderas por completo. Dentro. Fuera. Dentro. Fuera. Dentro.
-Joder -intenta mascullar entre jadeos. Alza su cabeza y coloca los dos brazos estirados a cada lado de mi cabeza marcado todos los músculos a causa del esfuerzo. Sus ojos ardientes encontraron los míos suplicando para que no parase nunca de moverse tan bien como lo hace. Y de repente ese gesto me hace recordar aquel sueño que mantuve con él, era igual que esto, aunque él era un ángel. Y pooor ddddddios, ahora mismo se mueve como un ángel. Arqueo mi espalda rompiendo el contacto visual entre ambos y suelto un gemido al sentir como me ha llenado más rápido y al completo. Él también lanza un grito y lleva una de sus manos hacia mi mejilla para acariciarla con el pulgar y hacer que le mire. Abro los ojos vagamente y vuelvo a sentir esa pasión en sus ojos.
-Me estas destrozando -dice entre estocada y estocada.
   Mi boca se abre, mi aliento me quema la garganta y necesito aire. ¿Que yo le estoy destrozando? Eso será al revés pues casi me siento como mi cabeza da vueltas de placer. Me he estado perdiendo esa sensación durante muchísimo tiempo, pero para ser sincera, esto, solo me lo puede dar Harry.
   Guío mi mano hacia la suya en mi mejilla, la llevo hacia el colchón y entrecruzo los dedos con los de él. Sus caderas se mueven en un vaivén suave e intenso que en un segundo u otro me va a llevar a la locura. Sus jadeos hacen que me de cuenta de cuanto le estoy satisfaciendo y siento que él también me necesita de la misma manera que yo a él.
-Ha..- no puedo si quiera hablar, el dolor ha dejado mi cuerpo del completo siendo ocupado por la lujuria y el placer, y no soy lo suficientemente consiente como para pronunciar algo coherente.
   Empiezo a sentir como una especie de sensación calurosa se hace con mi zona íntima y mi mano aprieta la de Harry.
-¡Harry! -suplico. Al fin consigo decirlo. -Voy a venirme. 
   Él asiente y baja sus labios hacia los míos. Su boca captura mis labios con vehemencia y yo tenso todos mis músculos a su alrededor. Grito en su boca, arqueo la espalda y junto nuestros pechos en un puro arrebato de locura. Ahora si puedo jurar que me he roto en mil pedazos. Él sigue moviendo sus caderas y grita también en mis labios unos segundos después, dándome una última estocada para correrse en dentro de mi. Los jadeos hacen que nuestros alientos se fundan en uno y unos segundos después, Harry deja de moverse dentro y fuera de mi.
   Alzo mis brazos hacia su sudorosa espalda y le hago bajar por completo, tampoco ha sido muy difícil, ya que mi hombre está reponiéndose de esta nueva sensación. Dios mío. Le quiero. Hago el esfuerzo en vano de retener unas lágrimas de las cuales no sé por qué salen nuevamente de mis ojos, estoy feliz, soy realmente feliz. Harry se percata de esto y por unos segundos se pone tenso.
-¿Te hice daño?-habla asustado.
   Niego y él se relaja.
-Me has dado una razón más para afirmar que te quiero, Harry. -Seco mis lágrimas, mis tontas lágrimas. Se pensará que soy estúpida o algo, aunque me da igual. Río y le miro. No deja de contemplarme y eso me deja tiempo para hacer lo mismo con él. Miro sus labios algo hinchados estirados en una pequeña sonrisa arrebatadora, sus mejillas algo coloradas y relucientes como su frente por el sudor, y sus ojos brillantes. Un ángel. Sin duda es un ángel.
- ¿Cómo estás? 
   ''Loco por ti'' puedo leer en sus labios.



--------------------------------------------------

INSTAGRAM-FORBIDDEN
Hola :) Os comento que han creado una cuenta de instagram de Forbidden, ahí podréis ver fotos, edits y vídeos sobre mi fanfic, también podéis mandarle fotos y esta cuenta os lo publicará dándoos todos los créditos. Da follow back. Xx. http://instagram.com/forbiddenfanfic


[COMENTAD QUE OS HA PARECIDO ESTE CAPÍTULO AQUÍ O POR MI TWITTER @BACKFORBRITISH, Y SI OS GUSTÓ RECOMENDARLA, POR FAVOR, ES MUY IMPORTANTE] [GRACIAS POR LEER]

viernes, 1 de agosto de 2014

Forbidden - Capítulo 41

   Soy capaz de oír mi pulso frenético en el inquietante silencio que se ha inmerso la habitación justo después de haber soltado la gran y para nada sorprendente noticia. Le quiero. Mis lágrimas habían cesado sin darme cuenta, estaba demasiado ensimismada en sus ojos verdes como para atender a algo más del mundo. Sin embargo sentía las mejillas húmedas y algunos de mis cabellos adheridos a mi rostro aunque ni si quiera me hubiera fijado en estos detalles si Harry no hubiese levantado su mano izquierda hacia mi cara y los hubiese apartado.
-Repite eso -dice firme y serio al levantarme la cara aún más. Tiene su entrecejo muy marcado y siento un ápice de aflicción.
   Trago en seco y susurro:
-Te quiero.
   Aproxima su cara con los ojos abiertos para ver mi reacción y sus labios rozan los míos provocando que necesite más aire del que me llega. Siento como algo en mi interior se estremece. Quiero sus labios. No. Quiero a todo él. Dios, es irresistible, ¿por qué no está besándome ya? El aire empieza a hacer señales de escasez y yo sé una manera para solventar el problema.
-No lo entiendes- Harry susurra en el mismo tono que yo usé antes.- Voy a hacerte daño.
-Si hubiese temido que me hicieras daño me hubiera ido justo la primera noche que nos conocimos. Pero no lo hice y créeme que no lo voy a hacer, simplemente porque ahora sabes que yo...-Harry me calla tapándome la boca con la suya en un lento pero fuerte beso. Sus labios moldean los míos llevándolos al séptimo cielo, al cual me aferro desesperadamente ya que si pudiese elegir un sentimiento entre todos los que Harry me hace sentir, sin duda, elegiría este. Su lengua juguetea intensamente con la mía antes de rozar mi labio inferior y morderlo. Dios, que hombre.
   Las emociones lentamente se van juntando en mi pecho, liándose entre ellas, haciéndose un nudo muy difícil de desatar. Harry baja su mano de mi cara y lleva las dos descaradamente hacia mi trasero para subirme en él como si fuese una pluma. Sigo alucinando con la fuerza de este hombre. Enredo los pies al rededor de su cintura fibrosa y mis manos van instintivamente a enredarse en su pelo para tirar con suavidad de él y ganarme esos gemidos que tan desesperada estoy por escuchar. Junto su boca con la mía presionando en su nuca y él retrocede conmigo hacia la cama para dejarnos caer sobre ella y retenerme a mi encima de él. Lamentablemente me separo de sus labios para admirar su deslumbrante rostro. Está increíble y demasiado sexy entallado en solo esos boxes azul oscuro.
   Una sonrisa perezosa se dibuja en su cara y marca uno de los hoyuelos. Me quita la respiración.
-Ven aquí.- Tira del cuello de mi camiseta hasta abajo y vuelve a juntar nuestros labios.
   No soy capaz de controlar mis sucios pensamientos sobre lo que quiero hacer con él o sobre lo que quiero que me haga, ni soy capaz ni quiero serlo. Me encanta sentir este nudo en mi garganta y percibir el aleteo de infinitas mariposas descendiendo por todo mi ser, jamás me habían hecho sentirme así. Siento como sus manos juguetean por mis muslos acariciándome cada centímetro de ellos a la vez que suben y se deslizan sin ningún pudor hacia adentro, casi rozándome la delicada tela que cubre mi entrepierna. Gimo al sentir como mueve su dedo pulgar al rededor de mi clítoris sin cesar. Madre mía. Él sonríe en mis labios, cosa que me hace volverme aún más loca.
   Separo nuestros labios apenas escasos centímetros para coger más aire pues su cálido toque me obliga a coger aún más oxígeno del que necesito.
-¿Te gusta?- Dice el muy engreído a sabiendas de que sí.
   Asiento con la cabeza mientras me humedezco los labios con la lengua. Harry no pierde ningún detalle. Observo como sus verdes ojos se mueven de un lado a otro recorriendo mi rostro, como si me intentase leer el pensamiento. Sigo sintiendo su relajado toque en mi, lentamente me voy acostumbrando al placer que me está otorgando. Sus pestañas parpadean un par de veces en un movimiento rápido y sus fracciones se tensan al rededor de sus ojos, tiene un sonrisa hermosa y jamás me cansaré de observarla, quiero que eso sea lo primero y o último que vea cada día durante toda mi vida, pero la cuestión es si él estará dispuesto a dejarme hacerlo.
-¿En que piensas?- Susurro. Llevo mi mano izquierda hacia donde mis muslos se conectan para quitar la mano de Harry de ahí. Tengo otros planes para él.
   Harry se encoje de hombros a la vez que alza una ceja. Claro que no te va a decir lo que piensas, Sam, ¿qué te creías? Mi subconsciente se ríe de mi.
-Mmhh... Veamos, ¿estás pensando en mi?- Bajo la cabeza hacia su clavícula izquierda y la beso ascendiendo hacia la base del cuello. Abro los labios y lamo la piel antes besada con mi lengua hasta el lóbulo de la oreja. Harry estira el cuello mientras que aprieta los ojos intentando retener un gemido de placer. Al final termino ganando y él gime.
   Uf, ¿cómo puede ser tan sexy?
   Muerdo el lóbulo de la oreja y lo dejo escapar entre mis dientes para bajar hacia su mandíbula cubriéndola de besos hasta sus deseables labios que nada más sienten mi presencia se abren para dejar paso a su lengua que entra ansiosa por el roce de la mía. Bajo mis caderas para juntarlas con las de Harry y me restriego sobre él.
-¡Joder! -Su pecho se expande y aprieta sus manos en mi cintura para tener más presión.
   Joder, eso es lo que digo yo. Ha sido una sorpresa encontrarme con su miembro duro debajo de mi. Una agradable, muy agradable, sorpresa.
   Sus ojos se abren y siento como su respiración empieza a acelerar en cuanto muevo las caderas en círculos, frotando justo en el sitio adecuado. Harry vuelve a gemir y empieza a mover sus caderas en contra de las mías, lo que hace que tengamos aún más rápido el contacto. Gimo de satisfacción y cierro los ojos. Mierda, mierda. Harry atrapa mi boca de nuevo.
   Durante unos segundos me he sentido desnortada, pero al abrir los ojos me he dado cuanta de que Harry está encima de mi y yo estoy ahora debajo, ¿cómo lo ha hecho tan rápido? En partes me frustra esto, pensaba que yo iba a ser quien llevase las riendas esta vez, pero como siempre, con Harry, nada es lo que parece. Coge el dobladillo de mi camiseta y la sube hasta el pecho donde se para y me ordena que me levante un poco para conseguir quitármela. Observo como disfruta de mi cuerpo semi desnudo, cubierto tan solo por la delicada ropa interior.
-Quítate el sujetador. -Impone con voz ronca.
   Dios, que sexy.
-¿Por qué? ¿No te gusta? -Sonrío pícara intentando reprimir una risa.
   Él sonríe, y baja su cabeza hacia mi.
-Tú me gustas de todas las formas- protesta susurrando en mi oído, dejando su cálido aliento en mi cuello haciendo que se me erice la piel.- ¿quieres saber en qué estaba pensando? -Asiento.- En como suena mi nombre cuando tú lo gritas.
   Mi respiración se para y mi pulso aumenta, incluso puedo sentir su bombardeo nervioso en mis oídos. Harry desciende hasta mis labios y los besa antes de apartarse de mi y pasar sus dedos indices por debajo del elástico de mi bragas para echarlas hacia abajo con mi ayuda, al levantar un poco la pelvis, y quitármelas. No puedo negar que estoy babeante por saber que es lo que tiene pensado para mi.
   Vuelve a ponerse encima de mi con los brazos estirados y sonríe. Sus ojos están brillantes y llenos de lujuria.
-Pensaba en las ganas que tengo de probar como sabes.- Besa mi cuello y siento como cada parte de mi se estremece. Baja hasta la ase de mi cuello y lentamente va mordiendo y lamiendo la piel expuesta. Madre de Dios. Siento como me mojo con cada palabra y cada caricia que me dedica.
-¿Me dejas probarte? -Harry pregunta.
   No soy capaz de soltar una mísera palabra, me tiene capturaba bajo su mirada. Asiento y él me lo agradece besando una vez más mis labios.
-¿Alguna vez te han tocado?- Pregunta.
   ¿Qué? ¿A qué viene esto ahora? No quiero que me haga recordar nada del pasado, ahora mismo somos él y yo, nadie más.
-Nadie me ha tocado como lo haces tú.- Digo en una exhalación al sentir como baja su lengua por mi vientre.
-Pero no soy el primero.
   Me incorporo sobre mis brazos y le obligo a mirarme.
-Yo tampoco soy la primera.- O eso creo.
  Veo como traga y se le marca el entrecejo. Su cabecita pensante está a cien por hora y eso me asusta.
-Pero si la única.
   Nos quedamos en silencio por unos segundos. Él no me había dicho que me quería también, sin embargo, me acaba de decir que soy la única. ¿Eso significa que me quiere? Y ¿Cuántas ex novias tuvo? Otras preguntas que se suma al montón.
-Relájate, no voy a hacerte daño.- Habla sacándome de mis curiosos pensamientos.
   No va a hacerme daño. Eso lo sé y aunque no fuese así, correría el riesgo.
   Vuelvo a tumbarme boca arriba después de quitarme el sujetador rojo oscuro y lanzarlo a la silla donde mi ropa se encontraba. Ahí me aseguro de que no se pierda.
-Voy a ir a tú ritmo.- Coge mi mano izquierda y la suelta antes de llegar a él. Sé lo que quiere y lo hago sin dudar. Bajo su cabeza hacia mi y entierro mis dedos en su pelo. Besa mis muslos por dentro dando pequeños mordiscos cuando se acerca a mi parte más íntima. Estoy muy nerviosa y no puedo evitar que él lo note, por eso hace todo lo posible para calmarme y se lo agradezco, agradezco que me trate tan bien y que no solo busque hacermelo rápido para quitarse el calentón y despues dejarme tirada. Sé que él no me haría eso, pero aun así tengo mis dudas, unas dudas que lentamente se evaden cuando siento que su tacto lento me tranquiliza. Cada vez se hace con un trocito más de mi y eso es a lo que realmente le temo, pues sé que Harry jamás me usaría, pero si se que me puede alejar cuando él quiera, y no quiero que se marche pues no sé si me volveré a sentir de esta forma alguna vez con otra persona que no sea Harry y la verdad es que no quiero a alguien, le quiero a él.
   Siento como me roza lentamente con la punta de la lengua y echo hacia atrás mi pelvis, hundiendola en el colchón, como un movimiento instintivo. Es una sensación dolorosamente placentera. Muerdo mi labio e inspiro por la nariz. Me sujeta fuerte rodeando mis muslos con sus manos para evitar que haga otro movimiento para apartarme de él. Suelta el aire por la nariz en forma de risa y me mira desde abajo. Será capullo. Me río e impulso lentamente su cabeza de nuevo a mi. Vuelve a retomar su trabajo haciendo círculos con la lengua y moviendola de un lado a otro sobre mi centro, dejándome sin el más mínimo aliento. Los jadeos y los movimientos involuntarios de mi pelvis eran cada vez más difíciles de retener por la habilidad de su tacto. Mis dedos tiemblan cuando intento acariciar su pelo y lo agarro con fuerza soltando un gemido al sentir como su lengua lame mi clítoris con fuerza una y otra vez. Su nombre roto sale de mi boca al sentir esa presión y él aumenta su tacto envolviendo con sus deseables labios el lugar que me había hecho estallar de gemidos mientras lo lamía. Siento una punzada de placer que lentamente se va haciendo más y más fuerte en mi punto íntimo, es un sentimiento casi doloroso pero a la vez tan adictivo que hace que por unos segundos pierda la razón y que su nombre salga disparado de mis labios en un grito enloquecedor mientras mi espalda se arquea de placer y cae de nuevo en el colchón. Mi boca abierta recibe al isntante sus labios mientras calma las pequeñas sacudidas que un siento en mi interior, a causa del orgasmo, introduciendo un dedo en mi y con el pulgar acariciandome el púnto más íntimo.
   Harry separa nuestros labios lo suficiente para dejarme coger aire y no apartarse demasiado de mi. Abro los ojos parpadeando rápidamente y encuentro al ser más hermoso del mundo con una media sonrisa marcada por sus prominentes labios. No puedo evitar devolverle la sonrisa. Me tiene loca, completamente loca.
-¿Cómo estas? -inquiere sonriendo.
   ¿Qué cómo estoy? ¿Sigo viva o me he muerto entre sus caricias y he subido al cielo? Estoy mejor que nunca.
   Me río y alzo la cabeza para besarle, un beso lento que rápidamente coge consistencia y se convierte en una apasionada declaración de lo que aún queremos, y queremos más.


--------------------------------------------------

INSTAGRAM-FORBIDDEN
Hola :) Os comento que han creado una cuenta de instagram de Forbidden, ahí podréis ver fotos, edits y vídeos sobre mi fanfic, también podéis mandarle fotos y esta cuenta os lo publicará dándoos todos los créditos. Da follow back. Xx. http://instagram.com/forbiddenfanfic


[COMENTAD QUE OS HA PARECIDO ESTE CAPÍTULO AQUÍ O POR MI TWITTER @BACKFORBRITISH, Y SI OS GUSTÓ RECOMENDARLA, POR FAVOR, ES MUY IMPORTANTE] [SI QUERÉIS SEGUIR LEYENDO FORBIDDEN, MANDADME UN TWEET A MI TWITTER Y OS AVISARÉ CADA VEZ QUE SUBA UN CAPÍTULO NUEVO] [GRACIAS POR LEER]

miércoles, 2 de julio de 2014

Forbidden - Capítulo 40

   Harry aprieta la mandíbula en un intento de callar sus pensamientos, parece que no se da cuenta de que tarde o temprano no podrá conmigo y lo único que provoca es retrasar la hora en la que descubra todo. Tanto él como yo sabemos que desde el primer momento que nos vimos no había vuelta atrás. Por eso intentaba mantenerme lejos, al menos ahora ya no se resiste a eso.
-¿Unos amigos te dejarían inconsciente en el suelo durante vete a saber cuantas horas o incluso días? Harry, no sé a que juegas con tu ironía. -Soy consecuente de mi tono de voz y de como lo he dirigido a él, más no he podido evitar ponerme así. 
-No es ironía, Samantha. 
   Suspiro o doy una tos incrédula por haber escuchado eso. 
-¿Cómo?
-No tienes... -le interrumpo.
-¿No tengo qué? ¿No tengo ni idea? ¿No tengo ni idea de todo esto? Claro. -Había conseguido cabrearme, no puedo tener más paciencia porque sencillamente no la tengo -.Tan solo sé que si tú no me lo dices ya me las arreglaré yo. 
   El silencio que se produjo en el mismo instante en el que solté mi decidida frase fue como prender la mecha de una bomba: esperas lentamente a su estallido como si jamás se fuese a producir y de repente arrasa con todo en el ultimo instante. Los ojos de Harry aguantaban ese entrecejo fruncido tan familiar y nada tranquilizador. Se levanta de su asiento en la isleta de la cocina, lleva sus manos hacia la banda colocada en su cabeza y la retira en un suspiro cansado. Manosea su pelo para echarlo hacia atrás a la vez que suelta el pañuelo en el frío mármol. Me distraigo del mundo cada vez que juega con su pelo castaño. Suelto mi labio inferior cuando me doy cuenta de que lo he atrapado entre los dientes.
-No sé como hacerte entender las cosas, no me dejas y yo no hago nada para intentar separarte. No puedo.
-No puedes -aseguro.
-¿Piensas seguir con esto? 
-Si. ¿Qué te hace pensar aun que no?
   Harry suspira. No me responde y yo me contengo para no cometer otra metedura de pata. Giro mi cuerpo para evitar que el chocolate rebose al burbujear tanto. Cojo una cuchara, remuevo el líquido marrón y humeante, y me pierdo en las constantes burbujas pensando en si debería quedarme. Por supuesto que quiero, pero a la vez siento la necesidad de estar separada de él tan solo unos instantes, necesito volver a encontrar mi camino hacia la realidad y salir del efecto que Harry me provoca. Oigo los pasos de Harry saliendo de la cocina y por el pasillo, ¿le habré enfadado? Supongo que puedo llegar a ser irritante en algunos momentos, como Megan me solía decir ''no filtras en tu cabeza lo que quieres decir, lo sueltas sin pensar''. Me irrita que tenga siempre la razón. Dejo de mover el chocolate pues ya está en su punto: ni muy espeso ni muy líquido. Me las avío para encontrar el armario con los vasos y saco dos pequeños aún con la duda de si Harry sigue queriendo, igualmente hay suficiente para dos. Pongo los vasos ya llenos con el chocolate humeante en una bandeja y los llevo a la isleta cual está totalmente vacía. Suspiro al pensar que está actuando como un niño chico y maldigo en mi interior al salir de la cocina para ir a buscarle. Supuse que estaría en su cuarto y efectivamente, ahí estaba. Dude un par de segundos entre llamar a la puerta medio encajada o dejarle a solas pero no fue una elección difícil. La puerta hizo un sonido casi insonoro cuando la abrí para descubrir a mi hombre de piedra mirando por su gran ventanal. Siempre fue un chico muy observador. Aun de espaldas me parecía el hombre más atractivo del mundo y la verdad es que es una tremenda tontería, pero supongo que cuando te pillas de una persona, hasta sus pasos te parecen irresistibles. Su espalda se ensanchó y se relajó en un suspiro antes de volverse a mi y mirarme con unos ojos serenos.
   Y en ese momento me di cuenta de que realmente me gustaba, me di cuenda de que Harry Styles me gustaba más de lo que pensaba.
-Yo entré en este mundo sin querer y ahora tú pides a gritos entrar.
Intenté tragar saliva, pero mi boca estaba seca.
-¿En qué mundo?
-¿No ves lo que le hicieron a Parker? -siguió hablando como si no hubiese escuchado mi pregunta -.Eso no es nada comparado con lo que pueden hacer si les cabreas de verdad.
-Tan solo quiero saber qué hay de oscuro en ti.
    Hizo una pausa para girarse al completo hacia mi.
-Más cosas de las que imaginas y de las que si te cuento probablemente ya no querrás saber nada más de mi.
    En mi apagada cabeza estallaron mil luces parpadeantes, ¿que intentaba decirme? ¿qué mi hombre de piedra tenía miedo a mi huida?
-No, te confundes Harry -entre en la habitación y cerré la puerta de espaldas.
   Dejó escapar una risa incrédula.
-Es irónico que digas que el confundido soy yo.
   Quise responderle borde, pero realmente y aunque me fastidiase tenía razón, no sé nada del mundo en el que está metido pero la única solución de hallar respuestas para Parker es adentrarme en él.
   Recorrí en cuarto hacia la cama y me senté en ella indicándole con la cabeza que se sentara a mi lado, él negó y giró su cuerpo hacia la ventana.
-Harry -protesté o supliqué.
   Suspiró y a paso cansado se sentó en el borde de la cama, a una distancia más larga de lo normal. Quería que estuviese más cerca, aunque ya fue un logro conseguir que se sentase.
-¿Quieres que me marche? -logro decir después de largos minutos silenciosos.
   Harry niega con la cabeza y se tumba boca arriba mirando hacia el techo. Sé que está cabreado o frustrado pues su mandíbula está pronunciada al final. Un signo de enfado del cual creo que solo yo me he dado cuenta.
-Creo que dormir nos vendría bien.
-¿Y qué pasa con el chocolate que he preparado?
   Él se encoje de hombros y se incorpora para desabrocharse el botón del pantalón. Intento no mirar pero me resulta imposible. Mi corazón empieza a bombardear más rápido y siento como mi pulso acelera. No se si es por como sus dedos se mueven al rededor de la hebilla del cinturón o por lo sexy que parece cuando se concentra en algo.
-¿Disfrutando de las vistas? -dice muy seco al incorporarse.
    Mi cara no tarda en adoptar un color rojizo pero antes de que él se de cuenta aparto la mirada y me muevo hacia la parte de la cama en la que pretendía quedarme esta noche, a no ser que algo se tuerza, claro está pues no me fío y no creo que consiga fiarme nunca del carácter de Harry. Se quitó la camisa por encima de sus hombros marcando todos y cada uno de sus músculos en la espalda. Intentaba reprimir el suspiro que amenazaba con salir de mi garganta, ¿cómo se puede ser tan atractivo y tan gilipollas a la vez? Su cuerpo cubierto tan solo por unos boxers azules oscuros se movía por la habitación para dejar la ropa en el lugar que le corresponde, me resulta algo incómodo que sea tan ordenado pues yo soy totalmente lo opuesto, tanto, que la silla que tengo en mi habitación hace de armario. Harry sale de la habitación sin decir una sola palabra y me deja a solas entre estas tres oscuras paredes y un enorme ventanal. Sigo pensando que estas vistas son de privilegiado. Un incesante ruido en la mesita de noche me despejó de mi ensoñación, mi móvil bailaba sobre ella mientras que se encendía una luz en su pantalla. Tenía un mensaje de Meg.

Megan: Acaba de despertarse, esta mejor, pero parece que anda fumado hasta los ojos. No quiero saber qué mierdas le habrán metido. 

Me incorporé de un salto e intenté responderle algo con total claridad, pero mis dedos temblaban de alegría. 

Yo: ¿En serio? ¡Qué alegría! Dile que mañana mismo le vamos a visitar.
Megan: Dice que si nos traes esos sándwiches que tú haces sería estupendo.
Yo: Él nunca ha comido uno de mis sándwiches. 
Megan: Oops. Lo quiero como el de la última vez. 
Yo: Eres una puta.
Megan: Me encanta, por cierto, ¿estáis en su casa?
Yo: ¿A ti que te importa?
Megan: Pásalo bien ;)

   Harry abrió la puerta del dormitorio y le di sin mirar a la tecla de bloqueo, quería responderle algo borde por haber insinuado que me acostaría con él... bueno, en realidad ella sabía lo que yo pensaba y eso era lo único que me fastidiaba, como siempre. Destapó el lugar que iba a ocupar y se introdujo en el sin decirme una mísera palabra. No me podía creer lo que estaba haciendo. Se estaba comportando como un niño chico. Igual. Se da la vuelta mirando hacia el armario y estira la mano para apagar la luz de la habitación. Me levanto enfadada de la cama y me dirijo a tientas hacia la silla donde casi una hora antes había depositado Harry mi ropa al desvestirme. No confío en el carácter de Harry. Me volví a repetir. 
-¿Dónde vas? -dice él.
   Le ignoro mientras que abro la camiseta para introducir mis brazos y ponermela con agilidad.
-Samantha. -Me amenaza.
-Voy al hospital.
-Tú no vas a ninguna parte.
   Oigo los muelles de la cama crujir y un escalofrío me atraviesa toda la espalda. Se ha levantado y seguramente ahora me tocará enfrentarme con mi hombre de piedra.
-Si voy. -digo con valentía antes de que Harry encendiese las luces y se dejase ver.
   Adiós valentía. Trago en seco e intento no mirar a este ángel solo en boxes azul oscuro.
-¿Estas sorda?
-Parker se ha despertado, así que voy a ir con él.
   Harry parpadeó unas cuantas veces y descruzó sus brazos del pecho, la noticia le había sentado bien puesto que sus músculos fueron visiblemente relajándose. Suspiré para mis adentros cuando dejé de observarle y cogí el pantalón que seguía en la silla.
-Suelta eso.
   Ignoro a Harry como segundos antes había hecho él conmigo. Estiro los pantalones para sacudirlos con miedo de que pudiese venir y arrebatármelos de la mano. Supongo que estaba siendo demasiado valiente al llevarle la contraria.
-No me obligues a ser un bruto contigo.
-Vete a la mierda. -digo bajo sin pensar pues estoy muy cabreada con él. 
   Siento su aliento pesado casi rozando mi cuello y el mio se para. Puedo jurar que prefiero morirme antes de volver a enfrentarnos. Mierda, que oído tiene. La tensión se huele en el aire denso.
-No me has conocido enfadado y no querrás conocerme -dice casi en un susurro justo detrás de mi oreja. 
   No se si es la adrenalina o que realmente estoy loca, pero me vuelvo hacia él y miro sus ojos verdes ahora tornados en una sombra por su entrecejo fruncido. Evito tragar para que no se de cuenta de lo muy asustada que me tiene.
-¿Por qué? ¿Me vas a hacer algo parecido a lo de Parker? -Mi voz temblaba, eso era algo que no podía ocultar-. ¿Es eso? ¿Fuisteis lo de vuestra banda, verdad? -Según iba sacando teoría me iba a cercando más a una conclusión -. ¿Eso es lo que sois, no? Unos matones que ni si quiera tienen escrúpulos. Que hacen daño hasta a sus mismos compañeros y por supuesto tú serás uno de ellos. Dime si me equivoco.- Entonces no tuve más remedio que tragar saliva. Sus ojos abiertos como platos dejaban una pesadez a la vista. ¿Un dolor, quizás? 
   Harry arrancó los pantalones de mis manos y los tiró al suelo sin ningún cuidado con ellos. Acercó su cara a la mía y durante dos segundos, los dos segundos más largos de mi vida, nos miramos sin decir ninguna palabra. Siento como algo en mi interior se ha parado y a la vez va a máxima velocidad. Como sentir un dolor al que lentamente te vas haciendo adicto y más, y más, y cada vez más hasta que algo te hace reaccionar y el placer se acaba dejando tan solo el insoportable dolor. 
-Antes de hacer matar a un amigo aprieto el gatillo contra mi.
   No sabía lo que decir, mi pulso martilleante iba a estallarme el corazón parado en cualquier momento. Unas lágrimas amenazaron con salir de mis ojos hasta que lo consiguieron. Él las observa caer sobre mis mejillas y yo siento la necesidad de bajar mi cabeza algo humillada.
-Si me dieses la oportunidad de conocerte no te juzgaría como una persona equivocada. 
-Puedes creer que soy lo que quieras, es mejor para ambos. ¿Por qué no puedes dejarlo estar?
   Alcé la cabeza y me sequé las lágrimas sin dejar de mirarle. Estamos siempre recorriendo del amor al odio en velocidades casi vertiginosas y estoy segurísima de que esto no es sano para ninguno de los dos. Sus ojos verdes mandaban a mi pecho incesantes disparos, pero no me dolían, o quizás si, pero de una forma extraña me gustaban, me gustaba como me hacía sentir incluso cuando nos enfadábamos, me gustaba sentir como encendía cada uno de los motores de mi cuerpo, ese calor que proporcionaba a mi interior y las ganas de descargar mi ira contra él. Juro que me encanta y que es un sentimiento tan fuerte que a veces cuesta diferenciar si le odio o me gusta. Él me hace subir y bajar pero nunca detenerme y esa es la razón por la que no quiero irme, no quiero tirar la toalla con Harry, no quiero detener este sentimiento.
-Porque no quiero, porque te quiero -dije con un hilito de voz enfrentandome a la diana que hacían sus ojos. Y creo que ese fue el momento en el que Harry se dio cuenta que no iba a parar hasta descubrirlo todo. No iba a detenerme. No quería detener esta sensación de sentir que él me da vida a través del peligro.
 



--------------------------------------------------

INSTAGRAM-FORBIDDEN
Hola :) Os comento que han creado una cuenta de instagram de Forbidden, ahí podréis ver fotos, edits y vídeos sobre mi fanfic, también podéis mandarle fotos y esta cuenta os lo publicará dándoos todos los créditos. Da follow back. Xx. http://instagram.com/forbiddenfanfic


[COMENTAD QUE OS HA PARECIDO ESTE CAPÍTULO AQUÍ O POR MI TWITTER @BACKFORBRITISH, Y SI OS GUSTÓ RECOMENDARLA, POR FAVOR, ES MUY IMPORTANTE] [SI QUERÉIS SEGUIR LEYENDO FORBIDDEN, MANDADME UN TWEET A MI TWITTER Y OS AVISARÉ CADA VEZ QUE SUBA UN CAPÍTULO NUEVO] [GRACIAS POR LEER]