One Direction Novelas
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sábado, 14 de junio de 2014
Aviso - Forbidden.
Hola a todos, como ya habréis visto no he subido ningún capítulo en estas últimas semanas y algun que otro lector me preguntó que si voy a dejar Forbidden, mi respuesta es no, no voy a dejar la fanfiction. Se me hizo imposible actualizar los capítulos pues he decidido centrarme en mis estudios en estas semanas pues es lo más conveniente para mi, espero que me entendáis y que aún sigáis esperando los nuevos capítulos de la novela con ganas. Perdón por no subir con constancia pero la próxima semana (viernes 20, sábado 21 o domingo 22) tendréis un nuevo capítulo.
Gracias xx.
Att: backforbritish.
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Instagram de Forbidden: http://instagram.com/forbiddenfanfic
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domingo, 25 de mayo de 2014
Forbidden - Capítulo 39
Soy consciente de la presencia de Harry en la habitación a pesar de que mis ojos están cerrados por el cansancio que abarca todos y cada uno de los lugares en mi cuerpo. El continuo sonido del monitor cardíaco es lo único que me hace saber que aún sigo despierta y que, por ahora, no he caído en las garras del sueño. Llevamos muchísimo tiempo esperando sentados una respuesta en Parker, pero no da señales de recuperación, justo como nos había dicho horas antes el doctor. Había interrumpido en la sala de espera justo en el momento cual Megan iba a abrir la boca para soltar mi tan ansiada respuesta, pero todo aquello quedó en un segundo plano cuando lo vi entrar nombrando a los familiares y amigos de un tal Alex, Alex Parker. Mi cuerpo reaccionó al segundo, elevé mi vista hacia el médico con la mínima esperanza de encontrar tranquilidad y seguridad en su rostro, pero nada fue así. Los tres nos levantamos y salimos a un lugar más apaciguado de gente y de televisores estruendosos.
-¿Sois familiares del paciente? -Dijo el doctor sacando un bolígrafo de su bolsillo superior en su bata blanca impoluta. No mostraba signos algunos de felicidad ni de alerta, estaba completamente serio y eso no me ayudaba.
-Si -Harry pronunció antes de que yo pudiese hablar. ¿Por qué ha dicho eso?
Él vio por el rabillo del ojo lo descolocada que me había dejado, ¿por qué tenía que mentir? Suspiré para mis adentros y pensé en seguirle el cuento a Harry, seguramente no me convendría ser un estorbo.
El médico asiente y anota algo en una ficha sujeta a una carpeta. Esto me pone nerviosa, quiero saber algo de mi amigo ya.
-¿Cómo está Parker, doctor? -suelto. ¿Por qué me tendría que aguantar?
Deja de escribir letras ilegibles y me mira por encima de sus pequeñas gafas. Sus ojos hundidos por el cansancio le hacen parecer más viejo de lo que seguramente es.
-La verdad es que por ahora no hay buenas nuevas, aún sigue en observación. En el peor de los casos puede tener hemorragias internas, un traumatismo craneoencefalico...-Megan le interrumpió.
-¿Qué es eso? -Habló con temor.
-Pues que de los múltiples golpes provocados por... -el doctor hizo una pequeña pausa para repasar nuestras caras desorientadas en busca de una respuesta a su frase sin terminar-. ¿Quizás una pelea? -siguió el doctor y vi como Harry apretaba su mandíbula, estaba tenso -. Es lo que más se le asemeja y si es así, los golpes que le hayan podido dar en la cabeza puede incluso haberle provocado una fractura de algún hueso del cráneo.
Mis manos instintivamente fueron a parar a mi boca y un quejido para retener las lágrimas salió ahogado de mi garganta. Parker no, a él no. Harry pasó sus brazos por mi cintura y me pegó a su pecho, cuando lo hizo sentí como el corazón le latía frenéticamente. También estaba asustado por mi amigo.
-Pero ese es en el peor de los casos, joven -el hombre intentaba calmarme desde su sitio -. Aún no se sabe mucho, de lo único que os puedo asegurar es que si que tiene varios huesos rotos en el brazo, por lo que hemos podido observar y que muestra signos de cortes en las manos, quizás hubieran atentado contra él con algo punzante y él se haya intentado defender con las manos, de ahí a esos cortes.
-¿Y cuándo podremos verle? ¿O si quiera saber algo seguro de él? -Harry intenta mantener la voz serena, aunque parece que le cuesta. Mi hombre de piedra tiene sentimientos, al fin y al cabo.
-No lo sé, pueden ser varias horas. Hasta que salga de observación no les podré decir nada seguro.
Después de tres largas e interminables horas nos dieron permiso para entrar en observación y poder verle. Puedo jurar que si no hubiera sido por su pecho ensanchándose y relajándose a un ritmo constante pero tranquilo, parecería un cuerpo sin vida. Esas marcas moradas y rojas en sus pómulos y por al rededor de la boca, ese gran corte en su ceja y otro menos grave en su labio inferior hacen de su aspecto una visión dolorosa y espeluznante. Quien quiera que le haya causado este daño a mi amigo debe ser un loco, un demente, pues no cabe en mi cabeza que alguien sano de juicio pueda hacerle tanto daño a un ser humano, y lo peor y más horripilante puede ser que quizás Parker no haya hecho nada para merecerse esto, o quizás si. Mis ojos viraron hacia los de Harry, unas preciosas pupilas verdes que habían visto más mundo que yo y quizás él si sabe las razones de esto, quizás él si imaginase las razones de por qué Parker se encontraba así.
Por lo menos ahora sabemos que no tiene nada grabe, solo unos cuantos huesos rotos y algunas magulladuras por su piel. Está a salvo durmiendo en una habitación del hospital para recuperarse y eso, por ahora, es lo que más importa.
-Sami... -Oigo susurrar a Megan en mi oído, lo que me hace abrir los ojos pestañeando un par de veces mientras inhalando por la nariz.
-¿Mmm? -Inquiero acomodándome en esta incómoda silla de cuero blanca. Miro a mi alrededor buscando a Harry entre nosotros y me tranquilizo cuando unas manos se posan en mis hombros. Menos mal. Suspiro. Pensé que se había marchado.
-Vete a casa, yo me quedo esta noche con Parker. -Ella dice con total tranquilidad e incluso con una media sonrisa en sus labios. ¿Cómo puede sonreír?
-No pienso marcharme, quiero estar aquí con él.
-Estás muy cansada, no hay más que verte la cara. Anda, ve a casa, ya vendrás mejor mañana por la mañana con todas las pilas cargadas.
-Pero... -Harry aprieta mis hombros entre sus manos y yo me hundo en el sillón. Como vuelva a hacer eso gimo de placer. Necesito un masaje, estoy muy tensa.
-Pero nada Samantha, te llevaré a casa. Tú cansancio no ayudaría a Parker.
Suspiro y asiento. No puedo negarle nada a esa voz, será mejor que me marche a casa para reponerme pues mañana espero estar aquí muy temprano. Me incorporo del asiento y estiro un poco mi espalda. Voy a poner una queja contra los sillones incómodos de los hospitales, tengo el culo dormido. Cojo mi bolso y ando hacia Parker observando su rostro, me duele mucho verle así. Me agacho y dejo un beso en su frente.
-Voy a encontrar respuesta para esto. -Susurro solo para nosotros dos.
Doy media vuelta para sonreirle a Megan en forma de despedida y me reúno con Harry en la puerta abierta de la habitación.
-Llamanos si necesitas lo que sea, pero a ellos no, ya lo sabes.-Harry le recuerda.
¿A ellos no? ¿A quién no? Él coge mi mano y nos lleva a zancadas hacia los ascensores. Tenemos la gran suerte de que uno se está abriendo ahora y todos los ocupantes han salido. Él nos mete dentro y pulsa los botones para que las puertas se cierren.
-Voy a salir por la puerta que da al parking, tú sal por la principal y vete hacia las calles de la parte de atrás, ¿de acuerdo?
Asiento sin mirarle. Entiendo que es peligroso que nos vean juntos, pero ahora mismo me daría igual que eso ocurriera, es más, si ocurre mejor, así podría plantarle cara a esa pandilla de motoristas. Estoy segura de que ellos han tenido algo que ver. Las puertas se abren sacándome de mis pensamientos y Harry sale a grandes zancadas del ascensor. Ve por la puerta principal. Por la puerta principal. Mi subconsciente me indica moviendo sus manos como una loca hacia la parte de delante en cuanto ve como mi mirada sigue a Harry bajo el pensamiento de seguirlo. ¿Estarían ahí?
-Perdone señorita, ¿a qué planta va? -Una señora mayor me observa expectante.
-Oh, lo siento, a ninguna- sonrío hacia la amable señora y ella me devuelve la sonrisa -. Adiós.
Salgo del ascensor y miro de puntillas por encima del barullo de gente, dirigiéndose hacia todos los pasillos del hospital, intentando encontrarle pero mi busca no da resultado y mi plan para seguirle no ha funcionado. Fantástico. En un suspiro de derrota hago lo que me pidió y encamino mi paso hacia la salida principal. Cuando salgo el sol de esta mañana había desaparecido por completo dejando en su lugar un cuadro de tonalidades azules intensos, deben ser las nueve de la noche pero no recuerdo cuando el tiempo ha pasado tan deprisa. Bajo los millones de escalones del hospital y veo un coche parecido al de Harry, un todoterreno negro, me parece el suyo aunque él dijo que esperase por la puerta de atrás. Qué raro. Me acerco un poco ya que igualmente tengo que pasar por ahí para atravesar hacia la parte del parking y paso de largo cuando me percato de que una mujer joven, de poco más de veinte años por lo que he podido vislumbrar, es quién lleva el volante junto a un hombre más mayor de pelo oscuro, no me suenan sus caras por lo cual me hace cuestionar el por qué me han mirado tan de frente. Decididamente no les conozco. Sigo caminando hacia las calles traseras en silencio y agarrando la correa de mi bolso con las dos manos, estos estrechos y oscuros callejones no dan precisamente seguridad cuando apenas las farolas los alumbran. Me exalto cuando oigo el ruido de un motor a lo lejos y doy media vuelta rezando para que sea Harry, no quiero ni imaginar el tipo de gente que puede albergar en estos alrededores. El coche se para justo a mi lado, sin embargo no puedo ver mucho, la luz intensa de sus faros me han cegado. Pestañeo un par de veces y observo una figura inclinarse desde su asiento hacia el otro para abrir la puerta y me echo un poco hacia atrás para que no me de.
-Samantha, joder, sube rápido.- Mis ojos se aclaran y veo el entrecejo fruncido de Harry dibujado en su rostro.
No pregunto nada y esta vez dejo la situación en manos de Harry al completo. Subo al coche y en el momento que cierro la puerta, él, pisa a fondo el acelerador. Si antes pensaba que estaba loco cuando corría a esas velocidades por las avenidas, ahora afirmo que es un temerario al volante, quiere matarnos, seguro. Mi cuerpo hundido en el asiento se hace con el cinturón como puede y lo abrocho fijándome en si Harry lo lleva abrochado. No lo tiene. Se va a matar.
-¿Qué coño pasa? -Pregunto cuando oigo el 'clic' del cinturón.
No obtengo respuesta de Harry pero me doy cuenta de la situación en cuanto veo a ese todoterreno haciéndose a la luz durante segundos cuando pasa por debajo de las infinitas farolas. Mierda, nos han visto. Mis ojos se abren de la sorpresa y empiezo a sentir miedo.
-Baja la cabeza. -Habla mirando hacia el retrovisor.
Acato su orden y me camuflo entre el asiento y la guantera para no ser vista. Harry gira el volante y mi cuerpo choca contra la dura puerta durante unos segundos antes de volver a estabilizarme.
-Mierda, Harry.- Alzo mi mano para llevármela a la cabeza y frotarla. Au, que daño.
¿Pero cómo han descubierto que estaríamos aquí? Eso me hace pensar que Harry ya sospechaba algo de esto y por eso me dijo lo de salir por puertas diferentes, sin embargo parece ser que los de su banda son mas listos de lo que él cree. Siento como la velocidad empuja mi cuerpo hacia atrás, pero no me puedo levantar más pues seguramente me verían, aunque ya me han visto. ¿Esto quiere decir que he metido a Harry en problemas? ¿Esto quiere decir que le harán a él lo que le hicieron a Parker? Pero yo no recuerdo haber metido a Parker en problemas, ¿entonces? Joder, no entiendo nada.
-Dime que les hemos perdido -pregunto ansiosamente cuando ya no tengo que emplear mucho esfuerzo en aguantar mi cuerpo entre el asiento, aunque sigue conduciendo a mucha velocidad. Mis nudillos se relajan y alzo un poco la cabeza.
-Eso parece, pero hasta que lleguemos a mi casa no te levantes.
¿A su casa? Si claro.
-¿Por qué coño me vas a llevar a tú casa? ¿Es que no entiendes que no quiero? -Me incorporo sin darme cuenta.
-Joder Samantha, ¿acaso no has visto a esos dos? ¿Por qué crees que estaban ahí? -Tengo la gran suerte de no enfrentarme a su entrecejo pues está conduciendo.
Trago saliva y miro hacia atrás buscando rastro alguno de todoterrenos negros desenfrenados, doy gracias a que no hay nada.
Los arboles grandes y oscuros se mueven con rapidez a los dos lados de la carretera silenciosa y mi vista se pierde entre ellos. Bajo la ventanilla y apoyo mis codos en ella. El aire frío entra por mis pulmones y recorre todos los sitios de mi cuerpo helandome, aunque a la vez reactivando mi cansada mente. Me purifico. Saco la mano un poco hacia afuera haciendo pequeñas ondas al compás del viento, cual guía mis dedos en distintas direcciones. Siempre me ha gustado esta sensación, es lo más semejante a volar después de nadar. Me encanta sentir como las frías corrientes mueven mi cuerpo a su antojo, como el viento choca contra mis yemas e impulsan mis manos hacia atrás. Apoyo la barbilla en mi antebrazo y observo como la otra mano sigue haciendo olas sin cesar. Los cabellos revolotean por mi rostro y el viento me rodea. Suspiro y cierro los ojos. ¿Qué hubiera pasado si Harry no hubiese llegado a mi vida? Ahora mismo estaría sentada en una mesa redonda en el comedor de la casa de mis padres, disfrutando de una cena apaciguada, como estaba acostumbrada tiempo atrás. Mi vida no tenía nada de emocionante, es más, yo no hacía nada para que se diera la ocasión. Pero él ha llegado a mi vida, ¿quizás como un ángel? Está poniendo todo lo que conozco patas arriba y lo mejor es que me encanta, a la vez que me pone de los nervios que haga eso sin darme explicaciones y seguramente si yo no fuese tan curiosa no me habría adentrado tanto en él como estoy intentando hacer, porque sé que Harry merece la pena. Da igual cuan oscuros sean los secretos que él no me quiere revelar.
Él aparca el coche en la entrada y cierro la ventanilla. Mis manos se dirigen al enganche del cinturón para quitarlo pero siento como su mano se cuela por mi cuello y eleva mi visión hacia sus ojos. Qué sonrisa.
-Tienes la cara helada -pasa su pulgar por mi mandíbula y acerca su rostro al mío -. Y los labios secos.
De repente se me han olvidado todas las preguntas que rondaban por mi mente. Maldita sombra de sonrisa.
-Tú puedes curarlo -sonrío dulcemente.
La sonrisa de Harry se hace a la luz y deja un beso casto en mis labios.
-Vamos a dentro, debes estar muy cansada.
Asiento y desabrocho el cinturón. Salgo del coche y me reúno con él en el capó. Oigo como el coche lanza la alarma para avisar de que está cerrado y finalmente guarda el mando en el bolsillo trasero de su pantalón. Coge mi mano y nos leva hacia su casa, no sin antes asegurarse de que nadie nos observa. No hay nadie, o por lo menos nadie que podamos ver. Cierra la puerta detrás de él y quita el bolso de mi hombro para ponerlo en la pequeña percha de la entrada. Doy media vuelta y espero a que me mire en cuanto termina de colgar su chaqueta.
-Harry, ¿quién... -él me interrumpe como si no me hubiese oído.
-Espérame en el salón -su mano se apropia de mi cintura y me pega a él -. Voy a hacer café, ¿quieres?
Niego con la cabeza. ¿Café? No soporto su sabor.
-¿Chocolate caliente, entonces? -Vuelve a preguntar.
Asiento y le sigo a la cocina. Entro primera y enciendo la luz. Sé que tengo que preguntarle millones de cosas, pero si le saturo al final terminaremos como siempre y esta vez no puedo permitirme ese lujo. He prometido a mi amigo que encontraría respuestas y sé que él puede dármelas.
-¿Dónde tienes el azúcar? -pregunto abriendo todos los estantes.
-¿Vas a hacerlo tú? ¿En serio?
Y tan en serio, ¿piensa que no se cocinar? Asiento y abro el cajón donde guarda el azúcar. Bingo. Él ríe incrédulo ante mi ''já'' y se incorpora. No puedo asimilar lo tranquilo y feliz que parece, acabamos de ser perseguidos y él está tan normal, ¿cómo lo hace?
-Vale, pero antes de hacerlo ven al cuarto, quiero cambiarte de ropa.
¿Qué? ¿Quiere cambiarme de ropa? ¿A mi? Hace mucho tiempo que alguien me vistió por última vez y si no recuerdo mal fue cuando yo tenía unos once años y le reproché a mi madre el hecho de que siguiera comprándome vestidos de abuela para las bodas.
Asiento y acepto su mano suspendida entre los dos.
-Si esta noche te vas a quedar necesitas ropa cómoda, ¿o prefieres top less? Sabes que a mi no me importa. -Dice ya en su habitación y abriendo el armario.
Oh dios. Será idiota. Ahora que lo pienso, aún no he recuperado mi sujetador desde aquella noche. Me muero de vergüenza, no quiero ni imaginar la reacción de Harry al encontrarlo. Una sudadera ancha gris aterriza sobre la cama.
-¿O prefieres camiseta? -dice cuando me ve observando la sudadera.
-Oh, no, no, esto esta bien. Gracias.
Harry se encoje de hombros y cierra la puerta de su armario para llegar hacia donde estoy en la cama.
-Levanta -. Me ordena.
Yo obedezco sin pensar. Coge el dobladillo de mi camiseta y la sube por mis brazos hasta sacármela por la cabeza.
-Harry, puedo vestirme sola -le recuerdo, pero en verdad no quiero hacerlo, quiero que lo haga él.
-Te he dicho que voy a cambiarte de ropa -. Se agacha y desabrocha el nudo de mis zapatillas para quitármelas una a una.
Suspiro y dejo que él lo haga. ¡Bien!
Se pone de rodillas y sube sus manos hacia el botón de mi pantalón, en cuanto noto sus dedos por mi pelvis me estremezco y Harry sonríe. Será tonto. Miro hacia otro lado para evitar reírme pero vuelvo al lugar de origen en cuanto siento como desabrocha el botón y baja la cremallera. Mi respiración empieza a ser irregular aunque intento que pase desapercibido para el adonis que tengo arrodillado ante mi. Baja lentamente el pantalón por mis muslos y yo muerdo mis labios para evitar que sus dedos rasgando mi piel saquen de mi lo que él busca, mis jadeos. Acerca sus labios a mi muslo y le da un pequeño bocado seguido de un beso a la vez que los baja completamente. Ay.
-Suéltalo -Harry impone.
Dejo escapar mi respiración en un jadeo y el sonríe victorioso. Madre mía. Levanto mis pie izquierdo y luego el derecho apoyando las manos en sus fuertes hombros. Se que si sigue así probablemente no consiga sacarle nada de información, por eso e de mantenerme cuerda. ¿Por qué suena como si fuese tan fácil?
Me tiene en ropa interior y no hace nada durante unos segundos para taparme, es más, mira mi cuerpo de arriba a bajo cuando se levanta, sin ningún pudor.
-¿Qué piensas? -Hablo bajito, aunque no susurro.
-Nada.
Agarra la sudadera y con cuidado la pasa por mi cabeza y por mis hombros. ¿Qué no pensaba nada? Y yo me chupo el dedo.
-¿Vas a decirme quién eran esos?
Él recoge mis pantalones del suelo y los deja junto a la camiseta. Suspira y coge mi mano para llevarme a la cocina.
-Eran Riga y John, unos tipos que van con gente que no deben. -Se sienta en la isleta de la cocina mientras yo saco una olla pequeña y la pongo en la vitrocerámica que parece totalmente nueva, ¿a caso no cocina?
-¿Con tus amigos? -Suelto sin pensar. Espero que mi ironía no le cabree.
-Parecidos.
¿Parecidos? ¿Es que acaso hay más?
Pongo la leche en la pequeña olla y espero a que se caliente. Me siento encima de la encimera y veo como me observa son una pequeña sonrisa.
-¿Disfrutando de las vistas? -No hay que saturarlo. Tengo toda una noche por delante para sacarle información.
Él sonríe mientras su mirada baja hacia mis piernas desnudas.
-Me gusta como te queda la sudadera, pero sin ella estabas mejor.
Empieza a morderse el labio inferior mientras observa mi cuerpo con esos ojos veces. Va a distrerme otra vez y no puedo dejar que me líe, necesito respuestas. Bajo mi cuerpo de la encimera y echo el chocolate en polvo sobre la leche burbujeante.
-¿Son ellos quienes pegaron a Parker?
-No. -Responde al segundo.
-¿Entonces quién?
-Sus amigos -dice irónico.
¿Amigos? ¿Qué amigos le harían algo así? Doy media vuelta y le miro con el ceño fruncido.
-¿Amigos? Harry, unos amigos no te dejarían inconsciente.
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-¿Sois familiares del paciente? -Dijo el doctor sacando un bolígrafo de su bolsillo superior en su bata blanca impoluta. No mostraba signos algunos de felicidad ni de alerta, estaba completamente serio y eso no me ayudaba.
-Si -Harry pronunció antes de que yo pudiese hablar. ¿Por qué ha dicho eso?
Él vio por el rabillo del ojo lo descolocada que me había dejado, ¿por qué tenía que mentir? Suspiré para mis adentros y pensé en seguirle el cuento a Harry, seguramente no me convendría ser un estorbo.
El médico asiente y anota algo en una ficha sujeta a una carpeta. Esto me pone nerviosa, quiero saber algo de mi amigo ya.
-¿Cómo está Parker, doctor? -suelto. ¿Por qué me tendría que aguantar?
Deja de escribir letras ilegibles y me mira por encima de sus pequeñas gafas. Sus ojos hundidos por el cansancio le hacen parecer más viejo de lo que seguramente es.
-La verdad es que por ahora no hay buenas nuevas, aún sigue en observación. En el peor de los casos puede tener hemorragias internas, un traumatismo craneoencefalico...-Megan le interrumpió.
-¿Qué es eso? -Habló con temor.
-Pues que de los múltiples golpes provocados por... -el doctor hizo una pequeña pausa para repasar nuestras caras desorientadas en busca de una respuesta a su frase sin terminar-. ¿Quizás una pelea? -siguió el doctor y vi como Harry apretaba su mandíbula, estaba tenso -. Es lo que más se le asemeja y si es así, los golpes que le hayan podido dar en la cabeza puede incluso haberle provocado una fractura de algún hueso del cráneo.
Mis manos instintivamente fueron a parar a mi boca y un quejido para retener las lágrimas salió ahogado de mi garganta. Parker no, a él no. Harry pasó sus brazos por mi cintura y me pegó a su pecho, cuando lo hizo sentí como el corazón le latía frenéticamente. También estaba asustado por mi amigo.
-Pero ese es en el peor de los casos, joven -el hombre intentaba calmarme desde su sitio -. Aún no se sabe mucho, de lo único que os puedo asegurar es que si que tiene varios huesos rotos en el brazo, por lo que hemos podido observar y que muestra signos de cortes en las manos, quizás hubieran atentado contra él con algo punzante y él se haya intentado defender con las manos, de ahí a esos cortes.
-¿Y cuándo podremos verle? ¿O si quiera saber algo seguro de él? -Harry intenta mantener la voz serena, aunque parece que le cuesta. Mi hombre de piedra tiene sentimientos, al fin y al cabo.
-No lo sé, pueden ser varias horas. Hasta que salga de observación no les podré decir nada seguro.
Después de tres largas e interminables horas nos dieron permiso para entrar en observación y poder verle. Puedo jurar que si no hubiera sido por su pecho ensanchándose y relajándose a un ritmo constante pero tranquilo, parecería un cuerpo sin vida. Esas marcas moradas y rojas en sus pómulos y por al rededor de la boca, ese gran corte en su ceja y otro menos grave en su labio inferior hacen de su aspecto una visión dolorosa y espeluznante. Quien quiera que le haya causado este daño a mi amigo debe ser un loco, un demente, pues no cabe en mi cabeza que alguien sano de juicio pueda hacerle tanto daño a un ser humano, y lo peor y más horripilante puede ser que quizás Parker no haya hecho nada para merecerse esto, o quizás si. Mis ojos viraron hacia los de Harry, unas preciosas pupilas verdes que habían visto más mundo que yo y quizás él si sabe las razones de esto, quizás él si imaginase las razones de por qué Parker se encontraba así.
Por lo menos ahora sabemos que no tiene nada grabe, solo unos cuantos huesos rotos y algunas magulladuras por su piel. Está a salvo durmiendo en una habitación del hospital para recuperarse y eso, por ahora, es lo que más importa.
-Sami... -Oigo susurrar a Megan en mi oído, lo que me hace abrir los ojos pestañeando un par de veces mientras inhalando por la nariz.
-¿Mmm? -Inquiero acomodándome en esta incómoda silla de cuero blanca. Miro a mi alrededor buscando a Harry entre nosotros y me tranquilizo cuando unas manos se posan en mis hombros. Menos mal. Suspiro. Pensé que se había marchado.
-Vete a casa, yo me quedo esta noche con Parker. -Ella dice con total tranquilidad e incluso con una media sonrisa en sus labios. ¿Cómo puede sonreír?
-No pienso marcharme, quiero estar aquí con él.
-Estás muy cansada, no hay más que verte la cara. Anda, ve a casa, ya vendrás mejor mañana por la mañana con todas las pilas cargadas.
-Pero... -Harry aprieta mis hombros entre sus manos y yo me hundo en el sillón. Como vuelva a hacer eso gimo de placer. Necesito un masaje, estoy muy tensa.
-Pero nada Samantha, te llevaré a casa. Tú cansancio no ayudaría a Parker.
Suspiro y asiento. No puedo negarle nada a esa voz, será mejor que me marche a casa para reponerme pues mañana espero estar aquí muy temprano. Me incorporo del asiento y estiro un poco mi espalda. Voy a poner una queja contra los sillones incómodos de los hospitales, tengo el culo dormido. Cojo mi bolso y ando hacia Parker observando su rostro, me duele mucho verle así. Me agacho y dejo un beso en su frente.
-Voy a encontrar respuesta para esto. -Susurro solo para nosotros dos.
Doy media vuelta para sonreirle a Megan en forma de despedida y me reúno con Harry en la puerta abierta de la habitación.
-Llamanos si necesitas lo que sea, pero a ellos no, ya lo sabes.-Harry le recuerda.
¿A ellos no? ¿A quién no? Él coge mi mano y nos lleva a zancadas hacia los ascensores. Tenemos la gran suerte de que uno se está abriendo ahora y todos los ocupantes han salido. Él nos mete dentro y pulsa los botones para que las puertas se cierren.
-Voy a salir por la puerta que da al parking, tú sal por la principal y vete hacia las calles de la parte de atrás, ¿de acuerdo?
Asiento sin mirarle. Entiendo que es peligroso que nos vean juntos, pero ahora mismo me daría igual que eso ocurriera, es más, si ocurre mejor, así podría plantarle cara a esa pandilla de motoristas. Estoy segura de que ellos han tenido algo que ver. Las puertas se abren sacándome de mis pensamientos y Harry sale a grandes zancadas del ascensor. Ve por la puerta principal. Por la puerta principal. Mi subconsciente me indica moviendo sus manos como una loca hacia la parte de delante en cuanto ve como mi mirada sigue a Harry bajo el pensamiento de seguirlo. ¿Estarían ahí?
-Perdone señorita, ¿a qué planta va? -Una señora mayor me observa expectante.
-Oh, lo siento, a ninguna- sonrío hacia la amable señora y ella me devuelve la sonrisa -. Adiós.
Salgo del ascensor y miro de puntillas por encima del barullo de gente, dirigiéndose hacia todos los pasillos del hospital, intentando encontrarle pero mi busca no da resultado y mi plan para seguirle no ha funcionado. Fantástico. En un suspiro de derrota hago lo que me pidió y encamino mi paso hacia la salida principal. Cuando salgo el sol de esta mañana había desaparecido por completo dejando en su lugar un cuadro de tonalidades azules intensos, deben ser las nueve de la noche pero no recuerdo cuando el tiempo ha pasado tan deprisa. Bajo los millones de escalones del hospital y veo un coche parecido al de Harry, un todoterreno negro, me parece el suyo aunque él dijo que esperase por la puerta de atrás. Qué raro. Me acerco un poco ya que igualmente tengo que pasar por ahí para atravesar hacia la parte del parking y paso de largo cuando me percato de que una mujer joven, de poco más de veinte años por lo que he podido vislumbrar, es quién lleva el volante junto a un hombre más mayor de pelo oscuro, no me suenan sus caras por lo cual me hace cuestionar el por qué me han mirado tan de frente. Decididamente no les conozco. Sigo caminando hacia las calles traseras en silencio y agarrando la correa de mi bolso con las dos manos, estos estrechos y oscuros callejones no dan precisamente seguridad cuando apenas las farolas los alumbran. Me exalto cuando oigo el ruido de un motor a lo lejos y doy media vuelta rezando para que sea Harry, no quiero ni imaginar el tipo de gente que puede albergar en estos alrededores. El coche se para justo a mi lado, sin embargo no puedo ver mucho, la luz intensa de sus faros me han cegado. Pestañeo un par de veces y observo una figura inclinarse desde su asiento hacia el otro para abrir la puerta y me echo un poco hacia atrás para que no me de.
-Samantha, joder, sube rápido.- Mis ojos se aclaran y veo el entrecejo fruncido de Harry dibujado en su rostro.
No pregunto nada y esta vez dejo la situación en manos de Harry al completo. Subo al coche y en el momento que cierro la puerta, él, pisa a fondo el acelerador. Si antes pensaba que estaba loco cuando corría a esas velocidades por las avenidas, ahora afirmo que es un temerario al volante, quiere matarnos, seguro. Mi cuerpo hundido en el asiento se hace con el cinturón como puede y lo abrocho fijándome en si Harry lo lleva abrochado. No lo tiene. Se va a matar.
-¿Qué coño pasa? -Pregunto cuando oigo el 'clic' del cinturón.
No obtengo respuesta de Harry pero me doy cuenta de la situación en cuanto veo a ese todoterreno haciéndose a la luz durante segundos cuando pasa por debajo de las infinitas farolas. Mierda, nos han visto. Mis ojos se abren de la sorpresa y empiezo a sentir miedo.
-Baja la cabeza. -Habla mirando hacia el retrovisor.
Acato su orden y me camuflo entre el asiento y la guantera para no ser vista. Harry gira el volante y mi cuerpo choca contra la dura puerta durante unos segundos antes de volver a estabilizarme.
-Mierda, Harry.- Alzo mi mano para llevármela a la cabeza y frotarla. Au, que daño.
¿Pero cómo han descubierto que estaríamos aquí? Eso me hace pensar que Harry ya sospechaba algo de esto y por eso me dijo lo de salir por puertas diferentes, sin embargo parece ser que los de su banda son mas listos de lo que él cree. Siento como la velocidad empuja mi cuerpo hacia atrás, pero no me puedo levantar más pues seguramente me verían, aunque ya me han visto. ¿Esto quiere decir que he metido a Harry en problemas? ¿Esto quiere decir que le harán a él lo que le hicieron a Parker? Pero yo no recuerdo haber metido a Parker en problemas, ¿entonces? Joder, no entiendo nada.
-Dime que les hemos perdido -pregunto ansiosamente cuando ya no tengo que emplear mucho esfuerzo en aguantar mi cuerpo entre el asiento, aunque sigue conduciendo a mucha velocidad. Mis nudillos se relajan y alzo un poco la cabeza.
-Eso parece, pero hasta que lleguemos a mi casa no te levantes.
¿A su casa? Si claro.
-¿Por qué coño me vas a llevar a tú casa? ¿Es que no entiendes que no quiero? -Me incorporo sin darme cuenta.
-Joder Samantha, ¿acaso no has visto a esos dos? ¿Por qué crees que estaban ahí? -Tengo la gran suerte de no enfrentarme a su entrecejo pues está conduciendo.
Trago saliva y miro hacia atrás buscando rastro alguno de todoterrenos negros desenfrenados, doy gracias a que no hay nada.
Los arboles grandes y oscuros se mueven con rapidez a los dos lados de la carretera silenciosa y mi vista se pierde entre ellos. Bajo la ventanilla y apoyo mis codos en ella. El aire frío entra por mis pulmones y recorre todos los sitios de mi cuerpo helandome, aunque a la vez reactivando mi cansada mente. Me purifico. Saco la mano un poco hacia afuera haciendo pequeñas ondas al compás del viento, cual guía mis dedos en distintas direcciones. Siempre me ha gustado esta sensación, es lo más semejante a volar después de nadar. Me encanta sentir como las frías corrientes mueven mi cuerpo a su antojo, como el viento choca contra mis yemas e impulsan mis manos hacia atrás. Apoyo la barbilla en mi antebrazo y observo como la otra mano sigue haciendo olas sin cesar. Los cabellos revolotean por mi rostro y el viento me rodea. Suspiro y cierro los ojos. ¿Qué hubiera pasado si Harry no hubiese llegado a mi vida? Ahora mismo estaría sentada en una mesa redonda en el comedor de la casa de mis padres, disfrutando de una cena apaciguada, como estaba acostumbrada tiempo atrás. Mi vida no tenía nada de emocionante, es más, yo no hacía nada para que se diera la ocasión. Pero él ha llegado a mi vida, ¿quizás como un ángel? Está poniendo todo lo que conozco patas arriba y lo mejor es que me encanta, a la vez que me pone de los nervios que haga eso sin darme explicaciones y seguramente si yo no fuese tan curiosa no me habría adentrado tanto en él como estoy intentando hacer, porque sé que Harry merece la pena. Da igual cuan oscuros sean los secretos que él no me quiere revelar.
Él aparca el coche en la entrada y cierro la ventanilla. Mis manos se dirigen al enganche del cinturón para quitarlo pero siento como su mano se cuela por mi cuello y eleva mi visión hacia sus ojos. Qué sonrisa.
-Tienes la cara helada -pasa su pulgar por mi mandíbula y acerca su rostro al mío -. Y los labios secos.
De repente se me han olvidado todas las preguntas que rondaban por mi mente. Maldita sombra de sonrisa.
-Tú puedes curarlo -sonrío dulcemente.
La sonrisa de Harry se hace a la luz y deja un beso casto en mis labios.
-Vamos a dentro, debes estar muy cansada.
Asiento y desabrocho el cinturón. Salgo del coche y me reúno con él en el capó. Oigo como el coche lanza la alarma para avisar de que está cerrado y finalmente guarda el mando en el bolsillo trasero de su pantalón. Coge mi mano y nos leva hacia su casa, no sin antes asegurarse de que nadie nos observa. No hay nadie, o por lo menos nadie que podamos ver. Cierra la puerta detrás de él y quita el bolso de mi hombro para ponerlo en la pequeña percha de la entrada. Doy media vuelta y espero a que me mire en cuanto termina de colgar su chaqueta.
-Harry, ¿quién... -él me interrumpe como si no me hubiese oído.
-Espérame en el salón -su mano se apropia de mi cintura y me pega a él -. Voy a hacer café, ¿quieres?
Niego con la cabeza. ¿Café? No soporto su sabor.
-¿Chocolate caliente, entonces? -Vuelve a preguntar.
Asiento y le sigo a la cocina. Entro primera y enciendo la luz. Sé que tengo que preguntarle millones de cosas, pero si le saturo al final terminaremos como siempre y esta vez no puedo permitirme ese lujo. He prometido a mi amigo que encontraría respuestas y sé que él puede dármelas.
-¿Dónde tienes el azúcar? -pregunto abriendo todos los estantes.
-¿Vas a hacerlo tú? ¿En serio?
Y tan en serio, ¿piensa que no se cocinar? Asiento y abro el cajón donde guarda el azúcar. Bingo. Él ríe incrédulo ante mi ''já'' y se incorpora. No puedo asimilar lo tranquilo y feliz que parece, acabamos de ser perseguidos y él está tan normal, ¿cómo lo hace?
-Vale, pero antes de hacerlo ven al cuarto, quiero cambiarte de ropa.
¿Qué? ¿Quiere cambiarme de ropa? ¿A mi? Hace mucho tiempo que alguien me vistió por última vez y si no recuerdo mal fue cuando yo tenía unos once años y le reproché a mi madre el hecho de que siguiera comprándome vestidos de abuela para las bodas.
Asiento y acepto su mano suspendida entre los dos.
-Si esta noche te vas a quedar necesitas ropa cómoda, ¿o prefieres top less? Sabes que a mi no me importa. -Dice ya en su habitación y abriendo el armario.
Oh dios. Será idiota. Ahora que lo pienso, aún no he recuperado mi sujetador desde aquella noche. Me muero de vergüenza, no quiero ni imaginar la reacción de Harry al encontrarlo. Una sudadera ancha gris aterriza sobre la cama.
-¿O prefieres camiseta? -dice cuando me ve observando la sudadera.
-Oh, no, no, esto esta bien. Gracias.
Harry se encoje de hombros y cierra la puerta de su armario para llegar hacia donde estoy en la cama.
-Levanta -. Me ordena.
Yo obedezco sin pensar. Coge el dobladillo de mi camiseta y la sube por mis brazos hasta sacármela por la cabeza.
-Harry, puedo vestirme sola -le recuerdo, pero en verdad no quiero hacerlo, quiero que lo haga él.
-Te he dicho que voy a cambiarte de ropa -. Se agacha y desabrocha el nudo de mis zapatillas para quitármelas una a una.
Suspiro y dejo que él lo haga. ¡Bien!
Se pone de rodillas y sube sus manos hacia el botón de mi pantalón, en cuanto noto sus dedos por mi pelvis me estremezco y Harry sonríe. Será tonto. Miro hacia otro lado para evitar reírme pero vuelvo al lugar de origen en cuanto siento como desabrocha el botón y baja la cremallera. Mi respiración empieza a ser irregular aunque intento que pase desapercibido para el adonis que tengo arrodillado ante mi. Baja lentamente el pantalón por mis muslos y yo muerdo mis labios para evitar que sus dedos rasgando mi piel saquen de mi lo que él busca, mis jadeos. Acerca sus labios a mi muslo y le da un pequeño bocado seguido de un beso a la vez que los baja completamente. Ay.
-Suéltalo -Harry impone.
Dejo escapar mi respiración en un jadeo y el sonríe victorioso. Madre mía. Levanto mis pie izquierdo y luego el derecho apoyando las manos en sus fuertes hombros. Se que si sigue así probablemente no consiga sacarle nada de información, por eso e de mantenerme cuerda. ¿Por qué suena como si fuese tan fácil?
Me tiene en ropa interior y no hace nada durante unos segundos para taparme, es más, mira mi cuerpo de arriba a bajo cuando se levanta, sin ningún pudor.
-¿Qué piensas? -Hablo bajito, aunque no susurro.
-Nada.
Agarra la sudadera y con cuidado la pasa por mi cabeza y por mis hombros. ¿Qué no pensaba nada? Y yo me chupo el dedo.
-¿Vas a decirme quién eran esos?
Él recoge mis pantalones del suelo y los deja junto a la camiseta. Suspira y coge mi mano para llevarme a la cocina.
-Eran Riga y John, unos tipos que van con gente que no deben. -Se sienta en la isleta de la cocina mientras yo saco una olla pequeña y la pongo en la vitrocerámica que parece totalmente nueva, ¿a caso no cocina?
-¿Con tus amigos? -Suelto sin pensar. Espero que mi ironía no le cabree.
-Parecidos.
¿Parecidos? ¿Es que acaso hay más?
Pongo la leche en la pequeña olla y espero a que se caliente. Me siento encima de la encimera y veo como me observa son una pequeña sonrisa.
-¿Disfrutando de las vistas? -No hay que saturarlo. Tengo toda una noche por delante para sacarle información.
Él sonríe mientras su mirada baja hacia mis piernas desnudas.
-Me gusta como te queda la sudadera, pero sin ella estabas mejor.
Empieza a morderse el labio inferior mientras observa mi cuerpo con esos ojos veces. Va a distrerme otra vez y no puedo dejar que me líe, necesito respuestas. Bajo mi cuerpo de la encimera y echo el chocolate en polvo sobre la leche burbujeante.
-¿Son ellos quienes pegaron a Parker?
-No. -Responde al segundo.
-¿Entonces quién?
-Sus amigos -dice irónico.
¿Amigos? ¿Qué amigos le harían algo así? Doy media vuelta y le miro con el ceño fruncido.
-¿Amigos? Harry, unos amigos no te dejarían inconsciente.
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sábado, 17 de mayo de 2014
Forbidden - Capítulo 38
-¿Entonces me acompañarás a buscar mi coche o tendré que ir sola? -Cuestiono a Megan por la otra línea.
Es muy fácil saber cuando Harry no está cerca, ese ambiente intenso que se esconde detrás de mi espalda desaparece por completo dejando una intensa presión en mi pecho, son las ganas que tengo de volver a estar con él, dándome igual que hayamos pasado toda una noche juntos y que se haya marchado hace menos de una hora, ya que si por mi fuera, estaría pegada a sus hermosos labios el resto de mi vida. A la vez no dejo de pensar el miedo que me provoca sentirme así.
-Tía, es temprano -no hace falta que la vea para saber que aún sigue metida en la cama, a pesar de ser las una del mediodía, le encanta ser un vaga al contrario que a mi, no soportaría estar en la cama tanto tiempo una vez me haya despertado, me agobio.- Vamos por la tarde.
-Parker lleva más de tres semanas con mi coche en su garaje, ya es hora de que me lo devuelva y no quiero ir sola, ven, por favor, por favor, por favor. Y si quieres podríamos ir a comer al Ribs.
Oigo un suspiro de derrota.
-Esta bien, recógeme dentro de -interrumpo a Megan.
-Dentro de un cuarto de hora estoy en tu casa, así que mueve el culo fuera de tu cama y arréglate. Por cierto, llama a Parker, a mi no me lo coge.
Su risa me hace comprobar que ya está lo suficientemente desperezada.
-Zorra sin sentimientos -dice entre risas y cuelga.
El garaje de Parker está mas cerca de mi estudio que de la casa de Megan, pero si le digo que venga en un cuarto de hora seguramente ese cuarto de hora terminaría siento una hora y la verdad es que prefiero no arriesgarme.
Sobre la una y media llego a la valla de su casa y la encuentro cerrando de un portazo la puerta principal. Problemas. Baja los tres primeros escalones con rapidez y se guarda al móvil en el bolsillo delantero de su short. Me aparto hacia un lado para que ella pueda salir abriendo la valla hacia adentro y luego cerrandola de un portazo. El problema debe de ser grande. Coge mi brazo y me tira camino a bajo por el lugar donde he venido.
-¿Qué pasa? -Pregunto sofocada, casi está corriendo. La verdad es que no hay que ser muy lista para saber que seguramente ha vuelto a tener una pelea con su padre. Maldito sea.
-No sé lo que pasa.
¿Qué?
-He llamado a Parker para decirle que íbamos a ir.
Ah, ¿no es sobre su padre? Esto es nuevo.
-¿Y qué? ¿A caso no se lo ha cogido a su amor platónico? Estará haciéndose el duro, ha recibido dos llamadas de dos chicas, eso sube mucho la moral, además, ya sabes como es Parker -Le interrumpo mofándome.
-¿Y por qué no te lo ha cogido a ti primero?
-Yo que sé, estaría entre motores. Megan, cálmate, no pasa nada.
Megan se para en seco y yo casi me doy contra su hombro.
-Sam, el problema es que no me ha contestado a las cuatro llamadas -¿No contesta a cuatro llamadas de Megan? Eso si es raro. Ella saca su móvil del bolsillo y revisa el registro de llamadas para enseñármelo. Es verdad.
-No le pasará nada, estaría con la música a todo volumen, como siempre.
Miro a Megan y observo como se muerde el labio para intentar callar una frase. Sus ojos derrochan miedo, el mismo miedo que vi reflejado en ellos cuando fuimos a la nave y aquellos tipos montados en sus Harleys empezaron a perseguirnos. ¡Ya está! Parker estaba metido dentro de esa mierda y estoy segura de que Megan sabe algo más que no quiere contar, de ahí a que se haya callado tan de repente y que esté tan asustada.
-¿Hay más?
-Luego te cuento. -Retoma la carrera cogiéndome del brazo y casi arrastrándome por las calles. Le gano el paso y vamos con decisión hacia el lago, hacia la parte de los garajes.
La verdad es que no me gustaba para nada este lugar, sin duda era la parte más inhóspita del lago porque entre tanta chatarra parecía un cementerio de coches y motos, nada atractivo para los visitantes del lago.
Puedo ver mi descapotable aparcado en la puerta del lugar de trabajo de mi amigo. Aún sigo preguntándome cómo es posible que me hubiera reglado tal coche y cómo yo acepté. No quiero ni pensar que el coche fuera robado por los supuestos amigos de Parker, pero no lo creo porque revisé los papeles y todo estaba en orden, aún así nadie regala un coche así porque así a nadie y aún tengo mis dudas de si realmente la historia que me contó a cerca de que había reparado el coche de su tío era verdad o no, parecía demasiado nuevo.
-Sam, vamos. -me avisó dándose la vuelta y esperándome en el sitio a unos diez o quince pasos delante de mi. Tengo que aprender a controlar mis ensoñaciones. Me apresuro a su lado y retomamos el camino acercándonos cada vez más.
Esto estaría abandonado de no ser por la música de los años setenta que se escucha a través de una antigua radio o por los distintos sonidos atribuidos a diversos aparatos mecánicos que suenan desde los garajes, pero curiosamente, del de Parker, no se aprecia nada.
-Megan, ve a mirar a la oficina, yo voy al garaje.
Ella asiente y nos dividimos. Casi he llegado llegado al coche y no sé qué haré cuando llegue, es decir, ¿y si no le encuentro? No sé si debería alertarme o es que Megan me ha metido muchos pájaros en la cabeza. Él tiene veintidós años, él es mayor para saber por dónde se mete, aunque forme parte de una banda de motoristas de la cual nadie quiere pronunciar palabra alguna. Eché un vistazo a mi coche, parecía en perfecto estado y sin ningún rasguño, -aunque lo que fallaba tan solo era el motor-, Parker se ha portado bien con él. Vi por el rabillo del ojo que la puerta estaba abierta y supongo que eso fue lo que me alertó de que alguien podría estar dentro, no creo que Parker dejase la puerta de tal manera si no estuviera por aquí. Él está bien seguro, Megan es una paranoica. Cuando quise abrir la puerta algo detrás de ella me impidió hacerlo, acerco mi cara a la pequeña apertura de la puerta pero esto está demasiado oscuro como para que mi vista alcance a ver algo así que decido meter la mano por la puerta, palpando la pared para encontrar el interruptor de la luz, lo encuentro, le doy hacia arriba y la luz parpadea un par de veces con un sonido chispeante antes de inundar el garaje. Y ahí lo veo, abatido en el suelo bocabajo con cortes en sus manos sangrientas. ¡Dios!
-¡Megan! -Chillo lo más alto que puedo y en tres segundos la tengo a mi lado.
Intento entrar pero no puedo, Parker está tendido justo al lado de la puerta y su cuerpo pesa mucho. Las lágrimas salen de mis ojos incesablemente y mis manos tiemblan sin piedad, tan solo quiero abrazar a mi amigo para asegurarme de que aún sigue con vida. Mientras tanto Megan llama a la policía o a la ambulancia, no sé muy bien lo que hace ya que mis gritos alentadores hacia Parker para que me respondiese capturaban toda mi atención. Mi pecho reunía una presión jamás antes experimentada, esto es demasiado. Al fin puedo echar su cuerpo un poco hacia el lado, lo que me permite entrar por una apertura más grande. La puerta se cierra de un portazo cuando vuelve a recibir el peso de mi amigo, pero yo lo aparto dándole la vuelta y subiéndolo a mi regazo para abrazarle. No sé de dónde he sacado tanta fuerza.
-¿¡Parker!? -Odio llorar, pero ahora es lo único que quiero hacer. Toco su cara polvorienta con mis manos temblorosas y la acaricio. Mi cuerpo se mece hacia delante y hacia atrás, queriendo acunarlo para hacerle sentir seguro. Paso mis dedos por sus labios y siento una leve respiración, cierro los ojos en un gesto de desesperación y alivio: esta vivo.
Megan abre la puerta para mirar desde ella como yo sigo acunandole y retirando mis lágrimas ráidamente de mi cara entre sollozos, ella está igual que yo, jamás la he visto llorar de esta manera. Se niega a acercarse hacia dónde él y yo nos encontrábamos. Ella estaba en lo cierto.
-Dime que esta vivo -habla entre gimoteos.
Asiento con la cabeza apretando el cuerpo de Parker al mío, no me salen las palabras. Ella suspira de la misma manera que yo lo hice segundos antes y se deja caer deslizándose sobre la puerta y escondiendo su cara entre las rodillas. Esa música tranquila de los setenta era lo único que nos acompañó en los siguientes minutos, antes de que las sirenas de la ambulancia y de los coches de policía interrumpieran en el garaje.
El silencioso barullo que provenía de la sala de espera era insoportable, al igual que todo lo que me rodeaba, el reloj de aguja no había cambiado la posición desde el primer momento en que llegamos Megan y yo, la televisión de la sala tenía el volumen al máximo y si no hubiera sido por el público de abuelos que había sentados en la fija de enfrente ya lo habría quitado. Mi pie derecho subía y bajaba en un vaivén nervioso del que solo me percataba cuando Megan ponía su mano en mi rodilla para hacerme parar.
-Sé que estas nerviosa Sam, yo también lo estoy, pero hasta que no venga el médico no podemos hacer nada, así que te vendría bien relajarte.
-¿Cómo piensas que puedo relajarme?
-Sam -Megan me advierte con tono severo.- Anda, ve a dar un paseo hacia la máquina de refrescos y compra algo, eso te despejará.
-No -arrugo el ceño.- ¿Y si viene el doctor?
Ella niega con la cabeza haciendo que su coleta rubia se contonee.
-Va a tardar, créeme.
Suspiro y asiento. Me levanto y cojo el bolso que antes deposité en el suelo para echarme la correa sobre el hombro.
-Llámame si dicen lo que sea sobre Parker, aunque sea una tontería.
-No te preocupes, lo haré -dice dedicándome una sonrisa tranquila. Ella maneja muy bien estas situaciones, tiene un control increíble sobre sus sentimientos aunque antes ha demostrado que hasta las personas mas fuertes acaban rompiéndose.
Encamino mi paseo hacia la máquina de refrescos, tampoco es que esté muy lejos de la sala pero mi amiga tiene razón, necesito andar y despejarme, esto es insoportable. Doy con la máquina después de andar un par de minutos, tiene sentido que la hayan puesto en la zona de los ascensores y no en cualquier punto de los pasillos como yo creía, soy una negada para la orientación y sobre todo en los hospitales. Ojeo los refrescos en busca de uno para tomar, sin embargo, mi apetito tiene colgado un cartel de ''vuelva más tarde'' y elija lo que elija sé que quién se lo acabará tomando será Megan.
-¿Samantha? -Mi corazón da un brinco de alegría cuando escucha esa familiar voz. Doy media vuelta al segundo, le veo y me quedo paralizada, gracias a Dios. Camino hacia Harry con las lágrimas brotando de nuevo en mis ojos, no me gusta llorar pero acabo de descubrir que hay algo que me gusta aún menos: que él me vea llorar. Cuando llego a Harry nos guía hacia un sitio más apartado y coge mi cara para que le mire a los ojos.- ¿Cómo está Parker? -Retira con sus dedos pulgares el río de lágrimas que nacen de mis ojos.
Sorbo por la nariz a la vez que niego con la cabeza.
-No lo sé, hace más de una hora que entró en observación pero los médicos no nos han dicho nada, solo sé que respiraba cuando lo encontramos.
Harry suspira posando su frente en la mía, yo acerco mi cuerpo al suyo y él baja sus labios para encontrar los míos. Bendito sedante. Su dulce beso moldea mis labios a su antojo a la vez que nuestras lenguas se acarician en modo de consuelo para ambos, sabe lo que necesito y cómo lo necesito. Es sorprendente lo mucho que Harry me puede afectar. Un sonido seco suena entre nuestros labios al separarlos.
-Él es un hombre fuerte, lo sé, se recuperará.
Asiento y le miro con decisión a los ojos.
-Han sido los de tu supuesta banda, ¿o me equivoco? -Juro que como no me responda van a tener que ponerle una camilla al lado de la de Parker.
-Si. -Asiente después de haber dudado unos cuantos segundos, alzando la vista por encima de mi.
-¿Por qué? ¿Qué hizo Parker para que le dejaran inconsciente? -Es mi primera pregunta angustiada.
-Cualquier cosa -sigue sin mirarme, está intranquilo, lo sé.- O simplemente nada.
-¿Cómo que nada? ¿Quieres decir que la paliza que le han dado ha sido por gusto? -Me está dejando atónita. Y ahora caigo en cuenta de lo que dijo aquél hombre cuando nos asaltó a Harry y a mi en el lago, que venía a comprobar si aún Harry seguía vivo. ¿Eso quiere decir que él también está en peligro si sigue en la banda de motoristas? ¿Y por qué está en ella?
-Puede ser.
-Harry, ¿en qué estáis metidos tú y Parker? ¿Es que acaso... -mi voz se alza sin remedio hasta que Harry tapa mi boca.
-No vuelvas a chillar, Samantha. Y deja el tema. Vamos. - Pasa un brazo por detrás de mis hombros y me lleva hacia la sala de espera, cortando de raíz mis preguntas. Suspiro y pienso que oponerme a esto sería una tontería, él terminaría irritado y posiblemente se marcharía, yo no quiero eso, así que callo y hago lo que él dice. No me gusta su lado controlador.
Ahora que lo pienso, ¿cómo se ha enterado de esto? Megan. Megan tiene su número y ella es la que me ha advertido de la posible y acertada situación de Parker, maldita sea. Hasta mi mejor amiga me oculta secretos. ¿Pero qué pasa aquí?
Llegamos a la sala de espera y nos sentamos junto a Megan, ella nos mira con el ceño fruncido cuando ve a Harry con su brazo acomodado sobre mi, pero me da igual, la verdad, ahora mismo me preocupa más la información que ella oculta antes de lo que ella piense acerca de Harry y de lo peligroso que pueda llegar a ser.
Me acerco al oído de mi amiga y susurro:
-¿No se suponía que después me ibas a contar? Mas te vale hacerlo.
Megan vuelve su rostro hacia el mio tragando saliva y conecta nuestros ojos.
-Hazlo. -Amenazo.
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Es muy fácil saber cuando Harry no está cerca, ese ambiente intenso que se esconde detrás de mi espalda desaparece por completo dejando una intensa presión en mi pecho, son las ganas que tengo de volver a estar con él, dándome igual que hayamos pasado toda una noche juntos y que se haya marchado hace menos de una hora, ya que si por mi fuera, estaría pegada a sus hermosos labios el resto de mi vida. A la vez no dejo de pensar el miedo que me provoca sentirme así.
-Tía, es temprano -no hace falta que la vea para saber que aún sigue metida en la cama, a pesar de ser las una del mediodía, le encanta ser un vaga al contrario que a mi, no soportaría estar en la cama tanto tiempo una vez me haya despertado, me agobio.- Vamos por la tarde.
-Parker lleva más de tres semanas con mi coche en su garaje, ya es hora de que me lo devuelva y no quiero ir sola, ven, por favor, por favor, por favor. Y si quieres podríamos ir a comer al Ribs.
Oigo un suspiro de derrota.
-Esta bien, recógeme dentro de -interrumpo a Megan.
-Dentro de un cuarto de hora estoy en tu casa, así que mueve el culo fuera de tu cama y arréglate. Por cierto, llama a Parker, a mi no me lo coge.
Su risa me hace comprobar que ya está lo suficientemente desperezada.
-Zorra sin sentimientos -dice entre risas y cuelga.
El garaje de Parker está mas cerca de mi estudio que de la casa de Megan, pero si le digo que venga en un cuarto de hora seguramente ese cuarto de hora terminaría siento una hora y la verdad es que prefiero no arriesgarme.
Sobre la una y media llego a la valla de su casa y la encuentro cerrando de un portazo la puerta principal. Problemas. Baja los tres primeros escalones con rapidez y se guarda al móvil en el bolsillo delantero de su short. Me aparto hacia un lado para que ella pueda salir abriendo la valla hacia adentro y luego cerrandola de un portazo. El problema debe de ser grande. Coge mi brazo y me tira camino a bajo por el lugar donde he venido.
-¿Qué pasa? -Pregunto sofocada, casi está corriendo. La verdad es que no hay que ser muy lista para saber que seguramente ha vuelto a tener una pelea con su padre. Maldito sea.
-No sé lo que pasa.
¿Qué?
-He llamado a Parker para decirle que íbamos a ir.
Ah, ¿no es sobre su padre? Esto es nuevo.
-¿Y qué? ¿A caso no se lo ha cogido a su amor platónico? Estará haciéndose el duro, ha recibido dos llamadas de dos chicas, eso sube mucho la moral, además, ya sabes como es Parker -Le interrumpo mofándome.
-¿Y por qué no te lo ha cogido a ti primero?
-Yo que sé, estaría entre motores. Megan, cálmate, no pasa nada.
Megan se para en seco y yo casi me doy contra su hombro.
-Sam, el problema es que no me ha contestado a las cuatro llamadas -¿No contesta a cuatro llamadas de Megan? Eso si es raro. Ella saca su móvil del bolsillo y revisa el registro de llamadas para enseñármelo. Es verdad.
-No le pasará nada, estaría con la música a todo volumen, como siempre.
Miro a Megan y observo como se muerde el labio para intentar callar una frase. Sus ojos derrochan miedo, el mismo miedo que vi reflejado en ellos cuando fuimos a la nave y aquellos tipos montados en sus Harleys empezaron a perseguirnos. ¡Ya está! Parker estaba metido dentro de esa mierda y estoy segura de que Megan sabe algo más que no quiere contar, de ahí a que se haya callado tan de repente y que esté tan asustada.
-¿Hay más?
-Luego te cuento. -Retoma la carrera cogiéndome del brazo y casi arrastrándome por las calles. Le gano el paso y vamos con decisión hacia el lago, hacia la parte de los garajes.
La verdad es que no me gustaba para nada este lugar, sin duda era la parte más inhóspita del lago porque entre tanta chatarra parecía un cementerio de coches y motos, nada atractivo para los visitantes del lago.
Puedo ver mi descapotable aparcado en la puerta del lugar de trabajo de mi amigo. Aún sigo preguntándome cómo es posible que me hubiera reglado tal coche y cómo yo acepté. No quiero ni pensar que el coche fuera robado por los supuestos amigos de Parker, pero no lo creo porque revisé los papeles y todo estaba en orden, aún así nadie regala un coche así porque así a nadie y aún tengo mis dudas de si realmente la historia que me contó a cerca de que había reparado el coche de su tío era verdad o no, parecía demasiado nuevo.
-Sam, vamos. -me avisó dándose la vuelta y esperándome en el sitio a unos diez o quince pasos delante de mi. Tengo que aprender a controlar mis ensoñaciones. Me apresuro a su lado y retomamos el camino acercándonos cada vez más.
Esto estaría abandonado de no ser por la música de los años setenta que se escucha a través de una antigua radio o por los distintos sonidos atribuidos a diversos aparatos mecánicos que suenan desde los garajes, pero curiosamente, del de Parker, no se aprecia nada.
-Megan, ve a mirar a la oficina, yo voy al garaje.
Ella asiente y nos dividimos. Casi he llegado llegado al coche y no sé qué haré cuando llegue, es decir, ¿y si no le encuentro? No sé si debería alertarme o es que Megan me ha metido muchos pájaros en la cabeza. Él tiene veintidós años, él es mayor para saber por dónde se mete, aunque forme parte de una banda de motoristas de la cual nadie quiere pronunciar palabra alguna. Eché un vistazo a mi coche, parecía en perfecto estado y sin ningún rasguño, -aunque lo que fallaba tan solo era el motor-, Parker se ha portado bien con él. Vi por el rabillo del ojo que la puerta estaba abierta y supongo que eso fue lo que me alertó de que alguien podría estar dentro, no creo que Parker dejase la puerta de tal manera si no estuviera por aquí. Él está bien seguro, Megan es una paranoica. Cuando quise abrir la puerta algo detrás de ella me impidió hacerlo, acerco mi cara a la pequeña apertura de la puerta pero esto está demasiado oscuro como para que mi vista alcance a ver algo así que decido meter la mano por la puerta, palpando la pared para encontrar el interruptor de la luz, lo encuentro, le doy hacia arriba y la luz parpadea un par de veces con un sonido chispeante antes de inundar el garaje. Y ahí lo veo, abatido en el suelo bocabajo con cortes en sus manos sangrientas. ¡Dios!
-¡Megan! -Chillo lo más alto que puedo y en tres segundos la tengo a mi lado.
Intento entrar pero no puedo, Parker está tendido justo al lado de la puerta y su cuerpo pesa mucho. Las lágrimas salen de mis ojos incesablemente y mis manos tiemblan sin piedad, tan solo quiero abrazar a mi amigo para asegurarme de que aún sigue con vida. Mientras tanto Megan llama a la policía o a la ambulancia, no sé muy bien lo que hace ya que mis gritos alentadores hacia Parker para que me respondiese capturaban toda mi atención. Mi pecho reunía una presión jamás antes experimentada, esto es demasiado. Al fin puedo echar su cuerpo un poco hacia el lado, lo que me permite entrar por una apertura más grande. La puerta se cierra de un portazo cuando vuelve a recibir el peso de mi amigo, pero yo lo aparto dándole la vuelta y subiéndolo a mi regazo para abrazarle. No sé de dónde he sacado tanta fuerza.
-¿¡Parker!? -Odio llorar, pero ahora es lo único que quiero hacer. Toco su cara polvorienta con mis manos temblorosas y la acaricio. Mi cuerpo se mece hacia delante y hacia atrás, queriendo acunarlo para hacerle sentir seguro. Paso mis dedos por sus labios y siento una leve respiración, cierro los ojos en un gesto de desesperación y alivio: esta vivo.
Megan abre la puerta para mirar desde ella como yo sigo acunandole y retirando mis lágrimas ráidamente de mi cara entre sollozos, ella está igual que yo, jamás la he visto llorar de esta manera. Se niega a acercarse hacia dónde él y yo nos encontrábamos. Ella estaba en lo cierto.
-Dime que esta vivo -habla entre gimoteos.
Asiento con la cabeza apretando el cuerpo de Parker al mío, no me salen las palabras. Ella suspira de la misma manera que yo lo hice segundos antes y se deja caer deslizándose sobre la puerta y escondiendo su cara entre las rodillas. Esa música tranquila de los setenta era lo único que nos acompañó en los siguientes minutos, antes de que las sirenas de la ambulancia y de los coches de policía interrumpieran en el garaje.
El silencioso barullo que provenía de la sala de espera era insoportable, al igual que todo lo que me rodeaba, el reloj de aguja no había cambiado la posición desde el primer momento en que llegamos Megan y yo, la televisión de la sala tenía el volumen al máximo y si no hubiera sido por el público de abuelos que había sentados en la fija de enfrente ya lo habría quitado. Mi pie derecho subía y bajaba en un vaivén nervioso del que solo me percataba cuando Megan ponía su mano en mi rodilla para hacerme parar.
-Sé que estas nerviosa Sam, yo también lo estoy, pero hasta que no venga el médico no podemos hacer nada, así que te vendría bien relajarte.
-¿Cómo piensas que puedo relajarme?
-Sam -Megan me advierte con tono severo.- Anda, ve a dar un paseo hacia la máquina de refrescos y compra algo, eso te despejará.
-No -arrugo el ceño.- ¿Y si viene el doctor?
Ella niega con la cabeza haciendo que su coleta rubia se contonee.
-Va a tardar, créeme.
Suspiro y asiento. Me levanto y cojo el bolso que antes deposité en el suelo para echarme la correa sobre el hombro.
-Llámame si dicen lo que sea sobre Parker, aunque sea una tontería.
-No te preocupes, lo haré -dice dedicándome una sonrisa tranquila. Ella maneja muy bien estas situaciones, tiene un control increíble sobre sus sentimientos aunque antes ha demostrado que hasta las personas mas fuertes acaban rompiéndose.
Encamino mi paseo hacia la máquina de refrescos, tampoco es que esté muy lejos de la sala pero mi amiga tiene razón, necesito andar y despejarme, esto es insoportable. Doy con la máquina después de andar un par de minutos, tiene sentido que la hayan puesto en la zona de los ascensores y no en cualquier punto de los pasillos como yo creía, soy una negada para la orientación y sobre todo en los hospitales. Ojeo los refrescos en busca de uno para tomar, sin embargo, mi apetito tiene colgado un cartel de ''vuelva más tarde'' y elija lo que elija sé que quién se lo acabará tomando será Megan.
-¿Samantha? -Mi corazón da un brinco de alegría cuando escucha esa familiar voz. Doy media vuelta al segundo, le veo y me quedo paralizada, gracias a Dios. Camino hacia Harry con las lágrimas brotando de nuevo en mis ojos, no me gusta llorar pero acabo de descubrir que hay algo que me gusta aún menos: que él me vea llorar. Cuando llego a Harry nos guía hacia un sitio más apartado y coge mi cara para que le mire a los ojos.- ¿Cómo está Parker? -Retira con sus dedos pulgares el río de lágrimas que nacen de mis ojos.
Sorbo por la nariz a la vez que niego con la cabeza.
-No lo sé, hace más de una hora que entró en observación pero los médicos no nos han dicho nada, solo sé que respiraba cuando lo encontramos.
Harry suspira posando su frente en la mía, yo acerco mi cuerpo al suyo y él baja sus labios para encontrar los míos. Bendito sedante. Su dulce beso moldea mis labios a su antojo a la vez que nuestras lenguas se acarician en modo de consuelo para ambos, sabe lo que necesito y cómo lo necesito. Es sorprendente lo mucho que Harry me puede afectar. Un sonido seco suena entre nuestros labios al separarlos.
-Él es un hombre fuerte, lo sé, se recuperará.
Asiento y le miro con decisión a los ojos.
-Han sido los de tu supuesta banda, ¿o me equivoco? -Juro que como no me responda van a tener que ponerle una camilla al lado de la de Parker.
-Si. -Asiente después de haber dudado unos cuantos segundos, alzando la vista por encima de mi.
-¿Por qué? ¿Qué hizo Parker para que le dejaran inconsciente? -Es mi primera pregunta angustiada.
-Cualquier cosa -sigue sin mirarme, está intranquilo, lo sé.- O simplemente nada.
-¿Cómo que nada? ¿Quieres decir que la paliza que le han dado ha sido por gusto? -Me está dejando atónita. Y ahora caigo en cuenta de lo que dijo aquél hombre cuando nos asaltó a Harry y a mi en el lago, que venía a comprobar si aún Harry seguía vivo. ¿Eso quiere decir que él también está en peligro si sigue en la banda de motoristas? ¿Y por qué está en ella?
-Puede ser.
-Harry, ¿en qué estáis metidos tú y Parker? ¿Es que acaso... -mi voz se alza sin remedio hasta que Harry tapa mi boca.
-No vuelvas a chillar, Samantha. Y deja el tema. Vamos. - Pasa un brazo por detrás de mis hombros y me lleva hacia la sala de espera, cortando de raíz mis preguntas. Suspiro y pienso que oponerme a esto sería una tontería, él terminaría irritado y posiblemente se marcharía, yo no quiero eso, así que callo y hago lo que él dice. No me gusta su lado controlador.
Ahora que lo pienso, ¿cómo se ha enterado de esto? Megan. Megan tiene su número y ella es la que me ha advertido de la posible y acertada situación de Parker, maldita sea. Hasta mi mejor amiga me oculta secretos. ¿Pero qué pasa aquí?
Llegamos a la sala de espera y nos sentamos junto a Megan, ella nos mira con el ceño fruncido cuando ve a Harry con su brazo acomodado sobre mi, pero me da igual, la verdad, ahora mismo me preocupa más la información que ella oculta antes de lo que ella piense acerca de Harry y de lo peligroso que pueda llegar a ser.
Me acerco al oído de mi amiga y susurro:
-¿No se suponía que después me ibas a contar? Mas te vale hacerlo.
Megan vuelve su rostro hacia el mio tragando saliva y conecta nuestros ojos.
-Hazlo. -Amenazo.
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domingo, 4 de mayo de 2014
Forbidden - Capítulo 37
De sus labios entreabiertos y húmedos se escapa una pesada respiración que se funde con la mía cuando dejo caer suspiros jadeantes, me vuelve loca, hace que toda la lógica de mi mente desaparezca por completo y que mi cuerpo tome el total control de mis sentimientos. ¿Cómo es posible que una persona saque esto de mi? Sus lagos verdes no dejan de observar mi rostro como si fuese un libro y percibo como su mente va a mil por hora, quiero saber lo que piensa en estos momentos y por qué vuelve a tener ese ceño fruncido tan familiar en su rostro. Quiero saber más cosas, pero sé que está intentado evadirme de todo pensamiento con esta estrategia; volverme loca. Harry deja escapar un suspiro y se deja caer hacia un lado de la cama boca arriba. Me sorprendo cuando no ha terminado lo que pensaba que iba a hacer, esto es nuevo, ¿qué le pasa? Giro mi cuerpo hacia él y me apoyo con el antebrazo.
-Quiero besarte. - Admito con total sinceridad, ¿para qué mentir? No me serviría de nada -. Tan solo me da miedo el hecho de que a ti te gusta la velocidad y yo por mucho que intente alcanzarte no puedo, Harry, nunca podré comprenderte del todo si no me dices lo que te pasa.
-Te lo estoy diciendo, Samantha -gira la cabeza hacia la mía.
-Lo sé y me gustaría que siguieras.
No quiero agobiarle, sé que cuanta más presión haga menos va a soltar, aunque sin embargo mi ansia por descubrir cosas sobre él impide que mis frases salgan con el tono adecuado de cautela, quiero descubrir.
-¿Para qué? No es importante -se da la vuelta hacia mi y deja reposar su mano sobre mi cintura.
Siento el calor de su mano recorriendo toda la zona en la que está, calentándome poco a poco. Me muero de ganas de besarle, pero mi curiosidad acerca de él supera a cualquier otra cosa.
-¿Y si te pregunto yo?
-Adelante -vuelve a tumbarse como si le agotase y en cierto modo es así.
Miro su perfil unos segundos hasta que mi mente reacciona de nuevo y me incita a sentarme encima de él, otras veces ha funcionado esta estrategia y espero que siga funcionando. Con las rodilla apoyadas a cada lado de su cintura mi peso descansa en su pelvis, sé que si hago un paso en falso esta estrategia tendrá efectos secundarios cuales siento la necesidad de provocar, a pesar de eso voy a averiguar hasta donde podemos aguantar esta tensión. Creo que, por como me mira y por como sus dedos están acariciando mi piel al descubierto de la rodilla hasta el bajo de mi pantalón corto, voy a ser la primera en decaer. Dios mío.
-¿Cuantos años tienes? -trago saliva e intento que mi voz parezca imponente.
Me mira por unos segundos parando sus caricias y la vuelve a retomar cuando me responde:
-Veinticuatro
Madre mía, veinticuatro, nos llevamos cinco años.
-¿Sabes cuantos tengo yo? -se supone que yo no soy nueva en su vida, él sabe que pinto, él sabe cosas de mi que yo jamás he dicho delante suya, así que no me sorprendería que lo supiera.
-Lo se, diecinueve.
Claro que lo sabe.
Se me escapa un leve suspiro jadeante cuando acerca sus dedos a la parte mas cercana a mis ingles y tengo que esforzarme para que mi respiración no alcance velocidades peligrosas. Maldito sea, lo está haciendo a posta.
-¿Cuántas novias has tenido? -cierro la boca cuando me doy cuenta de la gran estupidez que acabo de cometer, voy a parecer una cotilla entrometida cuando no soy así.
Él echa la vista hacia el techo y su mente vuelve a funcionar, ¿en serio tiene que contar con cuantas ha estado? No me lo puedo creer. Estoy empezando a sentirme mal conmigo misma, seguramente es un rompecorazones y yo soy la próxima en su lista, aun así necesito arriesgarme, es más, ni aunque quisiera separarme de él lo podría hacer y estoy segura que lo que me impide marchar son sus secretos.
-¿Para qué quieres saber tú eso?
Me encojo de hombros y aparto la mirada. En verdad quiero saberlo para morirme de celos y maldecir a cada una de esas, pues no me serviría para otra cosa.
-¿Por qué sabes cosas sobre mi?
Suspira y niega con la cabeza algo avergonzado.
-Cuando me gusta alguien quiero estar al tanto de esa persona, en tanto en cuanto a todo.
-¿Eres una especie de acosador? -Alzo una ceja acompañada de una sonrisa que no quiero reprimir.
-No soy un acosador, Samantha, tan solo me aseguro de que me conviene esa persona, pero el que no te conviene soy yo.
-¿Cómo lo sabes?
Siento como sus dedos se introducen por debajo de mi pantalón e instintivamente mis manos abiertas en su abdomen se cierran en un puño. Joder.
-Porque te puedo meter en problemas, eso lo tengo presente todos los días. Soy egoísta.
-¿Problemas con esa banda de la nave, verdad?
-Si. ¿Has vuelto a ir? -sus dedos se constriñen al rededor de mis ingles y arrastra las uñas hacia abajo causándome un dolor demasiado placentero. Tengo que mentalizarme con todas mis fuerzas para que el río de lava hirviendo no salga de mi entrepierna.
-No, no -digo cogiendo aire.
-Y ni se te ocurra volver a hacer eso, entiendes -sus manos vuelven a ascender y en vez de introducir los dedos por debajo de el pantalón los pasea al rededor de mi pelvis para lentamente ir bajándolos. Ay, ay, ay, dios -¿verdad?
-Si. -Hablo con toda la serenidad que he podido reunir a pesar de su caricia por el monte de venus.
-Así me gusta -dice con doble sentido tratando de ocultar una sonrisa. Le gusta tenerme jadeante.
Es un capullo, no puede obligarme a decir cosas cuando está provocándome de esta manera.
-Solo dime una cosa más, Harry.
Levanta las cejas y para su tacto. Me da dos segundos para recomponerme y los aprovecho al máximo.
-Dime que todo esto no será en vano cuando te hayas cansado de mi, lo de ser tu musa, estos momentos.
-¿Por qué iba a ser en vano?
-No quiero que me hagas daño, pero si lo haces mi consuelo será pensar que por lo menos tú disfrutabas tanto como yo, que no me usabas.
-¿Pero por qué piensas eso?
-Habrás dormido con miles de chicas...
Harry hace una pausa para suspirar profundamente.
-Una novia, he tenido una novia en mi vida, deja de pensar que soy un rompecorazones, Samantha -se incorpora y ahora sus perfectos ojos me miran de frente-. No voy a dejar que nadie te toque después de que yo lo haga, te lo dije una vez y lo vuelvo a repetir; eres mía.
Mi boca se abre en necesidad de más aire. ¿Una sola novia? No me lo creo, es demasiado hermoso como para eso, aun así me aferraré a su aclaración y quizás sea eso lo que necesitaba para quitarme esta armadura finalmente. ¿Por qué iba a tenerle miedo a algo que me hace sentir tan bien? Busco sus labios con los míos y él accede a mi súplica para fundirnos en un lento pero fuerte beso. Mmm ahora que por fin le tengo así me ha parecido una perdida de tiempo cada minuto que hemos pasado separados, tengo que dejar de ser tan reacia, es cierto lo que dice Harry, sienta demasiado bien como para ser malo, esta sensación es la que he estado esperando desde la última vez que me tuvo entre sus brazos. Empiezo a sentir como su mano derecha se cuela entre el hueco de nuestros cuerpos y mi torso se tensa cuando empieza a trazar círculos al rededor de mi clítoris, unos mas pequeños y fuertes que otros más grandes y suaves. De inmediato soy puro deseo. Mis labios se abren irremediablemente para dejar escapar un jadeo, Harry hace un rápido recorrido por mi cara y vuelve a capturarme. La forma en la que me mira me vuelve loca ya de por si. Sus manos se clavan en mi trasero estrechándolo contra él y llego a sentir algo duro debajo de mi. Mi cuerpo empieza mecerse contra el suyo y su agarre se aprieta.
-Joder -masculla Harry.
Aparta las manos de mi trasero hasta encontrar el dobladillo de mi camisa y la saca por encima de la cabeza, dejando a un lado nuestro apasionado beso y tirándola hacia un lado. Gracias a Dios que no lleva camiseta y no tengo que perder el tiempo en quitársela. Mi subconsciente está escondido debajo de las mantas, no quiere ver como la lujuria me consume en un momento de flaqueza, pero seamos francos, todos los segundos que paso a su lado son momentos de flaqueza. Ni quiero ni puedo irme de su lado. Alzo mis manos hacia su oscuro y rizado pelo para colar los dedos y tirar levemente de él, sé cuanto le gusta y le enciende que lo haga. Me sorprende cuando aparta sin miramientos el tejido de mis pantalones y el de mis bragas a un lado y pasa sus dedos al rededor de mi. Maldita sea. Un gemido sale por mis labios y él ríe.
-¿Quieres más? -su voz ronca me invade.
Asiento con la cabeza pues no soy capaz de juntar las fuerzas suficientes como para hablar. Me coge por el trasero y nos da la vuelta para quedar uno encima del otro, yo tumbada sobre mi espalda y Harry encima de mi apoyando su peso en los antebrazos y entre mis piernas. Nuestro profundo beso es interrumpido cuando él baja hacia mi oreja y muerde sutilmente mi lóbulo.
-¿Qué quieres que haga, Samantha? -susurra en mi oído poniéndome los pelos de punta.
¿Que qué quiero que haga? De todo, pero si me pide que le diga con palabras lo que quiero vamos bien pues ahora si que me he quedado sin habla.
-¿Quieres que te haga venir?
Asiento sin pensar. Jamás había pensado que hablar de sexo mientras lo hago iba a resultar tan excitante, pero así es. Harry sonríe victorioso, sé que el tenerme así le encanta pero tampoco voy a protestar mucho puesto que a mi me encanta que me haga sentir así. Baja por mi cuello dejando un sendero de besos húmedos hasta mis pechos y muerde la piel que sobresale de mi sujetador, mis manos viajan hacia su pelo de nuevo y lo acaricio con cuidado, eso le hace ascender de nuevo y besarme a la vez que yo sigo pasando mis dedos por su deseable piel, cuando me doy cuenta, la tiene de punta y lentamente mi corazón se rompe, me alegra saber que no soy la única a la que le afectan estos encuentros. Sonrío en sus labios y él ríe ligeramente antes de volver a bajar hasta mis pechos y sacarme uno por encima de la copa del sujetador para envolverlo rápidamente con sus labios. Jadeo de placer, esto debe de ser el paraíso, he debido de morirme entre sus brazos y ahora estoy en el cielo. Mis pechos se tornan duros e incluso me llegarían a doler si no estuviera tan excitada. Para sus besos y mete sus manos por el elástico del pantalón para bajarlo junto a mis braguitas. Harry me admira de arriba a bajo en total desnudez, siento vergüenza, pero a la vez no me importa que sea él quien me mire tan detenidamente, jamás había sido expuesta así ante nadie.
-Eres hermosa -dice cuando vuelve a tumbarse encima de mi separando mis piernas con sus pies -. Con tan solo pensar que no soy el primero que te toca me... -le interrumpo.
-Shhh, eres el primero que realmente me ha tocado. -Y es verdad, no literalmente pues Luke y yo hicimos de las nuestras, pero en lo que se refiere a los sentimientos, a lo que es querer ser tocado y querido, en eso, Harry ha sido el primero.
Nuestros alientos se mezclan al estar tan juntos pero sin llegar a besarnos, nuestras miradas fundidas se dicen todo lo que no creo que yo pueda decir con palabras, aún no estoy preparada, o lo suficientemente convencida que lo siento o que no me voy a arrepentir si digo esas dos palabras. Su mano vuelve a mi y retoma lo anteriormente dejado; vuelve a trazar círculos al rededor de mi clítoris.
-¿Estas lista para mi?
Jadeo y suelto el aire entre los pocos centímetros que hay entre nuestras bocas. Harry presiona un dedo contra mi entrada y lo introduce lentamente, por favor, no recordaba que esto sintiera tan dolorosamente bien, de hecho nunca lo he sentido así, lo saca y vuelve a meter lentamente, al ritmo de su respiración. Muevo mis caderas en contra de él para que la estocada sea más placentera y Dios mío, lo es.
-¿Dos, Samantha?
-Si -susurro.
Otro nuevo dedo invade mi entrada y con dificultad se hace paso hacia delante, mi espalda se arquea y chillo cuando los mueve deprisa hacia dentro y hacia fuera. Estoy perdiendo la cabeza, siento como me da vueltas y en mi viente un nudo de placer se está creando sin piedad. Gimo y clavo mis uñas en sus bíceps cuando Harry pasa su dedo pulgar por mi clítoris, no me deja lugar para descanso, él es intenso. Aprieto los ojos en un chillido y vuelvo a arquear mi espalda.
-Grita mi nombre cuando estés -me besa apasionadamente incrementando la velocidad del vaivén de sus dedos.
No puedo aguantarlo más.
-¡Harry! -El nudo de mi vientre se desata con fuerza mandando un látigo de placer por todos los rincones de mi ser. Suspiro profundamente dejando caer mi espalda al colchón y permito que me coma a besos, estoy exhausta, relajada e increíblemente feliz. Jamás pensé que llegaría a sentirme así, pero él me está demostrando que todo lo que yo creía ficticio se puede hacer realidad. Abro los ojos cuando deja de besarme y encuentro a un precioso ángel sin alas sonriente encima de mi que lentamente se va haciendo más visible hasta quedar claro, creo que mi corazón va a explotar, no aguantaré tanto sentimiento. No entiendo por qué, pero mis lágrimas de alegría están amenazando con salir.
-Hola -Harry susurra riendo y sus perfectos hoyuelos salen a la luz.
Sonrío cuando oigo esa melodía, adoro su risa.
-Hola -soy consciente del rubor en mis mejillas.
-¿Como estas? -Habla mientras se tumba sobre un lado apoyando la cabeza en su mano.
Me quejo al no sentir su calor sobre mi y me giro para acomodarme entre el colchón y él.
-Estoy muy bien, ¿y tú? -Me río.
Besa mi frente mientras alarga una mano y tapa mi cuerpo desnudo con las mantas de la cama.
-Mejor que nunca -se tumba boca arriba para que use su cuerpo de almohada, cosa que sin dudar lo hago, pasa una mano por detrás de mis hombros y la otra la flexiona para llevarla detrás de su cabeza y apoyarse en ella.
No soy consciente del momento en el que mis ojos se cierran entre los besos de él en mi frente y entre sus caricias en mi brazo, tan solo sé que me siento segura cuando estoy con él, segura y feliz, aunque a veces sus secretos se interpongan entre nosotros y lo tornen todo un mar de oscuridad.
El aleteo de los pájaros posándose en el ventanal abierto durante toda la noche despierta a Harry, yo hacía ya rato que me había despertado aunque seguía teniendo sueño, pero no iba a desperdiciar las increíbles vistas que tenía de este perfecto ser cuando esta dormido y así parece que no tiene nada oscuro en él, que todo es serenidad, aunque para nada es así, suspiro al pensar en lo mucho que me gustaría quitarle ese peso de encima. Harry estira su mano libre y se queja un poco antes de frotarse los ojos y girarse hacia mi con una sonrisa melancólica.
-Tengo que irme, me esperan.
¿Le esperan? ¿Serán ellos?
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-Quiero besarte. - Admito con total sinceridad, ¿para qué mentir? No me serviría de nada -. Tan solo me da miedo el hecho de que a ti te gusta la velocidad y yo por mucho que intente alcanzarte no puedo, Harry, nunca podré comprenderte del todo si no me dices lo que te pasa.
-Te lo estoy diciendo, Samantha -gira la cabeza hacia la mía.
-Lo sé y me gustaría que siguieras.
No quiero agobiarle, sé que cuanta más presión haga menos va a soltar, aunque sin embargo mi ansia por descubrir cosas sobre él impide que mis frases salgan con el tono adecuado de cautela, quiero descubrir.
-¿Para qué? No es importante -se da la vuelta hacia mi y deja reposar su mano sobre mi cintura.
Siento el calor de su mano recorriendo toda la zona en la que está, calentándome poco a poco. Me muero de ganas de besarle, pero mi curiosidad acerca de él supera a cualquier otra cosa.
-¿Y si te pregunto yo?
-Adelante -vuelve a tumbarse como si le agotase y en cierto modo es así.
Miro su perfil unos segundos hasta que mi mente reacciona de nuevo y me incita a sentarme encima de él, otras veces ha funcionado esta estrategia y espero que siga funcionando. Con las rodilla apoyadas a cada lado de su cintura mi peso descansa en su pelvis, sé que si hago un paso en falso esta estrategia tendrá efectos secundarios cuales siento la necesidad de provocar, a pesar de eso voy a averiguar hasta donde podemos aguantar esta tensión. Creo que, por como me mira y por como sus dedos están acariciando mi piel al descubierto de la rodilla hasta el bajo de mi pantalón corto, voy a ser la primera en decaer. Dios mío.
-¿Cuantos años tienes? -trago saliva e intento que mi voz parezca imponente.
Me mira por unos segundos parando sus caricias y la vuelve a retomar cuando me responde:
-Veinticuatro
Madre mía, veinticuatro, nos llevamos cinco años.
-¿Sabes cuantos tengo yo? -se supone que yo no soy nueva en su vida, él sabe que pinto, él sabe cosas de mi que yo jamás he dicho delante suya, así que no me sorprendería que lo supiera.
-Lo se, diecinueve.
Claro que lo sabe.
Se me escapa un leve suspiro jadeante cuando acerca sus dedos a la parte mas cercana a mis ingles y tengo que esforzarme para que mi respiración no alcance velocidades peligrosas. Maldito sea, lo está haciendo a posta.
-¿Cuántas novias has tenido? -cierro la boca cuando me doy cuenta de la gran estupidez que acabo de cometer, voy a parecer una cotilla entrometida cuando no soy así.
Él echa la vista hacia el techo y su mente vuelve a funcionar, ¿en serio tiene que contar con cuantas ha estado? No me lo puedo creer. Estoy empezando a sentirme mal conmigo misma, seguramente es un rompecorazones y yo soy la próxima en su lista, aun así necesito arriesgarme, es más, ni aunque quisiera separarme de él lo podría hacer y estoy segura que lo que me impide marchar son sus secretos.
-¿Para qué quieres saber tú eso?
Me encojo de hombros y aparto la mirada. En verdad quiero saberlo para morirme de celos y maldecir a cada una de esas, pues no me serviría para otra cosa.
-¿Por qué sabes cosas sobre mi?
Suspira y niega con la cabeza algo avergonzado.
-Cuando me gusta alguien quiero estar al tanto de esa persona, en tanto en cuanto a todo.
-¿Eres una especie de acosador? -Alzo una ceja acompañada de una sonrisa que no quiero reprimir.
-No soy un acosador, Samantha, tan solo me aseguro de que me conviene esa persona, pero el que no te conviene soy yo.
-¿Cómo lo sabes?
Siento como sus dedos se introducen por debajo de mi pantalón e instintivamente mis manos abiertas en su abdomen se cierran en un puño. Joder.
-Porque te puedo meter en problemas, eso lo tengo presente todos los días. Soy egoísta.
-¿Problemas con esa banda de la nave, verdad?
-Si. ¿Has vuelto a ir? -sus dedos se constriñen al rededor de mis ingles y arrastra las uñas hacia abajo causándome un dolor demasiado placentero. Tengo que mentalizarme con todas mis fuerzas para que el río de lava hirviendo no salga de mi entrepierna.
-No, no -digo cogiendo aire.
-Y ni se te ocurra volver a hacer eso, entiendes -sus manos vuelven a ascender y en vez de introducir los dedos por debajo de el pantalón los pasea al rededor de mi pelvis para lentamente ir bajándolos. Ay, ay, ay, dios -¿verdad?
-Si. -Hablo con toda la serenidad que he podido reunir a pesar de su caricia por el monte de venus.
-Así me gusta -dice con doble sentido tratando de ocultar una sonrisa. Le gusta tenerme jadeante.
Es un capullo, no puede obligarme a decir cosas cuando está provocándome de esta manera.
-Solo dime una cosa más, Harry.
Levanta las cejas y para su tacto. Me da dos segundos para recomponerme y los aprovecho al máximo.
-Dime que todo esto no será en vano cuando te hayas cansado de mi, lo de ser tu musa, estos momentos.
-¿Por qué iba a ser en vano?
-No quiero que me hagas daño, pero si lo haces mi consuelo será pensar que por lo menos tú disfrutabas tanto como yo, que no me usabas.
-¿Pero por qué piensas eso?
-Habrás dormido con miles de chicas...
Harry hace una pausa para suspirar profundamente.
-Una novia, he tenido una novia en mi vida, deja de pensar que soy un rompecorazones, Samantha -se incorpora y ahora sus perfectos ojos me miran de frente-. No voy a dejar que nadie te toque después de que yo lo haga, te lo dije una vez y lo vuelvo a repetir; eres mía.
Mi boca se abre en necesidad de más aire. ¿Una sola novia? No me lo creo, es demasiado hermoso como para eso, aun así me aferraré a su aclaración y quizás sea eso lo que necesitaba para quitarme esta armadura finalmente. ¿Por qué iba a tenerle miedo a algo que me hace sentir tan bien? Busco sus labios con los míos y él accede a mi súplica para fundirnos en un lento pero fuerte beso. Mmm ahora que por fin le tengo así me ha parecido una perdida de tiempo cada minuto que hemos pasado separados, tengo que dejar de ser tan reacia, es cierto lo que dice Harry, sienta demasiado bien como para ser malo, esta sensación es la que he estado esperando desde la última vez que me tuvo entre sus brazos. Empiezo a sentir como su mano derecha se cuela entre el hueco de nuestros cuerpos y mi torso se tensa cuando empieza a trazar círculos al rededor de mi clítoris, unos mas pequeños y fuertes que otros más grandes y suaves. De inmediato soy puro deseo. Mis labios se abren irremediablemente para dejar escapar un jadeo, Harry hace un rápido recorrido por mi cara y vuelve a capturarme. La forma en la que me mira me vuelve loca ya de por si. Sus manos se clavan en mi trasero estrechándolo contra él y llego a sentir algo duro debajo de mi. Mi cuerpo empieza mecerse contra el suyo y su agarre se aprieta.
-Joder -masculla Harry.
Aparta las manos de mi trasero hasta encontrar el dobladillo de mi camisa y la saca por encima de la cabeza, dejando a un lado nuestro apasionado beso y tirándola hacia un lado. Gracias a Dios que no lleva camiseta y no tengo que perder el tiempo en quitársela. Mi subconsciente está escondido debajo de las mantas, no quiere ver como la lujuria me consume en un momento de flaqueza, pero seamos francos, todos los segundos que paso a su lado son momentos de flaqueza. Ni quiero ni puedo irme de su lado. Alzo mis manos hacia su oscuro y rizado pelo para colar los dedos y tirar levemente de él, sé cuanto le gusta y le enciende que lo haga. Me sorprende cuando aparta sin miramientos el tejido de mis pantalones y el de mis bragas a un lado y pasa sus dedos al rededor de mi. Maldita sea. Un gemido sale por mis labios y él ríe.
-¿Quieres más? -su voz ronca me invade.
Asiento con la cabeza pues no soy capaz de juntar las fuerzas suficientes como para hablar. Me coge por el trasero y nos da la vuelta para quedar uno encima del otro, yo tumbada sobre mi espalda y Harry encima de mi apoyando su peso en los antebrazos y entre mis piernas. Nuestro profundo beso es interrumpido cuando él baja hacia mi oreja y muerde sutilmente mi lóbulo.
-¿Qué quieres que haga, Samantha? -susurra en mi oído poniéndome los pelos de punta.
¿Que qué quiero que haga? De todo, pero si me pide que le diga con palabras lo que quiero vamos bien pues ahora si que me he quedado sin habla.
-¿Quieres que te haga venir?
Asiento sin pensar. Jamás había pensado que hablar de sexo mientras lo hago iba a resultar tan excitante, pero así es. Harry sonríe victorioso, sé que el tenerme así le encanta pero tampoco voy a protestar mucho puesto que a mi me encanta que me haga sentir así. Baja por mi cuello dejando un sendero de besos húmedos hasta mis pechos y muerde la piel que sobresale de mi sujetador, mis manos viajan hacia su pelo de nuevo y lo acaricio con cuidado, eso le hace ascender de nuevo y besarme a la vez que yo sigo pasando mis dedos por su deseable piel, cuando me doy cuenta, la tiene de punta y lentamente mi corazón se rompe, me alegra saber que no soy la única a la que le afectan estos encuentros. Sonrío en sus labios y él ríe ligeramente antes de volver a bajar hasta mis pechos y sacarme uno por encima de la copa del sujetador para envolverlo rápidamente con sus labios. Jadeo de placer, esto debe de ser el paraíso, he debido de morirme entre sus brazos y ahora estoy en el cielo. Mis pechos se tornan duros e incluso me llegarían a doler si no estuviera tan excitada. Para sus besos y mete sus manos por el elástico del pantalón para bajarlo junto a mis braguitas. Harry me admira de arriba a bajo en total desnudez, siento vergüenza, pero a la vez no me importa que sea él quien me mire tan detenidamente, jamás había sido expuesta así ante nadie.
-Eres hermosa -dice cuando vuelve a tumbarse encima de mi separando mis piernas con sus pies -. Con tan solo pensar que no soy el primero que te toca me... -le interrumpo.
-Shhh, eres el primero que realmente me ha tocado. -Y es verdad, no literalmente pues Luke y yo hicimos de las nuestras, pero en lo que se refiere a los sentimientos, a lo que es querer ser tocado y querido, en eso, Harry ha sido el primero.
Nuestros alientos se mezclan al estar tan juntos pero sin llegar a besarnos, nuestras miradas fundidas se dicen todo lo que no creo que yo pueda decir con palabras, aún no estoy preparada, o lo suficientemente convencida que lo siento o que no me voy a arrepentir si digo esas dos palabras. Su mano vuelve a mi y retoma lo anteriormente dejado; vuelve a trazar círculos al rededor de mi clítoris.
-¿Estas lista para mi?
Jadeo y suelto el aire entre los pocos centímetros que hay entre nuestras bocas. Harry presiona un dedo contra mi entrada y lo introduce lentamente, por favor, no recordaba que esto sintiera tan dolorosamente bien, de hecho nunca lo he sentido así, lo saca y vuelve a meter lentamente, al ritmo de su respiración. Muevo mis caderas en contra de él para que la estocada sea más placentera y Dios mío, lo es.
-¿Dos, Samantha?
-Si -susurro.
Otro nuevo dedo invade mi entrada y con dificultad se hace paso hacia delante, mi espalda se arquea y chillo cuando los mueve deprisa hacia dentro y hacia fuera. Estoy perdiendo la cabeza, siento como me da vueltas y en mi viente un nudo de placer se está creando sin piedad. Gimo y clavo mis uñas en sus bíceps cuando Harry pasa su dedo pulgar por mi clítoris, no me deja lugar para descanso, él es intenso. Aprieto los ojos en un chillido y vuelvo a arquear mi espalda.
-Grita mi nombre cuando estés -me besa apasionadamente incrementando la velocidad del vaivén de sus dedos.
No puedo aguantarlo más.
-¡Harry! -El nudo de mi vientre se desata con fuerza mandando un látigo de placer por todos los rincones de mi ser. Suspiro profundamente dejando caer mi espalda al colchón y permito que me coma a besos, estoy exhausta, relajada e increíblemente feliz. Jamás pensé que llegaría a sentirme así, pero él me está demostrando que todo lo que yo creía ficticio se puede hacer realidad. Abro los ojos cuando deja de besarme y encuentro a un precioso ángel sin alas sonriente encima de mi que lentamente se va haciendo más visible hasta quedar claro, creo que mi corazón va a explotar, no aguantaré tanto sentimiento. No entiendo por qué, pero mis lágrimas de alegría están amenazando con salir.
-Hola -Harry susurra riendo y sus perfectos hoyuelos salen a la luz.
Sonrío cuando oigo esa melodía, adoro su risa.
-Hola -soy consciente del rubor en mis mejillas.
-¿Como estas? -Habla mientras se tumba sobre un lado apoyando la cabeza en su mano.
Me quejo al no sentir su calor sobre mi y me giro para acomodarme entre el colchón y él.
-Estoy muy bien, ¿y tú? -Me río.
Besa mi frente mientras alarga una mano y tapa mi cuerpo desnudo con las mantas de la cama.
-Mejor que nunca -se tumba boca arriba para que use su cuerpo de almohada, cosa que sin dudar lo hago, pasa una mano por detrás de mis hombros y la otra la flexiona para llevarla detrás de su cabeza y apoyarse en ella.
No soy consciente del momento en el que mis ojos se cierran entre los besos de él en mi frente y entre sus caricias en mi brazo, tan solo sé que me siento segura cuando estoy con él, segura y feliz, aunque a veces sus secretos se interpongan entre nosotros y lo tornen todo un mar de oscuridad.
El aleteo de los pájaros posándose en el ventanal abierto durante toda la noche despierta a Harry, yo hacía ya rato que me había despertado aunque seguía teniendo sueño, pero no iba a desperdiciar las increíbles vistas que tenía de este perfecto ser cuando esta dormido y así parece que no tiene nada oscuro en él, que todo es serenidad, aunque para nada es así, suspiro al pensar en lo mucho que me gustaría quitarle ese peso de encima. Harry estira su mano libre y se queja un poco antes de frotarse los ojos y girarse hacia mi con una sonrisa melancólica.
-Tengo que irme, me esperan.
¿Le esperan? ¿Serán ellos?
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domingo, 20 de abril de 2014
Forbidden - Capítulo 36
Me despedí de Abie con una prisa sospechosa aunque creo que ella ni si quiera lo notó, quizás solo es mi paranoica cabeza carcomida a base de tantos avisos por parte de él acerca de no ser vistos juntos, es irónico que ahora estemos en este nuevo punto en el que Harry empieza a querer verme, irónico y un tanto extraño. Tengo que hablar de esto con él más tarde, aunque no si se tendré respuestas, como siempre él es un misterio andante. Cierro la puerta del copiloto, giro mi cabeza hacia atrás y me doy cuenta de que no vamos solos en el coche, Draco me saludaba tumbado con su jadeante lengua desde el asiento de atrás. Es más mono, aunque eso si, es enorme. Harry enciende el motor del coche para hacer una maniobra hacia atrás muy peligrosa y salir a todo gas de donde nos hallábamos dejando una nube polvorienta a su paso. Esta loco, podría haber atropellado a alguien.
-¿Aprecias tu vida? -Hablo incrédula mientras me agarro al asiento.
Ladea su cabeza hacia mi con el entrecejo fruncido y una comisura del labio más levantada que la otra expresando una sombra sonrisa pícara casi escondida. Qué sexy por favor.
-¿A qué te refieres con que si aprecio mi vida? -Devuelve su vista hacia la carretera y borra esa disimulada sonrisa al completo. Está concentrado en la autovía y eso me tranquiliza, por lo menos no va a lo suicida de nuevo. O eso creo.
-Es que siempre que he montado en coche o en moto contigo has intentado matarnos.
Harry deja escapar una risa mientras me dedica una negativa con la cabeza.
-Me gusta la velocidad, me gusta ir rápido -subraya esas cuatro últimas palabras. ¿Que le gusta ir rápido? Qué sorpresa.
-¿No te da miedo?
-¿Por qué iba a tenerle miedo a algo que me hace sentir tan bien?
-Porque te puede matar. Es como la heroína para los drogadictos, les hace sentir bien pero al final les mata o sino les acaba jodiendo la vida.
-Samantha -Harry desvía su coche y lo aparca a un lado de la carretera -. No me confundas con un yonki. A demás, ¿desde cuando te importa que corra o no corra?
Abro la boca para soltar algo pero no sale nada, mi mente se queda en blanco por segundos, antes de caer en conclusión de que me estoy preocupando por él y se lo estoy haciendo ver, oh mierda. Vale que acepte que Harry me importa, -aunque aún no sé porqué, sin embargo es así-, pero otra cosa muy distinta es expresar en su cara mis sentimientos hacia él. No estoy dispuesta a hacer eso, no quiero cagarla diciéndole cosas que a lo mejor voy a dejar de sentir, pues aunque me duela extrañamente, sé que en lo más profundo de mi ser existe la creencia de que el sentimiento de aprecio, preocupación y sobre todo el sentimiento del amor se termina consumiendo tarde o temprano, pero claro, yo no siento amor por Harry, aún sigo intentando averiguar que es esto tan fuerte que siento hacia él, pero amor no creo. No creo.
-No me importa -hundo mi espalda en el asiento y fijo mi vista en el frente, entre la oscuridad que se escondía entre los troncos de los árboles más lejanos a cuales no le llegaba la luz de los faros del coche. Me da miedo pero a la vez me encanta-. Tan solo es que no quiero que me mates cuando vaya contigo en coche.
Maldita sea él y su entrecejo fruncido. Odio que me mire así porque me pone nerviosa no saber lo que está pensando cuando su inseparable amigo se dibuja en su rostro. O está enfadado, o no comprende algo o no se cree algo, esas son las razones que puede tener para hacerlo. Suspira y arranca el coche. No estoy muy segura de que se lo haya tragado, sinceramente.
-Por cierto, ¿dónde vamos?
He sido algo estúpida al no preguntarlo antes.
-A mi casa.
¿A su qué? ¿Y eso cuando lo ha decidido y por qué?
-No voy a ir a tu casa. ¿A caso esta ha sido tú intención desde que me has visto esta tarde?
-Sí -admite en un tono que para nada se asimila al de una disculpa-. ¿Qué hay de malo en que quiera llevarte a mi casa? -Ahora soy yo la del entrecejo fruncido, ¿a eso se refería con lo de que ''soy suya''? Sí, soy suya.- Estoy seguro de que te llego a decir esto hace tres días y no pones esa cara.
-¿Qué cara? -No sé por qué estoy aumentando el tono de voz.
-¿Piensas que no sé que te importo? ¿Que no me he dado cuenta de lo rara que has estado desde que te dije todo eso ayer? -Dice casi a gritos.
No tengo ni idea de cómo voy a mirarle a los ojos ahora, ha acertado en todo. Esta madrugada no he dejado de pensar en las palabras que me dedicó, sé que le importo y él sabe que me importa a mi, pero yo nunca he creído en esos sentimientos, ni si quiera con Luke, si soy sincera tan solo me atraía pero nada más, jamás me sentí locamente enamorada, ni enamorada si quiera, aun sigo preguntándome el por qué salí con él, la única respuesta que veo lógica y un tanto egoísta es por el hecho de sentirme realmente querida, porque sé que él lo hacía. Admito que tengo mucho miedo al amor, que cierro las puertas y me encierro en mi propio castillo de hierro cuando empiezo a sentir los inicios de tal sentimiento, pero creo que es lo mejor pues al final acabas con el corazón roto y un par de camisetas del chico en tu armario. Eso sería todo lo que quedaría de una historia de amor, de unos cuantos ''te quiero'' y de besos incontrolados. No quiero sufrir de la manera en la veo como sufre Megan por su condición sexual, en como sufre Parker cuando ve a mi amiga con otras personas, en como sufre la gente en definitiva. Desde hace mucho juré que no sentiría amor hacia nadie si realmente no me sentía preparada para aquello, y creo que aún no lo estoy. Pero Harry me hace sentir bien de la manera más rara y única que jamás haya experimentado, es por eso por lo que tengo miedo, por lo que me quiero separar de él antes de que los frenos de la situación se descontrolen, sin embargo hay algo que no me deja hacer tal cosa. ¿Y si son sus misterios?
-Para el coche.
Harry me observa y rápidamente devuelve su vista a la carretera.
-No. Vamos a mi casa.
-¿Quieres parar el coche, por favor? -Estoy controlándome para no empezar a gritarle de nuevo.
-¿Para qué quieres que para el coche? -Sí, está irritado, pero no más que yo.
-No pienso ir a tu casa, así que para el coche.
-¿Pero qué coño te pasa? ¿En serio crees que voy a dejar que deambules por ahí siendo tan de noche? -dice con una risa sarcástica.
-Mi estudio no está tan lejos, para. El. Puto. Coche. -Me vuelvo hacia él de la manera más amenazante posible.
-Samantha -me observa con enfado. Quiero gritarle pero él se adelanta -.Deja de ser tan niña chica, de ninguna manera voy a dejar que te marches sola. Vienes conmigo y punto.
-¡No, Harry, no quiero terminar siendo esa tía a la que solías ver a últimos de verano para pasar el tiempo, me niego a ser una más!
Y de repente para el coche haciéndolo derrapar un poco y rechinar las ruedas contra la carretera. ¿¡Pero está loco!? Casi me doy con la guantera de no ser por el cinturón de seguridad, aunque Draco no ha tenido la misma suerte pues ha terminado volcado en el suelo de la parte de atrás.
-Una vez te dije que me podías llamar de todo... -dice inquietantemente tranquilo -. De todo, menos mentiroso.
Iba a responderle pero los sollozos de Draco desde la parte de atrás nos distrajo de nuestra insoportable pelea. Harry se bajó del coche y corriendo abrió la puerta de atrás para sacar en brazos, con una fuerza descomunal, a su animal. Yo hice lo mismo que él y me arrodillé a su lado.
-Eh, amigo, ¿estás bien? -La preocupación de Harry se podía vislumbrar a través de su voz.
Inspeccionó a Draco detenidamente para encontrar la causa de sus aullidos hasta que dio con el problema. Seguramente al haber caído se dobló una pata de delante y eso era lo que le molestaba.
-Hay que llevarlo a algún sitio, parece que está muy mal -hablo mientras Harry mueve con cuidado la pata que parece que le duele.
-¿A las once de la noche? Claro, van a abrir el veterinario solo para nosotros, ¿verdad? -dice con sarcasmo y sin mirarme.
Dios, no sabía que fuese tan odioso a veces.
-Déjate de groserías y llevémoslo a mi casa, ahí tengo vendas y le podemos poner algo frío en esa patita -acaricio el lomo.
-No.
-¡Harry, no lo digo por querer ir a mi casa, se trata de la que está más cerca! Vamos, no perdamos más tiempo.
Me levanto y camino hacia el coche sin mirar hacia atrás, no necesito asegurarme de que él me sigue con Draco en sus brazos, pues sé que lo hace. Abro la puerta de atrás y me siento esperando a que me traiga al animal.
-¿Qué haces ahí? -dice a la vez que deja a Draco subir al coche con dificultad hasta mi regazo. Dios, es enorme, su cabeza ocupa casi todo el lugar en el que estoy dejando que se apoye y pesa mucho, no sé como Harry ha podido con esto.
-Para prevenir que no se te vaya la pinza de nuevo.
-¿Y la culpa es mía, no? -cierra la puerta antes de que le pueda devolver la ofensa.
Sello mi boca ya que no estoy dispuesta a pelear más con Harry, es agotador. Mi mano acaricia la cabeza de mi nuevo amigo herido mientras que pienso en que si no hubiera sido por él quizás ahora mismo estaríamos de camino a la casa de Harry, sé que él no me hubiera dado el placer de llevarme a al estudio porque en el fondo sabe que no quería irme de su lado.
Admiro con envidia el interior su Mercedes, es un clásico y debe del del 60 o cosa así, lo sé ya que mi padre me enseñaba fotos de mis abuelos cuando era más pequeña y en la mayoría de aquellas mi abuelo salía rodeado de coches de alta gama. Recuerdo como me decía que él y su padre eran unos amantes de los coches, aunque mi padre lo ha dejado un poco de lado por causa de la muerte de mi abuelo, ya no me cuenta historias como antes, el recuerdo de mi abuelo aún sigue latente en su memoria y le cuesta asimilar que ya no está.
Cuando vuelvo al mundo real me doy cuenta de que ya estamos aparcando en la puerta de mi estudio. Por fin. Doy unos cuantos golpecitos suaves en el dorso para despejar a Draco antes de que Harry abra la puerta y lo vuelva a coger en brazos. No tardo mucho en salir del coche e ir hasta la puerta para abrirla, sé que el animal pesa mucho y Harry quizás no pueda mucho tiempo con él, aunque a sabiendas de su fuerza descomunal seguro que puede.
-Túmbalo sobre mi cama -hablo mientras cierro la puerta.
Mi estudio no tiene paredes intermedias, así que se puede ver perfectamente desde una punta a la otra, lo único oculto son los servicios y la sala en la cual tengo todos mis cuadros. Fue una medida de seguridad que propuso mi padre y yo acepté sin dudar.
Cojo algo de hielo y algunas vendas rápidamente para dárselas a Harry y que él se ocupe de Draco.
-Gracias -dice cuando se las entrego.
Me siento a su lado para observar como cura cuidadosamente a su mascota mientras le habla como si fuera una persona, eso es muy gracioso a la vez que adorable.
-Harry -digo bajito y cerca de su oído -. Voy al baño, ahora vuelvo.
Él asiente. Cruzo la habitación y abro la puerta que está justo en frente para entrar en el lavabo. Me miro al espejo y abro el grifo del agua fría para humedecer mi cara con ella. Tengo un extraño calor recorriendo mi cuerpo y la verdad que tener a Harry en mi casa me pone muy nerviosa, respiro hondo un par de veces y me autoconvenzo de ser fuerte y poder con eso. Cosa que queda totalmente olvidada cuando abro la puerta y veo al glorioso adonis de espalda. ¿Cómo es posible que una persona sea hermoso incluso de espaldas? El corazón me suplica que me relaje pero no puedo, sé que siento algo muy fuerte por él pero no estoy preparada para demostrarlo. La música de mi reproductor me sorprende, ¿qué está haciendo? Camino despacio hacia él y me apoyo en la pared que está mi equipo de música. No digo nada, me limito a observar como pasa sus dedos por los botones hasta que deja de buscar más canciones ya que una le ha llamado la atención y la ha dejado. Cierro los ojos lentamente mientras los acordes de una guitarra empiezan a resonar por todo mi estudio, Wonderwall de Oasis suena tan bien.
-¿Cómo esta Draco? -le dedico una tímida sonrisa.
-Mejor, ya vuelve a ser el mismo vago de siempre -dice mientras señala a al perro tumbado enfrente del ventanal abierto. Es inevitable que me ria.
Avanza hasta que se planta justo delante de mi. Un movimiento en falso y le tengo pegado a mis labios y Dios, cuanto deseo eso, aunque lo único que ocasionaría ese beso sería que mi cabeza explotase definitivamente.
-¿Qué quieres hacer, Samantha?
Levanto mis ojos hacia sus lagos verdes e intento no caer bajo su efecto. ¿Hacer con qué?
-¿Qué quieres demostrar? -susurra casi como si me hubiera leído la mente.
¿Que qué quiero demostrar? Quiero demostrarme a mi misma que no estoy cayendo bajo las redes de alguien como tú. Alguien que me pueda hacer daño. Aunque quiero estar cerca de ti.
-Siento que no debí haberte dicho nada, que no debí si quiera pedirte nada.
Una puñalada de decepción me atraviesa el alma.
-No, yo solo... -Harry me interrumpe.
-¿De verdad crees que eres una más para mi? ¿Me crees un rompe corazones?
Mi boca se abre, mi boca seca se abre pero no dice nada. Bajo mi cabeza y al instante él me rodea el cuello con sus dedos para levantar mi cabeza de nuevo y obligarme a mirarle. Ya no puedo aguantar un segundo ataque de esos ojos y me pierdo en ellos como una condenada. Su aliento pesado sale por unos deseables labios húmedos y separados que están apunto de atacar a los mio cual presa y aquí estoy para dejarme ser capturada por él.
-No sé nada sobre ti... -mi voz se quiebra -. Así que no sé si fiarme o no, pero hay algo que me dice que puedo.
-¿Qué quieres saber?
-¿Qué puedo saber? -Mejor dicho-. ¿Qué te puedo preguntar que tenga respuesta?
Se muerde el labio inferior mientra sus ojos recorren la manera en que los míos se mueven. Baja sus manos de mi cuello y captura una de mis manos para así llevarme a la cama y sentarnos el uno enfrente del otro. ¿Y bien?
-¿Por dónde quieres que empiece? -él pregunta y yo me encojo de hombros, ¿de verdad va a hacer lo que yo creo que va a hacer? -. Me mudé aquí cuando mis padres se divorciaron hará como cosa de doce, trece años, se separaron cuando yo era muy pequeño como sentir pena por aquello -dice antes de que yo pregunte algo, pero no lo puede evitar.
-¿Entonces Robin no es tu padre? -Tiene sentido, por eso el se apellida Styles y su madre Twist. La mujer habrá cogido el apellido de su nuevo marido.
Él niega con la cabeza en silencio y me hace dar cuenta que la música sigue sonando de fondo, está en repetición continua.
''There are many things that I would like to say to you but I don't know how
(hay muchas cosas que me gustaría decirte pero no se cómo)
Because maybe you're gonna be the one that saves me
(Porque quizás tú seas la única que me salve)
and after all you're my wonderwall ''
(y después de todo, tú eres mi maravilla)
Y ahí es cuando me doy cuenta de que puso esta canción a propósito. Harry suspira y se arrastra por la cama hacia mi hasta que me empuja lentamente para caer y él tumbarse a mi lado. Levanta el brazo y yo me pego contra su torso firme y cálido. Suspiro y dejo de resistirme contra sus encantos, ¿para qué? Él es el único que me está demostrando que estaba equivocada.
-No, pero es casi como un padre, nos ha cuidado a mi madre y a mi desde el primer momento y por eso le admiro. Ha tratado muy bien a mi madre desde entonces y jamás nos hizo nada malo a ella o a mi.
-¿Y tu padre biológico? Si puedo preguntar, claro.
-Des, es un buen tipo, siempre está mandándome cosas de todos los lugares que visita.
-¿Le gusta viajar?
Harry sonríe y me aparta el pelo de la cara con una leve caricia al terminar sobre mi labio inferior.
-Es militar.
-¿Militar? ¿Y no le da miedo?
Se encoje de hombros.
-Supongo que le gusta.
-Claro, ¿por qué le iba a dar miedo algo que le sienta tan bien? -le imito.
Harry sonríe y se incorpora para situarse encima de mi a la vez que me sujeta las muñecas a cada lado para inmovilizarme. Aproxima sus labios a los míos y susurra:
-Entonces -dice él -. ¿Por qué te niegas a besarme cuando sabes que te sienta tan bien?
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-¿Aprecias tu vida? -Hablo incrédula mientras me agarro al asiento.
Ladea su cabeza hacia mi con el entrecejo fruncido y una comisura del labio más levantada que la otra expresando una sombra sonrisa pícara casi escondida. Qué sexy por favor.
-¿A qué te refieres con que si aprecio mi vida? -Devuelve su vista hacia la carretera y borra esa disimulada sonrisa al completo. Está concentrado en la autovía y eso me tranquiliza, por lo menos no va a lo suicida de nuevo. O eso creo.
-Es que siempre que he montado en coche o en moto contigo has intentado matarnos.
Harry deja escapar una risa mientras me dedica una negativa con la cabeza.
-Me gusta la velocidad, me gusta ir rápido -subraya esas cuatro últimas palabras. ¿Que le gusta ir rápido? Qué sorpresa.
-¿No te da miedo?
-¿Por qué iba a tenerle miedo a algo que me hace sentir tan bien?
-Porque te puede matar. Es como la heroína para los drogadictos, les hace sentir bien pero al final les mata o sino les acaba jodiendo la vida.
-Samantha -Harry desvía su coche y lo aparca a un lado de la carretera -. No me confundas con un yonki. A demás, ¿desde cuando te importa que corra o no corra?
Abro la boca para soltar algo pero no sale nada, mi mente se queda en blanco por segundos, antes de caer en conclusión de que me estoy preocupando por él y se lo estoy haciendo ver, oh mierda. Vale que acepte que Harry me importa, -aunque aún no sé porqué, sin embargo es así-, pero otra cosa muy distinta es expresar en su cara mis sentimientos hacia él. No estoy dispuesta a hacer eso, no quiero cagarla diciéndole cosas que a lo mejor voy a dejar de sentir, pues aunque me duela extrañamente, sé que en lo más profundo de mi ser existe la creencia de que el sentimiento de aprecio, preocupación y sobre todo el sentimiento del amor se termina consumiendo tarde o temprano, pero claro, yo no siento amor por Harry, aún sigo intentando averiguar que es esto tan fuerte que siento hacia él, pero amor no creo. No creo.
-No me importa -hundo mi espalda en el asiento y fijo mi vista en el frente, entre la oscuridad que se escondía entre los troncos de los árboles más lejanos a cuales no le llegaba la luz de los faros del coche. Me da miedo pero a la vez me encanta-. Tan solo es que no quiero que me mates cuando vaya contigo en coche.
Maldita sea él y su entrecejo fruncido. Odio que me mire así porque me pone nerviosa no saber lo que está pensando cuando su inseparable amigo se dibuja en su rostro. O está enfadado, o no comprende algo o no se cree algo, esas son las razones que puede tener para hacerlo. Suspira y arranca el coche. No estoy muy segura de que se lo haya tragado, sinceramente.
-Por cierto, ¿dónde vamos?
He sido algo estúpida al no preguntarlo antes.
-A mi casa.
¿A su qué? ¿Y eso cuando lo ha decidido y por qué?
-No voy a ir a tu casa. ¿A caso esta ha sido tú intención desde que me has visto esta tarde?
-Sí -admite en un tono que para nada se asimila al de una disculpa-. ¿Qué hay de malo en que quiera llevarte a mi casa? -Ahora soy yo la del entrecejo fruncido, ¿a eso se refería con lo de que ''soy suya''? Sí, soy suya.- Estoy seguro de que te llego a decir esto hace tres días y no pones esa cara.
-¿Qué cara? -No sé por qué estoy aumentando el tono de voz.
-¿Piensas que no sé que te importo? ¿Que no me he dado cuenta de lo rara que has estado desde que te dije todo eso ayer? -Dice casi a gritos.
No tengo ni idea de cómo voy a mirarle a los ojos ahora, ha acertado en todo. Esta madrugada no he dejado de pensar en las palabras que me dedicó, sé que le importo y él sabe que me importa a mi, pero yo nunca he creído en esos sentimientos, ni si quiera con Luke, si soy sincera tan solo me atraía pero nada más, jamás me sentí locamente enamorada, ni enamorada si quiera, aun sigo preguntándome el por qué salí con él, la única respuesta que veo lógica y un tanto egoísta es por el hecho de sentirme realmente querida, porque sé que él lo hacía. Admito que tengo mucho miedo al amor, que cierro las puertas y me encierro en mi propio castillo de hierro cuando empiezo a sentir los inicios de tal sentimiento, pero creo que es lo mejor pues al final acabas con el corazón roto y un par de camisetas del chico en tu armario. Eso sería todo lo que quedaría de una historia de amor, de unos cuantos ''te quiero'' y de besos incontrolados. No quiero sufrir de la manera en la veo como sufre Megan por su condición sexual, en como sufre Parker cuando ve a mi amiga con otras personas, en como sufre la gente en definitiva. Desde hace mucho juré que no sentiría amor hacia nadie si realmente no me sentía preparada para aquello, y creo que aún no lo estoy. Pero Harry me hace sentir bien de la manera más rara y única que jamás haya experimentado, es por eso por lo que tengo miedo, por lo que me quiero separar de él antes de que los frenos de la situación se descontrolen, sin embargo hay algo que no me deja hacer tal cosa. ¿Y si son sus misterios?
-Para el coche.
Harry me observa y rápidamente devuelve su vista a la carretera.
-No. Vamos a mi casa.
-¿Quieres parar el coche, por favor? -Estoy controlándome para no empezar a gritarle de nuevo.
-¿Para qué quieres que para el coche? -Sí, está irritado, pero no más que yo.
-No pienso ir a tu casa, así que para el coche.
-¿Pero qué coño te pasa? ¿En serio crees que voy a dejar que deambules por ahí siendo tan de noche? -dice con una risa sarcástica.
-Mi estudio no está tan lejos, para. El. Puto. Coche. -Me vuelvo hacia él de la manera más amenazante posible.
-Samantha -me observa con enfado. Quiero gritarle pero él se adelanta -.Deja de ser tan niña chica, de ninguna manera voy a dejar que te marches sola. Vienes conmigo y punto.
-¡No, Harry, no quiero terminar siendo esa tía a la que solías ver a últimos de verano para pasar el tiempo, me niego a ser una más!
Y de repente para el coche haciéndolo derrapar un poco y rechinar las ruedas contra la carretera. ¿¡Pero está loco!? Casi me doy con la guantera de no ser por el cinturón de seguridad, aunque Draco no ha tenido la misma suerte pues ha terminado volcado en el suelo de la parte de atrás.
-Una vez te dije que me podías llamar de todo... -dice inquietantemente tranquilo -. De todo, menos mentiroso.
Iba a responderle pero los sollozos de Draco desde la parte de atrás nos distrajo de nuestra insoportable pelea. Harry se bajó del coche y corriendo abrió la puerta de atrás para sacar en brazos, con una fuerza descomunal, a su animal. Yo hice lo mismo que él y me arrodillé a su lado.
-Eh, amigo, ¿estás bien? -La preocupación de Harry se podía vislumbrar a través de su voz.
Inspeccionó a Draco detenidamente para encontrar la causa de sus aullidos hasta que dio con el problema. Seguramente al haber caído se dobló una pata de delante y eso era lo que le molestaba.
-Hay que llevarlo a algún sitio, parece que está muy mal -hablo mientras Harry mueve con cuidado la pata que parece que le duele.
-¿A las once de la noche? Claro, van a abrir el veterinario solo para nosotros, ¿verdad? -dice con sarcasmo y sin mirarme.
Dios, no sabía que fuese tan odioso a veces.
-Déjate de groserías y llevémoslo a mi casa, ahí tengo vendas y le podemos poner algo frío en esa patita -acaricio el lomo.
-No.
-¡Harry, no lo digo por querer ir a mi casa, se trata de la que está más cerca! Vamos, no perdamos más tiempo.
Me levanto y camino hacia el coche sin mirar hacia atrás, no necesito asegurarme de que él me sigue con Draco en sus brazos, pues sé que lo hace. Abro la puerta de atrás y me siento esperando a que me traiga al animal.
-¿Qué haces ahí? -dice a la vez que deja a Draco subir al coche con dificultad hasta mi regazo. Dios, es enorme, su cabeza ocupa casi todo el lugar en el que estoy dejando que se apoye y pesa mucho, no sé como Harry ha podido con esto.
-Para prevenir que no se te vaya la pinza de nuevo.
-¿Y la culpa es mía, no? -cierra la puerta antes de que le pueda devolver la ofensa.
Sello mi boca ya que no estoy dispuesta a pelear más con Harry, es agotador. Mi mano acaricia la cabeza de mi nuevo amigo herido mientras que pienso en que si no hubiera sido por él quizás ahora mismo estaríamos de camino a la casa de Harry, sé que él no me hubiera dado el placer de llevarme a al estudio porque en el fondo sabe que no quería irme de su lado.
Admiro con envidia el interior su Mercedes, es un clásico y debe del del 60 o cosa así, lo sé ya que mi padre me enseñaba fotos de mis abuelos cuando era más pequeña y en la mayoría de aquellas mi abuelo salía rodeado de coches de alta gama. Recuerdo como me decía que él y su padre eran unos amantes de los coches, aunque mi padre lo ha dejado un poco de lado por causa de la muerte de mi abuelo, ya no me cuenta historias como antes, el recuerdo de mi abuelo aún sigue latente en su memoria y le cuesta asimilar que ya no está.
Cuando vuelvo al mundo real me doy cuenta de que ya estamos aparcando en la puerta de mi estudio. Por fin. Doy unos cuantos golpecitos suaves en el dorso para despejar a Draco antes de que Harry abra la puerta y lo vuelva a coger en brazos. No tardo mucho en salir del coche e ir hasta la puerta para abrirla, sé que el animal pesa mucho y Harry quizás no pueda mucho tiempo con él, aunque a sabiendas de su fuerza descomunal seguro que puede.
-Túmbalo sobre mi cama -hablo mientras cierro la puerta.
Mi estudio no tiene paredes intermedias, así que se puede ver perfectamente desde una punta a la otra, lo único oculto son los servicios y la sala en la cual tengo todos mis cuadros. Fue una medida de seguridad que propuso mi padre y yo acepté sin dudar.
Cojo algo de hielo y algunas vendas rápidamente para dárselas a Harry y que él se ocupe de Draco.
-Gracias -dice cuando se las entrego.
Me siento a su lado para observar como cura cuidadosamente a su mascota mientras le habla como si fuera una persona, eso es muy gracioso a la vez que adorable.
-Harry -digo bajito y cerca de su oído -. Voy al baño, ahora vuelvo.
Él asiente. Cruzo la habitación y abro la puerta que está justo en frente para entrar en el lavabo. Me miro al espejo y abro el grifo del agua fría para humedecer mi cara con ella. Tengo un extraño calor recorriendo mi cuerpo y la verdad que tener a Harry en mi casa me pone muy nerviosa, respiro hondo un par de veces y me autoconvenzo de ser fuerte y poder con eso. Cosa que queda totalmente olvidada cuando abro la puerta y veo al glorioso adonis de espalda. ¿Cómo es posible que una persona sea hermoso incluso de espaldas? El corazón me suplica que me relaje pero no puedo, sé que siento algo muy fuerte por él pero no estoy preparada para demostrarlo. La música de mi reproductor me sorprende, ¿qué está haciendo? Camino despacio hacia él y me apoyo en la pared que está mi equipo de música. No digo nada, me limito a observar como pasa sus dedos por los botones hasta que deja de buscar más canciones ya que una le ha llamado la atención y la ha dejado. Cierro los ojos lentamente mientras los acordes de una guitarra empiezan a resonar por todo mi estudio, Wonderwall de Oasis suena tan bien.
-¿Cómo esta Draco? -le dedico una tímida sonrisa.
-Mejor, ya vuelve a ser el mismo vago de siempre -dice mientras señala a al perro tumbado enfrente del ventanal abierto. Es inevitable que me ria.
Avanza hasta que se planta justo delante de mi. Un movimiento en falso y le tengo pegado a mis labios y Dios, cuanto deseo eso, aunque lo único que ocasionaría ese beso sería que mi cabeza explotase definitivamente.
-¿Qué quieres hacer, Samantha?
Levanto mis ojos hacia sus lagos verdes e intento no caer bajo su efecto. ¿Hacer con qué?
-¿Qué quieres demostrar? -susurra casi como si me hubiera leído la mente.
¿Que qué quiero demostrar? Quiero demostrarme a mi misma que no estoy cayendo bajo las redes de alguien como tú. Alguien que me pueda hacer daño. Aunque quiero estar cerca de ti.
-Siento que no debí haberte dicho nada, que no debí si quiera pedirte nada.
Una puñalada de decepción me atraviesa el alma.
-No, yo solo... -Harry me interrumpe.
-¿De verdad crees que eres una más para mi? ¿Me crees un rompe corazones?
Mi boca se abre, mi boca seca se abre pero no dice nada. Bajo mi cabeza y al instante él me rodea el cuello con sus dedos para levantar mi cabeza de nuevo y obligarme a mirarle. Ya no puedo aguantar un segundo ataque de esos ojos y me pierdo en ellos como una condenada. Su aliento pesado sale por unos deseables labios húmedos y separados que están apunto de atacar a los mio cual presa y aquí estoy para dejarme ser capturada por él.
-No sé nada sobre ti... -mi voz se quiebra -. Así que no sé si fiarme o no, pero hay algo que me dice que puedo.
-¿Qué quieres saber?
-¿Qué puedo saber? -Mejor dicho-. ¿Qué te puedo preguntar que tenga respuesta?
Se muerde el labio inferior mientra sus ojos recorren la manera en que los míos se mueven. Baja sus manos de mi cuello y captura una de mis manos para así llevarme a la cama y sentarnos el uno enfrente del otro. ¿Y bien?
-¿Por dónde quieres que empiece? -él pregunta y yo me encojo de hombros, ¿de verdad va a hacer lo que yo creo que va a hacer? -. Me mudé aquí cuando mis padres se divorciaron hará como cosa de doce, trece años, se separaron cuando yo era muy pequeño como sentir pena por aquello -dice antes de que yo pregunte algo, pero no lo puede evitar.
-¿Entonces Robin no es tu padre? -Tiene sentido, por eso el se apellida Styles y su madre Twist. La mujer habrá cogido el apellido de su nuevo marido.
Él niega con la cabeza en silencio y me hace dar cuenta que la música sigue sonando de fondo, está en repetición continua.
''There are many things that I would like to say to you but I don't know how
(hay muchas cosas que me gustaría decirte pero no se cómo)
Because maybe you're gonna be the one that saves me
(Porque quizás tú seas la única que me salve)
and after all you're my wonderwall ''
(y después de todo, tú eres mi maravilla)
Y ahí es cuando me doy cuenta de que puso esta canción a propósito. Harry suspira y se arrastra por la cama hacia mi hasta que me empuja lentamente para caer y él tumbarse a mi lado. Levanta el brazo y yo me pego contra su torso firme y cálido. Suspiro y dejo de resistirme contra sus encantos, ¿para qué? Él es el único que me está demostrando que estaba equivocada.
-No, pero es casi como un padre, nos ha cuidado a mi madre y a mi desde el primer momento y por eso le admiro. Ha tratado muy bien a mi madre desde entonces y jamás nos hizo nada malo a ella o a mi.
-¿Y tu padre biológico? Si puedo preguntar, claro.
-Des, es un buen tipo, siempre está mandándome cosas de todos los lugares que visita.
-¿Le gusta viajar?
Harry sonríe y me aparta el pelo de la cara con una leve caricia al terminar sobre mi labio inferior.
-Es militar.
-¿Militar? ¿Y no le da miedo?
Se encoje de hombros.
-Supongo que le gusta.
-Claro, ¿por qué le iba a dar miedo algo que le sienta tan bien? -le imito.
Harry sonríe y se incorpora para situarse encima de mi a la vez que me sujeta las muñecas a cada lado para inmovilizarme. Aproxima sus labios a los míos y susurra:
-Entonces -dice él -. ¿Por qué te niegas a besarme cuando sabes que te sienta tan bien?
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Hola :) Os comento que han creado una cuenta de instagram de Forbidden, ahí podréis ver fotos, edits y vídeos sobre mi fanfic, también podéis mandarle fotos y esta cuenta os lo publicará dándoos todos los créditos. Da follow back. Xx. http://instagram.com/forbiddenfanfic
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domingo, 13 de abril de 2014
Forbidden - Capítulo 35
-No quiero andar más -Megan dice como si el hablar fuese un trabajo demasiado pesado, ¿acaso sigue teniendo sueño? Son más de la una del mediodía pero apuesto que así es, tampoco ha dormido mucho esta noche y por esa razón es más comprensible.
-Pero si estamos al lado, tonta. -Alzo un brazo por detrás de su cuello y acerco su sien a mis labios para dejar un suave beso. Es mas mona cuando tiene sueño.
Anduvimos un par de minutos hasta llegar al lugar donde nos esperaban nuestras amigas para pasar el día. No nos fue muy difícil averiguar el lugar pues la música ensordecedora que provenía del coche de Olivia se oía a millas de distancia, menos mal que tiene buen gusto musical ya que me resulta insoportable estar escuchando música, a tan alto volumen, que no sea de buena calidad. Quizás después le pida que me aconseje canciones nuevas, estoy algo cansada de escuchar siempre las mismas.
Megan se deshizo de mi abrazo en cuanto fuimos a saludarlas, fue corriendo hacia Ellen, aquella que estaba mirándola atentamente desde el primer momento que nos vio bajar por el sendero, es algo confuso que haya venido pues escuché hace tiempo que tuvo problemas con Bianca. ¿Qué se traerán estas dos entre manos?
-¡Samantha! -Una voz chillona inundó mis oídos. Abie.
Giro un poco mi cabeza y efectivamente es ella, su voz no ha cambiado y eso me alegra pues es como si no hubiera pasado el tiempo. Sonrío con alegría y me acerco para darle un beso en la mejilla a modo de saludo.
-¡Qué guapa estas, madre mía, hacia tanto tiempo que no te veía!
Es verdad, hace mucho que no nos veíamos, creo que desde que nos dieron las vacaciones de verano hace un par de años. Ella se cambió de instituto y no volvimos a coincidir, como suele pasar en estos casos que solo conocerías a esa persona porque estáis juntos en el instituto, pues fuera de él nunca os habéis cruzado. Me dio mucha pena cuando se cambió, nos llevábamos muy bien.
-Puedo decir lo mismo de ti Abie, ¿qué tal estas?
-Muy bien, la verdad es que muy bien y ahora estoy mucho mejor, me alegro de haber aceptado la oferta de Bianca y haber venido, ha sido una sorpresa verte aquí.
-Aw -chillo -. Lo mismo digo. Por cierto -miro hacia los lados -. Hablando de Bianca, ¿dónde está?
Abie se encoje de hombros también mirando hacia los lados.
-Hace un par de minutos estaba gorroneandole a Ellen un vaso de Vodka rojo -dice riéndose -. Pero ahora no sé dónde se mete. Vamos -pasa un brazo por el mio y nos enganchamos -. Las demás nos esperan.
Me llevó hacia donde Megan había ido corriendo antes y saludé a la mayoría de personas que habíamos ahí con un beso en cada mejilla, a las demás las ignoré, no a propósito, tan solo eran personas que jamás había visto y no me las presentaron.
A lo largo del día el grupo se dividió en dos: uno era de aquella gente que no había visto antes, aunque ya si que llegaron a presentarme a algunos y el otro estaba formado por nosotras, es decir, Abie, Ellen, Olivia, Bianca -aunque esta se movía en ambos grupos-, Caly, Megan y yo. Sinceramente, prefiero estar así pues si quieren que suelte prenda será más fácil si son personas de confianza, bueno, eso último entre comillas, pues siempre tengo el recordatorio en mi cabeza de que la gente puede tener más caras de las que parecen.
-Entonces Caly le retó a hacerlo -cuenta Olivia con los ojos llorosos de la risa -. Y Michael dijo que no, que era una tontería.
-En verdad no quería hacerlo porque sabía que le iba a salir mal, pero estaba súper picado el pobre -Caly comenta aguándose la risa.
-¿Y lo hizo? - Megan pregunta impaciente.
-¿Que si lo hizo? - Caly suelta una risotada -. Le dije que no tenía huevos y se puso a revolcarse por las hierbas hasta que se calló al lago -su risa es demasiado contagiosa.
Todas reímos a la vez, pobre Michael, siempre le usan para las burlas, pero se lo tiene merecido por ser tan imbécil con Caly cuando se emborracha.
-Creo que Landon lo tiene grabado, si quieres te lo paso -Caly no puede dejar de reír.
Niego con la cabeza mientras intento dejar de hacer lo mismo que Ella. Cuando las risas cesan siento el terrible sentimiento de que ahora tengo que soltar algo yo, es mi turno y no quiero hacerlo.
-¿Y tú qué, Sam? -Habla Ellen mientras juega con el pelo de Megan que tiene su cabeza apoyada en el vientre de esta.
Mierda. Sé lo que toca ahora.
-¿Y yo qué? -Me hago la incomprendida.
-Tu vida, qué es de ti... hace mucho que no nos vemos, supongo que algo te habrá pasado o quizás alguien -pone su mirada de ''¿con quién te has acostado en estos últimos meses?'' o como se conoce popularmente: una mirada pervertida.
¿Qué les digo? ¿Que he conocido a un increíble hombre de ojos verdes, pelo revuelto, músculos fibrosos, tatuajes por doquier, un adonis, que me vuelve loca con sus misterios, su irracionalidad, su bipolaridad y su tan mandón carácter, que haría lo que fuera por mantenerme alejada de a saber qué, que esta loco y que me hace perder el sentido cuando me toca, me besa o simplemente me mira y que me quiere, con palabras textuales, poseer? Por no hablar de que él ya me conocía de antes, por decirlo de otra forma, él sabe más de mi que yo de él y eso es un misterio. En resumen: me estoy encaprichando de un misterio. Pues listo, creo que con eso les sobra.
Alzo los hombros a la vez que niego con la cabeza.
-Nada en especial, ya sabéis, pintando cuadros, saliendo a nadar, cogiendo inspiración de aquí y de allá. Tampoco es que mi vida sea muy interesante. -Intento que suene creíble y creo que funciona, bueno, menos con Megan, claro está.
-¿En serio? -La mandíbula de Olivia llega al suelo -. ¿Ningún novio?
-Después de lo de Luke ninguno.
- ¿Algún ligue? -Se interesa Caly.
Vuelvo a negar con la cabeza.
-¿No te has acostado con nadie en todo este tiempo? -Chilla Bianca, la adicta al sexo. Pongo los ojos en blanco. Ella tampoco es que folle mucho.
Mis amigas se miran entre si como si yo fuese una especie en peligro de extinción, menos Megan, ella me mira fijamente.
-¿Eres lesbiana? -Elle suelta sin pudor.
Megan hace un gesto con la mano para restarle importancia.
-Ojalá -responde mi mejor amiga y me río al instante.
-¿Y si vamos a dar una vuelta por el lago? -hablo rápidamente para que la atención se desvíe de mi.
Todas aceptaron y yo suspiré de alivio en mis adentros, no me gusta tener el foco de curiosidad proyectado hacia mi.
Caminamos a lo largo del lago viendo a familias pasando el día, otros grupos de amigos visitando también el hermoso lugar, algunos amos sacando a pasear a sus mascotas y unos cuantos valientes remojándose en las frías aguas. Yo sería incapaz de hacer eso ahora, van a morir congelados pues la noche casi está entrando y con ella los primeros efectos del frío ocupando el lugar del calor. Crucé mis brazos para resguardarme un poco de esta frescura mientras caminaba al lado de Megan.
-Me niego a andar más -Olivia dice mientras se deja caer en el suelo dramáticamente. Pongo los ojos en blanco. No hay necesidad de dramatizar tanto.
-Esta bien, quedémonos aquí para descansar y luego volvemos.
Todas aceptamos la propuesta de Abie y nos sentamos formando un circulo. Parecemos uno de esos típicos culebrones pues tan solo hablamos de los líos de la gente o un grupo de terapia, e incluso si tuviésemos alcohol podríamos ser llamadas alcohólicas anónimas. Río en mis adentros y empiezo a desconectar de la charla que mantienen ellas admirando el precioso paisaje que me rodea, es increíble y sin duda es un lugar perfecto. La suave brisa que acaricia mi rostro y se enreda entre mi pelo lleva impregnado en si el olor de las tranquilas aguas del lago, es tan placentero, tanto que me quedaría así por siglos. Suspiro y alzo la mirada hacia las montañas que enmarcan el espléndido paisaje. Ya mismo va a oscurecer pues el color anaranjado tiñe los huecos entre las montañas. Qué bonito. Sin darme cuenta mis amigas se habían callado hace rato y miraban todas hacia algún lugar escondido detrás de mi espalda, ¿qué pasa?
-Sam, Caly no os mováis -dice Olivia con la cara blanca.
-¿Qué? -Le miro con el entrecejo fruncido.
Ya esta dramatizando de nuevo.
-No hagáis ningún movimiento brusco -dice Megan entre dientes. Esta cagada de miedo y si es mi mejor amiga quien lo dice ya me fío más, ¿pero qué pasa? -. Hay un perraco detrás de vosotras.
¿¡Un perraco!? Un perro grande no, un perraco. Dios, amo la forma en la que intenta calmarme pues lo único que ha conseguido es que me muera de miedo. Oh dios mío, odio los perros grandes, siempre me han dado miedo aunque nunca me hayan hecho nada, tan solo es la imagen que reflejan, me imponen mucho. Giro mi cuerpo lentamente, -a la vez que Caly lo hace-, para descubrir a un ser de cuatro patas, grande y fuerte, con pelaje oscuro y ojos completamente negros cuales estaban proyectados sobre nosotras con cierto ápice de curiosidad. Joder, joder, es enorme pero por alguna extraña razón no siento esas ganas de salir corriendo como mis amigas intentan hacer, yo ya había sentido los ojos de un animal parecido sobre mi, ¿pero en dónde? Sus negros luceros se encajan con los míos cuando comienza a anda hacia mi. Estoy segura de que yo ya había visto a este perro antes. La presión en mi pecho aumenta, está acercándose sigilosamente, como si estuviera apunto de atacar, sin embargo, mi cuerpo rehúsa las ordenes de mi celebro para que salga huyendo. ¿Dónde he visto yo a este perro?
- ¡Sam, deja de mirarle! -Chilla Caly huyendo de mi lado y agarrándose a mis amigas acurrucadas por el miedo detrás de mi.
¿En la calle quizás? No, no me suena haber visto a este animal en la calle.
El perro sigue caminando hacia mi.
-¡Saaaam! -Ellen me avisa con el tono elevado.
Ya lo tengo. Harry. ¡En la casa de los padres de Harry!
-¡Draco! -Esa voz grave. Todos mis músculos se tensan.
¡Está aquí!
El animal gira su cabeza hacia dónde la voz procedía y yo le sigo con la mirada. Harry se deja ver corriendo hacia nosotros con el torso al descubierto, enseñando así todos y cada uno de los tatuajes que se marcan sus fibrosos y espectaculares músculos al hacer el esfuerzo de correr. Guau. Literalmente guau. Mi corazón empieza a golpear el pecho frenéticamente e intento disimular la alta velocidad de mi respiración al ver como este ángel sin alas se acerca hacia donde nos encontrábamos. Mi boca esta seca.
-Mal, muy mal -le dice mirándole directamente a sus oscuros ojos cuando llega hacia él. Saca del bolsillo de sus pantalones cortos de deporte una correa y la engancha en el collar del perro, o perraco -. Ahora a ver si te vuelves a escapar.
Me quedo ahí parada mirando detenidamente como un Harry dominante lanza ordenes a un temible animal. Dios, babear me resulta imposible. Qué sexy, joder. Sigo observándole hasta que se incorpora de nuevo y nos deleita a todas con su impecable sonrisa dedicada solo para mujeres.
-Lo siento si os asustó, no es peligroso.
-¡Oh, no pasa nada! -Bianca salió de su escondite entre la espalda de Ellie.
-Le gusta desobedecerme mucho -habla mientras me mira e incrementa mi temperatura haciendo que mis mejillas se sonrojen más de la cuenta. Maldita sea, lo hace apropósito y seguro que eso ha ido con segundas intenciones. Si tan solo ellas supieran.
¿Y ahora qué hago? ¿Le saludo? ¿No le saludo? ¿Hago cómo si le conociera o paso de él como si fuera un extraño que me hace perder el sentido? Qué irónico pues para mi es un extraño que me hace perder el sentido de verdad. Creo que voy a dejar que él me salude primero.
-Es muy bonito, ¿qué raza es? -¿A Bianca le han dado cuerda o qué?
Él deja de mirarme y yo en partes lo agradezco, me pone de los nervios cuando lo hace.
-Es un labrador.
Se ve de lejos que es un labrador.
-¡Es precioso! -Bianca se acerca a él pero mantiene distancias con Draco, tan solo busca ligar, lo sé por cómo ha sacado pecho y cómo ha tornado su voz aguda a dulce. Será estúpida.
Dejo de mirarla pues estoy empezando a sentir mi vena asesina, me siento raramente incómoda e incluso creo que siento celos, ¿celos? Me niego a sentir celos.
El perro sigue mirándome desde su sentada posición y yo me agacho para acariciarle, en realidad es muy bonito y super mono a pesar de su gran tamaño. Cuando cogemos algo más de confianza entre caricias y rascaduras de oreja el animal abre la boca para sacar su lengua e inmediatamente caigo hacia atrás a modo de defensa.
-¡Draco no! -Chillo a la vez que me río.
Todos me miran y Harry tira de la correa de su perro para mantenerlo a raya.
-Creo que deberíamos irnos -dice él aguantándose una risa mientras me ayuda a levantarme.
Salgo de mi ridículo estado inerte que me provoca siempre al mirarle, estoy segura que ahora mismo tiene la moral por las nubes, le encanta ponerme así. Carraspeo para aclararme la garganta.
-Gracias y la próxima vez controlale mejor -sacudo mi trasero con la palma de mis manos.
-Controlar se me da mejor de lo que tú piensas -habla bajo y mi calentura aumenta -. Te veo después -susurra para solo nosotros dos.
Y mientras se marcha observo como sus músculos se clavan en su espalda. ¿Qué ha sido esto? Ni si quiera me ha saludado. ¿Me verá después? Claro que me verá después y estoy ansiosa por ello.
-¡La virgen! ¿¡Quién era ese!? -Bianca se dirige hacia mi.
La comprendo perfectamente, es el efecto Styles.
Me encojo de hombros y la miro.
-Un loco que no sabe domesticar perros.
-Seguro -Megan camina hacia nosotras y pasa un brazo por detrás de mi cuello -. ¿Nos vamos chicas?
Veinte minutos después nos encontrábamos fuera del lago, yo ayudaba a las chicas a meter bolsas con comida restante en sus coches.
-Ha sido un placer volver a verte -Abie cierra el maletero de su antiguo coche. Creo que necesita un repaso o quizás necesita ir ya al desguace pues me sorprende que esta carroña siga funcionando.
-Lo mismo digo -la abrazo.
-Espero volver a verte pronto.
Iba a contestarle pero la aclamación revoltosa que se formó en aquél instante nos sorprendió haciéndonos olvidar la conversación, ¿pero qué pasa? Muevo mi cabeza hacia los lados para saber lo que ocurre y me sorprendo al ver a Megan apoyada en el capó de un coche mientras Ellen y ella se devoran a besos. Lo sabía. Aquellas se reían a la vez que escuchaban los gritos de los chicos más salidos e incluso Megan les hizo un corte de manga antes de llevar su mano de vuelta al trasero de Ellen.
Mientras todos los ojos se deleitaban con el espectáculo los míos fueron a parar instintivamente hacia un hombre con el torso desnudo que se poyaba en un coche blanco. Mi boca vuelve a secarse. Harry se incorpora y me indica con su cabeza que suba al coche. Ha cumplido su promesa, me ha visto después y estoy ansiosa por irme con él.
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-Pero si estamos al lado, tonta. -Alzo un brazo por detrás de su cuello y acerco su sien a mis labios para dejar un suave beso. Es mas mona cuando tiene sueño.
Anduvimos un par de minutos hasta llegar al lugar donde nos esperaban nuestras amigas para pasar el día. No nos fue muy difícil averiguar el lugar pues la música ensordecedora que provenía del coche de Olivia se oía a millas de distancia, menos mal que tiene buen gusto musical ya que me resulta insoportable estar escuchando música, a tan alto volumen, que no sea de buena calidad. Quizás después le pida que me aconseje canciones nuevas, estoy algo cansada de escuchar siempre las mismas.
Megan se deshizo de mi abrazo en cuanto fuimos a saludarlas, fue corriendo hacia Ellen, aquella que estaba mirándola atentamente desde el primer momento que nos vio bajar por el sendero, es algo confuso que haya venido pues escuché hace tiempo que tuvo problemas con Bianca. ¿Qué se traerán estas dos entre manos?
-¡Samantha! -Una voz chillona inundó mis oídos. Abie.
Giro un poco mi cabeza y efectivamente es ella, su voz no ha cambiado y eso me alegra pues es como si no hubiera pasado el tiempo. Sonrío con alegría y me acerco para darle un beso en la mejilla a modo de saludo.
-¡Qué guapa estas, madre mía, hacia tanto tiempo que no te veía!
Es verdad, hace mucho que no nos veíamos, creo que desde que nos dieron las vacaciones de verano hace un par de años. Ella se cambió de instituto y no volvimos a coincidir, como suele pasar en estos casos que solo conocerías a esa persona porque estáis juntos en el instituto, pues fuera de él nunca os habéis cruzado. Me dio mucha pena cuando se cambió, nos llevábamos muy bien.
-Puedo decir lo mismo de ti Abie, ¿qué tal estas?
-Muy bien, la verdad es que muy bien y ahora estoy mucho mejor, me alegro de haber aceptado la oferta de Bianca y haber venido, ha sido una sorpresa verte aquí.
-Aw -chillo -. Lo mismo digo. Por cierto -miro hacia los lados -. Hablando de Bianca, ¿dónde está?
Abie se encoje de hombros también mirando hacia los lados.
-Hace un par de minutos estaba gorroneandole a Ellen un vaso de Vodka rojo -dice riéndose -. Pero ahora no sé dónde se mete. Vamos -pasa un brazo por el mio y nos enganchamos -. Las demás nos esperan.
Me llevó hacia donde Megan había ido corriendo antes y saludé a la mayoría de personas que habíamos ahí con un beso en cada mejilla, a las demás las ignoré, no a propósito, tan solo eran personas que jamás había visto y no me las presentaron.
A lo largo del día el grupo se dividió en dos: uno era de aquella gente que no había visto antes, aunque ya si que llegaron a presentarme a algunos y el otro estaba formado por nosotras, es decir, Abie, Ellen, Olivia, Bianca -aunque esta se movía en ambos grupos-, Caly, Megan y yo. Sinceramente, prefiero estar así pues si quieren que suelte prenda será más fácil si son personas de confianza, bueno, eso último entre comillas, pues siempre tengo el recordatorio en mi cabeza de que la gente puede tener más caras de las que parecen.
-Entonces Caly le retó a hacerlo -cuenta Olivia con los ojos llorosos de la risa -. Y Michael dijo que no, que era una tontería.
-En verdad no quería hacerlo porque sabía que le iba a salir mal, pero estaba súper picado el pobre -Caly comenta aguándose la risa.
-¿Y lo hizo? - Megan pregunta impaciente.
-¿Que si lo hizo? - Caly suelta una risotada -. Le dije que no tenía huevos y se puso a revolcarse por las hierbas hasta que se calló al lago -su risa es demasiado contagiosa.
Todas reímos a la vez, pobre Michael, siempre le usan para las burlas, pero se lo tiene merecido por ser tan imbécil con Caly cuando se emborracha.
-Creo que Landon lo tiene grabado, si quieres te lo paso -Caly no puede dejar de reír.
Niego con la cabeza mientras intento dejar de hacer lo mismo que Ella. Cuando las risas cesan siento el terrible sentimiento de que ahora tengo que soltar algo yo, es mi turno y no quiero hacerlo.
-¿Y tú qué, Sam? -Habla Ellen mientras juega con el pelo de Megan que tiene su cabeza apoyada en el vientre de esta.
Mierda. Sé lo que toca ahora.
-¿Y yo qué? -Me hago la incomprendida.
-Tu vida, qué es de ti... hace mucho que no nos vemos, supongo que algo te habrá pasado o quizás alguien -pone su mirada de ''¿con quién te has acostado en estos últimos meses?'' o como se conoce popularmente: una mirada pervertida.
¿Qué les digo? ¿Que he conocido a un increíble hombre de ojos verdes, pelo revuelto, músculos fibrosos, tatuajes por doquier, un adonis, que me vuelve loca con sus misterios, su irracionalidad, su bipolaridad y su tan mandón carácter, que haría lo que fuera por mantenerme alejada de a saber qué, que esta loco y que me hace perder el sentido cuando me toca, me besa o simplemente me mira y que me quiere, con palabras textuales, poseer? Por no hablar de que él ya me conocía de antes, por decirlo de otra forma, él sabe más de mi que yo de él y eso es un misterio. En resumen: me estoy encaprichando de un misterio. Pues listo, creo que con eso les sobra.
Alzo los hombros a la vez que niego con la cabeza.
-Nada en especial, ya sabéis, pintando cuadros, saliendo a nadar, cogiendo inspiración de aquí y de allá. Tampoco es que mi vida sea muy interesante. -Intento que suene creíble y creo que funciona, bueno, menos con Megan, claro está.
-¿En serio? -La mandíbula de Olivia llega al suelo -. ¿Ningún novio?
-Después de lo de Luke ninguno.
- ¿Algún ligue? -Se interesa Caly.
Vuelvo a negar con la cabeza.
-¿No te has acostado con nadie en todo este tiempo? -Chilla Bianca, la adicta al sexo. Pongo los ojos en blanco. Ella tampoco es que folle mucho.
Mis amigas se miran entre si como si yo fuese una especie en peligro de extinción, menos Megan, ella me mira fijamente.
-¿Eres lesbiana? -Elle suelta sin pudor.
Megan hace un gesto con la mano para restarle importancia.
-Ojalá -responde mi mejor amiga y me río al instante.
-¿Y si vamos a dar una vuelta por el lago? -hablo rápidamente para que la atención se desvíe de mi.
Todas aceptaron y yo suspiré de alivio en mis adentros, no me gusta tener el foco de curiosidad proyectado hacia mi.
Caminamos a lo largo del lago viendo a familias pasando el día, otros grupos de amigos visitando también el hermoso lugar, algunos amos sacando a pasear a sus mascotas y unos cuantos valientes remojándose en las frías aguas. Yo sería incapaz de hacer eso ahora, van a morir congelados pues la noche casi está entrando y con ella los primeros efectos del frío ocupando el lugar del calor. Crucé mis brazos para resguardarme un poco de esta frescura mientras caminaba al lado de Megan.
-Me niego a andar más -Olivia dice mientras se deja caer en el suelo dramáticamente. Pongo los ojos en blanco. No hay necesidad de dramatizar tanto.
-Esta bien, quedémonos aquí para descansar y luego volvemos.
Todas aceptamos la propuesta de Abie y nos sentamos formando un circulo. Parecemos uno de esos típicos culebrones pues tan solo hablamos de los líos de la gente o un grupo de terapia, e incluso si tuviésemos alcohol podríamos ser llamadas alcohólicas anónimas. Río en mis adentros y empiezo a desconectar de la charla que mantienen ellas admirando el precioso paisaje que me rodea, es increíble y sin duda es un lugar perfecto. La suave brisa que acaricia mi rostro y se enreda entre mi pelo lleva impregnado en si el olor de las tranquilas aguas del lago, es tan placentero, tanto que me quedaría así por siglos. Suspiro y alzo la mirada hacia las montañas que enmarcan el espléndido paisaje. Ya mismo va a oscurecer pues el color anaranjado tiñe los huecos entre las montañas. Qué bonito. Sin darme cuenta mis amigas se habían callado hace rato y miraban todas hacia algún lugar escondido detrás de mi espalda, ¿qué pasa?
-Sam, Caly no os mováis -dice Olivia con la cara blanca.
-¿Qué? -Le miro con el entrecejo fruncido.
Ya esta dramatizando de nuevo.
-No hagáis ningún movimiento brusco -dice Megan entre dientes. Esta cagada de miedo y si es mi mejor amiga quien lo dice ya me fío más, ¿pero qué pasa? -. Hay un perraco detrás de vosotras.
¿¡Un perraco!? Un perro grande no, un perraco. Dios, amo la forma en la que intenta calmarme pues lo único que ha conseguido es que me muera de miedo. Oh dios mío, odio los perros grandes, siempre me han dado miedo aunque nunca me hayan hecho nada, tan solo es la imagen que reflejan, me imponen mucho. Giro mi cuerpo lentamente, -a la vez que Caly lo hace-, para descubrir a un ser de cuatro patas, grande y fuerte, con pelaje oscuro y ojos completamente negros cuales estaban proyectados sobre nosotras con cierto ápice de curiosidad. Joder, joder, es enorme pero por alguna extraña razón no siento esas ganas de salir corriendo como mis amigas intentan hacer, yo ya había sentido los ojos de un animal parecido sobre mi, ¿pero en dónde? Sus negros luceros se encajan con los míos cuando comienza a anda hacia mi. Estoy segura de que yo ya había visto a este perro antes. La presión en mi pecho aumenta, está acercándose sigilosamente, como si estuviera apunto de atacar, sin embargo, mi cuerpo rehúsa las ordenes de mi celebro para que salga huyendo. ¿Dónde he visto yo a este perro?
- ¡Sam, deja de mirarle! -Chilla Caly huyendo de mi lado y agarrándose a mis amigas acurrucadas por el miedo detrás de mi.
¿En la calle quizás? No, no me suena haber visto a este animal en la calle.
El perro sigue caminando hacia mi.
-¡Saaaam! -Ellen me avisa con el tono elevado.
Ya lo tengo. Harry. ¡En la casa de los padres de Harry!
-¡Draco! -Esa voz grave. Todos mis músculos se tensan.
¡Está aquí!
El animal gira su cabeza hacia dónde la voz procedía y yo le sigo con la mirada. Harry se deja ver corriendo hacia nosotros con el torso al descubierto, enseñando así todos y cada uno de los tatuajes que se marcan sus fibrosos y espectaculares músculos al hacer el esfuerzo de correr. Guau. Literalmente guau. Mi corazón empieza a golpear el pecho frenéticamente e intento disimular la alta velocidad de mi respiración al ver como este ángel sin alas se acerca hacia donde nos encontrábamos. Mi boca esta seca.
-Mal, muy mal -le dice mirándole directamente a sus oscuros ojos cuando llega hacia él. Saca del bolsillo de sus pantalones cortos de deporte una correa y la engancha en el collar del perro, o perraco -. Ahora a ver si te vuelves a escapar.
Me quedo ahí parada mirando detenidamente como un Harry dominante lanza ordenes a un temible animal. Dios, babear me resulta imposible. Qué sexy, joder. Sigo observándole hasta que se incorpora de nuevo y nos deleita a todas con su impecable sonrisa dedicada solo para mujeres.
-Lo siento si os asustó, no es peligroso.
-¡Oh, no pasa nada! -Bianca salió de su escondite entre la espalda de Ellie.
-Le gusta desobedecerme mucho -habla mientras me mira e incrementa mi temperatura haciendo que mis mejillas se sonrojen más de la cuenta. Maldita sea, lo hace apropósito y seguro que eso ha ido con segundas intenciones. Si tan solo ellas supieran.
¿Y ahora qué hago? ¿Le saludo? ¿No le saludo? ¿Hago cómo si le conociera o paso de él como si fuera un extraño que me hace perder el sentido? Qué irónico pues para mi es un extraño que me hace perder el sentido de verdad. Creo que voy a dejar que él me salude primero.
-Es muy bonito, ¿qué raza es? -¿A Bianca le han dado cuerda o qué?
Él deja de mirarme y yo en partes lo agradezco, me pone de los nervios cuando lo hace.
-Es un labrador.
Se ve de lejos que es un labrador.
-¡Es precioso! -Bianca se acerca a él pero mantiene distancias con Draco, tan solo busca ligar, lo sé por cómo ha sacado pecho y cómo ha tornado su voz aguda a dulce. Será estúpida.
Dejo de mirarla pues estoy empezando a sentir mi vena asesina, me siento raramente incómoda e incluso creo que siento celos, ¿celos? Me niego a sentir celos.
El perro sigue mirándome desde su sentada posición y yo me agacho para acariciarle, en realidad es muy bonito y super mono a pesar de su gran tamaño. Cuando cogemos algo más de confianza entre caricias y rascaduras de oreja el animal abre la boca para sacar su lengua e inmediatamente caigo hacia atrás a modo de defensa.
-¡Draco no! -Chillo a la vez que me río.
Todos me miran y Harry tira de la correa de su perro para mantenerlo a raya.
-Creo que deberíamos irnos -dice él aguantándose una risa mientras me ayuda a levantarme.
Salgo de mi ridículo estado inerte que me provoca siempre al mirarle, estoy segura que ahora mismo tiene la moral por las nubes, le encanta ponerme así. Carraspeo para aclararme la garganta.
-Gracias y la próxima vez controlale mejor -sacudo mi trasero con la palma de mis manos.
-Controlar se me da mejor de lo que tú piensas -habla bajo y mi calentura aumenta -. Te veo después -susurra para solo nosotros dos.
Y mientras se marcha observo como sus músculos se clavan en su espalda. ¿Qué ha sido esto? Ni si quiera me ha saludado. ¿Me verá después? Claro que me verá después y estoy ansiosa por ello.
-¡La virgen! ¿¡Quién era ese!? -Bianca se dirige hacia mi.
La comprendo perfectamente, es el efecto Styles.
Me encojo de hombros y la miro.
-Un loco que no sabe domesticar perros.
-Seguro -Megan camina hacia nosotras y pasa un brazo por detrás de mi cuello -. ¿Nos vamos chicas?
Veinte minutos después nos encontrábamos fuera del lago, yo ayudaba a las chicas a meter bolsas con comida restante en sus coches.
-Ha sido un placer volver a verte -Abie cierra el maletero de su antiguo coche. Creo que necesita un repaso o quizás necesita ir ya al desguace pues me sorprende que esta carroña siga funcionando.
-Lo mismo digo -la abrazo.
-Espero volver a verte pronto.
Iba a contestarle pero la aclamación revoltosa que se formó en aquél instante nos sorprendió haciéndonos olvidar la conversación, ¿pero qué pasa? Muevo mi cabeza hacia los lados para saber lo que ocurre y me sorprendo al ver a Megan apoyada en el capó de un coche mientras Ellen y ella se devoran a besos. Lo sabía. Aquellas se reían a la vez que escuchaban los gritos de los chicos más salidos e incluso Megan les hizo un corte de manga antes de llevar su mano de vuelta al trasero de Ellen.
Mientras todos los ojos se deleitaban con el espectáculo los míos fueron a parar instintivamente hacia un hombre con el torso desnudo que se poyaba en un coche blanco. Mi boca vuelve a secarse. Harry se incorpora y me indica con su cabeza que suba al coche. Ha cumplido su promesa, me ha visto después y estoy ansiosa por irme con él.
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domingo, 6 de abril de 2014
Forbidden - Capítulo 34
La figura alta y esbelta de Harry tapa mi campo de visión por completo al estar cobardemente escondida detrás de él, estoy segura de que si hubiese puesto resistencia en quedarme a su lado le hubiera cabreado más de lo que está y no me atrevo a hacerle enfadar en este preciso momento; por el contrario quiero saber qué o quién está haciendo ese ruido. Una parte de mi teme que sean aquellos de la nave por cómo ha sido la reacción de Don Figura de Piedra, sin embargo mi ansia curiosa desea que sean ellos para hallar una explicación al fin y al cabo de todo esto. Doy un paso hacia la derecha pero Harry me inmoviliza retrocediendo su brazo para hacer que no vaya más allá. Es tan testarudo.
- ¿Qué tal Styles? -La voz grave sonaba lejana aunque rápidamente se hizo notable cuando al fin salió de su escondite entre los árboles. Mmm, ¿de qué me suena esa voz? Mi mente, a gran velocidad, recorre todas las caras que conozco pero no consigo ponerle un rostro.
- Mat -saluda entre dientes.
¡Claro! Es él, ¿cómo no he caído antes? Asomo temerosamente mis pupilas por encima del hombro de Harry agarrándome a su camisa negra por detrás de su espalda y de inmediato noto como él se tensa aún más. Sé que debería quedarme quieta, pero no puedo.
-No hace falta que la escondas Harry, sabes que no le tocaré un pelo- hizo una leve pausa para acercarse uno o dos pasos -. O al menos yo.
- ¿Por qué crees que debería fiarme? -Mis ojos recorrían la distancia entre el cuello de Harry y la imagen de Mat.
Es un tipo que impone mucho físicamente pues sus músculos son lo primero que llaman la atención cuando le ves y su camisa de manga corta no ayuda a disimularlos. Las arrugas en su frente y al rededor de la boca están muy marcadas y por eso creo que debe de tener más de cuarenta años, a una persona más joven no se le notarían tanto. Va mejor vestido que la última vez que le vi pues ahora sus pantalones vaqueros se hallan limpios y sus botas no tienen rastro alguno de barro seco. Recuerdo que aquella noche llovía mucho, de hecho fue esa la razón por la cual tuve que quedarme en casa de Harry; una de las carreteras estaba cortada y no me podía llevar de regreso a casa. Ahora caigo en conclusión: ¿por qué dijo que si me quería quedar en su casa esa noche si sabía que yo tenía un estudio cerca de ahí? ¿Me quería llevar con él esa noche? Entonces pensaba que no me quería tener cerca, que me odiaba pero ahora me aferro al la idea de que Harry tan solo quería que estuviese a salvo, ¿pero a salvo de qué?
Quizás Mat anduviese por el lago esa noche y por eso se empapase de tierra mojada, es la única idea lógica que se me ocurre para haberle visto tan desaseado y descuidado. Otra reflexión ocupa mi mente como un flash iluminándome: quizás el estuviese en la nave pues por donde Megan y yo fuimos la última vez había un camino de gravilla y tierra húmeda, ¿y si Mat formaba parte de todo aquello? Tenía sentido.
- ¿Y por qué crees que ella debería fiarse de ti? -Contraataca Mat.
Algo reacciona en mi y aprieto la camiseta de Don Figura de Piedra con más fuerza, ¿quién es él para juzgar a Harry?
- Tú solo le traerás problemas - Mat remata.
Siento como la complexión de la espalda de Harry se hincha en una inspiración profunda, esta controlándose para mantenerse callado, estoy segura de eso.
- ¿Y tú quien eres? - Alzo mi voz por encima del hombro de Harry y este gira su cabeza al instante, vuelve a tener el entrecejo fruncido, pero a mi me da igual, le acabo de decir que iba a descubrir cosas.
- Me lo has prometido -susurra él con la mandíbula apretada.
Niego con la cabeza poniéndome a su lado.
- Yo no he prometido nada.
Puedo percibir como hierbe de furia, ya arreglaré cuentas con él más tarde. ¿Pero y si ahora quiere volver a alejarse de mi? De hecho era lo que iba a hacer segundos antes de que Mat nos interrumpiera. Mierda, la he vuelto a fastidiar y esta vez la metedura de pata ha sido gorda. Estoy rezando para que no haga el intento de irse de mi lado, no quiero pasar otra semana más como la anterior, me niego. Sin pudor a tener público agarro la mano de Harry, siento como se tensa y al segundo se relaja entrecruzando sus dedos con los míos y apretándome fuerte. Suspiro para mis adentros cuando hace que me acerque aún más a él sin dejar de mirar a Mat, por ahora no quiere que me aleje y me voy a quedar con eso.
Mat nos contempla callado y eso no me gusta en absoluto, ¿qué estará pensando?
- ¿Qué tal Sam? -Hace un saludo militar con la mano.
¿Me acaba de llamar Sam? ¿Desde cuando los desconocidos tienen tanta confianza conmigo?
- Samantha, si no te importa -hablo imponente. Mat levanta las manos y sonríe.
- Lo siento, Samantha. Soy Mat Walter, supongo que me recordarás, ¿verdad?
¿Cómo no iba a hacerlo? Aquel encuentro sería demasiado difícil de olvidar.
Yo asiento.
- ¿A qué has venido Mat? -Harry interviene y corta nuestra conversación. La verdad es que no tengo el mínimo interés de sus datos aunque estoy igual de intrigada que Harry en saber por qué de su tan inesperada visita.
- Vigilancia pura y dura, he venido a ver si aún seguías vivo - mi boca se abre al instante para capturar más aire, ¿cómo que para vigilar si Harry sigue vivo? ¿Qué tipo de broma es esto? ¿Es una broma? Miro de inmediato a Harry y su rostro severo demuestra que Mat dice la verdad -. Me alegra saber que es así.
- ¿Por qué no iba a estarlo? Me necesitan a mi más que yo a ellos.
El intruso asiente y me mira, acto seguido me señala.
- Quizás habías dado un paso en falso, ¿lo sabe ella?
- Samantha no sabe nada, Mat, mas te vale mantener la boca cerrada -se tensa y aprieta más mi mano, no me hace daño, al contrario, me hace sentir segura.
- ¿No sabes lo peligroso que es esto para ella? Por no hablar de lo peligroso que es esto para ti. Estas siendo tan egoísta -aprecio un poco de decepción en sus palabras punzantes, pero Harry lo sabe y es lo único que me repite constantemente. Estoy empezando a coger aún más asco a Mat, ¿por qué tiene que ir como si él lo supiese todo?
- Harry no me hará daño -o eso creo.
Los dos hombres me miran, pero mis ojos solo conducen hasta uno en concreto, hasta el hombre con unos inmensos lagos verdes en lo cuales podría perderme sin miedo a encontrar la salida.
- Claro que no, estoy seguro que sus amigitos se encararán de eso por él.
Devuelvo mi vista hacia Mat cual está girándose para marcharse. Mis ganas de ir a preguntarle cosas son inmensas pero todas aquellas quedan reprimidas por el increíble ser que tengo pegado a mi piel. Aunque ya es tarde, ha vuelto a desaparecer entre los arbustos, de la misma manera en la que llego, casi sin ser visto. ¿Venir a ver si está muerto? ¿Qué si sus amigos se encargarán de hacerme daño por él? ¿Amigos? Por una parte estoy empezando a comprender porqué Harry no quiere que me acerca él, e incluso al oír esas palabras de la voz del intruso la idea de separarme de él ha cruzado mi mente, pero me niego a hacer eso, no logro comprender de dónde nace esta angustia que se hace con mi cuerpo al pensar que quiere irse de mi lado y no estoy preparada para enfrentarme aquello. Siendo sincera, no logro comprender por qué me siento así hacia Harry, por qué es tan peligroso, por qué tenemos que salir heridos de todo esto, pero es así por cómo lo repiten cada una de las personas a las que me he acercado para preguntar algo acerca de él.
- Vayámonos -rompo el silencio con un suspiro.
Separo un poco mi cuerpo del de Harry y al instante noto como tira de mi brazo y hace que me ponga de cara a él.
- Nunca te haría daño intencionadamente, Samantha. Lo sabes, ¿verdad?
Yo asiento y alzo mis manos hacia las suyas cual retienen mi cara entre ambas.
Realmente sé que él nunca me hará daño, o al menos, en tanto en cuanto al daño físico. Es el daño psicológico al que le temo, pues puede hacer que mi estado de ánimo cambie de un segundo a otro, ¿por qué? Miro a los ojos verdes confusos de este adonis.
- Lo sé, pero me haces daño separándote de mi, así ni tú ni yo arreglamos nada.
Da una negativa con la cabeza mientras baja el rostro levemente y lo vuelve a alzar.
- Mat tiene razón, aunque no quiera admitirlo, soy egoísta.
- ¿Por qué?
- Por... -traga saliva mientras arruga el entrecejo -. Por querer estar así, contigo. No lo entiendo y no sé cómo evitarlo, solo sé que cuando intento ignorarte me vuelvo loco, es imposible por mucho que trate de hacerlo.
Mi boca se abre para esbozar una sonrisa que me niego a evitar. ¿Le vuelvo loco? No voy a decir que no me guste, pues su confesión ha hecho que mi pobre corazón maltratado termine de derretirse, ¿cómo puede ser tan perfecto? Las pulsaciones aumentan en mi piel. Él no sabe lo muy reflejada que me siento en sus palabras pues me pasa lo mismo. Cada segundo que no estoy con Harry mi cabeza no deja de pensar en qué estará haciendo, si estará bien, si pensará en mi... si quiere volver a besarme, a tenerme entre sus brazos.
- Pues quédate, a la mierda todo Harry.
- No puedo, pero es lo que quiero, eres mía.
Mi corazón se para, ¿acabo de escuchar eso?
- ¿Crees que soy tuya?
- Sé que eres mía.
¿¡Qué!?
- ¿Y desde cuando piensas eso?
- Desde que me conociste por primera vez en la cena.
El flashback de aquella noche volvió a mi cabeza y el momento encerrona en el pasillo cobró al fin sentido ''¿lo sabía? ¿El qué sabía?'' esto sabía. Seguramente él había caído en la conclusión de que era yo a quién había visto en el lago, antes casi lo suelta y yo no soy tonta. Seguramente él había comprendido que mis mejillas color rojizas estaban así por él y su belleza. Seguramente él sabía que me tenía desde él primer momento en que nos vimos, pues yo no era nueva en su vida.
- Y por más que intento irme no funciona.
Me acerco a su boca y sonrío. Puede ser que yo estuviese equivocada y que él no juegue conmigo, puede ser que si o puede ser que no. Aunque ahora mismo tan solo pienso en que me está haciendo demasiado feliz con todo esto.
- Quiero saber quién puede ser más egoísta de los dos, si tú o yo - susurro.
Él me devuelve una sombra de sonrisa suavizando su entrecejo y me acerca a él para juntar nuestras bocas. Harry reclama mis labios. Es un beso con significado, y me derrito en él. Esto no ayuda en mi intento de controlar mis sentimientos pues por una parte no quiero volverme loca, como dice él, pero por otra ya lo estoy haciendo y tanto Harry como yo tenemos culpa de esto.
- ¿Qué tal Styles? -La voz grave sonaba lejana aunque rápidamente se hizo notable cuando al fin salió de su escondite entre los árboles. Mmm, ¿de qué me suena esa voz? Mi mente, a gran velocidad, recorre todas las caras que conozco pero no consigo ponerle un rostro.
- Mat -saluda entre dientes.
¡Claro! Es él, ¿cómo no he caído antes? Asomo temerosamente mis pupilas por encima del hombro de Harry agarrándome a su camisa negra por detrás de su espalda y de inmediato noto como él se tensa aún más. Sé que debería quedarme quieta, pero no puedo.
-No hace falta que la escondas Harry, sabes que no le tocaré un pelo- hizo una leve pausa para acercarse uno o dos pasos -. O al menos yo.
- ¿Por qué crees que debería fiarme? -Mis ojos recorrían la distancia entre el cuello de Harry y la imagen de Mat.
Es un tipo que impone mucho físicamente pues sus músculos son lo primero que llaman la atención cuando le ves y su camisa de manga corta no ayuda a disimularlos. Las arrugas en su frente y al rededor de la boca están muy marcadas y por eso creo que debe de tener más de cuarenta años, a una persona más joven no se le notarían tanto. Va mejor vestido que la última vez que le vi pues ahora sus pantalones vaqueros se hallan limpios y sus botas no tienen rastro alguno de barro seco. Recuerdo que aquella noche llovía mucho, de hecho fue esa la razón por la cual tuve que quedarme en casa de Harry; una de las carreteras estaba cortada y no me podía llevar de regreso a casa. Ahora caigo en conclusión: ¿por qué dijo que si me quería quedar en su casa esa noche si sabía que yo tenía un estudio cerca de ahí? ¿Me quería llevar con él esa noche? Entonces pensaba que no me quería tener cerca, que me odiaba pero ahora me aferro al la idea de que Harry tan solo quería que estuviese a salvo, ¿pero a salvo de qué?
Quizás Mat anduviese por el lago esa noche y por eso se empapase de tierra mojada, es la única idea lógica que se me ocurre para haberle visto tan desaseado y descuidado. Otra reflexión ocupa mi mente como un flash iluminándome: quizás el estuviese en la nave pues por donde Megan y yo fuimos la última vez había un camino de gravilla y tierra húmeda, ¿y si Mat formaba parte de todo aquello? Tenía sentido.
- ¿Y por qué crees que ella debería fiarse de ti? -Contraataca Mat.
Algo reacciona en mi y aprieto la camiseta de Don Figura de Piedra con más fuerza, ¿quién es él para juzgar a Harry?
- Tú solo le traerás problemas - Mat remata.
Siento como la complexión de la espalda de Harry se hincha en una inspiración profunda, esta controlándose para mantenerse callado, estoy segura de eso.
- ¿Y tú quien eres? - Alzo mi voz por encima del hombro de Harry y este gira su cabeza al instante, vuelve a tener el entrecejo fruncido, pero a mi me da igual, le acabo de decir que iba a descubrir cosas.
- Me lo has prometido -susurra él con la mandíbula apretada.
Niego con la cabeza poniéndome a su lado.
- Yo no he prometido nada.
Puedo percibir como hierbe de furia, ya arreglaré cuentas con él más tarde. ¿Pero y si ahora quiere volver a alejarse de mi? De hecho era lo que iba a hacer segundos antes de que Mat nos interrumpiera. Mierda, la he vuelto a fastidiar y esta vez la metedura de pata ha sido gorda. Estoy rezando para que no haga el intento de irse de mi lado, no quiero pasar otra semana más como la anterior, me niego. Sin pudor a tener público agarro la mano de Harry, siento como se tensa y al segundo se relaja entrecruzando sus dedos con los míos y apretándome fuerte. Suspiro para mis adentros cuando hace que me acerque aún más a él sin dejar de mirar a Mat, por ahora no quiere que me aleje y me voy a quedar con eso.
Mat nos contempla callado y eso no me gusta en absoluto, ¿qué estará pensando?
- ¿Qué tal Sam? -Hace un saludo militar con la mano.
¿Me acaba de llamar Sam? ¿Desde cuando los desconocidos tienen tanta confianza conmigo?
- Samantha, si no te importa -hablo imponente. Mat levanta las manos y sonríe.
- Lo siento, Samantha. Soy Mat Walter, supongo que me recordarás, ¿verdad?
¿Cómo no iba a hacerlo? Aquel encuentro sería demasiado difícil de olvidar.
Yo asiento.
- ¿A qué has venido Mat? -Harry interviene y corta nuestra conversación. La verdad es que no tengo el mínimo interés de sus datos aunque estoy igual de intrigada que Harry en saber por qué de su tan inesperada visita.
- Vigilancia pura y dura, he venido a ver si aún seguías vivo - mi boca se abre al instante para capturar más aire, ¿cómo que para vigilar si Harry sigue vivo? ¿Qué tipo de broma es esto? ¿Es una broma? Miro de inmediato a Harry y su rostro severo demuestra que Mat dice la verdad -. Me alegra saber que es así.
- ¿Por qué no iba a estarlo? Me necesitan a mi más que yo a ellos.
El intruso asiente y me mira, acto seguido me señala.
- Quizás habías dado un paso en falso, ¿lo sabe ella?
- Samantha no sabe nada, Mat, mas te vale mantener la boca cerrada -se tensa y aprieta más mi mano, no me hace daño, al contrario, me hace sentir segura.
- ¿No sabes lo peligroso que es esto para ella? Por no hablar de lo peligroso que es esto para ti. Estas siendo tan egoísta -aprecio un poco de decepción en sus palabras punzantes, pero Harry lo sabe y es lo único que me repite constantemente. Estoy empezando a coger aún más asco a Mat, ¿por qué tiene que ir como si él lo supiese todo?
- Harry no me hará daño -o eso creo.
Los dos hombres me miran, pero mis ojos solo conducen hasta uno en concreto, hasta el hombre con unos inmensos lagos verdes en lo cuales podría perderme sin miedo a encontrar la salida.
- Claro que no, estoy seguro que sus amigitos se encararán de eso por él.
Devuelvo mi vista hacia Mat cual está girándose para marcharse. Mis ganas de ir a preguntarle cosas son inmensas pero todas aquellas quedan reprimidas por el increíble ser que tengo pegado a mi piel. Aunque ya es tarde, ha vuelto a desaparecer entre los arbustos, de la misma manera en la que llego, casi sin ser visto. ¿Venir a ver si está muerto? ¿Qué si sus amigos se encargarán de hacerme daño por él? ¿Amigos? Por una parte estoy empezando a comprender porqué Harry no quiere que me acerca él, e incluso al oír esas palabras de la voz del intruso la idea de separarme de él ha cruzado mi mente, pero me niego a hacer eso, no logro comprender de dónde nace esta angustia que se hace con mi cuerpo al pensar que quiere irse de mi lado y no estoy preparada para enfrentarme aquello. Siendo sincera, no logro comprender por qué me siento así hacia Harry, por qué es tan peligroso, por qué tenemos que salir heridos de todo esto, pero es así por cómo lo repiten cada una de las personas a las que me he acercado para preguntar algo acerca de él.
- Vayámonos -rompo el silencio con un suspiro.
Separo un poco mi cuerpo del de Harry y al instante noto como tira de mi brazo y hace que me ponga de cara a él.
- Nunca te haría daño intencionadamente, Samantha. Lo sabes, ¿verdad?
Yo asiento y alzo mis manos hacia las suyas cual retienen mi cara entre ambas.
Realmente sé que él nunca me hará daño, o al menos, en tanto en cuanto al daño físico. Es el daño psicológico al que le temo, pues puede hacer que mi estado de ánimo cambie de un segundo a otro, ¿por qué? Miro a los ojos verdes confusos de este adonis.
- Lo sé, pero me haces daño separándote de mi, así ni tú ni yo arreglamos nada.
Da una negativa con la cabeza mientras baja el rostro levemente y lo vuelve a alzar.
- Mat tiene razón, aunque no quiera admitirlo, soy egoísta.
- ¿Por qué?
- Por... -traga saliva mientras arruga el entrecejo -. Por querer estar así, contigo. No lo entiendo y no sé cómo evitarlo, solo sé que cuando intento ignorarte me vuelvo loco, es imposible por mucho que trate de hacerlo.
Mi boca se abre para esbozar una sonrisa que me niego a evitar. ¿Le vuelvo loco? No voy a decir que no me guste, pues su confesión ha hecho que mi pobre corazón maltratado termine de derretirse, ¿cómo puede ser tan perfecto? Las pulsaciones aumentan en mi piel. Él no sabe lo muy reflejada que me siento en sus palabras pues me pasa lo mismo. Cada segundo que no estoy con Harry mi cabeza no deja de pensar en qué estará haciendo, si estará bien, si pensará en mi... si quiere volver a besarme, a tenerme entre sus brazos.
- Pues quédate, a la mierda todo Harry.
- No puedo, pero es lo que quiero, eres mía.
Mi corazón se para, ¿acabo de escuchar eso?
- ¿Crees que soy tuya?
- Sé que eres mía.
¿¡Qué!?
- ¿Y desde cuando piensas eso?
- Desde que me conociste por primera vez en la cena.
El flashback de aquella noche volvió a mi cabeza y el momento encerrona en el pasillo cobró al fin sentido ''¿lo sabía? ¿El qué sabía?'' esto sabía. Seguramente él había caído en la conclusión de que era yo a quién había visto en el lago, antes casi lo suelta y yo no soy tonta. Seguramente él había comprendido que mis mejillas color rojizas estaban así por él y su belleza. Seguramente él sabía que me tenía desde él primer momento en que nos vimos, pues yo no era nueva en su vida.
- Y por más que intento irme no funciona.
Me acerco a su boca y sonrío. Puede ser que yo estuviese equivocada y que él no juegue conmigo, puede ser que si o puede ser que no. Aunque ahora mismo tan solo pienso en que me está haciendo demasiado feliz con todo esto.
- Quiero saber quién puede ser más egoísta de los dos, si tú o yo - susurro.
Él me devuelve una sombra de sonrisa suavizando su entrecejo y me acerca a él para juntar nuestras bocas. Harry reclama mis labios. Es un beso con significado, y me derrito en él. Esto no ayuda en mi intento de controlar mis sentimientos pues por una parte no quiero volverme loca, como dice él, pero por otra ya lo estoy haciendo y tanto Harry como yo tenemos culpa de esto.
***
Ayer me dejó en el estudio cuando volvimos del lago. Nos despedimos con un lago beso en su coche después de haber estado en silencio durante todo el trayecto. Sigo pensando que es un loco al volante y doy gracias que su coche sea resistente pues si constantemente va a tanta velocidad no me estañaría que tuviese un accidente. Realmente esta loco. Y me encanta.
- Nos vas a matar - hablé mirando hacia el contador de velocidad.
Una sonrisa pícara adornó su rostro mientras dejaba de mirar la carretera durante unos segundos para observarme a mi. Una pequeña risa se escapó de mis labios mientras pronunciaba ''loco''.
Cojo una gomilla para el pelo y la ato al rededor de él para mantener alejado mi pelo de la cara, a veces es un estorbo esto de tenerlo tan largo.
- ¿Estas lista? Tía, no te peines más que no vas a un pase de modelos - Megan rueda por encima de mi cama.
La ignoro mientras dejo el cepillo en la mesa y repaso mi peinado para ver si hay algún mechón rebelde suelto. Compruebo que todo esta bien y me giro para buscar una camisa al montón de ropa que está sobre la silla de mi escritorio.
- Eso parece la torre de Pisa -suelta Megan con la cabeza del revés y al borde de mi cama.
Me río mientras cojo con una mano la manga de mi camisa y con la otra aguanto el montón de ropa o la torre de Pisa, para Megan, para que no se caiga. Cuando termino de vestirme voy hacia mi amiga aún tumbada en mi cama perezosamente. Había venido de madrugada para quedarse a dormir conmigo, seguramente había vuelto a discutir con su padre, aunque ella no quiso hablar del tema y yo no pregunté, ya sabía como suelen ser esas peleas y todas son causadas por la condición sexual de Megan. A veces el padre me da pena por el hecho de que está arruinando la relación con su hija, pero allá él.
- ¿Nos podemos ir ya? - Pregunto mientras mi pie salta sobre su trasero - vamos a llegar tarde al lago.
Habíamos quedado con unas cuantas amigas para disfrutar de las últimas oleadas de calor del verano, habían puesto la excusa de ''cuánto tiempo sin quedar'' pero en verdad sé que tan solo querían vernos por el mero morbo de los cotilleos. Como odio estas cosas.
- ¿Entonces para qué vamos? -Megan habla y yo comprendo que había dicho esa última frase en voz alta.
Lo que ella no sabe es que Harry ronda por ahí y ese es el motivo principal por el que voy.
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