One Direction Novelas



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martes, 3 de septiembre de 2013

Hear Me - Capítulo 42

Sostenías su mano casi temblorosa entre las tuyas, estabas siendo consiente de que estabas escuchándole y sin el aparato. Querías parar de llorar pero no podías, todo en este momento te superaba, la felicidad te inundaba ya que te habías quitado el peso más grande que jamás habías podido tener. Habías superado una etapa muy dura de tu vida.

Te recuperabas muy lentamente del momento vivido con él hace escasos minutos.

Niall: ¿P-puedes oírme? - Se levantó casi con miedo a acercarse a ti.

Asentiste con la cabeza mientras que te incorporabas y le abrazabas desesperada por volver a sentirle entre tus brazos. Agarraste la camisa de Niall entre tus puños cerrados, casi notabas tus uñas clavándose en tu mano, sintiendo el dolor, sintiendo que estabas despierta, que no era un sueño.

Tu: Niall... mi voz - Sollozabas en su pecho.

Notaste la presión del abrazo de Niall al oír tus palabras, la fuerza de sus brazos te retenían contra él tan cerca como podía.
Perdiste la cuenta del tiempo en que estuvisteis en ese cálido abrazo, sus besos en tu cuello, sus susurros en tu oído, su fresca risa, su voz... te hacían querer parar el tiempo y hacerlo vuestro, tan solo de vosotros dos, pero todo terminó cuando oísteis como alguien llamó a la puerta y la abrió haciéndola chirriar de una manera muy incómoda.

- Hola ¿Cómo estás? - Te preguntó sonriente el médico.
Tu: Oh... b-bien - Soltaste dolorosamente la camisa de Niall -. Me duele un poco la cabeza... - Notaste un escalofrío mientras que Niall se sentaba detrás de ti y te abrazaba por detrás -. P-pero... pero por lo demás estoy bien.

Él médico pasó y cerró la puerta de la habitación. Introdujo una mano en el bolsillo de su impecable bata blanca y sacó un bolígrafo a cual presionó unas cuantas de veces la parte trasera para hacer salir y esconder la punta. Le veías inspeccionar detenidamente el papel que estaba justo al lado de la cama, en la mesa que había debajo de la ventana.

- Bien - Se volvió hacia vosotros -. ¿Hace cuanto te has despertado?

Te encogiste de hombros buscando la mano de Niall alojada en tu cadera por debajo de las sábanas.

Tu: Supongo que hace unas horas, o cosa así.
- ¿Y no has sentido nauseas? - Dijo arrugando el entrecejo.

Negaste con la cabeza.

Niall: ¿Las debería de haber sentido? - Preguntó algo inquieto.
- En verdad está bien que no las haya sentido, eso significa que se recupera a un ritmo favorecedor - Habló paseándose por la habitación hasta llegar a unos armarios que estaban enfrente de vosotros para abrirlos -. ¿Y no tienes hambre?

Notaste como la mano de Niall bajaba por tu cintura hacia la parte superior de tu muslo, dándote un pequeño cosquilleo, descubriendo que no tenías ropa interior.

Niall: ¿Sabes que estás desnuda? - Te sedujo en un simple susurro.

Y encenderte fue tan fácil como un pulsar un interruptor para encender la luz. La caricias calientes que te estaba dando justo debajo de tu vientre eran escondidas del médico por la sábana blanca que te cubría. Corriendo pusiste tu mano en la suya y la retuviste quieta, no querías hacer esto delante del médico, aunque eso le daba demasiado morbo a la situación.

- ¿Eh? - Se dio la vuelta cerrando el armario.
Tu: ¿Q-qué?  - Levantaste la cara hacia el doctor.

Sentir la risa floja de Niall en tu espalda te hizo querer darle una bofetada en la cara por ponerte en casi en evidencia ante el doctor con tu roja cara.

- Que si tienes hambre.
Tu: M... no, no tengo mucha.
Niall: ¿Seguro? - Volvió a susurrar tan bajo que apenas tu te hubieras podido enterar de no ser por tenerlo pegado a tu piel. Apreciabas como él te lo dijo con segundas intenciones.
- Tienes que comer algo, le diré a la enfermera que suba algo de comer.

¿Comida de hospital? No querías probar de nuevo esa bazofia.

Tu: No, de verdad, no tengo hambre.
Niall: ¿Cuando le darán el alta? - Recurrió al cambio de tema.

El médico volvió a coger el papel que había dejado en la mesa para llevárselo.

- Si todo sigue con el progreso adecuado como hasta ahora, posiblemente, mañana le den el alta, pero antes - Paró cuando abrió la puerta y se asomó -. Pero antes, tienes que comer.

El médico salió dejándoos de nuevo a solas.

Tu: Niall, por favor, no me dejes comer esa comida.

Su risa se oía mil veces mejor sin ningún aparato.

Niall: ¿Quieres que pida una pizza? - Dijo con sarcasmo.
Tu: Si, vale, venga, pero no quiero comer nada del hospital - Te lo tomaste muy enserio.

El verte tan preocupada por comer la comida que servían del hospital le hizo mucha gracia a Niall, sin duda, la risa que le habías provocado antes aun perduraba en él. Se levantó y te besó en la frente.

Niall: Voy a por algo, creo que hay un restaurante por aquí cerca.
Tu: Gracias Niall - Le sonreíste.
Niall: No puedo mimarte tanto - Negó con una sonrisa.
Tu: ¿No era tu pequeña? Pues tengo todo el derecho a que me mimes... a que me cuides - Te mordiste el labio al fijarte en sus ojos llenos de deseo.
Niall: Eres mía.
Tu: Siempre he sido tuya.

Un último beso fue robado de tus labios con pasión, pero apenas te dio tiempo de saborearlo, ya que cuando te diste cuenta, él había separado sus labios de los tuyos y había salido de la habitación.

Durante un pequeño rato te quedaste tumbada en la cama de la habitación, a solas, pensando como siempre en Niall, en lo que habías sentido al escuchar su voz a la perfección después de tanto tiempo. Sentías como el corazón te iba a explotar de alegría.

- ¿¡Amiga!? - Sonó una voz aguda desde la otra punta de la habitación.

Miraste corriendo hacia el lugar de donde procedía esa voz tan familiar.

Tu: ¡Alicia! - Gritaste extendiendo tus manos mientras que ella corría hacia ti y se tiraba a la cama de un salto.

Su abrazo descontrolado por la histeria que le había provocado verte consciente hizo de este, el mejor abrazo que jamás antes os habíais dado.

Ali: ¿¡Qué tal!? ¿¡Cómo estás!? ¿¡Te duele!? - Paraste su mano que iba sin pensar a tu oreja.
Tu: ¡Ali! - Te quejaste riéndote -. ¡Tranquilízate!
- Si, no te la cargues - Una voz grave resonó por detrás.

El corazón casi se te para cuando reconociste aquella voz. Un chico alto y moreno asomó sus celestes ojos por detrás del hombro de Alicia.

David: Hola fea - Te sonrió.

Aunque te pareciese sorprendente, ver a David te alegró muchísimo.

Tu: Hola idiota - Le abrazaste.
David: ¿Y esa oreja? ¿Te la han cortado? - Su humor era una de las características que más te encantaban de él.
Tu Padre: ¿Que se la van a cortar? - Se rió.
Tu: ¡Papá! - Te incorporaste y le diste un fuerte abrazo a tu padre.
Tp: ¿Cómo estas, hija? - Se sentó en la cama.

Te pasaste un buen rato escuchando todas las experiencias que Alicia y David habían tenido con el show del cual tu no llegaste a participar por tu operación, te resultó muy gratificante por ellos, ya que te alegrabas, pero no podías dejar de pensar que todo esto había empezado por el show y ni si quiera llegaste a formar parte de él. Te sentías muy frustrada por dentro, pero la felicidad que sentías era demasiado inmensa. Sin duda te habías hecho muy fuerte. Al rato llegó Niall con algo de comida para ti, le estuviste eternamente agradecida. Saludó a todos, a Ali cual se tiró a sus brazos, pero esta vez no sentiste celos ya que sabías que él solo tenía ojos para ti. Luego saludó a tu padre y a David, cual fue un momento visiblemente incómodo por como se miraron, se notaba que Niall intimidaba algo a David, por muy grande y musculoso que él fuese, tu chico dejaba claro con su mirada que le pertenecías, cosa que te pareció realmente sexy. Se volvió hacia ti y se sentó contigo en la cama mientras que volvíais a retomar las conversaciones anteriores a que Niall legase.

***
Quizás una de las cosas de las que más me arrepiento fue no decirle desde el primer momento que estaba enamorada de él, así podía haber estado desde el principio junto a Niall, mamá. También me arrepiento de todas las veces que le hice sufrir, él no se merecía lo que le hice pasar, pero aguantó ahí, como un muro irrompible, cual no pude derribar nunca, y por supuesto, no quiero hacerlo, ya que él es mi punto débil y si él cae yo caigo junto a él. 
Muchas veces me siento una auténtica egoísta pensando en que si nuestro accidente no hubiera pasado, ahora mismo, no estaría con él, pero ¿Para ganarle a él tuve que perderte a ti? ¿O el destino nos tenía preparado un encuentro a lo largo de nuestras vidas? No quiero ni pensarlo. Yo quiero tenerte, aunque tan solo sean unos minutos contigo, mamá, quiero decirte todo lo que Niall significa para mi, quiero decirte todo que hacemos, como me hace sentir cuando me besa, cuando me toca, cuando me acaricia... y mírale ahí, apoyado en su coche sonriéndome, ojalá pudieras apreciar lo que me hace sentir esa sonrisa, me sigue poniendo los pelos de punta cada vez que me mira de esa forma, como si supiera lo que pienso, como si supiera el amor que me hace sentir cuando me mira así...  
Me levanto y voy hacia él.

Niall: ¿Estas bien, pequeña? - Me abraza posando sus manos por detrás de mi espalda. 

Estamos en el lugar donde comenzó todo, el coche de Niall está aparcado a un lado de la carretera, justo al lado del 'Stop'. Miro a mi alrededor, los flashback de aquel momento son repetidos en mi mente como macabros sueños, pero ya no duele. Parece que nada ha sucedido en este remoto lugar, la carretera está intacta, la mata verdosa de los árboles ha vuelto a crecer ocultando el lugar por donde caímos, el 'Stop' vuelve a estar pintado, sin rastro de las huellas de nuestro coche. Todo ha pasado tan rápido que no he sido capaz de asimilar todo y me pregunto si seré capaz de asimilarlo algún día. 

Tu: Estoy mas que bien - Miré sus intensos ojos celestes.
Niall: ¿Nos vamos? - Me sonrió cogiéndome de la mano y entrecruzando nuestros dedos. 
Tu: Espera... tan solo - Me acerqué más a mi chico -. Tan solo bésame. 

Y nuestros labios chocaron provocándome un intenso escalofrío a lo largo de mi espalda, cual se propagaba a través de mis venas hacia todos los lugares de mi ser. Le besé como si su aliento fuese lo único que me podría dar fuerzas para vivir, y es bonito decir que yo sentí que él me besaba con el mismo deseo. 
Yo soy suya y él es mío. Nuestro amor es infinito. 

Jamás podré olvidar ni un solo instante de toda esta historia con Niall, mamá, ya que esta es una historia que tan solo acaba de empezar. 

Miré al cielo para imaginarte... ya que desde donde quieras que estés, se que puedes oírme.

~ FIN ~ 

Quiero dar las gracias a todas las personas que han leído Hear Me. Cada comentario, ya sea de apoyo o crítica, me han servido para motivarme y hacer de esta historia una de mis mejores fanfictions, así que os doy las gracias de todo corazón, mil gracias, de verdad. 
Os pediría como un enorme favor que todos los que han leído esta novela me comentasen que les ha parecido, por favor, ya que es realmente importante para mi, con un simple ''me ha gustado'' o ''no me ha gustado'', me sobra. Ya sabéis que podéis hacer los comentarios por aquí, por mi twitter @backforbritish o por mi ask si queréis hacerlo en anónimo, vuelvo a insistir que es realmente importante para mi saber que os ha parecido la fanfiction, pues como algunos ya sabrán, quiero que mi próxima novela Forbidden (Harry Styles) sea mejor que esta y así podré tener una referencia con vuestros comentarios. 
Gracias, de nuevo, a todos y cada uno que leyeron Hear Me.

Atte: @backforbritish.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Hear Me - Capítulo 41

Estaba sentado en tu cama, observando como hacías una pequeña maleta con cosas básicas para llevarla contigo al hospital. El día de la operación se acerca y con él un intensa sensación de angustia, de preocupación y de nervios. No dejabas de pensar en que si algo salía mal en la operación podías quedar totalmente sorda y esto era algo que llevaba atormentádote durante mucho tiempo atrás.
Sentiste como unas manos se posaron en tu cadera inmovilizándote. Bajaste tus manos hacia las que estaban apoyadas en tu cintura y entrecruzaste los dedos, suspirado... quizás de alivio al sentirle tan cerca de ti. Tu cabeza se inclinó hacia atrás, posándose en el hueco de su cuello mientras que él expandía sus manos por tu vientre y te abrazaba con fuerza.

Tu: Estoy muy nerviosa, Niall - Mascullaste.
Niall: Lo sé - Bajó su cabeza hacia tu hombro y lo besó.
Tu: ¿Todo saldrá bien?

Él siguió con su rastro de besos húmedos hacia tu cuello, provocándote un intenso escalofrío de placer.

Niall: Estoy seguro pequeña.

Agarraste sus manos con más fuerza, sintiéndote segura bajo su abrazo. Con él no había nada de que temer, lo sabías. Te diste la vuelta y posaste tus manos al rededor de su cuello mientras que él te abrazaba por la cintura. El cuello de Niall era sin duda una de tus mayores debilidades a la hora de los besos.

Niall: No tienes que preocuparte.

Miraste sus ojos celestes intensos con el entrecejo fruncido. Claro que tenías que preocuparte y mucho.

Tu: ¿Estas de broma? - Lentamente desenlazaste tus dedos por detrás de su cuello y bajaste tus manos hacia su pecho -. Tengo que preocuparme, Niall, si me quedo sorda... - Niall te interrumpió besándote.
Niall: Sh... - Te volvió a besar -. No digas eso, no lo digas - Posó su frente en la tuya.
Tu: Esta bien... - Susurraste -. Pero bésame.

Sus labios se posaron en los tuyos, besándote sin apenas coger el tiempo suficiente para respirar. Sus labios y los tuyos chocaban frenéticamente, necesitando el contacto suave de los labios del otro. Lentamente ese dulce beso iba convirtiéndose en una caricia dura. Sus manos se deslizaban por tu espalda hasta llegar a tu trasero y lo apretó hacia él con sus manos, tus dedos enredándose en su pelo y tiraban con delicadeza de él provocándole gemidos roncos capturados en tus labios. Intentabas llevarle hacia tu cama, pero él a sabiendas de tus actos se negaba, reteniéndote entre sus brazos.

Tu: ¡Niall! - Decías intentando separarte de él.
Niall: No voy a hacer nada con tu padre abajo - Respiraba con dificultad.

Tus labios se abrieron para responderle, pero lo único que soltaste fue un suspiro de derrota. Dejaste un último beso en sus labios y le soltaste para seguir haciendo la maleta. Te agachaste para recoger las últimas prendas que habías dejado al lado de ella, las doblaste y las metiste con rapidez para cerrar la maleta lo más antes posible.

Niall: ¿Es tu madre? - Su voz casi fue difícil de apreciar.

Giraste tu cuerpo hacia él para descubrirlo con una foto entre sus manos. Parecía estar embobado mirándola.

Tu: Si, esa es.

Volvió su vista hacia hacia ti y te sonrió.

Niall: Se parecía mucho a ti.
Tu: Eso dicen - Suspiraste.

Te acercaste más para apreciar aquella foto. Se habría hecho cuando tu tenías cuatro o cinco años, tu madre estaba agachada a tu lado mientras que veía como le dabas de comer a las palomas blancas de un parque, las dos parecíais tan felices: la inocencia de una niña pequeña y el amor de su madre por ver a su hija feliz. Casi parecía una foto hecha de un sueño, casi parecía que no era real.

Tu: Lo más curioso es que ya no duele.

Él te miró con el entrecejo fruncido.

Tu: Cuando la miraba la foto y la recordaba... bueno, y-yo no podía retener las ganas de llorar, o de sentir angustia.
Niall: ¿Y por qué ya no duele?

Miraste la foto durante unos segundos para después levantar la vista hacia sus sublimes ojos celestes y perderte en ellos sin dejar de sonreír involuntariamente.


***
- Días después -

Cerraste los ojos ya que aquella luz era totalmente cegadora. Te sentías tan mareada y cansada, pero a la vez tan bien. Intentaste volver a abrir los ojos en un difícil pestañeo. Todo estaba muy borroso, las luces centelleaban y se cruzaban delante de tus ojos como fantasmas, algunas siluetas negras te observaban sentados a los lados de la cama y una de ellas, la más próxima a ti, retenía tu mano derecha entre las suyas, acariciándola por la parte superior con su dedo pulgar. Por muy drogada que pudieras estar, pudiste reconocer el tacto de Niall, sus grandes manos motivándote a despertarte para que hablaras con ellos, pero era demasiado tarde para recuperar el conocimiento, la anestesia estaba haciendo el efecto deseado en un corto periodo de tiempo. Tus ojos volvieron a caer sumiéndote en oscuridad. 

[Flashback]
- Inténtalo de nuevo - Me ordenó.
- No puedo - Me quejé tirando las zapatillas hacia un lado del salón. 
- Inténtalo, que no salga a la primera no significa que no puedas - Volvió a insistir. 

Respiré profundamente volviéndome hacia ella. Quizás para mi madre podía resultar muy fácil ya que ella llevaba mucho tiempo dedicándose al baile, pero para mi no, esto es completamente nuevo, totalmente nuevo y frustrante, y sé que yo no valgo para esto. Volví a mi posición en la sala, mirando mis ojos en el reflejo del gran espejo que tenía justo delante de mi. 

- Hazlo - Siguió ordenándome. 

Lo intenté por cuarta vez, pero parecía que mi equilibrio no estaba dispuesto a colaborar conmigo. Caía al duro suelo cada dos por tres. Ella no dejaba de repetirme «Hazlo, inténtalo de nuevo, otra vez» Le daba igual que mis pies estuvieran a punto de sangrar, le daba igual que yo no pudiera más. 

- ¡No puedo! - Grité apoyándome en la barandilla del espejo. 

Se acercó a mi, sabía que no se había dado por vencida, quería más, pero yo no podía. 

- ¿Por qué no puedes? - Preguntó.

Me dejó algo confusa con su pregunta. No sabía que contestar. 

- ¿No puedes porque no quieres? 
- Si quiero - Protesté.
- ¿Entonces? 
- ¿Y si no me sale por mucho que lo intente? ¿Y si nunca llego a ser como... Como tú? - No era capaz de mirar a mi madre a los ojos.

Se alejó de mi lado lentamente. 

- ¿Tienes miedo?
- Mucho - Afirmé. 
- Las cosas no siempre salen como uno quiere, pero hay que arriesgarse - Se detuvo en el centro del salón.
- ¿Y si al final no lo consigo? 

No obtuve una respuesta de inmediato. Observé como hacía perfectamente la coreografía que minutos antes había intentado hacer yo. La facilidad de mi madre al bailar parecía que resultase infinitamente más fácil de lo que realmente era. E hizo perfectamente la coreografía. 

- ¿Y si al final no lo consigues? - Se paró a pensar -. Aunque todo salga mal, siempre habrá alguien al lado para levantarte. 

Su respuesta me dio la fuerza y la esperanza que necesitaba. ''Siempre habrá alguien al lado para levantarte'' y en este momento, quien me ha levantado, ha sido ella. 
[Fin del Flashback]

Silencio... ni una mísera nota eras capaz de percibir. 
Tus ojos se hallaban cerrados, quizás tenías miedo de abrirlos y ver como la gente movía sus labios, - como tu padre movía los labios mientras lloraba y asumías que ella jamás regresaría a tu lado -, y no eras capaz de oír nada. Volverías a patalear en la cama, a chillar sin enterarte de nada, volverías a sentir ganas de acabar con todo de una maldita vez, los médicos volverían a drogarte y tu volverías a caer en un sueño profundo. Sentías tu corazón bombardeando en tu pecho frenéticamente, dándote pequeños calambres ¿Angustia, nervios, miedo? Tres sensaciones que por mucho que deseabas evadirte de ellas no se iban. Tus ganas de abrir los ojos, iban aumentando, para comprobar si realmente sería como tu lo habías imaginado, pero tenías miedo, mucho miedo. 

Niall: If I'm a louder... - Notaste un gran calambre en el pecho. Tus ojos y tu boca se abrieron de golpe, su voz... - Would you see me? 

Tus ojos se inundaron de lágrimas al instante, tu respiración era demasiado irregular y tu corazón iba a estallarte de un momento a otro. Le estabas escuchando... le estabas oyendo a la perfección. 

Niall: Would you lay down... - Parecía que estaba a punto de llorar -. In my arms and rescue me? - Su voz penetraba por tus oídos, provocandote un inmenso escalofrío por todos los lugares de tu piel. 

Giraste la cabeza hacia tu chico, solo estaba él en la habitación del hospital, tan solo él. 

Niall: Cause we are the same... - Apretaste su mano sin dejar de llorar, mirándole -. You saved me - Susurró. 


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martes, 27 de agosto de 2013

Hear Me - Capítulo 40

Podías sentir el pálpito nervioso de tu corazón en el pecho, dando fuertes bombardeos contra él. Las lágrimas cayendo sin fin de tus ojos. Un sufrimiento doloroso que lentamente te iba consumiendo. No podías dejar de correr, huyendo de Niall, no podías estar delante de él y verle sufrir por tu culpa, no podías. Hacerle daño a la persona de la cual estabas enamorada era tu peor pesadilla y se hizo realidad, como una maldita broma.
Sentías como él corría desesperadamente detrás de ti, sus zancadas se expandían por el suelo y cada vez las notabas más cerca. Corriste hacia el ascensor con todas tus fuerzas, la adrenalina recorría tu sangre, ibas a cien en este mismo momento, pero Niall siempre había corrido más que tú y ni aun corriendo con todas tus ganas hubieras podido escapar de él. Pudiste sentir sus dedos rozándote en tu brazo y como te agarró del hombro haciéndote tropezar con su cuerpo mientras que chocabais y caíais al suelo. Un grito desesperado salió de tu garganta cuando tu cuerpo dio contra el suelo y Niall cayó encima de ti. Por unos segundos, cuales te parecieron horas, os quedasteis en esa postura, respirando con dificultad después de esa carrera, sintiendo la presión del pecho de Niall en el tuyo. Tus ojos se cerraban apretados, intentado retener ese mar de lágrimas.
 Tus manos temblorosas subieron por debajo de los brazos de Niall y palpando su torso te diste cuenta de que no se había puesto la camiseta. Él se incorporó levando sus brazos para quedarse encima de ti, lentamente abriste los ojos y te encontraste con su figura, unos grandes hombros y unos grandes brazos  te cubrían del mundo en ese instante. Sus rasgos de enfado y de preocupación eran visibles por su entrecejo fruncido y su mandíbula apretada. Él inclina su cabeza y mueve sus labios, te habla, pero tu no eres capaz de escuchar ni un misero sonido de su voz. Empezabas a sentirte mal, muy mal: estabas nerviosa, histérica y pataleando para salir de esta jaula que te había construido con su cuerpo mientras que tus lágrimas se desbordaban de tus ojos.

Tu: ¡Niall, no puedo oírte! - Gritaste tan asustada y llena de angustia.

Tu cabeza rodó hacia un lado mientras que te quedabas totalmente quieta, reteniendo las ganas de llorar de nuevo. Sentiste como él te sujetaba la cara por la mandíbula y la giró para que le mirases. Sus grandes ojos te observaban con preocupación. «¿Estas bien?» pudiste entender leyéndole sus labios. ¿Que si estabas bien? Te resultó una pregunta un tanto absurda ya que era notable que no lo estabas. Intentaste dejar de mirarle pero Niall no te dejaba, en momentos así odiabas su fuerza bruta.

Tu: Déjame - Suplicabas al borde de otra ola de lágrimas.

Niall bajó su cabeza, quedándose casi a centímetros de la tuya. Su aliento caliente rozaba tus mejillas mientras que sus ojos no se apartaban de los tuyos. «Jamás - Entendiste -. Jamás en la vida te podría dejar». Tu boca se entreabrió necesitando oxígeno. Ya no podías aguantar más las ganas de llorar, era superior a tus fuerzas.

Tu: Lo siento, Niall, perdóname - Volviste a suplicar.

Corriendo te levantó con él y te retuvo en su desnudo pecho, abrazándote tan fuerte que podías sentir su corazón latiendo a un ritmo nervioso en tu mano derecha. Dejaba besos tiernos en tu frente mientras la acariciaba con su mejilla. Ahora mismo no podías oírle a menos que gritase mucho, estabas aislada de cualquier sonido y sabías como se sentía, como de mal te podías llegar a sentir. Recuerdos vinieron a tu mente del día en que te despertaste del coma y viste a tu padre sentado a tu lado, como te cogió la mano y como sin palabras dijo lo que más te destrozó. Agarraste a Niall con mucha fuerza, pensando que él fue tu remedio para sobrevivir, para no caer.

{Narra Niall}
Sentía sus lágrimas sobre mi piel y realmente era demasiado frustrarte para mi no poder hacer nada para evitar que se sintiera así. Es como tenerla entre tus brazos pero sentirla muy lejos y yo sabía por qué estaba así, sabía que estaría pensado en el accidente, en esa época en la cual yo no tuve la oportunidad de tenerla, de calmarla, de apoyarla, de amarla, de consolarla entre mis brazos, pero ahora si la tenía y no pensaba dejarla así, ella era toda mi vida, ella es lo único que necesito para estar bien y si ella no lo está yo tampoco lo estaré. La cogí en brazos y la volví a llevar hacia mi apartamento. Cerré la puerta con mi pie y me apoyé en ella dejándola suavemente en el suelo. ¿Por qué no me miraba? Intenté levantarle la cabeza pero fue un intento fallido cuando ella me sujeto la mano y la retuvo en mi pecho.

Tu: No sé como puedes ser así conmigo - Ella hablaba tan bajo -. Aun sigues sorprendiéndome Niall, dices que yo no dejo de hacerlo, pero eres tu quien de verdad lo hace - Ansiaba que levantase su mirada hacia mi, necesitaba volver a mirarla -. Yo solo te hago daño y... - La interrumpí.
Niall: No, tu no me haces daño - Dije muy preocupado.

Ella levantó la cabeza al fin para mirarme, pero la vi confundida, no se enteró de mi protesta, tan solo me notó agitado. Respiré profundamente y dejé que continuara sabiendo lo mal que lo estaba pasando al no escuchar sus propias palabras.

Tu: Yo te hago daño y sin embargo tu siempre estas ahí... T-tu siempre me salvas Niall - Vislumbré como sus ojos se llenaban de lágrimas - ¿Quieres saber la razón por la cual no te dije nada... l-lo de mi operación? - Tragó saliva.

Asentí nervioso. Esperaba una respuesta clara desde el primer momento.

Tu: Problemas, todo lo relacionado conmigo son problemas. No te dije nada de que venía por intentar retenerte lejos de mis problemas. No te dije nada de mi operación por esto. A veces pienso que soy una carga para ti.

En ese momento pensé que me habían disparado o algo ¿Realmente estaba diciendo todo esto? Mi respiración era demasiado complicada, desatada por mi frustración, necesitaba decirle cuanto se equivocaba, que no era una carga para mi, que la amaba, que no son problemas cuando se tratan de ella.

Tu: ¿Sabes? - Una pequeña sonrisa dibujó su cara, calmándome, volviéndome a enamorar ya que su sonrisa me volvía loco -. Esta semana junto a ti me ha demostrado lo mucho que te amo, Niall, más de lo que te pude amar desde un principio. No sabes lo feliz que me has podido hacer en estos días - Sonreí involuntariamente mientras que la escuchaba -. Verte dormir entre mis brazos, despertarme contigo, estar contigo todos los días, tus abrazos, esos besos... Dios - Que risa mas hermosa tiene -.  Sentirme las veinticuatro horas del día nerviosa por tenerte a mi lado es la mejor sensación del mundo Niall ¡Incluso haciéndome el amor! - La atraje hasta mi y la abracé sin dejar de mirarla a los ojos, sin dejar de sonreír -. Eres la única persona que me ha enseñado a escuchar sin poder oír nada, Niall - Una lágrima se deslizó por su ojo derecho, pero esta vez no lloraba de tristeza.

Sentía que el corazón me iba a explotar en cualquier momento, estaba completamente enamorado de ella,  como una obsesión, como mi obsesión, la necesitaba más que cualquier otra cosa, era mi droga. Ella, solo ella. Estábamos tan cerca el uno del otro... quizás fue la declaración de amor que me había hecho, quizás fue el amor que me hizo sentir con sus palabras, pero puedo jurar que como la quiero besar ahora jamás la he querido besar antes.

Niall: Óyeme - Articulé.

Y la besé como nunca antes. Y me besó como nunca antes. Y nos fundimos en ese beso como nunca antes. Y me sentí como si estuviera rozando el maldito cielo con las yemas de los dedos, único, por ella. Era mía y yo era suyo.

***


Decidimos volver a su casa para coger otro audífono que el padre tenía de reserva por si acaso se le estropeaba a su hija el que siempre utilizaba, cosa que me pareció muy bien por parte de él.
Entramos y vimos al padre en el salón viendo la tele, ella no le quería decir lo que acababa de pasarle a su audífono ya que sabía que su padre empezaría a hacerle preguntas. Me indicó con la mano que fuera con él, sabía que era para entretenerle, pero yo no quería, era consciente de la tensión que se creaba cuando estaba delante de él, aunque no me intimidaba si eso era a lo que él quería llegar conmigo.

Tu: Por favor - Suplicó.

Asentí resoplando y poniendo los ojos en blanco, no podía decirle que no a nada. Ella llamó al padre y le saludó desde la puerta, luego me miró para que entrara y yo accedí actuando de la mejor manera que supe. Vi como el padre se levantaba hacia mi, vestía normal, eso me sorprendió, tenía puesto un polo celeste y unos pantalones vaqueros, la verdad es que me recordó un poco a mi padre por como tenía el polo metido por debajo del pantalón ya que él suele llevarlo a si.

Tp: Hola - Me tendió una mano.

Noté que él estaba igual de incómodo que yo. Le cogí la mano y se la apreté devolviendole el saludo.

Tp: ¿Quieres sentarte? - Indicó hacia el sofá.
Niall: Claro, gracias.

Nos dirigimos hacia él y nos sentamos. Supe que la situación iba a tomar ramas algo inesperadas para mi cuando el padre apagó la televisión.

Tp: Niall... yo quiero disculparme por como me comporté la última vez.
Niall: Bueno, también yo lo tendría que hacer.
Tp: Solo quiero que ella esté bien - Dijo refiriéndose a su hija.
Niall: Y yo.
Tp: Se lo mucho que la has cambiado, para bien. Cuando la fui a visitar a Londres no parecía esa chica indefensa, apagada, casi sin ganas de comenzar una vida nueva... Pero cuando supe que fue por ti... Niall, de verdad que lo siento.
Niall: Tan solo hace su papel de padre, comprendo que sea tan protector con su hija.
Tp: Y yo espero que la cuides tal y como se merece.
Niall: Lo haré.

De repente ella apareció por la puerta, tapándose la boca con la manga de la sudadera que le había dejado, tapando su risa y puedo jurar que parecía un ángel en aquel momento, mi ángel. Su sonrisa, sus ojos achinados por ella, su risa y su melena oscura cayéndole por sus hombros hacían difícil de asimilar que fuese real, es perfecta. Me levanté y dirigí mi paso hacia ella, cogí la mano con la cual tapaba su sonrisa y la besé, la besé porque estoy enamorado de ella y porque la amaba como a nadie.

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sábado, 24 de agosto de 2013

Hear Me - Capítulo 39

Un sueño profundo se cernía sobre ti, tus extremidades casi flácidas y doloridas por todo el esfuerzo al que fueron sometidas horas antes seguía latente en ellas.
Empezaste a sentir ciegamente un cosquilleo en tu pecho que se alzaba hacia tu cuello, enredándose en tu pelo y volviendo el recorrido igual, pero hacia atrás. Te quejaste un poco cuando notaste ese hormigueo transformándose en una sujeción dura que te obligaba a girar lentamente la cabeza. Notaste la presión de unos labios en los tuyos, unos dulces y conocidos labios, gemiste de placer ante ese contacto. Abriste los ojos pesadamente entre ese mar de pestañas y encontraste unos ojos celestes aclamandote desesperadamente para que le devolvieras ese beso. Abriste los labios obligándole a que hiciera lo mismo, arrastrando dulcemente vuestros labios al compás. Con su mano apoyada en tu cuello hacia casi imposible tu liberación, cosa que no buscabas, pero él lentamente dejó de besarte dándote un último beso en la mejilla.

Niall: Hola pequeña - Susurró mirándote a los ojos.

Agarraste su brazo cual iba a tu cabeza, levantaste la otra mano hacia su camisa blanca y la introdujiste lentamente por dentro, notando su cálida piel, su estómago definido, imaginándote cada  ángulo de él. Niall te sonrió a modo de respuesta ante esa caricia. Y que sonrisa mas linda tenía.

Tu: Hola - Le sonreíste sin perder de vista sus ojos cristalinos.
Niall: ¿Como estás? - Su ansiosa y preocupada voz salió a flote.

Esa arruga en su entrecejo le hacía parecer tan sexy.

Tu: Bien - seguías susurrándole -. Algo cansada.
Niall: Está bien, me tenías preocupado.
Tu: ¿Si? - Pensar cuanto le preocupabas a Niall hacia que tu felicidad aumentara -. ¿Por?
Niall: Son más de las una de la mañana.
Tu: ¿Qué? - Te intentaste incorporar en tus codos con dificultad -. Mierda.

Niall se rió ante tu blasfemia.

Niall: No te pega eso de decir palabrotas - Te besó dulcemente.
Tu: Mmm... pues las diré más, así consigo que estés todo el día besándome.
Niall: No necesito que digas esas cosas para besarte, juro, me podría llevar toda mi vida pegado a tus labios - Susurró intensamente con la vista fijada en tu boca -. Y no me tientes.

Cuando te diste cuenta de lo que él quería decir ante esa frase de ”No me tientes” tus dientes ya habían soltado tu labio inferior por el beso que Niall dejó apasionadamente en tus labios, casi dejándote sin respiración. Y volvías a tenerle en cima, su cuerpo ajustándose al tuyo. Te sorprendiste cuando levantaste un poco el muslo y te encontraste con su erección, descaradamente lo frotaste contra su bulto prominente en sus boxers para provocarlo intencionadamente. De repente te sentías nueva, como si sus labios y caricias fueran tu mayor remedio y quizás así lo era. Tus manos acariciaban la espalda de Niall, arrastrando tus uñas por toda ella mientras le seguías dando placer, llegando desde los más alto hasta lo más bajo de ella, incluso te atreviste a introducir tus dedos debajo de la tela apretada de los boxes para empujarle hacia abajo, en este momento tu excitación volvía a ser como la de antes. Notaste como su risa vibraba a través de vuestros pechos conectados y de vuestros besos.

Niall: Quieta pequeña - Se separó de ti lamentablemente.

Por los primeros segundos en los que no sentiste el contacto de sus labios en los tuyos te sentiste algo aturdida.

Tu: ¿Qué pasa? - Te sonrojaste.
Niall: Necesitas descansar.
Tu: ¿Qué? No, yo no necesito descansar, y-yo te necesito... a ti.
Niall: Créeme, quiero hacerlo, pero ahora necesitas descansar - Habló pesadamente.

Suspiró con una sonrisa cerca de tus labios, pero sabías que detrás de esa sonrisa había decepción y frustración. Intentó rodar hacia un lado de la cama para irse pero le cogiste con agilidad el brazo y lo empujaste de nuevo hacia la cama.

Tu: No, no, por favor, quédate aquí.
Niall: Me tengo que duchar.
Tu: Me da igual que estés sucio - Hablabas con la mayor seriedad del mundo, con miedo de que se alejase, pero al parecer tu comentario había ocasionado una fuerte risa en tu chico.

Se arrastró hasta la cama y te besó, astutamente distrayéndote para soltarse de ti, hasta que lo consiguió y rápidamente salió hacia el cuarto de baño. Su nombre salió en forma de queja de tus labios. Dabas vueltas en la cama, pero te habías despejado y lo único que estabas consiguiendo era agobiarte entre aquellas sábanas, cosa que no sabías de qué manera habías llegado hasta ella ya que te quedaste dormida en el suelo de la sala de estar, supusiste que fue él quien te llevó hacia esta y al pensarlo un nudo de sentimientos se alojó en tu cuerpo, estabas siendo demasiado feliz para ser real.
Giraste la cabeza cuando la puerta del cuarto de baño se abrió, dejando ver a Niall tan solo con una toalla reliada en la pelvis dejando ver sus marcas en ''V'' cuales se perdían por debajo de aquella tela. Parecía un ángel en aquel momento: Su pelo totalmente alborotado cayéndole en la frente, su pálida piel salpicada por las gotas de agua aun sin secar, esa toalla blanca que tapaba su desnudo cuerpo hasta los pies... ¿Por qué era tan hermoso? Su remate final fue levantar sus preciosos ojos azules casi ocultados por aquel flequillo rubio y dedicarte una sonrisa pícara.

Niall: ¿Qué pasa? - Se rió.
Tu: Tu eres lo que me pasa.

Te levantaste con la sábana reliada en tu cuerpo y te tiraste de nuevo en sus brazos, sintiendo el agua congelada en tu piel, sus fuertes brazos abrazándote y sus besos contagiándote de nuevo en una locura desenfrenada.

***

El agua caliente caía por tu piel en cascada, purificando cada detalle de ella. El jabón de tu pelo hecho espuma resbalaba por tus pechos y tu vientre con ese agua. Sería bonito para ti poder decir que el sonido del agua relajaba su ser, pero tan solo lo escuchabas como algo distorsionado, tristemente era así, aunque al pensar en los pocos días que te quedaban para tu operación todo cambió. 
Te secaste rápidamente y saliste del cuarto de baño para ponerte tu ropa que estaba en la silla, junto a la de Niall. Tus pantalones fueron llevados hacia tu cintura por tus manos para luego abrocharte el botón, te pusiste la camiseta y las Converse. Tu pelo aun seguía mojado, pero no te importó mucho, lo único que querías ahora mismo era saber dónde estaba tu chico. Miraste por los cuartos de arriba, pero no daban señales de él. Al bajar las escaleras y buscarle por la planta de abajo diste con él al fin en la cocina, tu sonrisa volvió a tu rostro cuando le viste: estaba de espaldas a ti, apoyado en la encimera con las dos manos, su torso descubierto con su camisa blanca echada a un hombro y sus pantalones vaqueros perfectamente ajustados a él. Al llevar un tiempo observándole caíste en cuenta de que no parecía estar bien. 

Tu: ¿Niall? - Te asustaste. 

Él no respondió a tu intento de llamada de atención.

Tu: ¿Estas bien? - Volviste a preguntar.

Seguía sin darse la vuelta ¿Qué le pasaba? 

Tu: ¡Por favor, Niall! - Estabas muy asustada. 

Veías como sus nudillos empezaban a ponerse blancos, sus músculos de los brazos y de la espalda empezaban a contraerse y su respiración era más constante. 

Niall: Te acaba de llamar un tal David - Jamás habías sentido ese tono áspero en la voz de Niall.

Notaste un pinchazo fuerte en el pecho y como tus nervios iban lentamente mortificándote. 

Tu: ¿Y-y qué quería? - Tragaste saliva. 

Se dio la vuelta y pudiste observar como retenía tu iPhone entre su mano derecha. Las fracciones de la cara estaban completamente serias, su ceño fruncido y sus labios apretados en señal de frustración. 

Niall: Nada, saber de ti - Sentiste como sus palabras te acusaban silenciosamente. 
Tu: ¿Y y-ya está? - Respirabas entrecortadamente. 
Niall: ¿Debería de haber algo más? - Levantó su entrecejo -. ¿Debería? 

Tu corazón casi convulsiona en ese preciso momento, caíste en la cuenta de que Niall ya lo sabía todo, completamente todo. Miedo, nervios, angustia, dolor, todo esto estabas sintiendo ante sus palabras. 

Niall: Oh, si, también quería saber el día de tu operación, pero como yo no sabía nada de ninguna operación no le pude contestar a eso. 

Tu boca se abrió cuando te pareció que el corazón te dejó de funcionar.

Tu: N-Niall... 
Niall: ¡No! 

Su grito te asustó demasiado, casi pensabas que en cualquier momento te podría hacer algo. 

Niall: ¿¡Por qué, joder!? ¿¡Por qué no me has contado nada!? ¿¡Es eso por lo que estas aquí!? 

Tus lágrimas empezaron a caer por tu rostro, no querías verle así, te dolía muchísimo ¿Por qué no se lo habrás dicho? Ahora te arrepentías más que nada. Querías hablar, querías abrazarle para que dejase de chillar, querías calmarle con tus besos, pero no podías, estabas totalmente inmóvil, quieta, callada, frustrada. 

Niall: Sabes lo mucho que me jode y duele que me mientan, pero sobre todo me duele más si es la persona por la que estoy jodidamente enamorado.

«Niall, no, por favor, no» Sentías un dolor muy fuerte en tu pecho, no podías aguantar otra vez el mismo sentimiento.

Tu: L-lo siento - Te quitaste las lágrimas, aunque no te sirvió de nada ya que no dejaban de caer. 

No podías aguantar más ese dolor, era superior a tus fuerzas. Hiciste lo que mejor se te daba hacer, huir de tus problemas. Saliste de la cocina y te dirigiste a paso ligero a la puerta de salida y echaste a correr hacia el ascensor cuando la abriste, sintiendo a Niall corriendo detrás de ti, gritando tu nombre. Desesperadamente te quitaste el audífono y lo tiraste al suelo, rompiéndolo. 
Y tenías razón, eras demasiado feliz para que todo sea real. 

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jueves, 22 de agosto de 2013

Hear Me - Capítulo 38

Niall: ¿Te crees que puedes correr más que yo? - Gritó mientras cerrabas la puerta de la sala de estar, escondiéndote de él.

Estabas de un modo hiperactivo, nerviosa, divertida y muy, muy excitada. 
Corriste hacia el sofá que había delante del televisor y te escondiste por el lado contrario a la puerta, no era un escondite seguro, pero tu finalidad no era esconderte de aquel chico que gritaba tu nombre a través de las puertas, sino jugar un poco, quizás, hacerle sufrir, pero de un modo delicado y excitante. Cuando viste el pomo girando hacia la izquierda bajaste tu cabeza con rapidez hacia el sofá y te escondiste entre los confines más bajos. No podías aguantar la risa, cosa que facilitó a Niall encontrarte. 

Niall: ¿Pretendías huir de mi? - Exclamaste del susto cuando notaste su aliento justo detrás de tu oreja. 
Tu: ¡Mierda! - Intentaste salir huyendo, pero Niall te cogió de la cintura y te levantó como si fueses una pluma -. ¡Horan, déjame! - Te reías.
Niall: Eres mía.  

Y volvías a caer de nuevo en sus redes, como una mala costumbre que debías de dejar, pero aun así no podías. 

Tu: Niall, quiero mirarte - Te quejabas intentado quitar sus manos de tu cintura.

Él obedeció y te dejó en el suelo, «Imbécil» pensaste, saliste corriendo hacia la puerta y hubieras conseguido tu objetivo de no ser por las largas piernas de Niall ¿Por qué tenía que ser así? Por una vez querías ganar tu y estabas decidida a hacerlo. Te apartaste de la puerta y Niall se apoyó en ella con la espalda.

Niall: ¿Cuándo vas a entender que no puedes huir de mi? - Negó, sonriendo, con la cabeza. 
Tu: No intento huir de ti - Andabas de espaldas a Niall -. Tan solo me divierto un poco. 
Niall: ¿Que pretendes? 
Tu: Quiero la revancha - Te volviste hacia él.
Niall: Uh, así que de verdad estamos peleona - Habló con seducción.

Le miraste con una sonrisa inclinada un poco más hacia tu lado derecho, esa sonrisa sabía a victoria. Alzaste tus manos hacia el cuello de la beisbolera, te la quitaste lo más sensual que pudiste y la tiraste al suelo, sin dejar de mirar hacia los ojos de Niall llenos de lujuria, te descalzaste de tus zapatillas y las tiraste hacia un lado de la sala. Luego tus manos se apoderaron del botón de tu pantalón y lo desabrocharon lentamente.

Tu: Esto podía hacerlo yo ¿Verdad? - Incitabas a Niall. 

Veías como te miraba casi embobado por tus actos calientes y te encantaba tenerle rendido a tus pies. Te bajaste la cremallera y te quitaste los pantalones, cayendo hacia el suelo y quedándote en tus braguitas azules casi transparentes, por la mitad de tu cuerpo hacia abajo. La excitación recorría cada centímetro de tu ser, tu respiración agitada empezaba a notarse y por supuesto, la de Niall también. Sentías como te desnudaba con la mirada. Pusiste tus manos en la parte de abajo de tu camisa y la sacaste haciendo que tu melena se moviera con gracia cayéndote sobre un lado, tiraste la camisa al suelo junto con tus pantalones y te acercaste a Niall lentamente, justo parándote a un metro de su ser.

Tu: ¿Vengo lo suficientemente sexy como para que me hagas recordar esta noche? - Te mordiste el labio sabiendo que tus palabras influirían de una forma demasiado excitante en Niall. 

Él alzó una mano hacia tu braguita y la llevó hacia tu cadera agarrando el tirante que la recorría. 

Niall: No hay nada mas sexy que tu cuerpo desnudo - Tiró de tu braguita hacia arriba provocandote un gemido ahogado por tu mordedura de labio.

Te ahogabas, necesitabas que el aire volviera a recorrer tus pulmones ¿Él lo hacía con intención o era lo que realmente pensaba? Y tu estabas convencida de que era la segunda opción por como te miraba de arriba a bajo, por como te tocaba las partes sin cubrir, por como sentías su respiración acelerada en tus labios a medida que te acercabas más a él.

Niall: Déjame desnudarte - Soltó tu braguita.
Tu: Solo si me besas - Alzaste tus manos por detrás de su cuello y entrecruzaste tus dedos.

Acercaste tu cuerpo al suyo hasta el límite de rozar su camisa con tu vientre, tus brazos cayéndole por detrás de su cuello hasta tenerlos recogidos entre vuestros pechos, sus labios a centímetros de los tuyos y vuestra respiración nerviosa por tener a la persona que amabais entre vuestros brazos.

Tu: Me encantan tus ojos - Susurraste perdiéndote en su mirada.
Niall: A mi me encantas tu - Besó la comisura de tu labio en la parte derecha.

No podías aguantar mas esas ganas de besarle, era una pura frustración tenerle susurrando en tus labios, pero no poder llegar a besarlos. Te inclinaste de puntillas con los pies mientras que notabas el abrazo de Niall justo en tu espalda. Por un momento dejaste de notar el suelo debajo de tus pies así que te agarraste con fuerza a su cuello mientras que entrecruzabas los pies por su cintura, vuestra risa nerviosa salió a flote cuando Niall se dio la vuelta y te puso de espaldas a la puerta. Descaradamente puso sus manos por debajo de tu trasero.

Tu: ¿Te gusta tenerme así? - Bajaste tus manos hacia el cuello de su camisa.
Niall: Te dije que me gustaba esta postura.
Tu: Ya veo - te reíste.
Niall: Y la quiero probar contigo.

El nudo que tenías en la garganta se hizo más intenso.

Tu: Niall...
Niall: Me niego a creer que tu no quieres.

Volviste a atrapar tu labio mirando la techo para no sonreir, evadiéndote de la mirada penetrante de Niall.

Tu: Joder, si, vale, bésame.

Gemiste cuando vuestros labios hicieron contacto. Subiste las manos hacia su pelo y las enredaste para retenerlo en tus labios, desesperada para que no se apartara de ti. Su duro beso te excitaba inevitablemente haciendo que los gemidos se escapasen de vuestros labios. Su lengua entraba vacilante en tu boca, enredándose en la tuya. Tu capturabas toda su nerviosa respiración con tu boca, al igual que él con la suya. En un movimiento casi tembloroso, tus manos, bagaron a ciegas hasta el cinturón de Niall para quitarlo y desabrochar el botón del pantalón.

Niall: Mmm... - Dejó de besarte en un intento de parar a respirar - ¿No es más fácil que te suelte y que me quites la ropa?

Asentiste medio muerta de deseo. Te soltó, pudiste sentir un escalofrío al notar el frío suelo de mármol haciendo contacto con la planta de tus pies. Bajaste de nuevo tus manos hacia sus pantalones y se los bajaste al igual que lo habías hecho antes con los tuyos.

Niall: ¿Tienes prisa o algo? - Retuvo tu mano con la suya.

Te reíste de su comentario, tenía razón, ibas muy deprisa, culpa de tu nerviosismo, querías hacerle tuyo lo más antes posible. Levantaste tu mirada para encontrarte con unos celestes ojos clavados en tus pechos, alzaste una mano para obligarlo a levantar la vista de ahí mientras te reías.

Tu: ¿Vamos a la cama?

Niall negó con la cabeza.

Niall: Espérame.

Viste como abría la puerta y salía con rapidez hacia su dormitorio, en menos de un minuto le tenías de vuelta en la habitación.

Tu: ¿Que ha pasado?

Levantó su mano para enseñar el paquetito cuadrado y plateado que había cogido.

Niall: Aun no quiero niños.
Tu: - Te reíste -. Me parece bien.

Te cogió de la mano y te llevó hacia el sofá. Viste como se sentaba y como te tendía una mano para que le siguieras.

Niall: Siéntate aquí - Señaló a sus piernas.

Le cogiste la mano y te arrastró hacia sus piernas para que te sentaras encima de su regazo. Obedeciste y te sentaste de cara a él. Niall solo tenía los boxers negros y su camisa de tirantes blanca, estaba realmente guapo y con esa sonrisa que te estaba dedicando casi te deja sin respiración. Sus labios tocaban los tuyos sin cesar, tus dedos se unieron a su mandíbula y bajaron por su cuello en una caricia cual provocó un gemido ronco en sus labios pegados a los tuyos. Subió las dos manos hacia la parte delantera de tu muslo y pasó las uñas levemente desde el principio hasta tus rodillas, un grito seductor salió de tu pecho.

Niall: Me encantan tus chillidos.
Tu: Pues haz más cosas... - te paraste a respirar -. para que los vuelva a dar - hablaste con seducción.
Niall: Lo haré, recuerdo a la perfección todos y cada uno de tus puntos débiles - Te besó.
Tu: ¿Te recuerdo mi mayor punto débil?
Niall: Yo lo soy - Te agarró duro en tu muslo y te atrajo más hacia él, notando su bulto en tu entrepierna.

Curvaste tu espalda dando un gemido ante el roce que Niall había provocado. Él pasó su boca por tu pecho, lo pellizcó con sus dientes dejándote una pequeña marca roja y luego pasó su lengua por ella. Estaba siendo duro contigo y por extraño que te pareciera te excitaba demasiado. Bajaste la cabeza hacia su cuello y pasaste la lengua haciendo una línea que se trazaba desde la base hacia detrás de su oreja terminando en un gemido sensual en ella. Claramente, estabas peleona. Notabas como Niall respiraba con dificultad ante tus actos, tu boca bagaba por su cuello dándole infinidad de besos sin cesar. Su mano izquierda pasó en una caricia de tu muslo al tu trasero para acercarte más a él. Sabías lo que necesitaba, ese primer roce le había encendido demasiado al igual que a ti. Alzaste tu vista a sus ojos, te empapaste de ellos e inevitablemente esa sonrisa volvió a tu cara, cual Niall capturó con sus labios. Te sobresaltaste un poco cuando notaste sus caderas moverse hacia delante y hacia atrás, rozando tu zona más sensible, haciendo que tus gemidos fueses más constantes, enviando con cada roce pequeñas descargas desde tu vientre hacia tu pecho, cuales te hacían gritar de placer. Sus labios se juntaron con los tuyos en un desesperado toque sin dejar de moverse. Sentiste la vibración de un gemido cuando apretaste hacia abajo tus caderas y las moviste sobre él.

Niall: ___, ___ levanta - Dijo con rapidez deshaciéndose de tus besos.

Te levantaste en tus rodillas y él se inclinó rápidamente hacia arriba para sacarse los boxers con agilidad hacia sus pies. Cuando se volvió a sentar cogió la protección que tenía a un lado del sofá, rasgó el paquetito y sacó el condón.

Tu: N-Niall... - Notabas como el rubor cubría tus mejillas.

Él levantó las cejas algo confuso. Te mordiste el labio inferior mirando al condón y a tu chico sin cesar.

Niall: ¿Me lo quieres poner tu? - Sonrió.

Te soltaste el labio sonriendo, tu risa nerviosa se hizo notable a través de tus dientes. Asentiste y Niall te dio el paquetito con el condón. Recapacitaste unos segundos cuando lo sacaste, no creías que poner un condón fuera tan difícil, ya lo habías visto antes.

Niall: Intenta que no se quede aire en la punta.
Tu: ¿Eres experto o qué?

Su hermosa risa de niño resonó en la habitación. Tus manos nerviosas posicionaron el principio del condón en su hinchada punta y lo bajaron lentamente con la mayor delicadeza posible provocando un gemido ronco a Niall, cual inclinó su cabeza hacia atrás y la reposó en el cabezal del sillón. Retomó aire y volvió a levantar su cabeza lentamente para mirarte con unos ojos celestes muy intensos. Abriste la boca para respirar mejor, ya que Niall te estaba dejando sin respiración con su toque: había bajado con sus manos desde tu cintura hacia tu entrepierna, echando hacia un lado el delicado tejido de tu braguita, tus manos habían llegado hacia su cuello para acercarle a tus labios, deseando que sus labios hicieran contacto con los tuyos. Apretabas tu agarre en sus hombros a medida que él bombardeaba con más fuerza con su dedo índice dentro de ti, adentro y afuera, dándote un hormigueo de placer desde tu cintura, cual se expandía por todo tu ser. De repente notaste como su dedo salía de ti, había agotado su paciencia, no podía esperar más a hacerte suya.

Niall: Vamos - Te quitaste de sus piernas y le seguiste hasta donde le habías quitado antes la ropa -. ¿Quieres hacerlo?
Tu: Quiero hacerlo - Posaste su espalda en la fría puerta.

Se acercó a ti, posó sus manos en su camisa y la sacó, mientras te quitabas las braguitas y las dejabas en el suelo. Se mordió el labio escrutándote con la mirada, estabas casi desnuda y eso repercutía de una manera excitante en él. El nudo de tu vientre tiró hacia abajo como un calambre. Nervios, excitación, lujuria, todo se arremolinaba dentro de ti.

Niall: Agárrame fuerte.
Tu: Muy fuerte - Le susurraste seduciéndole.

En menos de tres segundos Niall te tenía contra la pared y sobre sus brazos, dejándote de nuevo impactada por su fuerza. Se separó un poco para poder introducir su miembro en ti. Tu dilatación facilitó a que Niall se sumiera en ti de una forma rápida. Tu corazón bombardeó en tu pecho con fuerza, cada vez que hacías algo tan intimo con él tus nervios más profundos emergían a la superficie. Te desmoronaste sobre él, sumida en su placer, muerta del deseo.

Tu: No... voy... a... poder... aguantar... más... - Jadeabas mientras apretabas los pies en su cadera.

El sudor y tu cansancio debilitaban tu agarre. Corriendo Niall te soltó y te apoyó en la pared, entrecruzando tus dedos y los suyos de la mano derecha.

Niall: ¿Estas... bien? - Respiraba con dificultad mientras te pasaba su mano libre por tu frente sudorosa.

Asentiste y fuiste a tumbarte en el suelo justo detrás de Niall.

Tu: Ven aquí - Hiciste como él te había dicho minutos antes.

Niall se arrastraba lentamente hacia ti, posicionándose justo encima. Levantaste tus dos rodillas, pero él las separó un poco más y lenta y deliciosamente entro de nuevo en ti.

Aun seguías viendo las estrellas cuando se tumbó a tu lado en el suelo, vuestras respiraciones aun eran bastante pesadas.

Niall: Joder... - Se rió.
Tu: Me lo has quitado de la boca - Te reíste.

Se volvió hacia ti apoyando su peso en un brazo. Inclinó su cabeza a la tuya y rozó con la punta de su nariz tus labios. Sonreíste cerrando los ojos y arrugando tu nariz. Abriste los ojos y te encontraste al chico que había robado tus sueños justo a tu lado, como un sueño que se había cumplido y de ser un sueño, jamás querías despertar de él.


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sábado, 17 de agosto de 2013

Hear Me - Capítulo 37

El olor a pan tostado y café recién hecho inundó tus sentidos. La verdad es que al tener un sentido del cual casi habías carecido durante un año había hecho que tus otros se desarrollasen, como el del olfato. Bajaste en pijama hasta la cocina y te encontraste a tu padre bebiendo una taza de café caliente. Aun andabas algo perezosa y sin ganas de nada, salvo de coger una tostada para llevártela a tu cama y comértela ahí, calentita entre las sábanas.

Tp: Buenos días - Utilizó un tono de regaño, para indicarte que por lo menos tendrías que haberle dicho algo.

Le sonreíste mientras caminabas a por las tostadas.

Tu: Buenos días.
Tp: ¿Has descansado bien? - Te miraba por encima de su taza de café caliente al dar un sorbo.

¿Que si habías descansado bien? Quitando el hecho de que no pudiste pegar ojo en toda la noche extrañando los fuertes brazos de Niall reteniéndote contar él, el calor de su cuerpo remplazado por una almohada fría y despertarte sin poder mirar a aquellos ojos cual eran tu delirio, habrías dormido estupendamente.

Tu: Um, si - Mentiste -. Ah, papá... voy a ir ahora a su casa -. Tragaste saliva involuntariamente.

Aun estando de espaldas podías sentir el entrecejo de tu padre arrugándose y los labios arqueándose con cierto sabor a decepción.

Tp: ¿Ahora?

Asentiste untándote la mantequilla en la fina tostada. Te armaste de valor y te sentaste en la mesa central con él, ya que ibas a dejarle solo, por lo menos debías tener unos minutos de interacción con él.

Tp: ¿Para qué vas a ir? - Dejó la taza en la mesa.

Era una pregunta un tanto estúpida que a la vez te daba mucha vergüenza responder. Por tu mente pasaban cosas como «Para estar con él», «Porque le echo de menos», «Porque quiero estar lo más cerca posible de Niall» pero por tu boca solo pasaba el silencio. Quizás tu padre se diera de golpe contra tu silencioso muro. Pero no, sabías que no se daría por vencido en tan poco tiempo.

Tp: ¿Esta noche vas a volver a quedarte?

Abriste la boca, pero tan solo salieron sonidos rotos. No querías hacerlo, necesitabas el calor que Niall te daba.

Tu: E-eh, no lo sé - Diste un sorbo a tu chocolate caliente.
Tp: Tengo que preguntártelo - Sus ojos se entornaron.

Sentías como el peso de sus palabras iban a recaer sobre ti, tenías una cierta idea de su próxima frase nada más por como le cambió la expresión de su cara. «Ay, no» pensaste mientras que te llevabas de nuevo la taza a la boca.

Tp: ¿U-usáis... pro-tección?

El líquido que no te ahogó salió disparado de tu boca. Disteis un brinco hacia atrás los dos para no mancharos por tu impulso involuntario. Sentías como el rubor volvía a tus mejillas, te querías morir en aquel momento, la vergüenza que sentías era demasiado.

Tu: ¡Oh, dios mío! - Te levantaste a coger un trapo para limpiar tu desastre.

Volviste a la mesa y la limpiaste mientra que tu padre sostenía las tazas en alto para acomodarte el trabajo. Se notaba la tensión por el silencio que había en el ambiente. Llevaste las tazas al fregadero y encendiste el grifo. El estruendo del agua rompió el hielo que se había formado por la pregunta.

Tp: Lo siento - Apagó el grifo alargando una mano, corriendo te apartaste de su lado -. Sé que no es un tema del que nos guste hablar.. s-solo estoy... - Le interrumpiste.
Tu: ¡A-ah, papá, si, la usamos! - Sonreías incómodamente mientras te apartabas un mechón de la cara y respirabas agitadamente.

Tu padre balbuceó levantando las manos en alto, dejando claro que no quería hablar más del tema. Tampoco era para él un tema cómodo.

Tp: T-tan solo estoy... bueno... es lo que los padres hacen... preocuparse por sus hijos - Vislumbraste en sus ojos una pizca de esperanza, quería remediar todos los daños que te causó.
Tu: Y si, y... gracias papá, por preocuparte.

Él volvió a levantar las manos mientras que negaba con la cabeza y te daba lugar para irte. Corriendo fuiste a tu habitación, cerraste la puerta y te echaste sobre ella. Un suspiro de alivio salió de tus labios, estabas viva, habías salido de esa conversación viva, eso era lo más importante. Caminaste hacia tu mesita de noche para desbloquear el móvil y ver si tenías alguna llamada perdida. El corazón te dio un vuelco cuando viste un WhatsApp de Niall.

| Niall |
- Hola pequeña, ¿dormiste bien? 10:45
- ¿te voy a recoger? 10:45

Te mordiste el labio para retener esa sonrisa estúpida que dibujaba tu cara cada vez que pensabas en él.

| Tu |
- Hola Horan ;) No hace falta, voy yo 10:53

Al momento recibiste otra interacción.

| Niall |
- No, voy a recogerte ahora 10:54
| Tu |
- Eres un pesado 10:55
| Niall |
- Igual que tú, hermosa 10: 59
| Tu |
- No me vas a camelar. Iré yo 11:00
| Niall |
- ¿Con que estamos peleona? 11:02

Incluso a distancia imaginabas la sonrisa que Niall tenía en la cara.

| Tu |
- No sabes cuanto 11: 04
| Niall |
- Ven con algo sexy, quiero hacer que recuerdes esta noche. 11:05

«¿¡Qué!?» Este hombre iba a provocarte un infarto algún día de estos. ¿Que fueras con algo sexy? Una suplica salió de tu boca. Dejaste el móvil tirado en tu cama y recorriste la habitación en busca de algo sexy. Tú no tenías nada sexy ¿por qué ibas a tener algo sexy? Esta era tu primera relación, por lo que no tenías nada de antemano y la verdad es que no caíste nunca en comprar algo de ese estilo cuando ibas de compras, no eras mucho de comprar prendas delicadas. Te mordiste el labio repasando toda tu ropa interior, por lo menos, algo sexy, algo, tendrías que tener. Después de tanto rebuscar lo único que encontraste fue un sujetador de encaje blanco, pero aún te seguía sin parecer sexy ya que no encontrabas la parte de abajo. Estabas totalmente frustrada. Una idéa pasó por tu mente como una iluminación. Giraste el cuerpo hacia la puerta, imaginando el cuarto de tus padres. Corriendo te levantaste y te dijiste hacia él. Pensaste que quizás tu madre pudo tener algo para ti, ya que ella se pasaba horas en las tiendas comprando ropa y la mitad de ella la guardaba en su armario para dártela como recompensa por algún esfuerzo. Mucha de esa ropa no te la pudo llegar a dar, recordaste mientras repasabas cada camiseta, pantalón, falda, blusa, todo era hermoso, sin duda el gusto te tu madre al elegir la ropa siempre fue uno de sus puntos fuertes. Rezabas para que tu madre hubiera pensado la idea de verte con alguna prenda de ese estilo y bingo, ahí estaba: un coqueto sujetador azul de encaje con las braguitas a juego. Era perfecto, sin duda, ni muy sexy ni muy normal, ajustado a ti. Recogiste todo el desorden que habías liado y fuiste a la ducha. A la media hora saliste totalmente renovada. Tenías el conjunto casi transparente en tu cuerpo como la única tela que te cubría. Te pusiste delante del espejo para admirar una vez mas la delicada prenda. «Siempre cuidarás de mi ¿verdad?» pensaste en tu madre. Sonreíste mientras tu cabeza se inclinaba al techo, sabías que ella cuidaría de ti, esté donde esté, siempre sería tu ángel del la guarda, siempre lo fue. Secaste unas pequeñas lágrimas que se se habían escapado de tus ojos con el revés de tus manos y decidiste sacar esos pensamientos de tu cabeza centrándote en los acontecimientos presentes: Una revancha a Niall, cual estabas decidida a ganar. Volviste a tu armario y te pusiste unos shorts de talle alto rayados en tonos blancos y negros, una camiseta negra corta que te quedaba por encima del ombligo y una beisbolera a conjunto con el pantalón. Suspiraste al ver que tu pelo seguía siendo igual de indomable que siempre, aunque fuera liso, así que decidiste ponerte una gorra con la visera hacia atrás. Cogiste tu bolso, metiste con rapidez las llaves, el móvil, la cartera y saliste de tu cuarto corriendo hacia el piso de abajo. Tu padre estaba en el salón viendo la tele cuando te oyó bajar las escaleras tan estruendosamente.

Tp: ¡____! - Asomó su cabeza por encima del sofá.

Estabas de espaldas a él de nuevo, pero esta vez era para calzarte en tus zapatillas Converse blancas. Al terminar te giraste hacia tu padre.

Tp: ¿A que hora vas a volver?
Tu: Papá... - Negaste con la cabeza mientras le mirabas -. No tengo diez años.

Viste a tu padre resoplar mientras ponía los ojos en blanco.

Tp: Ten cuidado con lo que haces.

Eso iba con segundas, lo sabías a la perfección. Le sonreíste tímidamente mientras te dirigías a la puerta principal para marcharte. Al fin te escapaste. Cuando saliste pudiste notar como un peso invisible se deshacía en tus hombros.

***

Llamaste a la puerta de Niall con los nudillos, en menos de un minuto él la la abrió. Te quedaste mirando aquel ser de ojos azules que penetraban en ti con intensidad, mirándote como si fueras el cuadro más hermoso que sus ojos jamás antes habían visto.

Niall: Estas realmente hermosa - Atrapó tu mano entre las suyas y te introdujo en su apartamento.

Cerró la puerta detrás de él y te empujó hacia un lado de la pared. Te estremeciste al notar la pared haciendo contacto con tu espalda. Presionaba tu cuerpo con el suyo, sus hábiles manos se colaron por debajo de la beisbolera hasta el hueco que quedaba entre la camisa y el pantalón. Su tacto estaba extrañamente frío.

Niall: ¿Y la otra mitad de tu camiseta? - Masculló divertido.
Tu: Así tienes menos ropa para quitar - Susurraste levantado las manos hacia su pecho.

Inclinó sus labios sobre los tuyos, notabas su respiración volviéndose pesada.

- ¡Niall, voy a coger una cerveza! - Gritó una voz que te resultaba familiar -. ¿Quieres una?

Le miraste a la cara, su sonrisa pícara fue un detonante para tus nervios. Corriendo le empujaste hacia atrás y te acomodaste la chaqueta. No estabais solos.

Niall: Mejor dos - Gritó agarrándote de la mano para llevarte hacia el salón.

Estabas totalmente perdida en aquel momento. Entrasteis y lo primero que tus ojos captaron fue un hombre algo más bajo que Niall, estaba de espaldas hacia vosotros abriendo unas latas de cerveza, cuando se giró hacia vosotros soltaste una exaltación.

Tu: ¡Josh! - Te llevaste las manos hacia tu boca.

Su sonrisa agrandándose a medida que profundizaba los ojos en ti te derritió, es tan guapo. Alargó una mano hacia ti para saludarte.

Josh: Hola, tu debes de ser ____ - Le devolviste el saludo -. Encantado.
Tu: Igualmente -. No dejabas de sonreír. 
Niall: Voy a la cocina ¿queréis algo?

Los dos os negasteis, Josh ya estaba servido con una cerveza y tu no tenías ganas de nada, ver a tu chico y a ese batería tan mono te había quitado toda la sed. Dejaste a los chicos en la cocina mientras que tu ibas a sentarte en el cómodo sofá de cuero rojo que había justo delante de la televisión, cual estaba encendida con un partido de fútbol, como no. Sin darte cuenta Josh regresó al sofá, le hiciste sitio dedicándole una sonrisa nerviosa.

Josh: ¿Así que eres la novia de Niall?

Pregunta sorpresa. No te esperabas que fuera a ser tan directo. Asentiste tímidamente con la cabeza.

Josh: ¿Desde hace mucho?
Tu: Ums - Frunciste el ceño para tener una expresión pensativa -. No, no mucho.
Josh: Ah, bien.

Te preguntabas por qué Josh estaba haciendo esto, quizás es para asegurarse de que su buen amigo Niall no estaba saliendo con una loca o simplemente por cotilleo. 

Josh: Niall me ha hablado mucho de ti - Dio un sorbo a la lata.
Tu: ¿Si? - No pudiste evitar sonreír ante la idea de que Niall hubiera hablado con alguien sobre ti.

El asintió.

Josh: En la gira de estados unidos no hacía otra cosa que hablar de ti, le veía jodido. 
Tu: ¿Por mi? - Volviste a fruncir el ceño.
Josh: Así es.
Tu: ¿Por qué? - Preguntaste muy deprisa. 

Josh dejó la lata en la mesa, miró hacia la cocina para asegurarse de que Niall no podía oír nada de lo que él iba a decir, esto empezaba a ponerse interesante.

Josh: No debería contártelo - Susurró.
Tu: Vamos Josh, no me puedes dejar así. 

Él suspiró profundamente y rodó su mirada hacia ti.

Josh: Estaba jodido por ti, lo único que hacía era dormir, hablar de ti, comer, hablar de ti, tocar la guitarra, hablar de ti... hazte una idea, siempre estaba con tu nombre en la boca.
Tu: ¿Si? - Susurraste. 
Josh: Es como una obsesión que tiene contigo. No sé si es bueno.
Tu: ¿Has pensado que yo también la puedo tener con él?

Agarraste la gorra de tu cabeza para acomodarla de nuevo ya que con el roce de tu mano se había doblado un poco. Josh miraba como te la ponías con una sonrisa que te estaba poniendo muy nerviosa.

Josh: ¿Quieres saber lo que pensé cuando te vi?
Tu: Soy toda oídos - Una respuesta un tanto irónica que él no supo descifrar. 
Josh: Con esa gorra, con esa actitud sonriente y nerviosa, no lo sé, me recordaste a Niall.

Josh te sonrió antes de volver la vista hacia aquellos pasos casi insonoros para ti. Niall venía con una cocacola en una mano y su cerveza en la otra. Le hiciste sitio entre Josh y tú y tomaste en tu mano el refresco que él te había traído. Tenías tantas ganas de abrazarle, de sumirte en sus besos, en sus caricias, en él, en estar a solas con tu chico, pero verle tan feliz con Josh hacía que tu también lo fueras, a demás no teníais prisa, aun quedaba mucho tiempo para estar a solas los dos, tanto como una noche entera. 
La tarde se pudo resumir en partidos de fútbol, bromas, anécdotas, risas y aunque pareciera imposible no te aburriste, te lo pasaste genial con ellos. Eran un duo muy divertido, sobre todo cuando Josh empezó a beber su quinta cerveza y su segundo cubata, parecía que en vez de hablar arrastraba sus palabras pesadamente. 

Niall: ¿Y así te vas a ir tu solo al aeropuerto? - Dijo entregándole su chaqueta. 
Josh: No, vienen a buscarme - Hablaba cual borracho hasta las trancas -. Soy responsable - Se paró un momento a levantar la mano y luego prosiguió - ¿Sabes?
Niall: Claro, muy responsable - Se rió mientras le ponía la chaqueta -. ____ le llevo con Max y ahora vuelvo.

¿Max? Supusiste que era el armario empotrado que había en el vestíbulo también llamado guardaespaldas. Asentiste con la cabeza. 

Josh: ¡Espera, espera! - Corrió como un niño pequeño hacia ti - Encajáis, no tengo ni la menor duda... ahora - Hacía pausas cada dos pares de palabras.

Niall le agarró del brazo y le llevó hacia el ascensor, cerrando la puerta y dejándote a solas durante unos instantes. Dirigiste tu paso hacia el gran ventanal que había a un lado del salón, la noche penetraba sobre los altos edificios que se veían a lo lejos, los coches en miniatura pasaban a gran velocidad ante tus ojos, todo iba demasiado deprisa ya que cuando volviste a levantar tu vista la noche casi había cubierto todo el cielo. «Estaba jodido por ti, siempre estaba con tu nombre en la boca, encajáis, no tengo ni la menor duda ahora» las frases de Josh resonaban en tu cabeza como un eco constante. Una parte de ti se sentía culpable, no querías que Niall dependiera tanto de ti, aunque tu sabías perfectamente lo que él quiso decir acerca de como se sentía su amigo, ya que por otra parte tu lo sentías exactamente igual en tu propio pellejo. 

Niall: ¿Hermoso, verdad? - Una exclamación salió de tu voz cuando notaste el roce de Niall agarrándote por detrás.
Tu: Me has asustado tonto - Se puede decir cualquier cosa si lo dices con cariño. 

Besó la cavidad de tu cuello mientras alargaba sus manos hasta debajo de tu pecho para abrazarte con fuerza. 

Niall: Al fin solos - Subió con su rastros de besos hacia detrás de tu oreja provocandote un placer escalofriante - Mmm, hueles muy bien.

Tu cabeza ladeada hacia un lado facilitaba el acceso de Niall, aunque te deshiciste de su agarre lamentablemente. 

Tu: No quiero tener público - Sonreíste señalando la ventana. 

Corriste hacia las escaleras, Niall te seguía a paso ligero por detrás, como un cazador acechando a su presa. Sentías sus ojos llenos de lujuria clavandose en ti.

Tu: Cógeme - Le retaste.

Subiste corriendo las escaleras escapando de Niall. Para él solo era un juego, pronto tú le demostrarías que ahí empezaba tu revancha. 


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miércoles, 14 de agosto de 2013

Hear Me - Capítulo 36

Extrañamente la puerta principal de tu casa estaba encajada, miraste a Niall, te seguía por detrás captando todo lo que sucedía, alertado por la situación. El coche negro reluciente de tu padre estaba mal aparcado justo delante la casa. Empujaste la puerta hacia adentro con las palmas de tus manos y la abriste del todo. Estabas con el corazón en un puño, realmente preocupada por lo que tu padre pudiera hacer o por lo que pudo haber hecho.

Tu: ¿Papá? - Alzaste la voz en busca de una respuesta.

Silencio. Silencio fue tu respuesta. Tu paso se dirigió hacia el salón, observando cada detalle, el sofá delatando marcas de alguien sentado justo en la esquina, la mesa de comer intacta... pero había algo que llamó demasiado tu atención, justo debajo del televisor, dónde tu padre guardaba desde siempre las botellas del alcohol estaba abierto, apresuraste tu paso hasta él y te agachaste, tu mano temblorosa se apoderó de unas cuantas botellas tumbadas creando un charco en el suelo con el líquido que habían derramado.

Niall: ____ - Te llamó.

Giraste tu cabeza a la vez que tus pies y te incorporaste tan deprisa como pudiste marchando hasta dónde Niall se encontraba. Estaba de pie, junto a la mesa de su escritorio, mirando por la ventana, tu padre trajeado, como siempre. Aspiraste con fuerza el aire por tu boca, sentías como el miedo poco a poco iba apoderándose nuevamente de ti, no querías enfrentarte a esto.

Tu: Quédate aquí - Susurraste de espaldas a Niall.
Niall: Pero y... - Le miraste a los ojos, dejándole claro que este problema no era asunto de él.

Cerró los ojos, respiró hondo y los volvió a abrir. Pareció relajarse.

Niall: A la mínima entro - Niall te fulminó.

Asentiste.
Tragaste saliva involuntariamente cuando palpaste el pomo del despacho de tu padre para cerrarlo y sumirte en una habitación con él, a solas. Respiraste profundamente y alzaste la vista para mírale. Veías a un hombre perdido, triste, solo, apagado, adjetivos que nunca usarías para describir a alguien al que amas tanto, alguien como tu padre. Sostenía una copa de Brandy en su mano derecha, moviendola en círculos haciendo chocar los cubitos de hielo, una vez removida alzó su mano y dio un trago. Eras incapaz de hablar, limitabas a observar a aquel hombre extraño, cual no parecía tu padre.

Tp: Intento ser paciente - Murmuró hacia la ventana abierta -. Paciente contigo, pero me obligas a traspasar mi límite - Empezaba a alzar su voz.

Tu respiración se alteró de un modo incontrolable, no querías saber la continuación de aquellas palabras.

Tp: Tu madre sabía como manejar estas situaciones, yo no, lo acabo de comprobar.

Él se dio la vuelta y volvió a mojar sus labios en la copa mientras te escrutaba con la mirada. Bajaste tu vista hacia tus manos unidas, moviéndose en una caricia nerviosa. Dejó de un golpe la copa en su mesa haciéndote estremecer del susto.

Tp: Pero como tu madre no está aquí lo haremos a mi manera - Hablo con una voz fría, casi dejándote sin respiración - Quiero una maldita explicación de porqué te comportas así y más vale, por tu bien, que sea una buena excusa.

Tu padre recorrió la mesa a paso lento para reunirse contigo, a la vez que tu andabas hacia atrás, huyendo de su ser. Él se paró en seco justo cuando tu espalda dio contra la pared, tus ojos rebosaban miedo, mucho miedo.

Tp: ¿Tanto miedo te doy? - Siguió con su fría voz.

Alzaste tus ojos hacia los suyos, deseando de decirle con la mirada lo que tu boca no era capaz de expresar. De repente viste por encima del hombro de tu padre como la puerta se habría dejando ver al hermoso hombre de ojos celestes yendo en tu rescate, era tu héroe, sin duda. Tu padre se giró hacia él, fijándose de arriba a bajo en el intruso de la habitación.

Tp: ¿Y tú eres? - Su tono frío pasó a ser de desprecio.

Frunciste el ceño, te lo tomaste como un insulto personal que tu padre hablara de esa manera a tu chico.

Tu: ¿Querías una razón por la que me comporto así? Ahí la tienes - Alzaste el ceño indicando a Niall.

La primera vez que hablabas en la discusión era para hablar de Niall, sabías que eso a tu padre le pondría de los nervios, pero básicamente no te importó en absoluto. Niall parecía inmune a la mirada acosadora de tu padre, es más lo ignoró y fue a por ti. Sonreías mientras le veías cruzar la habitación hasta ti, pero de repente tu padre se interpuso en su camino. Él corazón te dio un vuelco al completo.

Tu: ¡No te acerques a él! - Gritaste a tu padre que retuvo a Niall con la mano puesta en su pecho.

Ignoró tus amenazas.

Tp: ¿Quien te crees para llegar así a mi casa? - Susurró en un tono que realmente te asustó.

Tu respiración se aceleraba a medida que Niall fruncía el ceño, no querías saber de que manera podía terminar esto.

Niall: El que la lleva lejos de toda esta mierda, él único hombre que la ama de verdad - Apartó la mano de tu padre con un empujón y corriste a abrazarle.

Bajo su abrazo te sentías protegida, incluso aliviada. Veías rencor, dolor, odio en la mirada de tu padre, supiste que era el momento de hablar, de decir todo de una vez. Niall entrecruzó sus dedos con los tuyos cuando te diste la vuelta para mirar a tu padre a sus ojos, sabía que necesitarías fuerzas para enfrentarte a él.

Tu: Me das miedo, lo admito, pero a la vez me das pena. Te quiero y te odio a la vez, aun intento comprender como puedo hacerlo. Últimamente... t-tan solo... - Niall te apretó la mano dándote fuerzas -. Piensas en ti, desde que mamá... murió y-ya no eres el mismo - Hacías un gran esfuerzo por no derrumbarte mientras apretabas las manos de Niall.

Viste como tu padre tragó saliva a la vez que miraba como tus labios se abrían adecuadamente a las palabras que soltabas, cuales se clavaban en él duramente.

Tu: Acepta que mamá no está aquí, acepta que yo no puedo ser como ella... - Recordaste que Niall no sabía nada de tu operación.

Viste fugazmente el dolor de tu padre en sus ojos cuando le pronunciaste a tu madre, aún la amaba y la perdida le volvía segundo a segundo más loco.

Tu: Niall... - Te diste la vuelta - Por favor, déjame a solas con él, vete al coche - Murmuraste.

Resopló y asintió con la mirada fija en tus ojos.

Niall: ¿Vas a poder? - Te apretó los dedos.
Tu: Vete, por favor - Le devolviste el apretón sin responderlo.

¿Que si ibas a poder? Ahora sería el momento de averiguarlo.
Niall se fue al coche, volviéndote a dejar sola, aunque sabías que él nunca se iría, jamás te dejaría sola, te lo prometió y lo demostró.
Respiraste con fuerza, armándote de valor.

Tu: Lo siento - Frunciste el ceño mientras bajabas la mirada -. Debí de ser más cuidadosa.

Tu padre andó hacia su cómoda silla de cuero por detrás de la mesa del escritorio a la vez que negaba con la cabeza. Se apoyó en la mesa con los codos mientras que entrecruzaba los dedos en posición de rezo y juntaba la boca a los dedos. Cerró los ojos, sumido en recuerdos.

Tp: ¿Piensas que estoy loco?

Quizás el silencio que inundó la habitación fue la mejor respuesta.

Tu: La muerte de mamá nos afecto mucho, pero no puedes dejar que las cosas sigan así, ella quería verte feliz, sabes cuanto te amaba.

Una sonrisa salió del escondite entre sus dedos, aun mantenía los ojos penosamente cerrados.

Tp: No sé como puedes vivir así.
Tu: ¿Cómo? - Arrugaste el entrecejo.
Tp: Feliz - Abrió los ojos al pronunciar esa palabra.

Niall pasó por tu mente como una ráfaga, él era el culpable de tu felicidad: Un estallido de éxtasis, aire freso, dolor, sentimientos a flor de piel, amor, risas, caricias, noches de pasión, enfados, llantos, sonrisas, cariño, nuevas sensaciones, sentirte única, oír todo sin percibir sonido alguno, felicidad extrema. Él era tu vida desde que el maldito destino quiso arrebatarte la tuya. Caíste en conclusión que si no fuera por Niall, quizás, ahora mismo estarías sumida en una locura constante, queriendo salir de ella, luchando con todas tus fuerzas, pero aun así resultaría en vano. Hasta que una mano fuerte agarró la tuya y te empujó hacia la libertad. La mano de tu héroe, Niall.

Tu: Encontré la felicidad en él.
Tp: ¿No te da miedo?
Tu: Mucho - Asentiste.

Te parecía increíble tener esta conversación con tu padre, aunque si eso le reconfortaba lo harías.

Tu: Me da mucho miedo, pero no le puedo dejar ir.
Tp: Como yo con tu madre y cuando la perdí... - Le interrumpiste.
Tu: No la has perdido, ella sigue siendo parte de ti y de mi.

Él se movió en la silla acomodándose.

Tp: Tu operación sería algo que me haría feliz, lo sabes.

Respiraste hondo.

Tu: Lo sé.
Tp: ¿Te quedas hoy? - Más bien no parecía una pregunta con el tono de voz que puso, pareció una orden.
Tu: ¿Aquí? ¿Hoy? ¿Sin él? ¿Por qué? - Preguntaste con la máxima intranquilidad.
Tp: Me lo debes - Volvió el señor hostil.

Asentiste mientras abrías la puerta.

Tp: ¿Dónde vas?
Tu: A despedirme de él por lo menos, ¿o acaso no puedo?
Tp: ____.

Te paraste en seco y te volviste hacia él con una expresión algo perezosa.

Tu: ¿Si?
Tp: ¿E-es oficial?
Tu: Lo es, es mio - Confirmaste - Y yo suya - Murmuraste mientras que salías por la puerta principal.

Caminaste hacia Niall que salió del coche nada más verte. Corriste hacia él y le abrazaste.

Niall: ¿Que tal, pequeña? - Besó tu cabeza.

Te separaste lo suficiente de su agarre como para poder verle esos perfectos ojos.

Tu: Tengo todos los huesos en su sitio, eso es buena señal.

Intentaste que se riera, pero no funcionó, en vez de eso frunció el ceño.

Niall: Eso no es algo con lo que me guste bromear - Murmuró.
Tu: Ups - Pensaste.
Niall: Bueno, vayámonos.

Te mordiste el labio parando a Niall en el sitio.

Tu: A-ah, mi padre quiere que me quede...
Niall: ¿En serio? - Su desilusión se hizo notar a través de sus ojos caídos.

Te parecía como un niño pequeño en aquel momento, un niño pequeño desilusionado.

Tu: Eh mi vida - alzaste su cara entre tus dedos -. Solo por esta noche, mañana seré toda tuya.
Niall: ¿Toda mía? - Su desilusión se borró de su cara. Hola sonrisa pícara -. Eso suena muy bien.
Tu: Mañana podré tomarte la revancha, tomate esta noche para descansar - Acercaste tus labios a los suyos.
Niall: ¿Crees que voy a pegar ojo con eso?
Tu: Ni yo tampoco, voy a echar de menos como me abrazas al dormir.

Él inclinó sus labios a los tuyos y los junto perdiéndoos en un beso del cual no querías dejar.

***

- Eres una pesada que lo sepas.

Te reías con las ocurrencias de Ali.

- Me da igual, voy a ir a verte, llevo mucho tiempo sin poder hablar contigo como es debido. 

Ali se desahoga por la otra línea telefónica, te había llamado unas cuantas veces, pero al tener el móvil sin batería no lo pudiste atender. Te habías tumbado en la cama mirando al techo de tu habitación imaginando que estaría haciendo Niall en estos momento ¿Estará comiendo? ¿Estará viendo la tele? ¿Estará durmiendo? ¿Estará duchándose? Tu último pensamiento fue demasiado detallado en tu mente, te imaginabas el cuerpo desnudo de Niall, cayéndole agua por todo su ser y abrasándole la piel. Tu cabeza iba a mil por hora. 

- ¿____? ¿____ estás ahí? - Tu amiga te alertó.
- O-oh, si, si, perdona - Borraste tus pensamientos sucios - ¿Qué?
- Te decía que si ya se lo habías dicho a Niall.
- ¿Decir el qué? 
- Lo de tu operación.

«¡Mierda!» Te incorporaste de un salto, no se lo habías dicho y el tiempo estaba agotándose. ¿Qué ibas a hacer? ¿Presentarte el día de la operación en casa de Niall y decirle «Ey, Niall, hoy me operan, por si te interesa o algo, ah» No, no podías hacer eso ¿Y si no se lo decías? No... tampoco... sabías como le molestaba que le mintieras... estabas en una callejón sin salida y la única manera de salir de ahí era diciéndoselo a Niall.

- Si - Mentiste - Se lo he dicho. 

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