One Direction Novelas



Blog dedicado a publicar novelas (fan fictions) de One Direction. Soy @backforbritish y soy la autora y propietaria de todas las novelas que se publican en este blog.

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Espero que os guste:

domingo, 9 de febrero de 2014

Forbidden - Capítulo 29

Mi pulso empezaba a golpear con más fuerza debajo de mi piel, incluso me parecía poder oírlo a medida que Megan y yo nos acercábamos hacia donde estaban mis padres y la pareja Twits. Tengo la boca completamente seca, e intento controlar ese impulso que me incita a mirar a mi alrededor ansiando encontrarle entre toda esta multitud. Mis padres estaban junto a los suyos pero no había ningún rastro de Harry en la sala y aquello empezaba a desconcertarme ¿y si no había venido? Quizás había sido un poco listo y puso alguna escusa para no acudir esta noche, sería lo que yo hubiese hecho si la fiesta no se celebrase en la casa de mis padres y si mi madre no me lo hubiese pedido con tanto ímpetu. Suspiré desanimada al comprobar que Harry no se encontraba aquí, no obstante intenté cambiar la angustia de mi rostro por una amable sonrisa, al fin y al cabo la pareja Twits me había caído bien y siempre era un agrado verles.
-Hola Sam -Anne me abrió sus brazos y me abrazó dándome un beso en la mejilla, cosa que me dejó gratamente sorprendida.
-Hola Anne -le sonreí y le tuteé como ella me lo había pedido varias semanas antes, después me dirigí al padre-. Robin -nos estrechamos las manos a la vez que nos dedicamos unas sonrisas interrumpidas por alguna que otra broma casual por parte de él, cuales me hicieron reír, es un hombre muy amable -. Esta es mi amiga Megan.
Megan se acercó y saludó a los padres de Harry con una sonrisa fingida, conocía bastante bien a mi mejor amiga como para saber que algo rondaba su mente. Mientras ellos hablaban, yo, disimuladamente exploré a mi al rededor con un ápice de esperanza, pero mi búsqueda no dio resultados, tan solo veía a hombres trajeados con sus respectivas esposas hablando y comentando temas de los cuales eran muy aburridos para prestar atención, como la conversación que mantenían mis padres con la pareja Twist. Definitivamente él no estaba en esta sala. Resoplé mirando a Megan y le susurré:
-Me estoy agobiando con tanta gente, ¿qué te parece si nos vamos a mi cuarto?
Ella me sonrió y siguió el mismo tono silencioso y cauteloso que yo había empleado.
-¿Eso es una proposición indecente, Sami? -Se mofó.
Sonreí negando con la cabeza.
-Ve tú -Megan dice -. Yo voy a echarle mano a unos canapés que he visto antes, luego subo.
-Está bien, pero deja para los invitados -me reí.
-Lo intentaré -se dio la vuelta y persiguió la bandeja con los canapés que un invitado llevaba en la mano.
Me disculpé de mis padres diciendo que iba al servicio, igualmente no creo que se molesten mucho en mi esta noche, así que bastará con que baje un par de veces para dar señales de vida. Me marché al cuarto sola, esperando a Megan, no podía seguir rodeada de tanta gente, seguramente me volvería paranoica intentando buscar a Harry aun sabiendo que él no estaría aquí, además, aquello empezaba a agobiarme y era ridículo ya que la causa de mi molestia estaba provocada por Harry. No logro comprender el por qué de mis sentimientos desordenados hacia él, si, hay veces que me dan ganas de chillar por el placer que me provoca estar a su lado, sintiendo como me toca o simplemente me observa, ese sentimiento tranquilizador que solo siento cuando le tengo a mi lado, siendo consciente de que me encanta estar a si con él y disfrutar de Harry, pero por otra parte la rabia que siento cuando se comporta tan misterioso conmigo es devastadora, y lo único que quiero es alejarle de mi lo máximo posible, para que deje de jugar conmigo, -porque lo hace-, y para que no me rompa el corazón ya que presiento que es lo que va a hacer si le dejo seguir como hasta ahora y lo más importante en todo esto es que Harry es solo un extraño para mi y siempre lo será a menos que me deje indagar en sus misterios. Dejo caer un suspiro exhausto al cerrar la puerta y cruzo la habitación para cerrar las cortinas y las ventanas. Desde el patio provenían voces mezcladas con la música clásica que mi madre había puesto y aquello no me resultaba para nada relajante.
Oí como la puerta se abría e imaginé a Megan entrando con un plato de canapés en una mano y una copa con cocacola en la otra mientras yo me aseguraba que las cortinas estaban completamente echadas.
- Que rápido has subido, ¿acaso no te han dejado comida o qué? -Me reí.
La puerta se cerró y nadie habló en el cuarto, ¿tenía la boca llena y por eso no podía hablar?
-Meg...
Unos brazos se colaron por detrás mi cintura y se unieron en mi vientre dejando un rastro de calambres por donde habían pasado. Instantáneamente un aroma fuerte pero a la vez dulzón, como canela mezclada con un licor cítrico penetró por mis sentidos debilitando mis defensas ante cualquier cosa, era una fragancia deliciosamente embriagadora.
-No soy quien esperas, Samantha -susurró en mi cuello su voz grave.
Mi mente se paró en el momento que escuché su voz y mi boca se abrió capturando el aire enérgicamente cuando sentí su tacto más duro sobre mi, congelándome de los pies a la cabeza, pero ¿de dónde había salido? Percibí su aliento resbalando por mi cuello y pecho, en forma de una sonrisa pícara cual pude ver en mi mente sin llegar a divisar su rostro, aquello me había descompuesto totalmente. Era el efecto que Harry me había hecho sentir desde la primer vez que nuestros ojos coincidieron, y que jamás me cansaré de sentirlo.
-¿Dónde estabas? -Pregunté entrecortadamente y sin pensar en lo que decía. Quizás soné un poco desesperada, pero realmente lo estaba.
-Escondiéndome de ti.
¿Qué?
-¿Acaso te doy miedo? -Mis ojos se cerraban a medida que él iba bajando su tono de voz. Tenerle así de cerca es sumamente peligroso para mi.
Harry me giró lentamente hacia él para quedarse cara a cara conmigo y, aunque él sigue siendo más alto que yo en tacones, había ganado unos centímetros que me daban ventaja para poder acercarme a su rostro sin necesidad de que él se inclinase o de que yo eleve mis pies. Esta perspectiva era perfecta, sobre todo porque no había visto con claridad aquellos verdes ojos desde la tarde en el bosque, ayer no me dio tiempo de observarlos por la prisa que él tenía en marcharse de mi lado.
-Define ''tener miedo''.
Aquella contestación me pilló completamente desprevenida, estaba demasiado concentrada en su semblante como para apreciar cualquier cosa más a mi alrededor. Me parece una ensoñación tenerle tan cerca de mi, parece como si se fuera a esfumar de un segundo a otro y en ese aspecto soy yo la que tengo miedo. No me doy cuenta de que estoy agarrado su camisa por la parte de los botones hasta que noto un cierto dolor en la zona de los dedos constreñidos en su tela.
-¿Tienes miedo de que pueda hacer algo que tú no quieras? ¿Tienes miedo de que descubra tus secretos? -Las preguntas que en parte me había estado guardando en mi interior salieron disparadas hacia él, como siempre, sin pensar dos veces lo que decía.
Harry hizo un leve repaso por mi cuerpo antes de contestar, era evidente que mi vestido de tirantes negro liso y largo, ceñido en las caderas, suelto por las piernas y con una abertura por encima de mi muslo izquierdo hacia mis pies, había llamado su atención. Estoy intentando controlar todo lo que este hombre me hace sentir, mi corazón quiere salirse del pecho bombeando a toda potencia e intento que él no aprecie lo alterada que me hace estar cuando se acerca a mi, pero como Harry dijo, él y yo no somos nada, por eso intento evitar cualquier indicio que le pueda dejar ver lo mucho que le deseo y lo tan encaprichada que estoy de él.
Harry no respondió a ninguna de mis preguntas, como era de esperar. En vez de eso siguió observándome detenidamente con total atrevimiento, encendiéndome aún más si puede ser. Descaradamente posó una mano por encima de la abertura de la falda y bajó sus dedos hasta tocar mi piel, todo esto lo hacía sin apartar sus penetrantes ojos de los míos, casi haciéndome olvidar la necesidad de respirar. Arrastró hacia arriba sus dedos y con ellos llevó la tela ceñida del vestido. Mi mente sabía lo mal que estaba esto, pero por otra parte, mi sed curiosa me tentaba a probarlo «cuanto más peligroso, mejor sabe» mi subconsciente jadeó. Me tenía hipnotizada bajo su mirada, hasta tal punto que no veía nada más que su presencia y no sentía nada más que su tacto en mi, lo demás había desaparecido ya que lo importante a mi alrededor tan solo era Harry. Mi pecho subía y bajaba duramente a medida que arrastraba mi vestido hacia arriba con desvergüenza, admirándome como solía hacer. Finalmente consiguió encajarlo en mi cintura y atraerme hacia su cuerpo para juntarlo al mío colando sus dos manos por mi espalda.
Supuestamente él no quería que fuésemos nada. Supuestamente él no quería encontronazos así. No pude obviar la exclamación que solté cuando sentí un bulto firme presionando en mi vientre. Harry soltó sonrisa traviesa cual me dejó loca. Bajó sus labios y los acercó a los míos pronunciando:
-No te tengo miedo, te tengo ganas.
Oh, Dios mío... siento que he aumentado mil grados de temperatura en dos segundos y me estoy derritiendo. Nuestras miradas se cruzan y el desciende la suya en busca de mis labios sofocados por haber escuchado tal frase de los suyos. Jamás había admitido algo así ante mi, ni él, ni nadie.
-¿Y tú? -Sigue hablando él.
Apenas puedo articular una frase coherente y Harry lo nota... ¿yo qué?
-¿Me tienes ganas?
-No. -Miento en una exhalación. Necesito que se le bajen los humos pero es prácticamente imposible, sabe lo que me está provocando por mucho empeño que ponga de mi parte en ocultarlo.
Harry sonríe casi con su nariz rozando la mía y sus malditos hoyuelos aparecen, mierda, voy a convulsionar. Siento su aliento caliente rozando mis labios, estamos tan próximos el uno del otro que aguantar más esta tensión es casi doloroso, casi, si no fuera porque el tenerle así es como rozar el cielo con la yema de los dedos. Su sonrisa, la mía tímidamente acompañando a la suya sin apenas darme cuenta, su aroma, sus manos apoyadas en mi baja espalda, las mías encarceladas en su pecho, sintiendo como el corazón le late frenéticamente y esta tensión que rápidamente va creando chispas a nuestro alrededor... todo esto me hace darme cuenta de que le necesito más de lo que jamás pudiera haber imaginado. Ser fuerte es lo que llevo siendo todo este tiempo atrás al no ir a buscarle, pero ser de hierro es otra cosa y yo no soy así y me he cansado de ser fuerte, por ahora.
-No quiero besarte... -susurro y lo hago queriendo, soy consciente de cuanto le excita que haga eso.
-Lo haré quieras o no -y sé que lo decía muy en serio.
-Ni te acerques -paso la lengua por mi labio inferior y lo muerdo unos segundos antes de dejarlo escapar.
Rápidamente Harry bajó sus labios hacia los míos, pero yo los esquivé echándome hacia atrás un poco. Aquello le desconcertó, se lo tenía merecido por no acercarse antes a mi. Entonces sonríe y me aprieta más a él sintiendo como ha crecido aquel bulto. Vuelve a bajar la cabeza humedeciendo sus labios y entreabriendolos, observando que no doy señal alguna para intentar esquivarlo, esta vez no tengo la fuerza de voluntad que necesito para pararlo y no lo hago. Nuestros labios chocan, se abren y cierran dando un sonido seco. Joder, acabo de sentir una sacudida por todo mi ser y sé que él ha sentido lo mismo. Necesitamos más del otro. Vuelve a besarme y agarro su camisa por el cuello obligandole a estar más cerca de mi mientras Harry baja sus manos descaradamente hacia mi trasero y me aprieta contra él segundos antes de levantarme del suelo como si fuese una pluma. Un sonido gutural sale de su garganta haciendo que me estremezca al sentir aquellas vibraciones en mis manos, a través de su pecho. Camina hacia mi cama y nos arrastra hasta la mitad de ella, sin dejar de besarnos como si nunca lo hubiésemos hecho. Harry me tumba debajo de él en la cama y mis manos quitan temblorosamente los botones de su camisa azul oscura a la vez que separa más el espacio de mis piernas para tener más espacio. No lo soporto, necesito cerrar las piernas o un río de lava ardiente saldrá de mi entrepierna. Consigo desabrocharle la camisa y sacársela del pantalón a estirones, y como arte de magia, todos sus tatuajes salen a la luz, como si con esa camisa abrochada hasta el cuello fuese una tapadera para un Harry ético y al quitarla saliera a la luz su verdadero yo. Oh, cuanto de menos he echado su increíble torso al descubierto. Me da la impresión de que usa su cuerpo como un diario con tantos tatuajes extraños, supongo que la mayoría tendrán algún valor sentimental o si no, no comprendo la razón de grabar dibujos raros en su piel ¿será por adornarla? No creo, o por lo menos, no creo que los más raros sean por eso.
-¿Te gusta lo que ves? -Habla y yo puedo sentir como un color rojizo adorna mi piel, no quiero que piense que me vuelve idiota por mirarle tanto.
Dejo escapar una risa suave y alzo las manos al rededor de su cuello para traerle hacia mis labios de nuevo. Los toma lentamente, sin embargo lo hace con demasiada sensualidad lo que me incita a gemir en sus labios cuando nuestras lenguas se acarician y entrelazan. Su sabor me da demasiado placer. Harry sube el vestido hacia mi cintura y se separa, doy un quejido al no sentir el contacto de sus labios sobre los míos. Se baja de la cama mientras que yo me apoyo en los hombros para verle ¿dónde va? Observo como cruza la habitación enfundado solamente en sus pantalones negros, -creo que son los únicos que tiene cuales no están rajados por la rodilla-, llega hacia mi puerta y oigo el «clic» que hace el pestillo al cerrarse. Doy gracias al cielo por no dejar que mi madre quitase aquel candado de la puerta años atrás. Un momento... mi madre, Megan, la pareja Twis, todos estan abajo... ¡no! Harry vuelve hacia la cama y antes de que me levante me empuja hacia abajo poniendo sus manos sobre mis hombros.
-Samantha... -dice con tono regañón -. Tú no te escapas.
No quiero hacerlo.
-Harry, están abajo, esto es una locura, podrían venir en cualquier momento -las palabras salen de mi boca torpemente.
-Para eso puse el pestillo -sonríe y busca mis labios en un beso que no le niego, pero vuelve a separase-. Esta fiesta es privada, solo nosotros dos.
Solo nosotros dos, Dios, que bien sonaba eso.
-¿Y Megan? Le he dicho que la esperaría en mi cuarto.
Harry sonríe maliciosamente e instantáneamente se que algo oculta tras esa sonrisa.
-No tienes que preocuparte por ella, no tienes que preocuparte por nada. -Me besa una última vez antes de volver a ponerse de pie.
No puedo negar que el morbo de ser pillados es un plus a todo esto.
Admiro su torso tonificado y enmarcado por unos cuantos tatuajes que le hacen parecer más humano. Suspiro cuando observo como lleva sus manos hacia el cinturón y lo desabrocha dejando la a cada lado la hebilla y la correa colgando de los cordeles laterales. Su mano izquierda bajó hacia el botón del pantalón pero yo no le dejé desabrocharselo.
-Harry...
Levantó un poco la vista y alzó las cejas en mi dirección.
-Déjame a mi, quiero hacerlo yo -intenté controlar mi voz temblorosa.
Sorprendí a Harry con mi propuesta, que más bien era una orden y mi subconsciente se dio una palmadita en el trasero al ver como la cara de Harry cambio al completo, estoy segura de que no se esperaba algo así. Me pongo de rodillas sobre la cama, al tener los tacones es un poco difícil moverme, aunque no iba a perder tiempo en quitármelos. El vestido cae de nuevo sobre mis piernas y Harry arruga el entrecejo molesto ¿a qué viene ese cara? Él para mis movimientos antes de que yo consiga llegar hacia su pantalón y lleva el vestido por mis brazos levantados para sacarlo por la cabeza.
-Dios... -Harry suspira al ver mi cuerpo semi desnudo de no ser por la ropa interior.
Me encanta tenerle así conmigo, es demasiado excitante saber que tengo a alguien tan hermoso como él babeando por mi, mejor dicho, es excitante que él babee, por mi. Le dedico una mirada tímida enmarcada por mis largas pestañas desde mi postura apoyada en las rodillas. Harry se pasa las manos por su pelo revuelto conteniendo las ganas que tiene de tocarme y aguanta un suspiro. Doble punto, anota mi subconsciente. Retengo una sonrisa a la vez que alcanzo su pantalón para desabrocharlo y bajarle la cremallera. Mis manos están temblando y yo ruego para que él no se de cuenta de ello. Bajo sus pantalones y me encuentro con sus boxers negros, demasiado imponentes para mi. Trago saliva e intento no mirar directamente al bulto de Harry aunque es demasiado tarde, esta vez él gana. Sonríe y se sienta a mi lado, cogiéndome de las manos, obligándome a que me siente encima suya. Intento que mis tacones no le rocen para no hacerle daño y él se da cuenta, esboza una sonrisa mientras pronuncia en mi boca ''No estoy del todo seguro que quiera quitarte los tacones, estas demasiado sexy así'' lo que causó que mis braguitas se mojasen más de lo que ya estaban. No podía apartar mi vista de su pecho ni de su vientre terminado en forma de V ya que me resultaba toda una obra de arte, y me embobo viendo como sus músculos se marcan en su piel al respirar, ¿por qué es tan deseable? Harry sonríe involuntariamente cuando yo lo hago al pensar en él y elevo mi vista para enlazarla con la suya, joder, es bastante guapo, sigo sin creerme que estos rasgos sean de una persona real y aun me resulta más increíble que yo pueda observar estos rasgos tan cerca y en vivo. Le he echado tanto de menos. Sus labios cálidos presionan contra los míos, y cuando su lengua empezó a acariciarme suavemente el labio inferior, buscando una entrada que yo acepté, se unió con la mía. Sus manos, mientras tanto, ascendían por mi espalda en busca del broche del sujetador, cuales lo encontraron y desabrocharon sin miramientos, bajó los tirantes por mis brazos y cuando estaba apunto de quitármelo rocé sin querer el bulto prominente de Harry en su entrepierna, aquello le hizo cerrar los ojos con fuerza y contener otro gemido, cosa que me encantó. Volvió a suspirar y bajó la mirada hasta encontrarse con la mía. Aquellos ojos verdes sin duda eran la causa de mi perdición.
-Tócame -casi suplica.
¿Qué? ¿Qué le toque? Siento la cocacola que bebí antes dando vueltas por mi estómago. Curiosamente es algo que, aunque me asombre, necesito hacerlo, quiero tocarle. Mi corazón empieza a latir con más fuerza a medida que bajo mi mano hacia su bulto y la paso inspeccionándolo con suavidad hasta adaptar la forma cilíndrica a ella. Me sorprendo cuando meto la mano debajo de aquella tela y saco su erección a la vista. Madre mía, es grande, es muy grande. Ahora entiendo como la pude notar tan bien antes. Trago saliva ya que estoy completamente babeante ante esta situación. Harry baja su cabeza conectando su mirada a la mía, aquello me hace inclinarme hacia delante para acariciar su longitud hasta llegar a la punta y hacer círculos al rededor de ella con el dedo pulgar, segundos después retomé como lo hice antes, fuerte y suave, a un ritmo lento y constante. Veo como marca esa vena en su cuello al intentar retener gemidos, la gente podría oírnos. Aumento la presión con la que le toco ya que me he dado cuenta que respira con más intensidad si voy fuerte y despacio. Un ''buena chica'' sale de su boca en forma de susurro dejándome muy húmeda. Harry no aguanta más y empieza a mover las caderas al ritmo de mi mano, su cabeza rueda hacia atrás, no puedo resistir las ganas de besar aquel cuello. Él me echa hacia delante en un intento de retener nuestros cuerpos sudorosos juntos, y sin querer rozo su punta húmeda contra mi entrepierna cubierta por la fina ropa interior, ganando un gemido de los dos. Dios, menuda sacudida. Suspiró enérgicamente cuando volvió a levantar su cabeza pero no sirvió de mucho el mantenerla arriba ya que volví a rozarnos intencionadamente.
-Jodder... -echó la cabeza hacia atrás y nuevamente volví a ver como se le marca la vena del cuello. En una situación normal le hubiera reprendido por usar un lenguaje obsceno, pero ahora mismo, mierda, ahora mimo le ha quedado demasiado bien. Por favor, este hombre es puro sexo.
Vuelve a mirarme y captura mis labios con los suyos, yo sigo acariciándole pero cada vez con más fuerza y más rapidez y más, y más, y más, sacando gritos ahogados de Harry por el hecho, sintiendo como mueve sus caderas en contra de mi mano. No puedo evitar el calor que siento entre mis muslos, es demasiado devastador.
-Samantha... joder... para... -arrastró con demasiada dificultad esas dos últimas palabras, pero yo las ignore. Quería devolverle aquel favor que en su día no me dejó devolverle.
Aumentaba la velocidad sin miramientos, había encontrado el ritmo que le encantaba y no iba a aparar hasta verle desmoronado debajo de mi. Los músculos de su pecho se contraían, bajaban y subían pesadamente, estaba a punto de llegar al orgasmo y yo era la causante de aquello.
-Me voy a venir... para... -decía, pero no hacía nada para impedirlo.
Aquello me preocupó ¿y si le estaba haciendo daño?
-¿Quienes que pare?
-Mierddda... túmbate -hablaba como si le costase la misma vida.
Hice lo que me pedía, dejé de acariciarle y me tumbé a su lado mientras él cogió el relevó y se tumbó encima de mi. Sentí como se vino mi vientre mientras daba pequeños besos en su hombro sin cesar ya que había escondido su cabeza en el hueco de mi cuello. Su fragancia fuerte y dulzona aún se podía percibir aunque cada parte de Harry estaba mojada en sudor. Estaba exhausto y curiosamente yo también. No puedo creer que haya sido capaz de provocar algo tan intenso en él, creo que yo estoy mucho más fascinada que Harry.
Rueda hacia mi lado derecho y se apoya sobre un brazo de cara a mi. Giro mi cabeza y ahí esta ese dios del olimpo, mordía con una sonrisa su labio inferior hinchado lo que hacia que sus hoyuelos apareciesen nuevamente, sus pómulos algo sonrojados y aquellos ojos verdes centelleantes contrastaban haciendo una mezcla de colores demasiado correcto, las puntas oscuras de su pelo estaban pegadas a su rostro, pero yo las echaba para atrás con una suave caricia. ¿Alguna vez me cansaré de contemplarle? Baja su cabeza y deposita un pequeño beso en mi frente para luego volver a mirarme con detenimiento.
-¿Te gusta lo que ves? -le imito.
-Muchísimo.
Una sonrisa perezosa se dibujó en sus labios. De un segundo a otro noté como la voz de algunos invitados sonaban cerca de la puerta, me tensé al instante y sobre todo al escuchar las voces de mi madre y la de Anne cada vez más cerca de la puerta de mi habitación. ¿Y si nos pillan? No pueden, la puerta tiene un pestillo ¿pero qué excusa pongo para no abrir? Mierda, mierda, mierda. Miré a Harry, que aún tenía puesta esa sonrisa en sus labios, y estaba mirando a la puerta también, aunque terminó mirándome cuando se percató de que yo lo hacia.
-Esto va a ser divertido -dedujo él.
Y de un instante a otro salí a empujones de mi cuento de hadas hacia a la cruda realidad mientras todas las preguntas escondidas en mi mente me volvían a asaltar ¿y ahora qué vamos a hacer? ¿y si nos pillan? ¿y si solo ha sido una calentura por parte de él? ¿y si me he dado cuenta que le necesito más de lo que Harry me necesita a mi?

sábado, 1 de febrero de 2014

Forbidden - Capítulo 28

Parker y Megan me llevaron de vuelta al coche, quisieron separarme de aquel lugar donde los ojos entrometidos de la gente a nuestro alrededor habían presenciado toda aquella escena que Harry, Luke y yo habíamos dado, aunque a mi no me importaba eso, me daba igual quien estuviera observando aquello, en ese momento lo único que me importaba era retener a Harry cerca de mi, cosa que no pude lograr.

- Siéntate aquí Sam -Parker me indicó abriendo la puerta trasera del coche.

La última vez que vi a Parker fue el día en que cometí aquel error de ir a la nave sola mientras dejaba a Megan segura, o eso creía, en el coche. Jamás hubiera imaginado encontrar a Parker ahí o si quiera que él estuviera relacionado con esa nube de misterio que envolvía todo aquello, pero ya estoy empezando a asimilar que nada es como parece y que no me puedo fiar de las apariencias.
Mi amigo se arrodilló delante de mi cuando me acomodé en el asiento sacando las piernas por la puerta, cogió mi mano y me dedicó una sonrisa dulce y melancólica con el fin de calmarme. Megan miraba todo desde las espaldas de Parker, creo que pensaba que ella no debía intervenir, esto era cosa de mi amigo y yo.

- ¿Cómo estas? -Parker musitó.

Encogí los hombros mientras echaba el peso en el respaldo del asiento apoyándome en mi brazo. No estoy bien, pero tampoco estoy mal, estoy desorientada y aturdida. Tengo ganas de ver a Harry, correr hacia sus brazos y besarle, pero a la vez tengo ganas de darle un puñetazo, tengo ganas de llorar pero a la vez no, estoy totalmente confusa.

- Solo dime si hay algo que pueda saber de toda esta situación -cierro los ojos y hablo, tragándome la angustia, en el mismo tono de voz en el que me habló anteriormente mi amigo.

Parker suspira y dice:

- Harry hizo algo que no debía de hacer.
- ¿Pegar a Luke? Hizo lo que yo tenía ganas de hacer desde hace mucho tiempo -me mofé.
- Yo iba a chocarle los cinco cuando le golpeó -Megan comentó y no pude evitar soltar una risa.
- Si -Parker sonrió -. La verdad es que el cabrón se lo tenía merecido, pero nuestro punto de vista no es el que vale.

Abrí los ojos achinandolos y me incorporé en el asiento mirando a Parker.

- ¿A caso van a juzgar a Harry por eso o qué?
- Podrían.

Enfilé con la mirada a mi amigo.

- ¿Pero de que coño estas hablando? ¿Dices que Harry se pudo haber metido en problemas por pegar un gilipollas que me estaba acosando? Hizo lo que debía hacer, a demás todo el mundo vio como yo intentaba deshacerme de Luke.

Parker se levantó furioso dándome la espalda, vi como respiraba profundamente mirando a Megan y esta le tranquilizó cogiéndole una mano y asintiendo con la cabeza. Finalmente, Parker, se giró de nuevo hacia mi.

- Sam, Luke es uno de ellos -dijo serio en doble sentido y yo supe descifrarlo al instante.


Ahora todo encajaba a la perfección, ahora tenía sentido. Harry había agredido a un compañero y no a uno cualquiera había arremetido contra a un miembro de aquel caos que todo el mundo intenta ocultarme, ahora comprendo el porqué Luke conocía a Harry, si no, no le hubiese llamado ''Styles'' y no hubiesen tenido un tono amistoso, en cierto sentido, entre ellos dos. Pero lo que no me cuadra aún es la razón por la cual Harry salió huyendo. Quizás es que tuvieran normas de no agredirse dentro de aquel... siendo sincera no se como definir el grupo que forman ¿clan? ¿Banda? La verdad es que para poner nombre a todo esto tendría que indagar un poco más y la idea me resultaba totalmente tentadora.

- ¿Y por qué se fue así? -Mi boca preguntó antes de pensar en lo que decía.
- ¿Qué esperabas que hiciera? Estabas ahí y lo último que puede hacer es acercase a ti.
- ¿Cómo?

Esa declaración me dejó atónita.

- Por eso dijiste que lo hacía por mi bien, ¿me equivoco?

Parker negó con la cabeza y termino esta discusión.
Se ofreció para llevarnos a Megan y a mi hacia nuestras respectivas casas en el coche de mi mejor amiga después de haber recibido un mensaje en su móvil e imaginé que sería de Harry por cómo me miró después de leerlo. Ellos dos se acomodaron en los asientos de delante y yo me tumbé con los pies algo recogidos en los asientos traseros. Parker iba conduciendo a gran velocidad hacia las afueras del lago, yo miraba en dirección al cielo oscuro excepto por todas aquellas estrellas que iluminaban la noche ennegrecida, veía líneas imaginarias, cuales conectaba formando figuras geométricas con mi dedo. Solamente era un distracción para no pensar de nuevo en él.




- Samantha ayúdame con los vasos, por favor -mi madre me llamó desde el salón.

Dejé de mirar el pavo haciéndose dentro del horno y me apresuré hacia donde estaba, cuando entré me pareció otro lugar distinto a mi salón ¿y los sofás? ¿Y por qué estaba la mesa grande justo en el medio? ¿Tantas personas iban a acudir? Cogí los vasos de la esquina y los fui colocando a la vez que mi madre lo hacía. Terminamos de poner la mesa y justo en ese instante vibró mi móvil en el bolsillo trasero de mi pantalón.

Megan:
Ya he salido, voy en coche, en cinco minutos llego a tu casa.


Bloqueé la pantalla, aliviada por saber que Megan estaría aquí esta noche. 

- ¿Quieres que te ayude en algo más, mamá? -Asomé la cabeza por la puerta antes de salir corriendo por las escaleras, deseante por que su respuesta fuese un no.
- No hija, ve a arreglarte, ya mismo estarán aquí los invitados.

No hizo falta repetirlo dos veces, salí disparada hacia mi cuarto antes de que mi madre cambiase de opinión y me pusiera más trabajo.




Harry punto de vista (PDV- H)

Mamá: 
Robin y yo ya estamos casi listos, cielo ¿vas a venir a recogernos definitivamente? Ya sabes que no me fío mucho de este hombre cuando tiene que conducir después de una cena. Por cierto, estoy deseando verte con el esmoquin nuevo que te compraste. Mamá xx. 


Sentado en el borde de la cama, con la cabeza agachada, los brazos apoyados en mis piernas y el móvil agarrado entre mis dedos releí el mensaje un par de veces antes de que la pantalla se oscureciera y la habitación se quedara en penumbra. Me gustaba la oscuridad en la que se sumía cada rincón del cuarto puesto que el ventanal abierto de par en par dejaba traspasar la luz lunar, es una de las pocas cosas que me hacen estar tranquilo, hace que me relaje y me distrae de cualquier pensamiento, aunque desde semanas no está teniendo el efecto que usualmente causaba en mi, ya no hay nada que me tranquilice como antes, salvo una cosa, salvo la fotografía, sigue siendo mi pasión y nadie lo puede cambiar. Suspiro profundamente mirando mis pies descalzos sobre el suelo de madera oscura, segundos después alzo mi cabeza como si las propias cámaras, depositadas justo enfrente de mi, me llamaran para cogerlas o simplemente para retenerlas en mis manos. Me levanté casi sin pensarlo para verlas más de cerca y coger mi favorita, la encendí y di un ligero vistazo entre todas las fotos que había hecho con aquella cámara hasta que mi dedo no pulsó siguiente, quedándose parado cuando distinguí su hermosa silueta de espaldas. Samantha no sabía que yo a veces había coincidido con ella en el lago, ni yo sabía que había sido ella con quien había coincidido. Pensaba que aquella mujer no podía ser alguien a quien conociera ya que habría recordado un cuerpo tan cautivador como el que ella posee, no fue hasta aquella cena donde comprobé que había sido a Samantha a quién había estado retratando todo este tiempo atrás, una maldita coincidencia. Esto taba mal, esto estaba muy mal, pero sin embargo no me importaba y a día de hoy me sigue sin importar. Dejé la cámara en su sitio y me abroché la camisa negra remangandome las mangas hacia arriba.
Que no me importe no significaba que pudiera hacer lo que yo quisiera, tenía normas y las tenía que acatar, quisiera o no, es más, tenía que cumplirlas para no ponerla en peligro, aunque me costase más de lo que imaginaba el mantenerla lejos. Intento ser fuerte, pero cuando estoy a su lado no hay muro que valga, ella los destruye con mera facilidad y me tiene rondando bajo sus pies. Sin embargo tengo que serlo, tengo que ser fuerte.




Samantha punto de vista (PDV-S)

Parpadeé atónita mirando a Megan

- ¿Cómo que Luke quiere pelear contra Harry? -Mis ojos no se podían abrir más -. ¿Es tonto? ¿No sabe lo mal que Harry le puede dejar?

Seguí a Megan con la mirada hasta que ella se sentó en el borde de mi cama, suspiró y volvió a retomar la conversación.

- Parker me lo ha contado todo este medio día, me dijo que Luke había ido a la casa de Harry, pero él no se encontraba allí por suerte.

Mi estómago se revolvió pensando en Luke y Harry peleando, y aunque sé que él tiene todas las de ganar no quiero que hagan daño a Harry.

- Parker me ha dicho que Harry no es de esos -Megan continua -. Le resultaría muy raro ver a Harry implicado en una pelea así que por ese sentido podemos estar tranquilas, aun así dice que Luke es muy persuasivo y que puede hacer cualquier cosa por que eso ocurra.
- Lo sé.

Luke y yo habíamos sido novios durante unos siete meses y siete meses es mucho tiempo para conocer todos los demonios de una persona, pero ¿a qué viene esto ahora? ¿Por qué quiere pelear? La única opción que se me ocurre es para recuperar la poca dignidad que Harry le arrebató al agredirle, pero así no arreglaba nada, Luke era tan alto como Harry, eso si, pero en cuestiones de musculatura, Harry, le superaba con creces.

- Pero es una locura Megan -me levanté de la silla -. Harry podrá con él ¿que va a ganar con todo esto?
- Por lo visto no es solo Luke contra Harry.

Tragué saliva involuntariamente.

- ¿Qué quieres decir? ¿Que habrá más gente peleando contra Harry?

Megan resopló y negó con la cabeza.

- No lo se, Sam, Parker solo me ha contado detalles sueltos y se suponía que no se lo podía confesar a nadie.

Un sentimiento de orgullo me invadió todo el cuerpo, Megan no me estaba ocultando información por primera vez y aquello era algo de lo que festejar. Hablando de festejar, ya se podían oír las voces de algunos invitados en la entrada de la casa a la vez que sonaba por los altavoces una melodía tocada por un piano para ambientar, esta cena debía de ser importante puesto que mis padres han recurrido a todos los detalles posibles. Miré a Megan y le indiqué con la cabeza hacia la puerta, ella asintió y me apretó la mano, en su cara podía vislumbrar un ápice de arrepentimiento pero ya no hay vuelta atrás y en partes ella sabía lo agradecida que yo estaba porque hubiera compartido conmigo aquella información. Quizás yo, que sabía como tratar el comportamiento petulante de Luke, podría hacer algo para que aquella pelea no sucediese.

Bajamos las escaleras para entrar directamente en el salón y saludar a los invitados. El lugar estaba repleto de gente, ahora me parece algo razonable que mi madre hubiese puesto el salón de esta manera.
Nos hicimos paso entre la gente a la vez que les dedicábamos un ''Hola'' amable y una sonrisa, hasta que llegó el momento más inesperado de toda la noche cuando mi madre dijo:

- Chicas, venid, aquí están Anne y Robin.

Tragué saliva al pensar que Harry pudiera estar entre las mismas cuatro paredes que yo.






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sábado, 25 de enero de 2014

Forbidden - Capítulo 27

Megan bajó la mano derecha del volante hacia la radio para encenderla y buscar una canción que se ajustase a este momento, ni canciones tristes, ni canciones demasiado movidas, pero al no encontrar nada se desesperó y apagó el aparato. La miré sonriente puesto que sabía la poca paciencia que tenía y lo mucho que se estaba controlando para no soltar una de sus típicas blasfemias, ella sabía que a no me gustaba ese tipo de lenguaje aunque irónicamente lo uso.

- ¿Puedes sacar el cd que está en la guantera? -me preguntó sin dejar de mirar hacia la carretera.

Tiré de la palanquita y la tapadera bajó, saqué el cd y lo introduje en la ranura.

- Pon la que tú quieras, todas me gustan -comentó Megan.
- ¿Y para qué querías poner la radio si tenías esto?
- Tía, porque eso es típico de película; estar conduciendo, encender la radio y que la canción perfecta salga para hacer el momento más especial con la persona adecuada.

Solté aire en una risa, me parece sorprendente esa faceta de Megan, yo no creo en esas cosas, simplemente es eso: cosas de películas, cosas irreales, sentimientos ficticios.
Después de pasar unas cuantas canciones, cuales habíamos escuchado miles de veces, salieron los primeros acordes de una melodía que capturó mi atención y mi dedo se quedó parado encima del botón de siguente pero sin llegar a pulsarlo.

- ¿Cúa...
- Son Arctic Monkeys, unos dioses -me interrumpió como si hubiese leído mi mente.
- ¿Y qué...
- Shhh, calla y escucha.
- ¿Por...

Capturó mi boca con su mano libre y la tapó, tuve que callarme y hacer lo que me decía ya que no tenía otro remedio. Bajé su mano, ella la devolvió al volante y presté atención a la canción.


''Well I know that getting you alone isn't easy to do,
(bueno, sé que no es fácil dejarte sola,)
with the exception of you I dislike everyone in the room, 
(pero a excepeción de ti no me gusta nadie en esta habitación,)
and I don't wanna lie, but I don't wanna tell you the truth
(y no quiero mentirte, pero tampoco quiero decirte la verdad,)
get the sense that you're on the move,
(se consciente de que te estas moviendo,)
and you probably be leaving soon so I'm telling you,
(y de que te irás pronto, así que te estoy diciendo,)
stop the world cause I wanna get off with you''
(para el mundo porque me quiero bajar contigo).


Trago saliva mientras aprieto con fuerza los dientes e intento no comparar la letra de la canción con Harry. Si, es cierto, no es fácil dejarle. Si, es cierto, nadie me gusta a excepción de él y tampoco quiero decirle todo lo que me hace sentir aunque tampoco quiero mentirle y sé que si no lo hago puede irse de mi vida. Pero seamos claros, ¿por qué iba a decir lo que siento por él si ni si quiera siente nada por mi? Estaríamos perdiendo el tiempo y estoy segura de que de eso.
Megan ve como me pierdo entre la melodía de la canción y chasquea sus dedos delante de mi para para devolverme a la vida real.

- ¿Estas bien Sam? -Megan pregunta.

Parpadeo unas cuantas veces y respiro profundamente antes de contestar a esa pregunta, ¿estoy bien? No sé que contestar y alzo mis hombros en respuesta, Megan sabe lo que significa y no me pide nada más, cosa que agradezco ya que no estoy para dar explicaciones ni remover el tema ''sentimientos'' que atrae consigo al tema ''Harry''.

- Ya vamos a llegar, verás como nos lo vamos a pasar en grande -ella no quería que yo lo pasara mal y me decía eso para intentar despejarme.

Le sonreí y apoyé mi brazo derecho encima de la puerta para pasar los dedos por el aire y sentir como esa brisa invisible luchaba contra mi cual iba cesando poco a poco ya que Megan estaba entrando en aparcamiento del lago. Salimos del coche y bajamos por un camino de tierra. El sol empezaba a caer por lo que el bosque que rodeaba todo aquello me parecía aún más inspirador: la tenue luz anaranjada fundiéndose entre las copas verdes de los árboles en movimiento por el aire, sombras alargadas nacían de todo lo que sobresaliera del suelo, haciéndolo gigante desde otro punto de vista. Sería algo bonito de retratar. Suspire profundamente y miré a Megan de reojo, ella me sonrió pasando un brazo por encima de mi hombro.

- ¿Con ganas de fiesta, Sami?
- No.
- Estupendo -dijo alegremente y no pude evitar reírme.

Mientras nos íbamos acercando se podía percibir con más facilidad la música atronadora que provenían de los altavoces modificados de algunos coches, interrumpida por carcajadas ocasionales y sonidos de botellas chocando contra otras. Fantástico, borrachos, música alta, alcohol, seguramente drogas ¿por qué Megan se seguía juntando con toda esta gente? No creo que llegue a entenderlo nunca. Yo siempre había hecho caso a mi madre en su comentario a ''mantente alejada de los problemas y no hagas nada de lo que después te arrepientas'', lo tomé muy al pie de la letra y por eso dejé a un lado las noches como esta cuando se desmadraban, lo que ocurría cada viernes noche, por eso que decidí entretenerme en otras cosas mientras que los chicos de mi edad iban ilegalmente a beber, cosa que aun sigo sin comprender ¿por qué ir a beber cuando aun eres menor de edad si puedes hacer miles de cosas y mejores que pasar una noche fría bebiendo con tus amigos? Normalmente ese comentario lo contrarrestaban con un ''porque lo pasamos bien, estamos todos juntos y nos divertimos, a demás, no todos beben'', yo siempre tenía un comentario final, pero me callaba por no ser la aguafiestas. Cuando me alejé de todo eso me sentí mejor conmigo misma, aunque claro, eso también conllevó a alejarme de algunas amistades, menos la de Megan.

- ¡TACHAAAAAN! -Megan alzó los brazos -. Mirad a quien traigo.

Todos, literalmente todos estaban ahí, entre ellos pude ver a  Erin, Renee, Alex, Barry, Nick, Tom, Jamie y para mi sorpresa también estaba Parker seguido de Luke. Mierda. Nada más que vi a mi ex novio giré la cabeza hacia el lado contrario, no quiero acercarme a él, aún no.
Todos gritaron mi nombre comos si estuviesen viendo a un fantasma, aunque Megan decía que era por alegría y no se si creérmelo del todo. Parker vino corriendo hacia mi y me aplastó contra su pecho casi al descubierto si no fuese por esa camisa de tirantes sueltas cual no me dio tiempo a ver. Hacía tanto tiempo que no había visto a mi amigo que incluso admito que me emocioné un poco al verle.

- ¡Parker me ahogas! -Protesté riéndome contra él.

Al ser tan alto como Harry, pero no tan fuerte, me imaginé por un segundo que era él quien de verdad lo hacia.

- ¿Pero qué haces tú aquí? -Me soltó sorprendido.
- Gracias a mi -Megan intervino e hizo una pose de súper heroína poniéndose los brazos en la cintura y mirando hacia el cielo con su mirada de orgullo.
- ¿Gracias a esta borracha? Es broma, a que si -me miró nuevamente sorprendido con esos increíbles ojos azulados.
- ¡EEEH! -Mi amiga reprochó.
- Sabes que es broma Meg -Parker se acercó a Megan y la besó en la mejilla mientras le hacia cosquillas.

Yo siempre supe acerca de los sentimientos que Parker padecía con mi mejor amiga, desde pequeños me había confesado lo realmente hermosa y graciosa, palabras textuales de él, que le parecía. En esa época, Parker, no sabía de la condición sexual de Megan por lo cual fantaseaba con ella día y noche, yo tampoco podía confesárselo, Megan me había dicho que lo mantuviera en secreto por lo que pudieran pensar los demás y así lo hice hasta que ella misma lo reveló en una de nuestras ex-típicas fiestas, sería gracioso recordar aquella noche aunque lo verdaderamente gracioso es que no me acuerdo de casi nada,eso si, aquel momento épico jamás lo olvidaré. Recuerdo como nos divertíamos con el juego verdad o atrevimiento, después alguien hizo una pregunta y todos miramos a Megan, ella se dirigió hacia Arizona y lo siguiente que recuerdo es la cara seria de Parker al ver aquel suceso: la chica que le gustaba besando a otra de su misma condición después de haber sido retada a besar a la persona que más le gustase de toda aquella habitación. Después de aquello, mi amigo, ya no fue el mismo con Megan aunque sé que sigue sintiendo lo mismo y que no ha cambiado de parecer, las miradas valen mas que mil palabras y según como Parker le mira puedo jurar que sigue siendo Megan la que revuelve día y noche sus pensamientos. Observo como mi amiga intenta librarse de él y de sus cosquillas pero en realidad no quiere, su risa es la llave que arranca a Parker. Sería bonito verlos juntos y es duro ser consciente de que eso jamás ocurrirá.

- Cuanto tiempo, Sami.

Esa voz grave congeló todo mi ser en una milésima de segundo, todas mis alarmas se dispararon y me armé con ese muro invisible que tan bien me había protegido en estos momentos.

- No me llames Sami -me giré tragando saliva e intentando aparentar calma. Esa voz... Luke.

Él achinó sus ojos e inclinó su cabeza un poco hacia la derecha.

- Veo que sigues siendo igual de arisca que siempre.
- Y yo veo que tú sigues siendo el mismo encantador de siempre.

Luke se rió, su risa me resultaba tan familiar.

- Sarcástica y ruda, como no, eso define a la perfección a Samantha James.

Apreté la mandíbula y controlé el comentario obsceno que se venía a mi boca. Esas dos cosas no me definían para nada y él, mas que cualquier otro chico, debe saber eso.

- ¿Qué pasa Sami? ¿Te ha molestado algo? -su sonrisa era repugnante.

Parker y Megan estaban demasiado entretenidos en bromear como para salvarme de esto y yo no estaba preparada en aquel momento para enfrentarme a Luke.

- Que no me llames Sami jod...

El faro de un coche nos deslumbró a los dos, mis ojos se cerraron ante aquella insoportable luz cual se apagó en segundos. Froté los nudillos contra mis ojos y parpadee para recuperar la vista y dejar de ver esas pequeñas sombras que la luz intensa me había provocado. Vi como un coche blanco estilo retro, muy llamativo y de buen gusto, aparcaba justo a unos metros de nosotros. Me interesé por el conductor que nos había cegado minutos antes, por una milésima de segundo me pareció que el chico cual se estaba bajando de aquel coche era Harry, sacudí mi cabeza para salir de mi ensoñación y abrí los ojos como platos al ver que no era un sueño y verdaderamente era Harry quien se estaba bajando del coche. Me miró por encima del capó, tan serio como de costumbre, pero aquella mirada me desplomó en ese instante, abrí mi boca pero no salió ningún sonido. Una vez más, Harry, se había hecho con el control de todo mi ser con una simple mirada, una vez mas había conseguido arrancarme del mundo y llevarme al suyo con una sola mirada. Por un segundo tuve el deseo de que todo esto fuese un sueño y que él no estuviese aquí. Cerró la puerta del coche y lo rodeó para llegar hacia donde nos encontrábamos Luke y yo, notando como mis pulsaciones iban en aumento a medida que él se acercaba. Estaba tan sexy como siempre: esos pantalones oscuros ceñidos a su piel, una camisa de manga corta negra algo holgada encajando a la perfección con todos sus tatuajes y ese pelo revuelto y echado hacia atrás despreocupadamente hacían de él un chico más que irresistible.

- No te han dicho que acosar a niñas pequeñas es de asalta cunas -Harry comentó.

Oh, esa voz.
Luke me sonrió y yo volví a sentir cómo mis tripas se revolvían.

- Dejanos Styles, no es asun...
- ¿A quien llamas tú niña pequeña? -Interrumpí a Luke y me enfrenté al hombre que ha robado todo pensamiento de mi mente para introducirse él.

Harry levantó una comisura formando una media sonrisa que rápido borró de su rostro.

- Perdona ¿es que por aquí hay otra chica aparte de ti? -Él preguntó.

Le dediqué una mirada de total frialdad ¿desde cuando se ha vuelto tan borde conmigo?

- Ven Sami, tu y yo no hemos terminado de hablar -cogió mi mano pero yo la aparté de un tirón.
- ¡Que dejes de llamarme Sami de una maldita vez! Ya no tienes derecho a llamarme así, ni si quiera tienes derecho a pedirme nada.
- Sam... -Megan corrió hacia mi cuando escuchó mis gritos.
- Olvídate de mi Luke y no es un consejo.

Comencé a andar hacia Megan pero alguien me paró bruscamente sujetando mi mano.

- ¿A dónde te crees que vas?
- Luke, suéltame.
- ¿Que te suelte? ¿Me lo vas a impedir?

Lo siguiente que oí fue el grito ahogado de Luke y un brazo fuerte atrayéndome a un cuerpo cual supe reconocer al instante.

- Tócala de nuevo y estas muerto -la voz de Harry sonaba por encima de mi cabeza.

Me aferré a su camisa negra casi sin pensarlo y no porque tuviese miedo, si no, por todo lo que he extrañado hacerlo, por todo lo que extrañé su aroma y sus brazos a mi alrededor. Nadie sabe cuanto le he necesitado, ni yo misma he sido consciente en este tiempo.

- Harry ¿qué haces? - Parker miró al chico que me abrazaba como si hubiese cometido el error más grande de toda su vida.

Harry me separó de él al instante y sentí como si mi cabeza diese mil vueltas ¿dónde iba? ¿por qué deja de abrazarme? No puede hacer eso. Corrí detrás de él y me apoyé en la ventanilla del copiloto de su coche. Mi respiración iba a cien en aquel instante.

- Samantha, quita tus manos de aquí.
- No, no, no quiero ¿dónde vas? ¿Qué pasa? -Estaba totalmente perdida.
- No me obligues a arrancar contigo en la puerta.
- ¡Harry, por favor! -Grité intentando aguantar mis lágrimas ¿por qué es así conmigo? Hace escasos minutos me ha defendido como si fuese su pequeño tesoro y ahora me desprecia de esta manera ¿pero qué ha pasado?

Unos brazos se colaron detrás de mi cuerpo para apartarme del coche y en ese momento Harry arrancó a toda velocidad para irse.

- ¡Harry! -Mi grito se apagó por el peso de mis lágrimas.
- Tranquila, lo hace por tu bien -Parker intentó calmarme mientras me sujetaba más fuerte.

Sentía como caían mis lagrimas por las mejillas mientras observaba como el coche de Harry iba desapareciendo rápidamente en la oscura noche.






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Forbidden - Capítulo 26

¿Cómo puede ser tan idiota? ¿Cómo podemos ser tan idiotas? Yo, encaprichada de él, de sus miradas, de sus malas caras, de sus labios, sus ojos, besos, caricias, sonrisas... todo él, mientras que Harry se limita a  jugar con mi cabeza, no significo nada para él, jamás he significado nada, estoy segura.
Dejo mi bolso en el suelo junto con mi chaqueta y me levanto dirigiendo mi paso hacia la sala donde se hallaba el gran cuadro. Enciendo las luces. Tiro con furia de la tela que cubre al cuadro. Trago saliva y absorbo por la nariz.
No es justo Harry, nunca has sido justo.

- Maldito seas -susurro mientras me restriego los nudillos por los ojos para secar mis lágrimas.

Es la segunda vez que me lo hace pero puedo jurar que esta vez no será como aquellas dos semanas en las cuales me pasé día y noche suspirando por él, deseando volver a verle. No necesito apostar nada para saber que Harry no se preocupó por mi en ese tiempo, si lo hubiera hecho no se habría mantenido alejado durante tanto tiempo, es más, no creo si quiera que se hubiera alejado.

''Lo hice por ti, porque tú me lo pediste.''

Ese día volvió a mi cabeza: Parker me llevó hacia la nave, le descubrí en aquel recinto con la moto, me acerqué, hablamos, huimos como dos fugitivos ante la ley (irónicamente aquellos de los que nos escondíamos no tienen el concepto ley en su vocabulario), me monté por primera vez en una moto, en su moto, Parker me llevó a casa y ahí Harry, cual llegó sorprendiéndome, fue donde me dijo esa frase al marcharse, porque le dije que lo hiciera. Siento como si yo fuese la culpable de todo, en cierto sentido lo soy; él me dijo que hiciera como si esto no hubiera pasado nunca y yo no le hice ni el más mínimo caso, me dejé llevar por mis sentimientos aunque mi cabeza desde un primer momento me dijo que no. ¿Cuándo voy a aprender de mis errores? No puedo ser así, en ese aspecto juro que me odio. Aunque no creo que pueda cambiar. 
No se lo que me ha pasado con Harry, creo que jamás voy a encontrar una explicación lógica para todo esto, es decir ¿por qué me llega a afectar tanto si apenas se nada de él? No entiendo cómo una persona puede dejar una marca tan profunda en otro ser sin conocerse del todo, es algo muy irreal para mi pues nunca he creído en el amor a primera vista ni en esos sentimientos tan ''fantásticos'' que uno siente por la persona a la que ama. ¿Cómo se sentirá cuando te gusta alguien de verdad? No digo 'estar enamorado', eso son palabras mayores a cuales les tengo miedo. Me refiero simplemente a cuando alguien te gusta de verdad, cosa que en mi vida he sentido aunque he tenido varias relaciones. Mi cabeza recapacita esa idea como un sentimiento dulce, tierno, de afecto, pasión y estima; todo lo contrario que Harry me hace sentir. Él me provoca una constante intranquilidad, un constante mal estar oprimiendo mi pecho, pero quizás eso sea más bien el miedo que tengo por no saber dónde esta y si le ha podido pasar algo malo, pero igualmente no es un buen sentimiento ligado a su persona cuando le recuerdo. Él hace que me hierva la sangre incluso cuando no está delante de mi, lleva mis sentimientos hacia el borde del precipicio y los mantiene en tensión para ver hasta cuanto aguantan, hasta que un día se rompan y todo se hunda.

***

A la mañana siguiente fui a casa de mis padres para quedarme hasta el sábado con ellos y así no tener que moverme en el último momento del día hacia la casa como una invitada más, simplemente lo hago por comodidad «o para no estar sola y así evitar que Harry vuelva a tu pensamiento» mi subconsciente habla con prepotencia. Cierro la novela romántica que intentaba leer hace unos minutos, digo que intentaba leer puesto que no me he podido concentrar, no podía terminar de leer ninguna frase ya que inconscientemente mis pensamientos se colaban en mi mente distrayéndome de mi objetivo. Rebusqué palpando las sábanas de mi cama y al fin encontré el pequeño aparatito que no dejaba de vibrar. Pulsé la tecla de desbloqueo y vi que me había llegado un mensaje de Megan. 

Megan: ¿Dónde estas? Fui esta mañana a tu casa pero ¡sorpresa! No estabas.

Solté aire en una sonrisa, me encanta que se preocupe por mi. 

                  Yo: ¡Sorpresa! Estoy en casa de mis padres.

Al minuto me llegó otro mensaje.

                Megan: ¿Y qué haces en casa de tus padres? 
                Yo: Disfrutar de la compañía paternal.
               Megan: ¿Compañía paternal? JAJAJAJA claro Sami, me apuesto lo que quieras a que estas encerrada en tu cuarto.
Yo: Que-no-me-llames-Sami. 
Megan: Vale Sami, por cierto, Erin me ha dicho que hoy se van todos al lago y nos ha invitado ¿vamos? Venga Sami, di que si. No, no lo digas, yo se que si. ¿Vale Sami?

No puedo evitar soltar esa risilla floja delante de la pantalla del móvil, es tan estúpida que se me haría difícil el no quererla. 

Yo: Claro que no, pastelito.
Megan: ¿Pastelito? Ohhhh Sami, ohhh Sami, esta te la guardo.

Sabía que si la llamaba por ese apodo iba a reaccionar así, todo se remonta a cuando estábamos en la secundaria Megan y yo estábamos en la misma clase, sentadas casi al lado, separadas por una chica, Gisele, recuerdo que tenía una melena rubia brillante y el color de sus ojos era una mezcla entre marrón y verde oscuro, un color muy particular y llamativo, también tenía unas cuantas pecas al rededor de la cara, era una chica atractiva ante la vista de todos y no se podía negar. Megan se pasaba las horas hablando con Gisele, ella le hacia reír y le encantaba su risa, aparte de otras cualidades de esa chica que a mi amiga le encendían mucho. Eran los últimos días de curso y todo el mundo estaba estaba muy saturado en relación con el colegio, teníamos ganas de que se acabaran las clases para disfrutar de unos increíbles meses de verano que nos esperaban antes de volver a la rutina de siempre. No se si fue el último o el penúltimo día, no recuerdo con exactitud la fecha que me contó Megan, aunque eso es irrelevante. Giselle se marchaba a otro instituto, a su padre le habían destinado a Oklahoma por motivos de trabajo y se llevaba a toda su familia consigo, como era de esperar, pero eso a Megan no le sentó del todo bien, principalmente porque Gisele no se lo había dicho en todo el curso y no fue ella quien se lo confesó, si no sus amigas. Megan se encerró en si misma, no quiso salir de su casa aquella noche en la que todos los del colegio habíamos quedado para ir al lago, cosa extraña en ella puesto que era la primera que quería fiesta en todas las ocasiones. Recuerdo haber hablado con ella por teléfono aquella tarde, no estaba llorando, al contrario, parecía feliz incluso, cosa que me dejó muy tocada y pese a mis insistentes súplicas para que saliera aquella noche, no fue así, amenazándome dijo que como no se me ocurriera ir se enfadaría conmigo y así lo hice, salí aunque me hubiese gustado tenerla ahí conmigo. Gisele tampoco se presentó esa noche en el lago, por lo que supuse que ya se había marchado hacia Oklahoma con su familia. No fue hasta años después que supe lo que verdaderamente ocurrió esa tarde a finales de verano: Gisele sorprendió a Megan yendo a su casa, sus padres no estaban por lo cual mi amiga la invitó a pasar amablemente a su casa, se sentaron en el sofá y hablaron larga y tendidamente durante un buen rato aunque lo único que quería hacer Megan era reprocharle a la cara el por qué no le había contado nada, pero no pudo hacerlo ya que se quedó en shock cuando Gisele se acercó a ella con timidez y depositó un minúsculo beso en los labios de Megan, ella jamás había besado antes a una chica, a chicos si, por supuesto que si, es decir, una joven alta, rubia, ojos azulados, rasgos definidos, tez blanca y lisa ¿quién se podía resistir a los encantos de mi amiga? En estado de shock y total desorientación causado por el sentimiento de conmoción que le había (*causado*) aquel beso se preguntó el por qué le había gustado mas los labios de Gisele que los de cualquier otro chico. La historia acaba con dos chicas semi desnudas en el sofá en un sin fin de gemidos dulces al sentir la presencia de la otra y con la madre de Megan entrando a la casa y pillandolas con la frase épica en un tono exaltado ''¿que estas haciendo, pastelito?''. Todo empezó ahí, Megan se descubrió a si misma con esta chica y por eso siempre la recuerda con una sonrisa en sus labios cuando me cuenta las historias que ya he escuchado de su voz miles de veces, pero aun así nunca me canso de oírlas.  

Yo: JAJAJA la venganza es dulce.
Megan: Eres puta ya está xd. Pero no cambies de tema ¿vienes o no?
Yo: Veamos, repíteme el plan.
Megan: Ogg, que pereza. Esta bien. Erin nos invitó a ir con ella y con mas gente al lago ¿vamos?
Yo: ¿Erin?
Megan: Sep.
Yo: Te lo replanteo: Erin te invitó A TI  y lo de que me invitó a mi te lo acabas de inventar. 

Tardó un par de minutos en contestar, por lo que pude confirmar que mi teoría era cierta.

Megan: ¿Por qué no sales de tu cuarto ''compañía paternal'' y vienes conmigo al lago?
Yo: Entonces acerté, no me invitó.
Megan: Te invito yo.
Yo: Lo sabía.

Erin y yo nunca hemos tenido algo parecido a una amistad, como mucho un ''hola ¿qué tal? ¿Cómo te va? Me alegro por ti'' y una sonrisa falsa para salir del paso, nada más que eso y la cosa fue a peor cuando Luke y yo rompimos, como quedábamos con la misma gente, entre ellos Erin, el grupo se separó a causa de eso, normalmente la gente siente la necesidad de escoger un bando cuando una pareja se rompe, es la naturaleza humana. La verdad es que no me sorprendió mucho que escogieran a Luke, desde siempre había sido uno de los que encabezaba el grupo y yo solo era la que de las mil cosas que se le pasaban por la cabeza no decía ni una, hasta que él se adentro en mi y descubrió lo mucho que callaba, cosa que me sorprendió, pero esa es una larga historia de la cual no estoy dispuesta a recordar... o al menos aún. Erin fue una de las muchas chicas que siguieron a Luke en esta batalla inexistente para mi. 

Megan: ¿Pero y eso qué mas da? Cómo si el lago no fuese suficientemente grande para las dos.
Yo: Sabes que me da cosa presentarme ahí con ellos.
Megan: ¡Pero tía! :( A veces no te entiendo.
Yo: A demás, tengo que ayudar a mi madre para la cena de mañana.
Megan: ¿Cena? ¿Qué cena? 

¡Es verdad! No le dije nada a Megan sobre la cena que se avecinaba, mejor dicho, la gran aburrida cena que se avecinaba y ella podría ser mi salvación. 

Yo: ¿Te apetece venir mañana por la noche a mi casa? Para cenar y tomar algo con algunos socios de la empresa de mi padre. 
Megan: Suena aburrido, Sami ¿puedes hacer que resulte más divertido?
Yo: Te daré todo el alcohol y comida que quieras si no me llamas Sami.
Megan: Suena mejor. 
Yo: ¿Aceptas? 
Megan: No.
Yo ¿QUÉ? ¿POR QUÉ NO? :'(
Megan: Ven conmigo al lago y voy mañana.
Yo: Sucia rastrera...
Megan: Paso a recogerte a las cinco, lleva bikini. Adiós Sami, quiero decir, Sam ;)
Yo: Hasta ahora, pastelito, quiero decir, pastelito.

Observé durante unos segundos la conversación que habia tenido con Megan hasta que la pantalla del móvil se oscureció y me despertó de mi trance. Erin solo era una escusa para no ir al lago y yo sabia la verdadera causa por la que no quería ir, ¿y si él estaba ahí? No, no, Samantha, no puedes pensar así, mi subconsciente recuerda. Tengo que ser fuerte, no le necesito. No le necesito. No le necesito. No le necesito. No es importante para mi.
Abro el cajón donde guardo los bikinis y le echo una ojeada a unos cuantos antes de pensar en que necesito ir a comprar algunos más, más sexys y que se ajusten más a mi figura. Sonrío al imaginar que Harry pueda verme con uno de ellos alguna vez y me enciendo al pensar en como tocaría las partes de mi cuerpo cuales no están cubiertas por la tela, como me besaría él cuello desatando por detrás el nudo del sujetador, provocando que miel se erice, como bajaría los tirantes pasando las yemas de sus dedos por mis hombros dejando un rastro de besos húmedos hasta la base de mi cuello mientras que pasa una mano por mi vientre para presionar mi espalda contra su duro torso al descubierto lleno de tatuajes que puedo imaginar a la perfección. Para. No ¿qué estoy haciendo? Mi pelo oscuro tapa mi rostro agachado y enrojecido por aquel pensamiento, mi pulso martillea a toda velocidad debajo de mi piel. Ha sido como si Harry me hubiese acariciado de verdad, me siento igual de desorientada como si de verdad él me hubiera tocado. Cierro el cajón dando un golpe seco y me apoyo sobre el mueble suspirando, tengo que dejar de pensar en él pero no puedo, maldita sea ¿cómo he llegado a esto?
Me desvisto rápidamente para ponerme el bikini que he escogido: un palabra de honor con estampado de flores rosas y blancas que definían mis curvas y realzaba el tono de mi piel, cosa difícil ya que al ser de tez blanca no todos los colores encajan conmigo. Me siento en la esquina de mi cama para calzarme unos botines negros y me levanto ajustándome el pantalón a medio poner, abrocho el botón, me giro y fijo mi vista hacia el espejo. Me veo normal, ni muy sexy ni muy descuidada, aunque tengo por seguro que estos pantalones cortos llamarán la atención a más de uno y subconscientemente me los puse por eso, no para que los chicos se fijen en mi, si no, por él, por Harry, aunque no me lo vaya a encontrar pero siento la necesidad de vestirme así para provocarlo. Esto jamás lo admitiría.
Bajé las escaleras y mi madre se sobresaltó por el ruido que hacían mis botines contra los peldaños de madera.

- ¡Sam! -mamá alzó su cabeza por encima del sofá y me divisó bajando las escaleras.

Entré al salón para coger mi sudadera ya que por encima tan solo el sujetador del bikini.

- ¿Dónde vas?
- Voy al lago -cogí la sudadera gris y me la abroché hasta arriba con la intención de que mi madre lo viese para que no protestara por no llevar nada debajo.
- ¿Con quién? -bajó el volumen del televisor.

Mi subconsciente puso los ojos en blanco, ya empezamos con el interrogatorio.

- Con Megan, mamá.
- ¿Solo vosotras dos?
- Si, bueno, no... es decir, habrá más gente aunque solo estaré con ella -guardé mi móvil en el bolsillo delantero del pantalón y me acerqué hacia el sofá para darle un beso de despedida a mi madre.
- Esta bien hija, ten cuidado y no vengas muy tarde -su voz se elevó en las últimas cinco palabras ya que yo estaba abriendo la puerta principal para salir.

Megan estaba esperándome en la puerta con su flamante descapotable azul plateado del sesenta y seis que su adinerado padre le regaló al cumplir los dieciocho, recuerdo su cara de histérica y sus gritos de alegría a la perfección cuando vio ese bicharraco en la puerta de su casa, se han quedado grabados en mi mente y no es de extrañar ya que yo estaba pegada a ella en aquel momento, aun me pregunto cómo no me quedé sorda después de aquello.
Abrí la puerta del copiloto y Megan se quitó las gafas de sol para abrazarme.

- Dios, ¿a que viene ponerse tan sexy? -sus ojos hicieron un rápido paseo por mi -. Si no fueses mi mejor amiga creo que te tendría como amor platónico.
- ¿Qué dices? Eres estúpida Megan -me reía sin cesar -. Tú también vas muy... -hice un gesto con la mano arañando el aire mientras ponía la expresión de un animal rugiendo.

Mi amiga me miró con los ojos abiertos como platos y susurró:

- Vuelve a hacer eso y violo en el asiento trasero.

Me reí muy fuerte al escuchar su comentario.

- Bueno ¿preparada para una tarde genial? -Megan se volvió a poner sus gafas y encendió el motor.
- A saber lo que entiendes tú por genial -negué con la cabeza aunque aún seguía sonriendo.






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miércoles, 8 de enero de 2014

Forbidden - Capítulo 25

Me he pasado estos dos últimos días encerrada en mi estudio; mi madre preocupada, como es normal, ha venido a verme un par de veces. Ha traído consigo comida y algo de ropa limpia. Está empezando a asimilar que lentamente me estoy marchando de casa y que mi estudio se está convirtiendo en mi nuevo hogar, aunque le cuesta asimilarlo. Mis padres habían discutido mucho sobre la idea que les propuse para darme este estudio ya que era de mi padre. A él no le importaba, casi no lo usaba y si lo hacía era para guardar trastos viejos que ya no le servían y no quería tirar, a lo que mi madre se oponía rotundamente, ella sabía que tarde o temprano iba a coger la puerta de casa y salir, pero no lo quería ver o asimilar. Al fin la convencí con la escusa de que estaba cerca de casa y que me serviría mucho para pintar cuadros, puesto que a ella no le gustaba que lo hiciese en mi cuarto, salón, patio o cualquier lugar donde mis pinturas pudieran dañar los muebles, siempre ha sido así de quisquillosa y no creo que cambie nunca.

- Está bien, pero con la condición de que no te lleves todos los días encerrada en él -dijo en aquel momento mientras yo corría a abrazarla.

Si hubiese sabido entonces que aquel lugar sería como mi refugio estoy segura de que no me hubiera permitido quedármelo.
Mi padre me ayudó a sacar los trastos inservibles cubiertos por una tela de polvo gris, recuerdo que se le escapaban risas flojas viendo como arrugaba mi nariz al poner cara de asco cuando tocaba o cargaba con alguno de esos objetos, o cuando limpiábamos aquello y descubríamos más suciedad que la que debía de haber, la limpieza nunca fue lo mio. Comparando el pasado con el presente todo ha cambiado, parecen vidas de distintas personas, parece algo lejano, pero tan solo habían pasado ocho meses desde entonces y en ocho meses pueden ocurrir muchas cosas. En ocho meses he cambiado mi hogar por un estudio donde tengo todo lo que necesito. Ocho meses fue el tiempo que Megan se alejó de mi, huyendo de ese dolor oculto bajo su pecho y cuando regresó volvió con la mente aún más abierta, si es posible, y con un aura de vitalidad renovado, pero aún así el tiempo no sanó aquel dolor. Hace ocho meses estaba recogiendo los pedazos rotos de mi corazón al romper con Luke. Hace ocho meses no conocía Harry... eso hace cuestionarme si hace ocho meses, él, me conocía a mi.
A veces pienso en ir visitarle, pero de repente me congela el pensar que alguno de sus ''amigos'' pudiera estar cerca o en la casa, él me advirtió que fuese la última vez que yo hacía eso, es decir, ir a algún sitio peligroso sin su aprobación o mejor dicho, ir a algún sitio peligroso, a secas. Su casa y la nave entraban dentro de aquel círculo. No obstante estoy conteniendome mucho para no ir a buscarle. También se me ha pasado por la cabeza poner fin a todo esto, ese pensamiento estaba ligado a mi impotencia por querer descubrir sus secretos ocultos, secretos cuyas verdades nunca me dejará saber o al menos eso pienso.
Megan me ha aconsejado que pase tiempo fuera del estudio, para que me de el aire y todos mis demonios se marchen con él, aunque no creo que sea tan fácil como lo describía: ''Tan solo relájate, toma aire, expira, mira el paisaje a tu alrededor, distráete con cualquier cosa, aireate, verás como así te despejas'', yo lo estoy haciendo y aunque fuese imposible de creer tenía razón.
Suspiro y dejo caer el carboncillo en mi estómago, que resbala por la fuerza de la gravedad al estar tumbada boca arriba. Mis muslos alzados por las rodillas sostienen mi cuaderno con algunos bocetos de los árboles que tengo a mi alrededor, en cierto sentido esto es muy relajante. Me encuentro en el bosque, recuerdo que la última vez que estuve aquí fue con Megan y Harry, aun sigo sin comprender por qué aquella vez le trajo a mi si pone tanto empeño por mantenerme alejada de él, mi mente reacciona en aquel momento y me hace pensar que es porque los dos se guardan algo entre manos, cosa que estoy totalmente segura de Harry, pero no tanto de mi mejor amiga. Dios ¿me estoy volviendo paranoica?

- Es hermoso -su voz retumba en mis adentros desmoronandome ante él.

Pienso por un instante que es obra de mi imaginacinón, cual me está haciendo una broma pesada. ¿Cómo es posible que esté aquí? Giro mi cabeza hacia la izquierda y efectivamente, estaba ahí, no era fruto de mi imaginación. Trago intentado no ahogarme cuando le veo apoyado en el árbol donde me encontraba.

- ¿Harry? -digo levantándome. Todo en mi cuerpo iba acelerándose. ¿Pero qué hacía aquí?

Él cogió mi cuaderno del suelo y lo sacudió antes de observar mi dibujo, momento que aproveché para admirar su perfecto ser. Si digo que iba sexy mentiría, estaba muchísimo mas que eso. Llevaba unos botines negros muy sujetos por el empeine, unos pantalones oscuros se ajustan perfectamente a sus piernas pero dejaban su tobillo al aire al estar remangados, eso hacia ver que no tenía calcetines. La camisa que lleva me resulta familiar, fue la que él llevaba puesta aquél día cuando fui a dejar unos papeles en la casa de sus padres, Harry me sorprendió cuando yo estaba mirando su moto, se acercó a mi con esa camisa rota por las mangas totalmente desabotonada, esta vez la camisa la llevaba algo mas abrochada, enmarcando los tatuajes de su torso cuales se asomaban la cabeza de la mariposa y las dos golondrinas situadas justo debajo de sus clavículas y para terminar el cuadro tenía un collar con una cruz y una estrella judía, eso no lo entiendo ¿por qué esa mezcla de religiones? Cada segundo que paso con él me hace comprobar que es un puro misterio. Sus increíbles ojos verdes están tapados por unas gafas oscuras que encajan perfectamente con el aire de despreocupado y de chico duro que desprende, y del cual no estoy muy segura que sea su verdadera personalidad. Por no hablar de su pelo revuelto. No puedo contener las ganas que tengo de acercarme a él, aunque tengo que ser fuerte, no voy a arrastrarme.
Reacciono cuando me doy cuenta que no he parado de observarle desde que lo he visto y espero que no se haya dado cuenta.

- Dibujas realmente bien -habla entregándome el cuaderno.

Lo acepto y me agacho para recoger el carboncillo escondido entre las hierbas.

- Gracias -meto el cuaderno en la mochila y pongo en carboncillo dentro de una bolsita para que no ensucie nada.

Agarro el asa y me incorporo poniéndome la mochila sobre un hombro.
La verdad es que no teníamos mucho de lo que hablar o por lo menos él, ya que yo estaba cargando una pistola con preguntas que seguramente, cuando yo disparase, él las esquivaría todas y cada una de ellas. Sabía que si me quedaba aquí por más tiempo acabaríamos como siempre y no me refiero a enfadados el uno con el otro.

- ¿Estas bien? -una simple pregunta para muchos, pero para mi algo muy difícil de contestar.
- Supongo ¿y tú?
- ¿Supones? -se acerca a mi y yo involuntariamente doy un paso hacia atrás.

Él se para en cuanto ve mi reacción. Por culpa de esas gafas no puedo ver los tremendos ojazos que Harry posee, pero creo que es mejor así, ya que ellos me hipnotizan y hacen que me convierta en su marioneta.

- ¿A que ha venido eso?
- Harry... -meto un mechón de mi pelo suelto por detrás de mi oreja.

Él aprieta su mandíbula y frunce el ceño, parece que va estallar en cualquier momento y aunque no me da miedo no quiero que reaccione así.
No se por qué hice eso, ya que la verdad si que quería tenerle cerca.

- He estado dándole vueltas... a todo -hablo sin poder mirarle, aunque puedo vislumbrar como alza sus manos y se quita las gafas. Mierda.

Él me mira y da pie para que continúe, seguramente está tan ansioso por saber mis pensamientos como yo lo estoy por saber los suyos.

- Y si esto solo se va a limitar a encontronazos y a... -las palabras se amontonan en mi boca -. A sexo... no sé -niego con la cabeza -. Quizás no sea buena idea... Ya sabes...
- No, no sé, explícame -dice mientras se apoya de espaldas al árbol donde yo me encontraba antes, con los brazos cruzados sobre su pecho y su mirada fija en mi cuerpo.

Maldita sea, lo hace aposta, todo lo hace aposta. Estoy totalmente segura que sabe de lo que hablo, pero quiere oír las palabras de mi boca y estoy también segura de que quiere provocarme, como siempre.
Respiro profundamente y dejo caer mis hombros a la vez que niego con la cabeza.

- Déjalo -ignoro su ceño arrugado y empiezo a caminar en el sentido opuesto de donde él se encontraba.

Oigo las hojas crujiendo detrás de mi y mi corazón se acelera como si fuese la alarma que alerta a una presa de que su mayor depredador está a dos pasos de ella. Siento como me paraliza cogiéndome del codo, hace que me gire hacia él y sin darme tiempo a saber lo que estaba pasando choca sus labios con los míos y me aprieta contra él. Dios mío. Pasó su lengua feroz, pero con delicadeza, por mis labios para abrirse paso e introducirla en mi. El morbo que sentí retorció mis entrañas. Su boca exigente me demandaba reaccionar en la misma intensidad con la que él me besaba y por supuesto que lo hacía. Subí una mano hacia su pecho y la cerré en un puño agarrando su camisa, mientras que la otra iba directa a enredarse en su alborotado pelo. Él nos empujó hacia atrás, sin dejar de besarnos ni por un instante, mi espalda choca contra la superficie dura de un árbol, en ese instante siento como nuestros torsos se unen y yo gimo en sus labios encendiendo mas nuestra fogosidad. Su mano izquierda se alzó hasta mi mandíbula y la sostuvo ahí para elevar un poco mas mi rostro a la vez que me impedía que me soltara de él, cosa que no iba a hacer, esta vez no. Su otra mano bajó por mi costado y me agarró por la cintura. La cabeza empezaba a darme vueltas y nuestra respiración era irregular pero no nos importaba, con tal de sentirnos así de unidos el uno con el otro. Justo cuando creía que no podía soportar mas intensidad él redujo la presión y termino separando nuestros labios para unir nuestras frentes. Me cuesta asimilar como esa pasión que hemos puesto en nuestras caricias no nos han causado daño, pero realmente es así y es mas, me encantaba que fuese tal salvaje conmigo, como si de mi aliento él cogiese el que necesita para respirar. Lentamente vamos recuperándonos.

- No hagas eso -amenaza Harry entrecortadamente.

Al tener nuestras frentes juntas no soy capaz de observarle bien, aunque puedo imaginarle con tan solo cerrar los ojos puesto que tengo memorizado casi todas las partes de su rostro.

- No lo vuelvas a hacer -casi me suplica.

Su voz deja marca en mi y siento como si esas palabras tuvieran un doble sentido cual yo no soy capaz de descifrar.

- Estoy aquí, esta bien -le tranquilizo buscando sus labios y dejando un fugaz beso en ellos.

Separa su cuerpo del mío soltando un suspiro nostálgico, como si se sintiese agotado.

- ¿Qué pasa? -digo con tono de madre preocupada.

Harry niega con la cabeza y traga mientras me coge de la mano.

- Deberíamos irnos, es tarde y no creo que te guste andar por aquí de noche.

Estaba claro que en mis planes no entraba un paseo nocturno en un bosque, he visto demasiadas películas de terror donde un típico grupo de excursionistas van de acampada y nunca regresan a sus casas después, así que no creo que vaya a hacerlo algún día.
Cuando se dio la vuelta descubrí una mochila a pie del árbol dónde se apoyó antes, la misma que llevó aquel día cuando me sorprendió en el lago Doonen. Ahora que lo pienso ¿me espía o algo? Una sonrisa  inevitable se dibuja en mi cara al pensar en que puede ser algo cierto, aunque no creo y no se si me asustaría saber eso.

- ¿Qué es tan divertido? -pregunta él regresando a mi lado.

¿Te lo digo o no te lo digo Styles? Dice mi subconsciente.

- Cosas mías.

Harry se traga su curiosidad y me vuelve a coger de la mano para sacarme del bosque lo mas rápido posible, tanto él como yo no queremos estar aquí. Caminamos unos cuantos minutos hablando de lo que tenía en aquella mochila, si, no me pude contener y se lo pregunté. Él me dijo que guardaba una cámara.

- ¿Una cámara? -pregunté girando la cabeza hacia él.
- No te hagas la sorprendida -responde con una leve sonrisa.

Y esa sonrisa me derritió. ¿Por qué no sonríe siempre? Adoro esos pequeños hoyuelos que se le marcan, son mi delirio junto con sus ojos y su boca.

- Me gusta venir aquí -sigue él -. Este lugar me inspira para hacer fotos... el bosque, el lago, la luz, el ambiente que hay, no se exactamente lo que le da esa magia.

Como le comprendía, aquel lugar me había servido como fuente de inspiración durante mucho tiempo y a día de hoy, aún, lo sigue siendo. Miro a Harry sin querer. Pero sin apenas darme cuenta, esa fuente estaba quedando en segundo plano por él.

- Aquí puedo escapar de la realidad -continua -. Aquí siento que... mejor dicho, aquí no siento mis problemas, no pienso tanto en ellos y eso me gusta.

¿Y a quién no? Yo me sentía igual que Harry con respecto a aquello, quería decirle que le comprendía, pero al ver que él estaba contándome cosas, por miedo a que parase, no le quise interrumpir.

- Por eso creo que es el lugar adecuado para hacer fotos, para capturar esa esencia que hace que me tranquilice y así poder llevar cordura en mi vida.

Suelto un suspiro al oír esa última frase. Desde que Harry entró en mi vida ha sido como si me hubiese metido en el asiento de una montaña rusa y en estos momentos sentía que tan solo era el tenso principio, cual me decía que lo peor aún ni se veía venir. Mas me vale agarrarme para no caer.

Recordé las fotos en tonos grises del lago Doonen en la habitación de Harry, él tenía tanta razón, supo como capturar las imágenes en el momento y en el lugar adecuado, al observarlas se sentía como si pudieses oír el suave roce de las hojas verdes de verano y el dulce sonido de los grillos al cantar. Harry sabía tomar una buena foto y yo sabía reconocerla. Anduvimos un poco más en silencio, de repente algo en su rostro había cambiado.

Como un caballero, Harry, me dejó en la puerta del estudio, después de mis negativas ante él ofrecerse a traerme, como siempre al muy cabezota no le pude dar un no. El viaje como siempre fue silencioso, algo más silencioso de lo normal ya que no hubo intercambio de miradas, ¿por qué de repente hacía esto después de besarme en el bosque? Antes de irse me dedicó su última frase de despedida y dijo:

- No sé si tenías razón o no.

Iba a quitarme el cinturón, pero aquella frase capturó toda mi atención y la depositó sobre su voz.

- ¿A qué te refieres?

Él dio un pequeño suspiro y sus ojos verdes y grandes fueron a parar a los míos. No entendí como un movimiento tan leve pudo hacer hervir mis entrañas.

- Ni si quiera sé por qué seguimos así... tú y yo.
- ¿Tú y yo?

Mierda. ¿Qué pretendía decir?

- Tienes razón sobre lo que me dijiste antes en el bosque... sobre nuestros encuentros.

«No, no, no, yo nunca dije eso en serio Harry, lo hice para ver tu reacción, nada más, jamás pensé en irme» gritaba mi subconsciente. En ese momento yo no quería saber cómo terminaría esa frase, me hacía sentir débil y no quería percibir eso en mi de nuevo. Otra vez no, con él ahora no.

- Quizás no sea lo adecuado, quizás...

No pudo terminar la frase, no le dejé, no quería que lo hiciese, estaba empezando a sentir aquel sentimiento que estaba formándose debajo de mi piel... ese... ese dolor por la inseguridad ante sus palabras, pero no quiero parecer débil, otra vez no. ¿Y esto cuando lo había pensado él?

- Eh, eh, Harry, espera -dije cortandole -. Tú y yo no somos nada, tú lo dejaste claro desde un primer momento... -tragué todo mi dolor incomprendido.

Harry pareció confuso durante unos segundos, pero luego volvió su cara indescifrable.

- No tienes que decir nada, Harry -dios, como dolía.
- Tan solo pienso que es mejor para los dos que estemos sep...

Le volví a cortar.

- Es lo que te quise decir hoy -pensé rápidamente -. Es tu vida, puedes hacer lo que te venga en gana.

Oír que él no quería, siquiera, acercarse a mi me dolía más de lo que una vez podía haber creído, se había metido debajo de mi piel justamente la primera vez que vi sus grandes ojos, esa mirada abrasadora fue lo suficientemente fuerte como para derribar casi todos mis muros que yo misma me había puesto por ocasiones anteriores, por gilipollas, por gente que entró en mi vida por una casualidad y que, aun pensando que entraban para bien, no lo hicieron bien conmigo y fui la que perdió de todo aquello. No quiero volver a pasar por esto. Absorbo por la nariz cuando intento desabrocharme el cinturón para salir.

- Samantha, yo no...
- No me tienes que dar explicaciones -con el tono mas falso que pude sacar respondí -. No me importa, jamás fuimos algo y tú dejaste claro desde un primer momento que así lo sería, de verdad, no me importa, tienes tu vida y lo hemos pasado bien.

Salí del coche y antes de cerrar la puerta, vuelta de espaldas para que no viese como mis lágrimas amenazaban mi rostro dije:

- Adiós Harry.

Entré en el estudio sin mirar atrás, lo último que quiero es verle, eso sería como un detonante para mis lágrimas y me niego a sentir mas dolor ¿por qué tengo este nudo en mi pecho? ¿Por qué el hizo eso? ¿Por qué? ¿Por qué fui tan estúpida y dije eso? Mi respiración se había complicado mucho desde que cerré la puerta y caí al suelo resbalando sobre ella. Simplemente no quería que me viese siendo débil. No quiero volver a ser débil.



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miércoles, 1 de enero de 2014

Forbidden - Capítulo 24

Necesito tiempo para ordenar y aclarar toda la información que he reunido sobre Harry en todo este tiempo, todo lo que sé sobre él, todo lo que me han contado y él mismo me ha declarado, por muy poco que sea, pero también cuenta.
Harry me ha dejado en la puerta de mi estudio, nos hemos despedido como la última vez: rápido pero intenso y sin ganas de pronunciar palabra alguna, manteníamos el silencio que se había ido acumulando durante todo el trayecto en coche, salvo por su frase de buenas noches seguido de mi nombre, sin su abreviación; él es el único que me llama ''Samantha'' en todas las ocasiones, me resulta curioso que lo haga así siempre. No oí el motor cobrando vida de nuevo hasta que cerré la puerta del estudio, es nuevo para mi que alguien sea tan protector conmigo y no se si lo llevaría bien si no fuese alguien como Harry: se mantiene distante pero a la vez muy cerca.
Tomé una ducha relajante de media hora antes de ir a revolver la nevera en busca de comida, pero como no me apetecía hacer nada para cenar decidí echar mano a la pizza congelada que había en el congelador. Mientras que luchaba contra el pegamento que unía el envase de la pizza oí el timbre sonar ¿quién será a estas horas? Corrí hacia la puerta y alzo mis pies para observar por la mirilla ¿Quién iba a ser si no? Megan. Vuelvo a poner mis pies en posición normal y abro la puerta alegremente para recibir a mi mejor amiga con gritos de alegría. Me siento mal, se me pasó por completo llamarla, pero después de que Harry me dijese que ella estaba fuera de peligro mis nervios se calmaron.

- Mmm ¿pizza barbacoa? -dice arrugando la nariz, olisqueando, mientras que cierra la puerta.
- Parece que te ha invocado -me río.
- Ha debido de ser eso y no la preocupación que tenía encima por verte -aclara sarcásticamente.

Trago intentando no ahogarme cuando mi mente se llena de los recuerdos de esta mañana, juro que no vuelvo a hacer una locura de esas y menos volver a poner a mi mejor amiga en peligro.

- ¿Cómo estas? -me coge de la mano y me lleva a la cocina para sentarnos en los taburetes de la mesa de mármol gris unida a la encimera.

¿Qué como estoy? ¿Perdida? ¿Desorientada? ¿Asustada?

- Supongo que estoy bien -tampoco es que quiera preocuparla.

El timbre del horno suena y me bajo del taburete para meter la pizza en él ya calentado. Iba a poner media, pero con ella aquí tendré que ponerla entera. Megan pone sus grisáceos ojos en mi y yo finjo no sentir el escrutinio. Sabe que miento.

- ¿Bien? -ella pregunta mientras giro la rueda para programar el tiempo.
- Mas o menos ¿y tú? ¿cómo estas tú? -recurro a cambiar el punto de mira, cual ahora se dirige a ella.
- Igual de bien que pareces estarlo tú -primera pulla.

Esta bien, no era justa y Megan me había pillado, pero realmente no quiero preocupar a nadie y menos a ella pues se que se volvería como hace dos semanas, como mi madre, siempre encima de mi y eso el lo último que quiero. Sé que lo hace con la mejor intención del mundo, como mejor amiga, pero hay veces que tan solo necesito guardarme lo que siento, aunque siempre termino confesándoselo todo.
Me subo de nuevo en el taburete y cruzo las manos apoyándome en la mesa.

- ¿Por qué te fuiste corriendo? No me diste tiempo si quiera a ir detrás de ti.

Dejé caer un suspiro.

- No lo se, lo hice porque sí -encogí los hombros -. Estaba... estoy harta de que me ocultéis cosas.
- Yo tampoco se mucho sobre él, pero hay cosas que me han contado y no lo puedo decir.
- ¿Por qué? -alzo mi mirada para clavarla en la suya.

Abre los ojos con incredulidad.

- Pues porque soy así y tú lo sabes, he jurado no abrir la boca en relación a esto.

Aunque me fastidie tiene razón, Megan es como un perro fiel, siempre está ahí para apoyar a las personas que le importan, leal, alegre, soñadora y por encima de cualquier otra cosa, confidente. Jamás me ha defraudado y por eso sé que sea como sea la tengo que retener a mi lado.

- ¿Quién te ha contado sobre Harry? -sabe que soy curiosa y que no medito las cosas dos veces antes de soltarlas.
- Mi año sabático... conocí a mucha gente, quizás gente que no me convenía, otras que si... alguna de ellas tenían relación y su punto de unión era... era...
- ¿Era Harry? -terminé la frase por ella.
- Era Harry -admitió.

¿Qué relación tenía Megan, su año sabático y Harry?

- Me dijiste que te tomarías un año de descanso, que estabas totalmente agobiada con los estudios, que querías salir y ver el mundo con tus propios ojos, pero ¿por qué siento que hay algo mas? Uno no se va así por que si.

Megan inclinó la cabeza hacia un lado sonriéndome, ocultando algo.

- Me sorprende la capacidad que tienes para deducir cosas.

Ahora soy yo la que la he pillado y la tengo agarrada fuerte, para que no se escape.

- ¿Sabes qué es lo mas jodido del mundo?

Niego con la cabeza. Ella vuelve a sonreir y niega con la cabeza a la vez que se baja de la silla para buscar la pizza ya hecha.
Deja su pregunta en el aire y me da tiempo para pensar mientras deposita la pizza en un plato, la corta en seis porciones y regresa a la mesa con dos botellas de agua. Me da una a mi y deja la otra en la mesa mientras que se sienta de nuevo conmigo.

- Lo mas jodido del mundo es esa presión que se apodera de tu pecho cuando te sientes mal por algo o por alguien, sabes que está ahí, intentas hacer cosas para conseguir que se marche... como escuchar música, encerrarte en tu habitación, pasar horas delante de una pantalla, o pintando -inclina la cabeza hacia mi enfatizando esa última palabra -. Pero no se va tan fácil, incluso hay veces que no se va e intentas taparlo, pero nunca puedes cubrirlo entero o por mucho tiempo y cuando vuelve a salir sientes que todo este tiempo te has estado engañando a ti misma y que siempre va a formar parte de ti esa sensación, aprendes a vivir con ello y te limitas a callar tu dolor.

Me sentía extrañamente reflejada en las palabras de Megan, claramente todos tenemos que vivir con algún tipo de temor o dolor, así es la vida y creo que en cierta manera eso nos sirve para hacernos fuertes, aunque claro, a nadie le gusta pasar por eso.

- Y yo en vez de escuchar música, encerrarme en la habitación, pasar horas delante de una pantalla, o pintar decidí marcharme a ver mundo, decidí huir del problema -tenía la mirada perdida, como si tuviese la memoria llena de flashbacks.
- Pero volviste -dije con una sonrisa y ofreciéndole una porción de pizza.

Ella soltó aire por la nariz mientras agrandaba esa risueña sonrisa que le había sacado.

- Te había dejado sola, me daba miedo que hicieses una locura de las tuyas -mencionó para que me riera y lo consiguió -. A demás... huir del problema no es la solución ya que siempre te va a perseguir vayas donde vayas.

Y si, tenía razón. Huir no es siempre la mejor solución.

- ¿Y de quién o qué huías? -pregunté dándole un mordisco a la pizza.
- De ese sentimiento.
- ¿Provocado por...?

Suspiró antes de dejar la pizza en el plato.

- Por alguien a quien... que me sigue importando, si te soy sincera.

Notaba en su expresión que ella no quería hablar del tema y yo no iba a presionarla para que me dijera todo, creo que ya tenía suficiente con eso, las dos teníamos suficiente por hoy.
Megan se fue un rato después de que acabásemos con el resto de la pizza. Estuvimos hablando de nuestras anécdotas o nos contábamos cotilleos que nos habían llegado de diferentes personas, hasta que derivó el tema hacia Harry, no le conté nada acerca de nuestras sesiones de sexo, aunque claro, creo que hoy ha sido la primera vez que podemos clasificarlo como tal ya que las otras veces terminábamos siempre enfadados. Pienso que Megan dice la verdad, no creo que sepa gran cosa sobre Harry así que ella tampoco me puede decir que sea del todo tan ''peligroso'' como lo pintan los demás, se basa en los rumores que hay de él, cuales le han contado y se niega a compartirlos conmigo. Y yo soy una persona que no se fía de los rumores ni de las palabras.

- Tenías que ver su cara de preocupación cuando le dije donde estabas -comentó antes de que yo diera un sorbo a mi botella.

Siendo sincera, no entiendo del todo bien por qué Harry se puso así, no obstante me encanta.

- Le cogí del brazo para meterlo dentro del coche y dios... está fuerte -se rió -. Estaba muy desconcentrado, le decía algo y no me contestaba, tan solo miraba hacia el camino de tierra que lleva a la nave -un sonido atronador la interrumpió en aquel momento, estaba empezando a caer de nuevo una tormenta.

Esa fue la última vez que nombramos a Harry en nuestra conversación. Megan había recogido sus cosas mientras yo llevaba el plato y las botellas a la encimera de al lado del fregadero, ella se acercó a mi, me dio un abrazo y se despidió ignorando mi oferta para quedarse a dormir esta noche conmigo, me daba miedo que fuese a su casa con esta tormenta, pero a Megan le encanta conducir bajo la lluvia, como a mi.
Dejé caer mi cuerpo sobre el colchón que tengo a ras del suelo y me estiré todo lo que pude mientras bostezaba, estoy muy cansada, mucho, lo curioso es que no puedo dormir. Esa presión de la cual momentos antes hablamos Megan y yo vuelve a aparecer en mi pecho ¿por qué? Niego con la cabeza mientras me doy la vuelta y me quedo mirando hacia mi ventanal. ''No quiero ningún accidente antes de la cena del sábado, nos jugamos mucho'' aquella voz grave resonó en mi mente llenándome de escalofríos, no tengo ni la mas remota idea de lo que se estaba refiriendo, pero me recordó mi propia cena del sábado y por un instante dudé si tenía algo que ver, pero no, era de locos ¿qué relación tenía que ver ellos con mis padres? Quizás sea otra cena de negocios, negocios sucios en los cuales no quiero imaginarme a Harry involucrado, puesto que aquella conversación no me dejó para nada indiferente y sobre todo aquella frase ''no me sorprendería que fueses tú quien se los cargase a todos'', si estaban bromeando lo estaban fingiendo muy bien, aunque aquella gelidez que acompañaba a aquellas voces no daban indicios de que fuese una broma. No sé que unión tiene Harry con ellos y sobre todo Parker ¿por qué ellos dos? ¿Y cómo es que Megan también sabe que Parker está en el ajo? ¿O a caso no lo sabe y lo descubrió cuando él apareció ahí? Inspiro cerrando los ojos e intentando encontrar alguna respuesta a mis preguntas, pero no la tienen, tan solo sé que algo pasará este sábado, tan solo sé que Harry, Parker y Megan están relacionados con esas voces de las naves o al menos ellos dos. ¿Pero por qué?
Finalmente el sueño me vence y me transporta a una dimensión alejada de la realidad.


Su cuerpo desnudo estaba alzado sobre el mío, también en desnudez, sostenía esa postura con sus fuertes brazos estirados a cada lado de mi cabeza, por el esfuerzo que estaba haciendo se marcaban cada uno de sus músculos realzando su hermosa y suave piel llena de tatuajes cual toco al no poder resistirme más, en ese momento Harry aumenta la velocidad del vaivén en sus caderas, alzo la cabeza para aguantar en vano un gemido que luchaba por salir de mi garganta y al hacerlo me doy cuenta que de su espalda salen dos enormes alas blancas relucientes, mi boca se abre para aumentar el flujo de aire ya que él me acaba de cortar la respiración, dios, cual ángel. 


Abro los ojos de golpe despertándome en una habitación que no deja de dar vueltas, me incorporo en la cama con la respiración a mil y el pulso frenético martilleando debajo de mi piel. Estoy sudando, casi tiritando y la boca completamente seca ¿qué me está pasando? Es la segunda vez desde que conocí a Harry que tengo sueños de este estilo con él y sinceramente creo que tienen parte de culpa de que me esté encaprichando con la idea de tenerle junto a mi, porque ahora mismo le necesito junto a mi. Aunque sé que no debería de hacerlo.
Aquella noche no pude dormir más, por lo cual decidí seguir pintando aquel cuadro que inconscientemente para mi, Harry, me estaba inspirando a crear.



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