One Direction Novelas



Blog dedicado a publicar novelas (fan fictions) de One Direction. Soy @backforbritish y soy la autora y propietaria de todas las novelas que se publican en este blog.

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sábado, 25 de enero de 2014

Forbidden - Capítulo 26

¿Cómo puede ser tan idiota? ¿Cómo podemos ser tan idiotas? Yo, encaprichada de él, de sus miradas, de sus malas caras, de sus labios, sus ojos, besos, caricias, sonrisas... todo él, mientras que Harry se limita a  jugar con mi cabeza, no significo nada para él, jamás he significado nada, estoy segura.
Dejo mi bolso en el suelo junto con mi chaqueta y me levanto dirigiendo mi paso hacia la sala donde se hallaba el gran cuadro. Enciendo las luces. Tiro con furia de la tela que cubre al cuadro. Trago saliva y absorbo por la nariz.
No es justo Harry, nunca has sido justo.

- Maldito seas -susurro mientras me restriego los nudillos por los ojos para secar mis lágrimas.

Es la segunda vez que me lo hace pero puedo jurar que esta vez no será como aquellas dos semanas en las cuales me pasé día y noche suspirando por él, deseando volver a verle. No necesito apostar nada para saber que Harry no se preocupó por mi en ese tiempo, si lo hubiera hecho no se habría mantenido alejado durante tanto tiempo, es más, no creo si quiera que se hubiera alejado.

''Lo hice por ti, porque tú me lo pediste.''

Ese día volvió a mi cabeza: Parker me llevó hacia la nave, le descubrí en aquel recinto con la moto, me acerqué, hablamos, huimos como dos fugitivos ante la ley (irónicamente aquellos de los que nos escondíamos no tienen el concepto ley en su vocabulario), me monté por primera vez en una moto, en su moto, Parker me llevó a casa y ahí Harry, cual llegó sorprendiéndome, fue donde me dijo esa frase al marcharse, porque le dije que lo hiciera. Siento como si yo fuese la culpable de todo, en cierto sentido lo soy; él me dijo que hiciera como si esto no hubiera pasado nunca y yo no le hice ni el más mínimo caso, me dejé llevar por mis sentimientos aunque mi cabeza desde un primer momento me dijo que no. ¿Cuándo voy a aprender de mis errores? No puedo ser así, en ese aspecto juro que me odio. Aunque no creo que pueda cambiar. 
No se lo que me ha pasado con Harry, creo que jamás voy a encontrar una explicación lógica para todo esto, es decir ¿por qué me llega a afectar tanto si apenas se nada de él? No entiendo cómo una persona puede dejar una marca tan profunda en otro ser sin conocerse del todo, es algo muy irreal para mi pues nunca he creído en el amor a primera vista ni en esos sentimientos tan ''fantásticos'' que uno siente por la persona a la que ama. ¿Cómo se sentirá cuando te gusta alguien de verdad? No digo 'estar enamorado', eso son palabras mayores a cuales les tengo miedo. Me refiero simplemente a cuando alguien te gusta de verdad, cosa que en mi vida he sentido aunque he tenido varias relaciones. Mi cabeza recapacita esa idea como un sentimiento dulce, tierno, de afecto, pasión y estima; todo lo contrario que Harry me hace sentir. Él me provoca una constante intranquilidad, un constante mal estar oprimiendo mi pecho, pero quizás eso sea más bien el miedo que tengo por no saber dónde esta y si le ha podido pasar algo malo, pero igualmente no es un buen sentimiento ligado a su persona cuando le recuerdo. Él hace que me hierva la sangre incluso cuando no está delante de mi, lleva mis sentimientos hacia el borde del precipicio y los mantiene en tensión para ver hasta cuanto aguantan, hasta que un día se rompan y todo se hunda.

***

A la mañana siguiente fui a casa de mis padres para quedarme hasta el sábado con ellos y así no tener que moverme en el último momento del día hacia la casa como una invitada más, simplemente lo hago por comodidad «o para no estar sola y así evitar que Harry vuelva a tu pensamiento» mi subconsciente habla con prepotencia. Cierro la novela romántica que intentaba leer hace unos minutos, digo que intentaba leer puesto que no me he podido concentrar, no podía terminar de leer ninguna frase ya que inconscientemente mis pensamientos se colaban en mi mente distrayéndome de mi objetivo. Rebusqué palpando las sábanas de mi cama y al fin encontré el pequeño aparatito que no dejaba de vibrar. Pulsé la tecla de desbloqueo y vi que me había llegado un mensaje de Megan. 

Megan: ¿Dónde estas? Fui esta mañana a tu casa pero ¡sorpresa! No estabas.

Solté aire en una sonrisa, me encanta que se preocupe por mi. 

                  Yo: ¡Sorpresa! Estoy en casa de mis padres.

Al minuto me llegó otro mensaje.

                Megan: ¿Y qué haces en casa de tus padres? 
                Yo: Disfrutar de la compañía paternal.
               Megan: ¿Compañía paternal? JAJAJAJA claro Sami, me apuesto lo que quieras a que estas encerrada en tu cuarto.
Yo: Que-no-me-llames-Sami. 
Megan: Vale Sami, por cierto, Erin me ha dicho que hoy se van todos al lago y nos ha invitado ¿vamos? Venga Sami, di que si. No, no lo digas, yo se que si. ¿Vale Sami?

No puedo evitar soltar esa risilla floja delante de la pantalla del móvil, es tan estúpida que se me haría difícil el no quererla. 

Yo: Claro que no, pastelito.
Megan: ¿Pastelito? Ohhhh Sami, ohhh Sami, esta te la guardo.

Sabía que si la llamaba por ese apodo iba a reaccionar así, todo se remonta a cuando estábamos en la secundaria Megan y yo estábamos en la misma clase, sentadas casi al lado, separadas por una chica, Gisele, recuerdo que tenía una melena rubia brillante y el color de sus ojos era una mezcla entre marrón y verde oscuro, un color muy particular y llamativo, también tenía unas cuantas pecas al rededor de la cara, era una chica atractiva ante la vista de todos y no se podía negar. Megan se pasaba las horas hablando con Gisele, ella le hacia reír y le encantaba su risa, aparte de otras cualidades de esa chica que a mi amiga le encendían mucho. Eran los últimos días de curso y todo el mundo estaba estaba muy saturado en relación con el colegio, teníamos ganas de que se acabaran las clases para disfrutar de unos increíbles meses de verano que nos esperaban antes de volver a la rutina de siempre. No se si fue el último o el penúltimo día, no recuerdo con exactitud la fecha que me contó Megan, aunque eso es irrelevante. Giselle se marchaba a otro instituto, a su padre le habían destinado a Oklahoma por motivos de trabajo y se llevaba a toda su familia consigo, como era de esperar, pero eso a Megan no le sentó del todo bien, principalmente porque Gisele no se lo había dicho en todo el curso y no fue ella quien se lo confesó, si no sus amigas. Megan se encerró en si misma, no quiso salir de su casa aquella noche en la que todos los del colegio habíamos quedado para ir al lago, cosa extraña en ella puesto que era la primera que quería fiesta en todas las ocasiones. Recuerdo haber hablado con ella por teléfono aquella tarde, no estaba llorando, al contrario, parecía feliz incluso, cosa que me dejó muy tocada y pese a mis insistentes súplicas para que saliera aquella noche, no fue así, amenazándome dijo que como no se me ocurriera ir se enfadaría conmigo y así lo hice, salí aunque me hubiese gustado tenerla ahí conmigo. Gisele tampoco se presentó esa noche en el lago, por lo que supuse que ya se había marchado hacia Oklahoma con su familia. No fue hasta años después que supe lo que verdaderamente ocurrió esa tarde a finales de verano: Gisele sorprendió a Megan yendo a su casa, sus padres no estaban por lo cual mi amiga la invitó a pasar amablemente a su casa, se sentaron en el sofá y hablaron larga y tendidamente durante un buen rato aunque lo único que quería hacer Megan era reprocharle a la cara el por qué no le había contado nada, pero no pudo hacerlo ya que se quedó en shock cuando Gisele se acercó a ella con timidez y depositó un minúsculo beso en los labios de Megan, ella jamás había besado antes a una chica, a chicos si, por supuesto que si, es decir, una joven alta, rubia, ojos azulados, rasgos definidos, tez blanca y lisa ¿quién se podía resistir a los encantos de mi amiga? En estado de shock y total desorientación causado por el sentimiento de conmoción que le había (*causado*) aquel beso se preguntó el por qué le había gustado mas los labios de Gisele que los de cualquier otro chico. La historia acaba con dos chicas semi desnudas en el sofá en un sin fin de gemidos dulces al sentir la presencia de la otra y con la madre de Megan entrando a la casa y pillandolas con la frase épica en un tono exaltado ''¿que estas haciendo, pastelito?''. Todo empezó ahí, Megan se descubrió a si misma con esta chica y por eso siempre la recuerda con una sonrisa en sus labios cuando me cuenta las historias que ya he escuchado de su voz miles de veces, pero aun así nunca me canso de oírlas.  

Yo: JAJAJA la venganza es dulce.
Megan: Eres puta ya está xd. Pero no cambies de tema ¿vienes o no?
Yo: Veamos, repíteme el plan.
Megan: Ogg, que pereza. Esta bien. Erin nos invitó a ir con ella y con mas gente al lago ¿vamos?
Yo: ¿Erin?
Megan: Sep.
Yo: Te lo replanteo: Erin te invitó A TI  y lo de que me invitó a mi te lo acabas de inventar. 

Tardó un par de minutos en contestar, por lo que pude confirmar que mi teoría era cierta.

Megan: ¿Por qué no sales de tu cuarto ''compañía paternal'' y vienes conmigo al lago?
Yo: Entonces acerté, no me invitó.
Megan: Te invito yo.
Yo: Lo sabía.

Erin y yo nunca hemos tenido algo parecido a una amistad, como mucho un ''hola ¿qué tal? ¿Cómo te va? Me alegro por ti'' y una sonrisa falsa para salir del paso, nada más que eso y la cosa fue a peor cuando Luke y yo rompimos, como quedábamos con la misma gente, entre ellos Erin, el grupo se separó a causa de eso, normalmente la gente siente la necesidad de escoger un bando cuando una pareja se rompe, es la naturaleza humana. La verdad es que no me sorprendió mucho que escogieran a Luke, desde siempre había sido uno de los que encabezaba el grupo y yo solo era la que de las mil cosas que se le pasaban por la cabeza no decía ni una, hasta que él se adentro en mi y descubrió lo mucho que callaba, cosa que me sorprendió, pero esa es una larga historia de la cual no estoy dispuesta a recordar... o al menos aún. Erin fue una de las muchas chicas que siguieron a Luke en esta batalla inexistente para mi. 

Megan: ¿Pero y eso qué mas da? Cómo si el lago no fuese suficientemente grande para las dos.
Yo: Sabes que me da cosa presentarme ahí con ellos.
Megan: ¡Pero tía! :( A veces no te entiendo.
Yo: A demás, tengo que ayudar a mi madre para la cena de mañana.
Megan: ¿Cena? ¿Qué cena? 

¡Es verdad! No le dije nada a Megan sobre la cena que se avecinaba, mejor dicho, la gran aburrida cena que se avecinaba y ella podría ser mi salvación. 

Yo: ¿Te apetece venir mañana por la noche a mi casa? Para cenar y tomar algo con algunos socios de la empresa de mi padre. 
Megan: Suena aburrido, Sami ¿puedes hacer que resulte más divertido?
Yo: Te daré todo el alcohol y comida que quieras si no me llamas Sami.
Megan: Suena mejor. 
Yo: ¿Aceptas? 
Megan: No.
Yo ¿QUÉ? ¿POR QUÉ NO? :'(
Megan: Ven conmigo al lago y voy mañana.
Yo: Sucia rastrera...
Megan: Paso a recogerte a las cinco, lleva bikini. Adiós Sami, quiero decir, Sam ;)
Yo: Hasta ahora, pastelito, quiero decir, pastelito.

Observé durante unos segundos la conversación que habia tenido con Megan hasta que la pantalla del móvil se oscureció y me despertó de mi trance. Erin solo era una escusa para no ir al lago y yo sabia la verdadera causa por la que no quería ir, ¿y si él estaba ahí? No, no, Samantha, no puedes pensar así, mi subconsciente recuerda. Tengo que ser fuerte, no le necesito. No le necesito. No le necesito. No le necesito. No es importante para mi.
Abro el cajón donde guardo los bikinis y le echo una ojeada a unos cuantos antes de pensar en que necesito ir a comprar algunos más, más sexys y que se ajusten más a mi figura. Sonrío al imaginar que Harry pueda verme con uno de ellos alguna vez y me enciendo al pensar en como tocaría las partes de mi cuerpo cuales no están cubiertas por la tela, como me besaría él cuello desatando por detrás el nudo del sujetador, provocando que miel se erice, como bajaría los tirantes pasando las yemas de sus dedos por mis hombros dejando un rastro de besos húmedos hasta la base de mi cuello mientras que pasa una mano por mi vientre para presionar mi espalda contra su duro torso al descubierto lleno de tatuajes que puedo imaginar a la perfección. Para. No ¿qué estoy haciendo? Mi pelo oscuro tapa mi rostro agachado y enrojecido por aquel pensamiento, mi pulso martillea a toda velocidad debajo de mi piel. Ha sido como si Harry me hubiese acariciado de verdad, me siento igual de desorientada como si de verdad él me hubiera tocado. Cierro el cajón dando un golpe seco y me apoyo sobre el mueble suspirando, tengo que dejar de pensar en él pero no puedo, maldita sea ¿cómo he llegado a esto?
Me desvisto rápidamente para ponerme el bikini que he escogido: un palabra de honor con estampado de flores rosas y blancas que definían mis curvas y realzaba el tono de mi piel, cosa difícil ya que al ser de tez blanca no todos los colores encajan conmigo. Me siento en la esquina de mi cama para calzarme unos botines negros y me levanto ajustándome el pantalón a medio poner, abrocho el botón, me giro y fijo mi vista hacia el espejo. Me veo normal, ni muy sexy ni muy descuidada, aunque tengo por seguro que estos pantalones cortos llamarán la atención a más de uno y subconscientemente me los puse por eso, no para que los chicos se fijen en mi, si no, por él, por Harry, aunque no me lo vaya a encontrar pero siento la necesidad de vestirme así para provocarlo. Esto jamás lo admitiría.
Bajé las escaleras y mi madre se sobresaltó por el ruido que hacían mis botines contra los peldaños de madera.

- ¡Sam! -mamá alzó su cabeza por encima del sofá y me divisó bajando las escaleras.

Entré al salón para coger mi sudadera ya que por encima tan solo el sujetador del bikini.

- ¿Dónde vas?
- Voy al lago -cogí la sudadera gris y me la abroché hasta arriba con la intención de que mi madre lo viese para que no protestara por no llevar nada debajo.
- ¿Con quién? -bajó el volumen del televisor.

Mi subconsciente puso los ojos en blanco, ya empezamos con el interrogatorio.

- Con Megan, mamá.
- ¿Solo vosotras dos?
- Si, bueno, no... es decir, habrá más gente aunque solo estaré con ella -guardé mi móvil en el bolsillo delantero del pantalón y me acerqué hacia el sofá para darle un beso de despedida a mi madre.
- Esta bien hija, ten cuidado y no vengas muy tarde -su voz se elevó en las últimas cinco palabras ya que yo estaba abriendo la puerta principal para salir.

Megan estaba esperándome en la puerta con su flamante descapotable azul plateado del sesenta y seis que su adinerado padre le regaló al cumplir los dieciocho, recuerdo su cara de histérica y sus gritos de alegría a la perfección cuando vio ese bicharraco en la puerta de su casa, se han quedado grabados en mi mente y no es de extrañar ya que yo estaba pegada a ella en aquel momento, aun me pregunto cómo no me quedé sorda después de aquello.
Abrí la puerta del copiloto y Megan se quitó las gafas de sol para abrazarme.

- Dios, ¿a que viene ponerse tan sexy? -sus ojos hicieron un rápido paseo por mi -. Si no fueses mi mejor amiga creo que te tendría como amor platónico.
- ¿Qué dices? Eres estúpida Megan -me reía sin cesar -. Tú también vas muy... -hice un gesto con la mano arañando el aire mientras ponía la expresión de un animal rugiendo.

Mi amiga me miró con los ojos abiertos como platos y susurró:

- Vuelve a hacer eso y violo en el asiento trasero.

Me reí muy fuerte al escuchar su comentario.

- Bueno ¿preparada para una tarde genial? -Megan se volvió a poner sus gafas y encendió el motor.
- A saber lo que entiendes tú por genial -negué con la cabeza aunque aún seguía sonriendo.






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miércoles, 8 de enero de 2014

Forbidden - Capítulo 25

Me he pasado estos dos últimos días encerrada en mi estudio; mi madre preocupada, como es normal, ha venido a verme un par de veces. Ha traído consigo comida y algo de ropa limpia. Está empezando a asimilar que lentamente me estoy marchando de casa y que mi estudio se está convirtiendo en mi nuevo hogar, aunque le cuesta asimilarlo. Mis padres habían discutido mucho sobre la idea que les propuse para darme este estudio ya que era de mi padre. A él no le importaba, casi no lo usaba y si lo hacía era para guardar trastos viejos que ya no le servían y no quería tirar, a lo que mi madre se oponía rotundamente, ella sabía que tarde o temprano iba a coger la puerta de casa y salir, pero no lo quería ver o asimilar. Al fin la convencí con la escusa de que estaba cerca de casa y que me serviría mucho para pintar cuadros, puesto que a ella no le gustaba que lo hiciese en mi cuarto, salón, patio o cualquier lugar donde mis pinturas pudieran dañar los muebles, siempre ha sido así de quisquillosa y no creo que cambie nunca.

- Está bien, pero con la condición de que no te lleves todos los días encerrada en él -dijo en aquel momento mientras yo corría a abrazarla.

Si hubiese sabido entonces que aquel lugar sería como mi refugio estoy segura de que no me hubiera permitido quedármelo.
Mi padre me ayudó a sacar los trastos inservibles cubiertos por una tela de polvo gris, recuerdo que se le escapaban risas flojas viendo como arrugaba mi nariz al poner cara de asco cuando tocaba o cargaba con alguno de esos objetos, o cuando limpiábamos aquello y descubríamos más suciedad que la que debía de haber, la limpieza nunca fue lo mio. Comparando el pasado con el presente todo ha cambiado, parecen vidas de distintas personas, parece algo lejano, pero tan solo habían pasado ocho meses desde entonces y en ocho meses pueden ocurrir muchas cosas. En ocho meses he cambiado mi hogar por un estudio donde tengo todo lo que necesito. Ocho meses fue el tiempo que Megan se alejó de mi, huyendo de ese dolor oculto bajo su pecho y cuando regresó volvió con la mente aún más abierta, si es posible, y con un aura de vitalidad renovado, pero aún así el tiempo no sanó aquel dolor. Hace ocho meses estaba recogiendo los pedazos rotos de mi corazón al romper con Luke. Hace ocho meses no conocía Harry... eso hace cuestionarme si hace ocho meses, él, me conocía a mi.
A veces pienso en ir visitarle, pero de repente me congela el pensar que alguno de sus ''amigos'' pudiera estar cerca o en la casa, él me advirtió que fuese la última vez que yo hacía eso, es decir, ir a algún sitio peligroso sin su aprobación o mejor dicho, ir a algún sitio peligroso, a secas. Su casa y la nave entraban dentro de aquel círculo. No obstante estoy conteniendome mucho para no ir a buscarle. También se me ha pasado por la cabeza poner fin a todo esto, ese pensamiento estaba ligado a mi impotencia por querer descubrir sus secretos ocultos, secretos cuyas verdades nunca me dejará saber o al menos eso pienso.
Megan me ha aconsejado que pase tiempo fuera del estudio, para que me de el aire y todos mis demonios se marchen con él, aunque no creo que sea tan fácil como lo describía: ''Tan solo relájate, toma aire, expira, mira el paisaje a tu alrededor, distráete con cualquier cosa, aireate, verás como así te despejas'', yo lo estoy haciendo y aunque fuese imposible de creer tenía razón.
Suspiro y dejo caer el carboncillo en mi estómago, que resbala por la fuerza de la gravedad al estar tumbada boca arriba. Mis muslos alzados por las rodillas sostienen mi cuaderno con algunos bocetos de los árboles que tengo a mi alrededor, en cierto sentido esto es muy relajante. Me encuentro en el bosque, recuerdo que la última vez que estuve aquí fue con Megan y Harry, aun sigo sin comprender por qué aquella vez le trajo a mi si pone tanto empeño por mantenerme alejada de él, mi mente reacciona en aquel momento y me hace pensar que es porque los dos se guardan algo entre manos, cosa que estoy totalmente segura de Harry, pero no tanto de mi mejor amiga. Dios ¿me estoy volviendo paranoica?

- Es hermoso -su voz retumba en mis adentros desmoronandome ante él.

Pienso por un instante que es obra de mi imaginacinón, cual me está haciendo una broma pesada. ¿Cómo es posible que esté aquí? Giro mi cabeza hacia la izquierda y efectivamente, estaba ahí, no era fruto de mi imaginación. Trago intentado no ahogarme cuando le veo apoyado en el árbol donde me encontraba.

- ¿Harry? -digo levantándome. Todo en mi cuerpo iba acelerándose. ¿Pero qué hacía aquí?

Él cogió mi cuaderno del suelo y lo sacudió antes de observar mi dibujo, momento que aproveché para admirar su perfecto ser. Si digo que iba sexy mentiría, estaba muchísimo mas que eso. Llevaba unos botines negros muy sujetos por el empeine, unos pantalones oscuros se ajustan perfectamente a sus piernas pero dejaban su tobillo al aire al estar remangados, eso hacia ver que no tenía calcetines. La camisa que lleva me resulta familiar, fue la que él llevaba puesta aquél día cuando fui a dejar unos papeles en la casa de sus padres, Harry me sorprendió cuando yo estaba mirando su moto, se acercó a mi con esa camisa rota por las mangas totalmente desabotonada, esta vez la camisa la llevaba algo mas abrochada, enmarcando los tatuajes de su torso cuales se asomaban la cabeza de la mariposa y las dos golondrinas situadas justo debajo de sus clavículas y para terminar el cuadro tenía un collar con una cruz y una estrella judía, eso no lo entiendo ¿por qué esa mezcla de religiones? Cada segundo que paso con él me hace comprobar que es un puro misterio. Sus increíbles ojos verdes están tapados por unas gafas oscuras que encajan perfectamente con el aire de despreocupado y de chico duro que desprende, y del cual no estoy muy segura que sea su verdadera personalidad. Por no hablar de su pelo revuelto. No puedo contener las ganas que tengo de acercarme a él, aunque tengo que ser fuerte, no voy a arrastrarme.
Reacciono cuando me doy cuenta que no he parado de observarle desde que lo he visto y espero que no se haya dado cuenta.

- Dibujas realmente bien -habla entregándome el cuaderno.

Lo acepto y me agacho para recoger el carboncillo escondido entre las hierbas.

- Gracias -meto el cuaderno en la mochila y pongo en carboncillo dentro de una bolsita para que no ensucie nada.

Agarro el asa y me incorporo poniéndome la mochila sobre un hombro.
La verdad es que no teníamos mucho de lo que hablar o por lo menos él, ya que yo estaba cargando una pistola con preguntas que seguramente, cuando yo disparase, él las esquivaría todas y cada una de ellas. Sabía que si me quedaba aquí por más tiempo acabaríamos como siempre y no me refiero a enfadados el uno con el otro.

- ¿Estas bien? -una simple pregunta para muchos, pero para mi algo muy difícil de contestar.
- Supongo ¿y tú?
- ¿Supones? -se acerca a mi y yo involuntariamente doy un paso hacia atrás.

Él se para en cuanto ve mi reacción. Por culpa de esas gafas no puedo ver los tremendos ojazos que Harry posee, pero creo que es mejor así, ya que ellos me hipnotizan y hacen que me convierta en su marioneta.

- ¿A que ha venido eso?
- Harry... -meto un mechón de mi pelo suelto por detrás de mi oreja.

Él aprieta su mandíbula y frunce el ceño, parece que va estallar en cualquier momento y aunque no me da miedo no quiero que reaccione así.
No se por qué hice eso, ya que la verdad si que quería tenerle cerca.

- He estado dándole vueltas... a todo -hablo sin poder mirarle, aunque puedo vislumbrar como alza sus manos y se quita las gafas. Mierda.

Él me mira y da pie para que continúe, seguramente está tan ansioso por saber mis pensamientos como yo lo estoy por saber los suyos.

- Y si esto solo se va a limitar a encontronazos y a... -las palabras se amontonan en mi boca -. A sexo... no sé -niego con la cabeza -. Quizás no sea buena idea... Ya sabes...
- No, no sé, explícame -dice mientras se apoya de espaldas al árbol donde yo me encontraba antes, con los brazos cruzados sobre su pecho y su mirada fija en mi cuerpo.

Maldita sea, lo hace aposta, todo lo hace aposta. Estoy totalmente segura que sabe de lo que hablo, pero quiere oír las palabras de mi boca y estoy también segura de que quiere provocarme, como siempre.
Respiro profundamente y dejo caer mis hombros a la vez que niego con la cabeza.

- Déjalo -ignoro su ceño arrugado y empiezo a caminar en el sentido opuesto de donde él se encontraba.

Oigo las hojas crujiendo detrás de mi y mi corazón se acelera como si fuese la alarma que alerta a una presa de que su mayor depredador está a dos pasos de ella. Siento como me paraliza cogiéndome del codo, hace que me gire hacia él y sin darme tiempo a saber lo que estaba pasando choca sus labios con los míos y me aprieta contra él. Dios mío. Pasó su lengua feroz, pero con delicadeza, por mis labios para abrirse paso e introducirla en mi. El morbo que sentí retorció mis entrañas. Su boca exigente me demandaba reaccionar en la misma intensidad con la que él me besaba y por supuesto que lo hacía. Subí una mano hacia su pecho y la cerré en un puño agarrando su camisa, mientras que la otra iba directa a enredarse en su alborotado pelo. Él nos empujó hacia atrás, sin dejar de besarnos ni por un instante, mi espalda choca contra la superficie dura de un árbol, en ese instante siento como nuestros torsos se unen y yo gimo en sus labios encendiendo mas nuestra fogosidad. Su mano izquierda se alzó hasta mi mandíbula y la sostuvo ahí para elevar un poco mas mi rostro a la vez que me impedía que me soltara de él, cosa que no iba a hacer, esta vez no. Su otra mano bajó por mi costado y me agarró por la cintura. La cabeza empezaba a darme vueltas y nuestra respiración era irregular pero no nos importaba, con tal de sentirnos así de unidos el uno con el otro. Justo cuando creía que no podía soportar mas intensidad él redujo la presión y termino separando nuestros labios para unir nuestras frentes. Me cuesta asimilar como esa pasión que hemos puesto en nuestras caricias no nos han causado daño, pero realmente es así y es mas, me encantaba que fuese tal salvaje conmigo, como si de mi aliento él cogiese el que necesita para respirar. Lentamente vamos recuperándonos.

- No hagas eso -amenaza Harry entrecortadamente.

Al tener nuestras frentes juntas no soy capaz de observarle bien, aunque puedo imaginarle con tan solo cerrar los ojos puesto que tengo memorizado casi todas las partes de su rostro.

- No lo vuelvas a hacer -casi me suplica.

Su voz deja marca en mi y siento como si esas palabras tuvieran un doble sentido cual yo no soy capaz de descifrar.

- Estoy aquí, esta bien -le tranquilizo buscando sus labios y dejando un fugaz beso en ellos.

Separa su cuerpo del mío soltando un suspiro nostálgico, como si se sintiese agotado.

- ¿Qué pasa? -digo con tono de madre preocupada.

Harry niega con la cabeza y traga mientras me coge de la mano.

- Deberíamos irnos, es tarde y no creo que te guste andar por aquí de noche.

Estaba claro que en mis planes no entraba un paseo nocturno en un bosque, he visto demasiadas películas de terror donde un típico grupo de excursionistas van de acampada y nunca regresan a sus casas después, así que no creo que vaya a hacerlo algún día.
Cuando se dio la vuelta descubrí una mochila a pie del árbol dónde se apoyó antes, la misma que llevó aquel día cuando me sorprendió en el lago Doonen. Ahora que lo pienso ¿me espía o algo? Una sonrisa  inevitable se dibuja en mi cara al pensar en que puede ser algo cierto, aunque no creo y no se si me asustaría saber eso.

- ¿Qué es tan divertido? -pregunta él regresando a mi lado.

¿Te lo digo o no te lo digo Styles? Dice mi subconsciente.

- Cosas mías.

Harry se traga su curiosidad y me vuelve a coger de la mano para sacarme del bosque lo mas rápido posible, tanto él como yo no queremos estar aquí. Caminamos unos cuantos minutos hablando de lo que tenía en aquella mochila, si, no me pude contener y se lo pregunté. Él me dijo que guardaba una cámara.

- ¿Una cámara? -pregunté girando la cabeza hacia él.
- No te hagas la sorprendida -responde con una leve sonrisa.

Y esa sonrisa me derritió. ¿Por qué no sonríe siempre? Adoro esos pequeños hoyuelos que se le marcan, son mi delirio junto con sus ojos y su boca.

- Me gusta venir aquí -sigue él -. Este lugar me inspira para hacer fotos... el bosque, el lago, la luz, el ambiente que hay, no se exactamente lo que le da esa magia.

Como le comprendía, aquel lugar me había servido como fuente de inspiración durante mucho tiempo y a día de hoy, aún, lo sigue siendo. Miro a Harry sin querer. Pero sin apenas darme cuenta, esa fuente estaba quedando en segundo plano por él.

- Aquí puedo escapar de la realidad -continua -. Aquí siento que... mejor dicho, aquí no siento mis problemas, no pienso tanto en ellos y eso me gusta.

¿Y a quién no? Yo me sentía igual que Harry con respecto a aquello, quería decirle que le comprendía, pero al ver que él estaba contándome cosas, por miedo a que parase, no le quise interrumpir.

- Por eso creo que es el lugar adecuado para hacer fotos, para capturar esa esencia que hace que me tranquilice y así poder llevar cordura en mi vida.

Suelto un suspiro al oír esa última frase. Desde que Harry entró en mi vida ha sido como si me hubiese metido en el asiento de una montaña rusa y en estos momentos sentía que tan solo era el tenso principio, cual me decía que lo peor aún ni se veía venir. Mas me vale agarrarme para no caer.

Recordé las fotos en tonos grises del lago Doonen en la habitación de Harry, él tenía tanta razón, supo como capturar las imágenes en el momento y en el lugar adecuado, al observarlas se sentía como si pudieses oír el suave roce de las hojas verdes de verano y el dulce sonido de los grillos al cantar. Harry sabía tomar una buena foto y yo sabía reconocerla. Anduvimos un poco más en silencio, de repente algo en su rostro había cambiado.

Como un caballero, Harry, me dejó en la puerta del estudio, después de mis negativas ante él ofrecerse a traerme, como siempre al muy cabezota no le pude dar un no. El viaje como siempre fue silencioso, algo más silencioso de lo normal ya que no hubo intercambio de miradas, ¿por qué de repente hacía esto después de besarme en el bosque? Antes de irse me dedicó su última frase de despedida y dijo:

- No sé si tenías razón o no.

Iba a quitarme el cinturón, pero aquella frase capturó toda mi atención y la depositó sobre su voz.

- ¿A qué te refieres?

Él dio un pequeño suspiro y sus ojos verdes y grandes fueron a parar a los míos. No entendí como un movimiento tan leve pudo hacer hervir mis entrañas.

- Ni si quiera sé por qué seguimos así... tú y yo.
- ¿Tú y yo?

Mierda. ¿Qué pretendía decir?

- Tienes razón sobre lo que me dijiste antes en el bosque... sobre nuestros encuentros.

«No, no, no, yo nunca dije eso en serio Harry, lo hice para ver tu reacción, nada más, jamás pensé en irme» gritaba mi subconsciente. En ese momento yo no quería saber cómo terminaría esa frase, me hacía sentir débil y no quería percibir eso en mi de nuevo. Otra vez no, con él ahora no.

- Quizás no sea lo adecuado, quizás...

No pudo terminar la frase, no le dejé, no quería que lo hiciese, estaba empezando a sentir aquel sentimiento que estaba formándose debajo de mi piel... ese... ese dolor por la inseguridad ante sus palabras, pero no quiero parecer débil, otra vez no. ¿Y esto cuando lo había pensado él?

- Eh, eh, Harry, espera -dije cortandole -. Tú y yo no somos nada, tú lo dejaste claro desde un primer momento... -tragué todo mi dolor incomprendido.

Harry pareció confuso durante unos segundos, pero luego volvió su cara indescifrable.

- No tienes que decir nada, Harry -dios, como dolía.
- Tan solo pienso que es mejor para los dos que estemos sep...

Le volví a cortar.

- Es lo que te quise decir hoy -pensé rápidamente -. Es tu vida, puedes hacer lo que te venga en gana.

Oír que él no quería, siquiera, acercarse a mi me dolía más de lo que una vez podía haber creído, se había metido debajo de mi piel justamente la primera vez que vi sus grandes ojos, esa mirada abrasadora fue lo suficientemente fuerte como para derribar casi todos mis muros que yo misma me había puesto por ocasiones anteriores, por gilipollas, por gente que entró en mi vida por una casualidad y que, aun pensando que entraban para bien, no lo hicieron bien conmigo y fui la que perdió de todo aquello. No quiero volver a pasar por esto. Absorbo por la nariz cuando intento desabrocharme el cinturón para salir.

- Samantha, yo no...
- No me tienes que dar explicaciones -con el tono mas falso que pude sacar respondí -. No me importa, jamás fuimos algo y tú dejaste claro desde un primer momento que así lo sería, de verdad, no me importa, tienes tu vida y lo hemos pasado bien.

Salí del coche y antes de cerrar la puerta, vuelta de espaldas para que no viese como mis lágrimas amenazaban mi rostro dije:

- Adiós Harry.

Entré en el estudio sin mirar atrás, lo último que quiero es verle, eso sería como un detonante para mis lágrimas y me niego a sentir mas dolor ¿por qué tengo este nudo en mi pecho? ¿Por qué el hizo eso? ¿Por qué? ¿Por qué fui tan estúpida y dije eso? Mi respiración se había complicado mucho desde que cerré la puerta y caí al suelo resbalando sobre ella. Simplemente no quería que me viese siendo débil. No quiero volver a ser débil.



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miércoles, 1 de enero de 2014

Forbidden - Capítulo 24

Necesito tiempo para ordenar y aclarar toda la información que he reunido sobre Harry en todo este tiempo, todo lo que sé sobre él, todo lo que me han contado y él mismo me ha declarado, por muy poco que sea, pero también cuenta.
Harry me ha dejado en la puerta de mi estudio, nos hemos despedido como la última vez: rápido pero intenso y sin ganas de pronunciar palabra alguna, manteníamos el silencio que se había ido acumulando durante todo el trayecto en coche, salvo por su frase de buenas noches seguido de mi nombre, sin su abreviación; él es el único que me llama ''Samantha'' en todas las ocasiones, me resulta curioso que lo haga así siempre. No oí el motor cobrando vida de nuevo hasta que cerré la puerta del estudio, es nuevo para mi que alguien sea tan protector conmigo y no se si lo llevaría bien si no fuese alguien como Harry: se mantiene distante pero a la vez muy cerca.
Tomé una ducha relajante de media hora antes de ir a revolver la nevera en busca de comida, pero como no me apetecía hacer nada para cenar decidí echar mano a la pizza congelada que había en el congelador. Mientras que luchaba contra el pegamento que unía el envase de la pizza oí el timbre sonar ¿quién será a estas horas? Corrí hacia la puerta y alzo mis pies para observar por la mirilla ¿Quién iba a ser si no? Megan. Vuelvo a poner mis pies en posición normal y abro la puerta alegremente para recibir a mi mejor amiga con gritos de alegría. Me siento mal, se me pasó por completo llamarla, pero después de que Harry me dijese que ella estaba fuera de peligro mis nervios se calmaron.

- Mmm ¿pizza barbacoa? -dice arrugando la nariz, olisqueando, mientras que cierra la puerta.
- Parece que te ha invocado -me río.
- Ha debido de ser eso y no la preocupación que tenía encima por verte -aclara sarcásticamente.

Trago intentando no ahogarme cuando mi mente se llena de los recuerdos de esta mañana, juro que no vuelvo a hacer una locura de esas y menos volver a poner a mi mejor amiga en peligro.

- ¿Cómo estas? -me coge de la mano y me lleva a la cocina para sentarnos en los taburetes de la mesa de mármol gris unida a la encimera.

¿Qué como estoy? ¿Perdida? ¿Desorientada? ¿Asustada?

- Supongo que estoy bien -tampoco es que quiera preocuparla.

El timbre del horno suena y me bajo del taburete para meter la pizza en él ya calentado. Iba a poner media, pero con ella aquí tendré que ponerla entera. Megan pone sus grisáceos ojos en mi y yo finjo no sentir el escrutinio. Sabe que miento.

- ¿Bien? -ella pregunta mientras giro la rueda para programar el tiempo.
- Mas o menos ¿y tú? ¿cómo estas tú? -recurro a cambiar el punto de mira, cual ahora se dirige a ella.
- Igual de bien que pareces estarlo tú -primera pulla.

Esta bien, no era justa y Megan me había pillado, pero realmente no quiero preocupar a nadie y menos a ella pues se que se volvería como hace dos semanas, como mi madre, siempre encima de mi y eso el lo último que quiero. Sé que lo hace con la mejor intención del mundo, como mejor amiga, pero hay veces que tan solo necesito guardarme lo que siento, aunque siempre termino confesándoselo todo.
Me subo de nuevo en el taburete y cruzo las manos apoyándome en la mesa.

- ¿Por qué te fuiste corriendo? No me diste tiempo si quiera a ir detrás de ti.

Dejé caer un suspiro.

- No lo se, lo hice porque sí -encogí los hombros -. Estaba... estoy harta de que me ocultéis cosas.
- Yo tampoco se mucho sobre él, pero hay cosas que me han contado y no lo puedo decir.
- ¿Por qué? -alzo mi mirada para clavarla en la suya.

Abre los ojos con incredulidad.

- Pues porque soy así y tú lo sabes, he jurado no abrir la boca en relación a esto.

Aunque me fastidie tiene razón, Megan es como un perro fiel, siempre está ahí para apoyar a las personas que le importan, leal, alegre, soñadora y por encima de cualquier otra cosa, confidente. Jamás me ha defraudado y por eso sé que sea como sea la tengo que retener a mi lado.

- ¿Quién te ha contado sobre Harry? -sabe que soy curiosa y que no medito las cosas dos veces antes de soltarlas.
- Mi año sabático... conocí a mucha gente, quizás gente que no me convenía, otras que si... alguna de ellas tenían relación y su punto de unión era... era...
- ¿Era Harry? -terminé la frase por ella.
- Era Harry -admitió.

¿Qué relación tenía Megan, su año sabático y Harry?

- Me dijiste que te tomarías un año de descanso, que estabas totalmente agobiada con los estudios, que querías salir y ver el mundo con tus propios ojos, pero ¿por qué siento que hay algo mas? Uno no se va así por que si.

Megan inclinó la cabeza hacia un lado sonriéndome, ocultando algo.

- Me sorprende la capacidad que tienes para deducir cosas.

Ahora soy yo la que la he pillado y la tengo agarrada fuerte, para que no se escape.

- ¿Sabes qué es lo mas jodido del mundo?

Niego con la cabeza. Ella vuelve a sonreir y niega con la cabeza a la vez que se baja de la silla para buscar la pizza ya hecha.
Deja su pregunta en el aire y me da tiempo para pensar mientras deposita la pizza en un plato, la corta en seis porciones y regresa a la mesa con dos botellas de agua. Me da una a mi y deja la otra en la mesa mientras que se sienta de nuevo conmigo.

- Lo mas jodido del mundo es esa presión que se apodera de tu pecho cuando te sientes mal por algo o por alguien, sabes que está ahí, intentas hacer cosas para conseguir que se marche... como escuchar música, encerrarte en tu habitación, pasar horas delante de una pantalla, o pintando -inclina la cabeza hacia mi enfatizando esa última palabra -. Pero no se va tan fácil, incluso hay veces que no se va e intentas taparlo, pero nunca puedes cubrirlo entero o por mucho tiempo y cuando vuelve a salir sientes que todo este tiempo te has estado engañando a ti misma y que siempre va a formar parte de ti esa sensación, aprendes a vivir con ello y te limitas a callar tu dolor.

Me sentía extrañamente reflejada en las palabras de Megan, claramente todos tenemos que vivir con algún tipo de temor o dolor, así es la vida y creo que en cierta manera eso nos sirve para hacernos fuertes, aunque claro, a nadie le gusta pasar por eso.

- Y yo en vez de escuchar música, encerrarme en la habitación, pasar horas delante de una pantalla, o pintar decidí marcharme a ver mundo, decidí huir del problema -tenía la mirada perdida, como si tuviese la memoria llena de flashbacks.
- Pero volviste -dije con una sonrisa y ofreciéndole una porción de pizza.

Ella soltó aire por la nariz mientras agrandaba esa risueña sonrisa que le había sacado.

- Te había dejado sola, me daba miedo que hicieses una locura de las tuyas -mencionó para que me riera y lo consiguió -. A demás... huir del problema no es la solución ya que siempre te va a perseguir vayas donde vayas.

Y si, tenía razón. Huir no es siempre la mejor solución.

- ¿Y de quién o qué huías? -pregunté dándole un mordisco a la pizza.
- De ese sentimiento.
- ¿Provocado por...?

Suspiró antes de dejar la pizza en el plato.

- Por alguien a quien... que me sigue importando, si te soy sincera.

Notaba en su expresión que ella no quería hablar del tema y yo no iba a presionarla para que me dijera todo, creo que ya tenía suficiente con eso, las dos teníamos suficiente por hoy.
Megan se fue un rato después de que acabásemos con el resto de la pizza. Estuvimos hablando de nuestras anécdotas o nos contábamos cotilleos que nos habían llegado de diferentes personas, hasta que derivó el tema hacia Harry, no le conté nada acerca de nuestras sesiones de sexo, aunque claro, creo que hoy ha sido la primera vez que podemos clasificarlo como tal ya que las otras veces terminábamos siempre enfadados. Pienso que Megan dice la verdad, no creo que sepa gran cosa sobre Harry así que ella tampoco me puede decir que sea del todo tan ''peligroso'' como lo pintan los demás, se basa en los rumores que hay de él, cuales le han contado y se niega a compartirlos conmigo. Y yo soy una persona que no se fía de los rumores ni de las palabras.

- Tenías que ver su cara de preocupación cuando le dije donde estabas -comentó antes de que yo diera un sorbo a mi botella.

Siendo sincera, no entiendo del todo bien por qué Harry se puso así, no obstante me encanta.

- Le cogí del brazo para meterlo dentro del coche y dios... está fuerte -se rió -. Estaba muy desconcentrado, le decía algo y no me contestaba, tan solo miraba hacia el camino de tierra que lleva a la nave -un sonido atronador la interrumpió en aquel momento, estaba empezando a caer de nuevo una tormenta.

Esa fue la última vez que nombramos a Harry en nuestra conversación. Megan había recogido sus cosas mientras yo llevaba el plato y las botellas a la encimera de al lado del fregadero, ella se acercó a mi, me dio un abrazo y se despidió ignorando mi oferta para quedarse a dormir esta noche conmigo, me daba miedo que fuese a su casa con esta tormenta, pero a Megan le encanta conducir bajo la lluvia, como a mi.
Dejé caer mi cuerpo sobre el colchón que tengo a ras del suelo y me estiré todo lo que pude mientras bostezaba, estoy muy cansada, mucho, lo curioso es que no puedo dormir. Esa presión de la cual momentos antes hablamos Megan y yo vuelve a aparecer en mi pecho ¿por qué? Niego con la cabeza mientras me doy la vuelta y me quedo mirando hacia mi ventanal. ''No quiero ningún accidente antes de la cena del sábado, nos jugamos mucho'' aquella voz grave resonó en mi mente llenándome de escalofríos, no tengo ni la mas remota idea de lo que se estaba refiriendo, pero me recordó mi propia cena del sábado y por un instante dudé si tenía algo que ver, pero no, era de locos ¿qué relación tenía que ver ellos con mis padres? Quizás sea otra cena de negocios, negocios sucios en los cuales no quiero imaginarme a Harry involucrado, puesto que aquella conversación no me dejó para nada indiferente y sobre todo aquella frase ''no me sorprendería que fueses tú quien se los cargase a todos'', si estaban bromeando lo estaban fingiendo muy bien, aunque aquella gelidez que acompañaba a aquellas voces no daban indicios de que fuese una broma. No sé que unión tiene Harry con ellos y sobre todo Parker ¿por qué ellos dos? ¿Y cómo es que Megan también sabe que Parker está en el ajo? ¿O a caso no lo sabe y lo descubrió cuando él apareció ahí? Inspiro cerrando los ojos e intentando encontrar alguna respuesta a mis preguntas, pero no la tienen, tan solo sé que algo pasará este sábado, tan solo sé que Harry, Parker y Megan están relacionados con esas voces de las naves o al menos ellos dos. ¿Pero por qué?
Finalmente el sueño me vence y me transporta a una dimensión alejada de la realidad.


Su cuerpo desnudo estaba alzado sobre el mío, también en desnudez, sostenía esa postura con sus fuertes brazos estirados a cada lado de mi cabeza, por el esfuerzo que estaba haciendo se marcaban cada uno de sus músculos realzando su hermosa y suave piel llena de tatuajes cual toco al no poder resistirme más, en ese momento Harry aumenta la velocidad del vaivén en sus caderas, alzo la cabeza para aguantar en vano un gemido que luchaba por salir de mi garganta y al hacerlo me doy cuenta que de su espalda salen dos enormes alas blancas relucientes, mi boca se abre para aumentar el flujo de aire ya que él me acaba de cortar la respiración, dios, cual ángel. 


Abro los ojos de golpe despertándome en una habitación que no deja de dar vueltas, me incorporo en la cama con la respiración a mil y el pulso frenético martilleando debajo de mi piel. Estoy sudando, casi tiritando y la boca completamente seca ¿qué me está pasando? Es la segunda vez desde que conocí a Harry que tengo sueños de este estilo con él y sinceramente creo que tienen parte de culpa de que me esté encaprichando con la idea de tenerle junto a mi, porque ahora mismo le necesito junto a mi. Aunque sé que no debería de hacerlo.
Aquella noche no pude dormir más, por lo cual decidí seguir pintando aquel cuadro que inconscientemente para mi, Harry, me estaba inspirando a crear.



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miércoles, 25 de diciembre de 2013

Forbidden - Capítulo 23

- ¿Cómo que me ha salvado? Explícame eso y ¿dónde está? Harry quiero verla -hablo más rápido de lo que realmente creo.
- Tranquila -susurra mirando mis labios entreabiertos a la vez que posa su mano derecha sombre mi hombro para detener mis movimientos.

Ni si quiera me había dado cuenta de que estaba sin camisa, ni si quiera me había dado cuenta de que yo llevaba puesta su camisa negra. Dios ¿pero qué ha pasado? Mi cara adopta un color rojizo al pensar que él me desvistió, que casi me vio desnuda, aunque claro, él ya me ha visto así, bueno, no del todo, casi, pero aquella vez fue un mero calentón y la verdad es que no se por qué cada vez que recuerdo aquello siento vergüenza cuando normalmente no suelo avergonzarme de mis actos con personas que casi no conozco, por la principal razón de que no son esenciales para mi ¿acaso eso significa que Harry se está volviendo importante en mi vida? Creo que por ahora esa pregunta la voy a dejar en el aire.

- ¿Cómo quieres que me tranquilice? La dejé sola en aquel lugar es... -Harry me interrumpe.
- Exacto, la dejaste sola -no se si me esta ayudando o me quiere hundir más -. Y no sabes lo peligroso que pudo haber sido eso -sus fracciones se vuelven mas duras, se está empezando a enfadar y eso no me gusta -. Y sobre todo tú. ¿Que coño pretendías? -su ceño arrugado vuelve a aparecer -. No me quiero ni imaginar lo que hubiera pasado si alguno de ellos te hubiera visto, si yo no hubiera llegado a tiempo Samantha.

Parecía que fuese una cría que había hecho una travesura y ahora le estuviese regañando su padre por hacerlo ¿pero qué quiere que haga si no? ¿Que me quede de brazos cruzados? Me río sarcásticamente en mi interior, claro que no iba a hacer eso. Aun así y aunque me fastidie, Harry tiene razón, ha sido una locura, he puesto la vida de mi mejor amiga y la mía en peligro por querer saber algo del hombre que tengo delante, he sido muy tonta y una egoísta.

- Dime ¿qué es lo que pretendías? ¿Sabes cómo hubieras acabado si alguno de ellos te hubiese encontrado? -Quiero que deje de hablar así, me está haciendo daño. Él parece percatarse de mis sentimientos y hace una pausa para suspirar agachando la cabeza.

Su habitación es enorme, es simple y a la vez enorme. Las paredes están pintadas de un tono marrón muy claro, (un color tranquilo y apacible para mi gusto), cuales estaban casi vacías de no se por algunas fotos de paisajes en tonos grises, creo que son del lago Doonen, tienen pinta de ser de ahí ya que los lugares me resultan muy familiares así que deduzco que las fotos fueron tomadas por Harry, cosa que me deja totalmente anonadada pues son increíbles, parece que entiende mucho de la fotografía. Una de las cuatro paredes es un ventanal tapado por una fina cortina blanca, cual deja pasar la luz sin dificultad, me recuerda mucho al que yo tengo en mi estudio, solo que el mío es mas grande y algunos de los cristales están tintados, este a diferencia solo son dos dos puertas correderas de vidrio que llegan del suelo al techo. En la siguiente pared a la izquierda tiene la cama que aparte de ser un poco mas grande que las de matrimonio tiene cuatro columnas de madera esculpida a su alrededor, parece la cama de un rey y justo enfrente de la cama tiene una enorme estantería hecha con la misma madera que las comunas de la cama, llena de libros y cámaras antiguas, parece una vitrina de exposición, parece que solo está ahí para admirarla.

- ¿Son todas tuyas? -pregunto con la vista perdida entre las cámaras.

Harry gira un poco la cabeza para saber a lo que me estaba refiriendo y vuelve a dejar su mirada en mi.

- Si, pero no cambies de tema. -Esta enfadado.

Sigo observando su habitación como si fuese la primera vez que estoy entre estas cuatro paredes, cosa que no es así, pero aquellas veces estaba demasiado alterada como para darme cuenta de lo que pasaba a mi alrededor, aquellas veces tan solo pensaba en Harry y en cómo controlar las ganas que tenía de darle un puñetazo por ser tan estúpido conmigo o en intentar mantenerme cuerda mientras que él besaba cada una de las partes de mi piel. Tan solo me llama la atención una guitarra acústica casi escondida al estar entre la gran estantería y el ventanal.

- Tú no respondes mis preguntas ¿por qué yo tendría que responder las tuyas? -digo sin pensar mirando la guitarra.

Exhala por la nariz y su aliento roza mis manos unidas por encima del edredón despertándome de mi trance, dándome cuenta de la metedura de pata que acabo de hacer. Mi subconsciente me aplaude irónicamente «¿es que siempre tienes que fastidiarlo todo?».

- Megan me llamó -dijo al fin capturando toda mi atención -. Estaba muy asustada, apenas la entendía, tan solo repetía tu nombre... cuando al fin pude tranquilizarla por teléfono me dijo mas o menos donde os encontrabais, entonces colgué y fui a por ti -sus ojos recorrían mi cuerpo mientras contaba la historia. Yo estaba quedándome boquiabierta con su explicación -. Entonces encontré tu coche, Megan estaba dentro con Parker, él dijo que tenía una idea para sacarte de ahí, que lo único que yo tendría que hacer es llevar a Megan a un lugar seguro, pero quería ir a por ti, apenas escuchaba lo que él decía, así que ella tuvo que intervenir y ahí perdí de vista a Parker, se fue corriendo hacia la nave, le grité varias veces que volviera, pero Megan me metió en el coche... la verdad es que no se cómo lo hizo ya que yo estaba descontrolado en aquel momento -los puños de Harry se hallaban a cada lado de mi cintura, veía en sus ojos la intranquilidad con la que estaba contando la historia y eso me atormentaba, jamás pensé en que esto podía llegar a pasar, no solo he puesto en peligro a Megan, sino a Parker... y sobre todo a Harry -. La llevé de nuevo a la carretera para que fuese a la ciudad, corrí hacia la nave, te vi... -levantó su mirada para clavarla en la mía -. Estabas pálida cuando te cogí, pálida y empapada ¿sabes lo jodidamente mal qu... -paró de hablar repentinamente, apenas me di cuenta de lo que quiso decir, tenía demasiada información en mi mente.

Mis ojos retienen silenciosamente y por primera vez, la mirada ardiente de Harry. Su confesión me ha dejado sin palabras, no por el hecho de que me lo haya dicho todo sin tener que presionar demasiado, que eso de por si ha sido sorprendente, más bien por cómo reaccionó cuando Megan le alertó de mi situación, jamás hubiera pensado en que se pudiera haber comportado de esa manera, es ilógico pues pensaba que apenas le traía sin cuidado lo que hacía o dejaba de hacer, pero ya veo que estaba equivocada.
Aunque claro, no puedo evitar pensar es en por qué el poder contarme la historia le ha salido tan fácil y sin embargo cuando le pregunto algo de él se muestra tan reticente. Quizás es que esto no tiene mucha relación con algo de él, o no lo se. Ahora mismo estoy demasiado confusa.

- ¿Me puedes responder tú, ahora? -Harry rompe el silencio.

Suspiro profundamente a la vez que alzo mis manos para apartarme el pelo de la cara y pasarlo al otro lado de la cabeza, movimiento del cual Harry no pierde ni un detalle.
No quiero decirle que la razón que tenía en mente era sacar algo de información de su vida ¿qué podría decirle? «fui a averiguar algo sobre ti a aquella nave, poniéndonos en peligro, tanto a Megan como a mi, fue una actitud de una niña irresponsable, tienes razón Harry, soy una niña chica». Por supuesto que no le iba a decir eso y menos a darle la razón. Al igual que tampoco quiero mentirle.

Me encogí de hombros.

- Aun sigue habiendo muchas cosas de ti que no se -técnicamente no le estaba mintiendo.
- ¿Todavía sigues con esas? -habló como si no se creyera lo que le estaba contando -. Por lo visto eres una cabezota.

Aquello me lo tomé como un insulto ¿quien se creía para llamarme cabezota?

- ¿Cabezota? -y el fuego en mi interior empezaba a encenderse.
- No haces nada más que llevarme la contraria en todo lo que digo Samantha, haces lo que ti te da la maldita gana -veo el fuego prendido en sus ojos -. Sin importarte lo peligroso que sea.

Si dijera que los dos nos estamos encendiendo porque estamos apunto de comenzar una pelea mentiría.

- ¿Por qué eres tan irresponsable? -tiene los ojos abiertos como platos.

Tanto él como yo sabemos que esto no es un enfado con el otro.

- Soy así Harry, no puedes venir e intentar cambiarme del día a la mañana -me echo hacia atrás quitándome la sábana de encima.
- Se como te de la maldita gana -extiende sus brazos marcando cada uno de sus músculos en la piel adornada con sus fascinantes dibujos. Trago saliva al observarle, es tan sexy -. Tan solo te estoy diciendo que lo he pasado jodidamente mal pensando en que te había pasado algo -se vuelve a callar mirándome a los ojos y respirando entrecortadamente, reflejando exactamente como estoy.

Somos demasiado conscientes de que este fuego son las ganas que tenemos el uno del otro, esas inmensas ganas que nos tenemos y no sabemos como expresarlas de otra manera.
¿Por qué siento ese intenso espasmo en mi pecho cada vez que me mira?
Harry gira la cabeza hacia el ventanal y yo juro que no puedo contener más las ganas que me incitan a reducir el espacio que nos separa. Dos días, dos malditos e insoportables días pensando en esos labios sobre los míos. Dos malditos días necesitando esa sensación, que él tan solo me hace sentir, como si fuese agua para mi piel deshidratada. Me acerco tanto a él que puedo incluso oír su respiración nerviosa. Finalmente él vuelve su rostro para mirarme y quedamos peligrosamente cerca. Mi latido aumenta por segundos y mi respiración desciende sin darme cuenta. Harry inclina la cabeza hacia mi sin apenas darme tiempo a reaccionar y la sensación de placer se extiende por todos y cada uno de los rincones de mi cuerpo. Los ojos se me cerraron y solté un leve gemido de nostalgia cuando me senté en el regazo de Harry. Sus labios jugaron con los míos mientras nos llevaba al centro de la cama y me tumbaba boca arriba, quedándose encima de mi. Mis ojos se volvieron a abrir cuando no noté el deseado contacto de sus labios sobre los míos.

- ¿Alguna vez te han dicho que eres hermosa? -bajó su boca hacia mi oreja y me susurró.

Negué con la cabeza, intentando que ese color rojizo se fuese de mis mejillas.

- Mejor -prosiguió él -. Me hubiera puesto muy celoso -sentí su aliento en mi oreja y empezó a lamer la zona curva, llegando al lóbulo.

Mis manos, cuales estaban a cada lado de la cintura de Harry se constriñeron al oír esa frase. Noté el aire de una leve carcajada en mi cuello, no se que gracia le ve a tenerme así, muerta de deseo, pero creo que le voy a dejar continuar. Me acariciaba el cuello con la nariz a la vez que iba dejando un rastro de suaves besos y pequeñas mordeduras. En la habitación tan solo se escuchaban mis pequeños gemidos rotos y el sonido seco de sus besos sobre mi ardiente piel. Su boca volvió a la mía, noté como pasaba su lengua sobre mi labio inferior, incitándome a abrirle paso, cosa que sin duda hice. Mi lengua acariciaba la suya con deseo, tal igual que él lo hacía con la mía. Se apartó lo suficiente como para conseguir sacarme su camiseta, dejándome en ropa interior negra, no puedo evitar sonrojarme cuando me mira de esa manera y sobre todo cuando estoy así, no sé que es lo que le hace contemplarme tan detenidamente, mi cuerpo no es nada del otro mundo, no tengo tan marcado ese hueco entre las piernas que ahora todo el mundo se muere por tener, mis cinturas son un poco anchas y bueno, de mis pechos no tengo ninguna queja, aunque me voy a a sujetar al comentario que Megan siempre me hace «Eres sexy, tienes un torso sexy, buen pecho, un culo marcado, unos muslos perfectos... no estas esquelética como yo, vamos, que eres una puta y una guarra, y si no fueras mi mejor amiga te odiaría por estar buena. Los chicos tendrán donde coger, y bueno, yo también, si me dejas, claro» me había hecho reír con eso constantemente porque no pensaba que lo dijese en serio o que alguien pensase eso alguna vez. Noté como Harry separaba mis piernas y volvía a posicionarse encima de mi.

- Harry... -no se si estoy suplicando para que me deje cerrar las piernas o para que me toque.

Dios, esta posición es agonizante, necesito juntar las piernas, pero sus muslos me impiden hacerlo.

- Shhh... -besa mi cuello.

Para provocarme pasa un dedo desde el lazo negro de mi sujetador hacia mi ombligo, dándome una sacudida de sensaciones por todo mi torso, cuales llegan a mi parte sensible. No tengo ni idea de cómo ha conseguido hacer eso, pero mmm, que lo haga de nuevo. Alzo mis manos y enredo mis dedos en su alborotado pelo, tirando de él con suavidad y ganando un gemido de sus labios. Al escucharle alzo las rodillas sin querer apretándolas la cintura de Harry.

- Ya voy, ya voy -susurra dulcemente en mis labios y vuelve a besarme -. Dime que pare cuando quieras que lo haga ¿está bien?

Muerdo mi labio inferior mientras asiento con la cabeza. ¿Por qué estoy tan nerviosa? Creo que él lo nota y no quiero que piense que no estoy cómoda con esto, o que él hace algo mal.

- ¿Por qué no muerdes el mío y así dejas de provocarme tanto? -Habla con una sonrisa y yo me pierdo en ella.

Baja su cabeza buscando mis labios, cuales encuentra al fin y besa, lo que él sabe que me mantendrá distraída cuando baje su mano a rozar mi entrepierna, por encima de mi ropa interior. Suelto un gemido en sus labios y vuelvo a levantar las rodillas al sentir el contacto, esto no hace parar a Harry, le incita a seguir masajeando mi zona mas intima formando círculos alrededor de ella disminuyendo y aumentando la velocidad con la que lo hace, mis caderas se mueven en contra involuntariamente. Su beso se profundizaba a medida que mis gemidos eran más constantes, jamás había experimentado algo así. El nudo formado en mi vientre mandaba pequeños calambres hacia todos los lugares, sentía como lentamente él hacia que me acercase mas al clímax y como él también disfrutaba haciéndome sentir así. Justo cuando pensaba que ya no podía sentir mas placer, aquel nudo en mi vientre se estiró dejando un rastro de calambres por todo mi cuerpo. Dejé de besarle para aspirar aire por la boca e intentar controlar las ganas que mi cuerpo tenía de retorcerse de placer. En aquel momento tenía la boca seca y me encontraba algo desorientada y avergonzada, pero tan solo con mirarle a la cara supe que el había disfrutado dándome placer. Volvió a besarme y yo me perdí en ese beso. Es increíble lo que me acaba de hacer sentir con el roce de su mano, con sus besos, con su presencia, con su aroma.



Mantuve los ojos abiertos durante todo el camino a casa, Harry se volvió a ofrecer para llevarme y yo le dejé. ¿Cómo negarme? Por el camino no intercambiamos ninguna palabra, me limité a mirar por la ventana el cielo ya oscurecido. Después de la sesión de caricias y de no dejar devolverle el favor, nos pasamos un buen rato abrazados el uno al otro, yo repasaba las líneas de las golondrinas, Harry no dejaba de mirarme en ningún momento, lo hacía como si viese a través de mi, como si quisiera saber en lo que estoy pensando en cada momento. Si pudiera elegir un estilo de vida, sin duda seria este.
Aunque aun no sepa nada de él, aunque aun no haya descubierto sus secretos, cosa que voy a hacer, más pronto que tarde.


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Mejor amiga: 

Te dedico este capítulo, por tu cumpleaños, como un pequeño regalo, aunque lo siento, me he pasado de hora. 

Algún día, si mi sueño de ser escritora se hiciese realidad, uno de mis libros llevará tu nombre en la dedicatoria. Porque siempre me has apoyado y has creído en mi, al igual que yo confío y creo en ti.

Dulces 16 ma, que los disfrutes, te quiero.



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lunes, 23 de diciembre de 2013

Forbidden - Capítulo 22

Trago saliva, como si estuviese tragándome esta intensa presión que se apodera de mi pecho. Mi vista recorre la nave de izquierda a derecha y en sentido contrario, examinando cada metro, cada rincón, cada ventana, algo que me de el pistoletazo de salida y ese pistoletazo es comprobar que no hay nadie por los alrededores. Aprieto mi mandíbula e inspiro profundamente cerrando los ojos, pensando en él y en que esto lo hago por Harry, me estoy adentrando en este peligroso y prohibido juego por él, aunque también lo hago un poco por mi.
Sé que si esto lo viviese desde fuera yo sería la primera persona en llamarme ''loca'', loca por hacer esto por un chico que no me conviene, loca porque me estoy obsesionando, cuando la mejor manera es mirar hacia otro lado y hacer como si Harry no existiera, como si nada de esto hubiera pasado. Loca porque puedo estar metiéndome en la boca del lobo sabiendo que lo es y loca porque aun así no me importa, quiero averiguar algo sobre esta situación, aparte de que esto también me incumbe a mi, puesto que él ya me conocía de antes y no se cómo o de que manera pero parece ser que él sabe demasiadas cosas sobre mi vida, él ha entrado en ella sin permiso y por eso yo estoy en pleno derecho de hacer esto. Niego con la cabeza mientras suspiro, no puedo quedarme de brazos cruzados, yo no soy de esas.
Y dentro de mi cabeza resuena el pistoletazo de salida que activa todos mis músculos como una fuerte recarga. Corro como alma que lleva el diablo, a pesar de la lluvia, hacia la gran nave, rezando para que nadie me viese mientras que recorro la gran expansión hasta llegar a la puerta. La lluvia nubla mi vista, pero esto no me hace parar, tampoco me hace parar esta sensación que congela mi aliento y casi hace que me duela el pecho cuando respiro. Cada vez estoy mas cerca, tan solo un último esfuerzo Samantha, tú puedes. Mis piernas doloridas hacen muchísimo más trabajo del que pueden, mi jadeante aliento sale en formas de gemidos rotos por el gran esfuerzo que estoy poniendo en no desplomarme en este recinto bajo el insoportable goteo de miles de gotas enfiladas, pero no puedo, no puedo llegar, pero no me puedo parar y estoy completamente dolorida. El choque de mis manos contra la pared de la nave me hace soltar un quejido de dolor, no me puedo creer que haya corrido desde la otra punta hasta este lugar sin pararme, ahora estoy completamente mareada, casi desorientada a causa de mi respiración desigual. Me dejo caer apoyando mi espalda en la dura pared de aquellos ladrillos rojizos, necesito retomar todo el oxígeno que he perdido.
¿Dónde estará Megan? ¿Me estará buscando? ¿Estará en el coche? Mierda, ¿y si la encuentran? No puedo dejar que esto pase, está sola y en ese sentido he sido una completa irresponsable, pero gracias a eso ahora estoy aquí, apoyada en la pared de la gran nave en la cual podré, o eso espero, sacar algo de información a cerca de Harry, aunque no sé cómo lo haré.
Ahora estoy un poco más calmada, la lluvia ya no me alcanza debido a que el techo que cubre a la gran nave me protege, no obstante no puedo estar aquí sentada durante mucho mas tiempo, sería cuestión de minutos que alguien saliese y me viera o tan solo que mirase por las ventanas, la verdad es que no estoy del todo segura de haber mirado en todas parte para comprobar que podría acercarme, pero nadie ha intentado pararme, así que creo que tengo campo libre.
Me levanto quejumbrosamente apoyándome en la pared. El gélido aire era tan salvaje y el frío cada vez se calaba más en mis huesos, sé que esto no es bueno para mi. Tendré suerte si no muero de frío. Camino con mucho sigilo hacia la apertura de la puerta trasera, cual está como a unos siete u ocho metros. Percibo como mis nervios escalan sobre mi ser y se clavan en mi pecho duramente, casi ejerciendo sobre mi una fuerza para que retroceda, pero no puedo echarme atrás ahora, aunque sinceramente estoy temblando, quiero pensar que lo hago por el frío.
Me alegra saber que la puerta está abierta aunque eso significa teóricamente que alguien está dentro y esto ya no me hace la misma ilusión, cuanta más gente haya en la nave, más probabilidades hay de que mi plan no salga bien. Me aproximo lo máximo posible hacia apertura reteniendo la respiración sin siquiera darme cuenta de ello, e inclino mi cabeza hacia un lado con mucho cuidado para divisar la nave desde adentro. Todo está muy oscuro, es comprensible ya que el cielo está cubierto de nubes que no dejan pasar ni un mísero rayo de sol apenas. Tengo que entrar. Giro mi cuerpo para apoyarlo en la pared y respirar profundamente. Recuerdo cómo es la nave por dentro, tiene varias columnas a los lados que pueden servirme de escondite, a demás, recuerdo como algunas motos estaban amontonadas a escasos metros de la puerta, si consigo ir hacia alguno de estos dos sitios y esconderme, cosa que es fácil si no hay nadie en la puerta, seguramente podré ver lo que hay dentro con más claridad y sin ser descubierta. Está bien, allá vamos. Exhalo profundamente y giro mi cuerpo para ver si hay moros en la cosa y por suerte no hay nadie, miro hacia las columnas y sin pensarlo entro en la nave corriendo hacia ellas. ¡Dios mis piernas! No puedo contar lo mucho que me duelen al correr, maldigo en mi interior mientras recupero el aliento, que por lo visto no fue recuperado del todo de mi anterior carrera. Sin embargo creo que estoy a salvo, estoy dentro y estoy escondida. Casi no me lo puedo creer, de hecho no me lo creo. Creo que Harry se sentiría orgulloso de esta niña chica, como me llamó. Aunque pensándolo mejor, no lo creo.

- Sigue lloviendo a mares, no creo que hoy sea buen día para sacar las motos -habló una voz lejos, puesto que no se le escuchaba del todo bien, aunque su voz hacía echo cuando rebotaba en las paredes y eso me hacía dudar de donde provenía.
- Lógico, no quiero ningún accidente antes de la cena del sábado, nos jugamos mucho, después si quieren que se maten entre si -la puerta de un coche cerrándose sonó y me sobresaltó, pero no tanto como lo había hecho aquella frase, la gelidez en esa voz me había dejado perpleja.

Un risa retumbó en las paredes.

- No me sorprendería que fueses tú quien se los cargase a todos -cogí aire entrecortadamente por mi boca seca ¿estaban hablando en serio? ¿Pero qué pasa? ¿Esto tiene que ver con Harry? Al pensar en eso casi me da un ataque ahí mismo, no quiero imaginarme, no quiero ni pensar que a Harry le pueda pasar algo malo, me niego.
- Es lo que tiene el dinero -disparó a mi ser con esa aclaración. ¿Dinero?

Oí como el motor del coche fue encendido y como la puerta trasera se iluminó por las luces del coche, en seguida me puse alerta, yo estaba justo al lado de las luces, mierda, mierda, mierda.
Saqué un poco la cabeza para ojear de dónde provenían aquellas luces y derivaban de un Rage Rover negro, empapado de barro hasta un poco más abajo de los cristales, esa imagen hizo que se me viniese a la mente Mat, sin saber por qué, pero el tipo no fue agradable a la vista, como esto. El coche empezó a andar cerca de la puerta, rodeando algunas de las columnas lo que me obligaba a cambiar de posición constantemente, ahora si que estaba muerta de miedo, ahora si que deseaba no haberme metido en esto, Dios, no me pueden pillar ¿quién sabe lo que me harán? Después de oír esa conversación se que corro peligro aquí dentro. Casi cuando estaba apunto de llegar a mi, cuando creía que me tenía acorralada, alguien entró como una bala por la puerta trasera gritando.

- ¡Intrusos! -me entró el pánico.

El coche se paró a unos cuantos metros de mi y yo me oculté todo lo mejor que pude detrás de la columna.

- ¿Qué ha pasado? -la voz que habló por primera vez sonó por encima del motor del coche cuando este se apagó -. ¿Son ellos otra vez?
- Esta vez no, Luke. No sabemos quienes son, pero han entrado por el camino de detrás -esa voz... ¿Parker? Me asomé lo justo para ver un poco y efectivamente, era Parker.

Ver a mi amigo ahí me tranquilizó, aunque tranquilizar no es del todo la palabra adecuada, más bien, me alegré de ver un rostro conocido al que si no tenía más remedio, podría pedir socorro. Aguardé un rato, lo bastante como para deducir que habían bajado unos cuantos de hombres más, creo que todos los que había en la pequeña habitación de arriba, cuales estaban cogiendo las motos a pesar de la lluvia, para ponerlas en marcha.

- ¿Dónde están? ¿Cómo les has reconocido?
- Están por detrás del campo de motos. Las huellas de las ruedas, es un coche, no son motos.

Mi temor iba aumentando por momentos, Parker estaba describiendo el lugar donde yo había aparcado minutos antes con... ¡Megan! Aspiro profundamente, notando como la garganta se me seca ¡Dios, ella está sola! Mi celebro dejó de trabajar en aquel momento y hubiera echado a correr de no ser porque las motos estaban atravesando la puerta hacia el campo de motos como si volasen de la velocidad a la que iban. Estaba apunto de entrar en un ataque cardíaco, había dejado a mi mejor amiga sola y ahora iban hacia ella un séquito de motos. No, por dios, tengo que hacer algo, lo que sea, algo. Salgo corriendo hacia la puerta y justo antes de salir noto como mis piernas flaquecen y me derrumbo cayendo al suelo, sintiendo como mi corazón casi se desboca de mi pecho por toda la angustia que siento, juro que como a Megan le pase algo... por mi culpa... por mi maldita culpa, no me haré responsable de mis actos. Mis lágrimas empiezan a desbordar bajo mis ojos, el daño que siento tanto físico como interno me superan, pero tengo que levantarme, tengo que ir a por ella. Levanto mis hombros impulsados por mis brazos, absorbo por la nariz y aguanto como puedo este dolor que envuelve todo mi ser para ponerme de pie al fin y camino con rapidez apoyándome en la pared, encaminando mi paso hacia la puerta. Me seco las lágrimas, sin embargo no causa ningún efecto pues siguen cayendo, no soporto llorar, pero de verdad, no puedo más, mi vista se nubla cada vez más y siento como se engancha esa fatiga en mi pecho aumentando el bombardeo de mi corazón, juro que no puedo más.
Y sin apenas darme cuenta siento como algo choca contra mi velozmente y me sujeta antes de que me desplome de nuevo en el suelo, pasa tan rápido, pero sus ojos verdes hacen que el tiempo vaya tan lento cuando me mira.

- Harry... -articulo en un leve susurro.

Todo para mi va a cámara lenta, a cámara lenta y en flashes en este momento, apenas soy consciente de lo que pasa a mi alrededor, no escucho apenas ya que mis oídos están algo taponados por el gran mareo y dolor de cabeza que estoy sintiendo, causado por mi enfriamento, tan solo soy capaz de percibir la presencia de Harry cogiéndome en brazos, turbándome en un lugar oscuro y a partir de ahí la negrura se apoderó de mi.





Una presión en mis labios me hizo reaccionar para abrir lentamente los ojos, una figura turbia y algo sonriente estaba a escasos centímetros de mi observándome detenidamente, como si estuviera leyendo un libro de sumo interés, pero solo es mi rostro. Su aliento con sabor a chicle inundó mis sentidos al completo y en ese instante supe de quién se trataba. Una inevitable sonrisa perezosa se dibujó en mi rostro a la vez que levantaba una mano, cual parecía pesarme una tonelada, para acariciar su bello rostro a centímetros del mío.

- ¿Cómo te encuentras? -dice entre hablar claro y un susurro.

Respiro profundamente intentado poner mi peso sobre los hombros, lo que le hace retroceder un poco, pero solo lo suficiente como para darme escasos centímetros. El recuerdo de Megan vuelve a mi mente y siento como mis emociones vuelven a apropiarse de mi cuerpo. Niego con la cabeza mientras intento ocultar el dolor que aun siento en todo mi cuerpo.

- Megan... Megan... está en peligro -quiero levantarme y salir de la cama, necesito ir a por ella. Como le hayan hecho algo a mi mejor amiga, como le hayan tocado si quiera un maldito pelo.
- Shhhh... -Harry se acerca sigilosamente a mi -. Ella está bien, Samantha.
- ¿Cómo lo sabes? -respiro con dificultad.
- Ella te ha salvado.

¿Qué? Mi cabeza vuelve a dar vueltas ¿qué ella me ha salvado? Todo esto me tiene superada, he de tomarme mi tiempo y recapacitar en todo lo que me ha pasado hoy, lo que he descubierto y sobre todo, quiero saber cómo Harry ha descubierto que estaba ahí y cómo lo sabía. «Ella te ha salvado» bingo, definitivamente, esto ha tenido que ver con Megan.





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sábado, 21 de diciembre de 2013

Forbidden - Capítulo 21

Llevo despierta desde las seis de la mañana y aunque suene raro, no me ha costado levantarme de la cama como normalmente me ocurre, puesto que soy de esas que cuando oyen el sonido del despertador corren a apagarlo y vuelven a enrollarse hasta las orejas con las calurosas mantas, ignorando el frío y sombrío mundo exterior, pero esta vez no y posiblemente sea porque desde que ayer mantuve esa conversación con Megan, mi cabeza, no ha parado de darle vueltas al asunto.
Estoy asustada, lo admito, pero se que si quiero conocer algo de Harry tendrá que ser por las malas, él jamás me diría nada por mucho que yo insista, por mucho que le ruegue, siempre me asaltará con su entrecejo fruncido, un comentario lleno de irritación y me mostrará de nuevo esa armadura tan pesada que intento arrancar. Ya son demasiadas las veces que he obtenido esa misma respuesta, no me ha dejado otra opción que hacer esto. «Otra opción sería no hacer nada» mi subconsciente me recuerda, no obstante yo empujo esos pensamientos lejos de mi mente, no quiero quedarme de brazos cruzados y hacer como si nada, es algo que aunque quisiera dejar de hacer... creo que no podría, y lo sé, es algo que ni yo misma puedo comprender, ¿acaso Harry le pasa esto conmigo? Él parece saber tantas cosas sobre mi vida, cuya información no ha sido dada por mi, él debió de indagar acerca de mi persona, no se ni entiendo la razón que el tuvo para hacer eso, pero lo importante es que así lo hizo y por eso creo que estoy en mi pleno derecho de saber algo de Harry sin que él lo sepa.

- Creo que me voy a mudar contigo para que me hagas todas las mañanas bocadillos como estos - Megan habla con la boca llena y me devuelve al mundo real.

Sonrio y le miro echando un rápido vistazo hacia mi derecha, donde se encuentra ella y devuelvo mi vista hacia el cristal empapado por las gotas de agua, que son apartadas por los limpiaparabrisas con rapidez. Creo que he escogido un mal día para ir de expedición.

- Es injusto que comas como una cerda y después estés tan delgada - Intento aguantar la risa mientras hablo.
- Es que hago mucho deporte - mastica y traga para seguir hablando -. ¿Por qué no vienes conmigo al gym?
- ¿Gym? ¿Qué? - me río -. Ese lugar no es para mi, sabes que no me va el deporte.

Vuelve a dar otro mordisco y a los pocos segundos reanuda su comentario.

- Pues practica el sexo, eso también te hace adelgazar ¿no lo sabías?

Creo que mi risa se pudo oír fuera del coche. Una de las cosas que más adoro de Megan es su espontaneidad y la tranquilidad con la que lleva temas incómodos o ruborizantes.

- ¿Quieres que me haga puta o qué? - Sigo riéndome.
- Venga ya, Sam - Se incorpora en su asiento muy emocionada -. Sientes placer mientras quemas grasas -levanta las manos y alza la voz -. ¿Hay algo mejor que eso en esta misera vida? Ya te lo digo yo querida amiga, no, no la hay.
- Shhhh... -murmuro -. No me hables de sexo, ninfómana -bromeo, pero en partes lo digo en serio.

Desde la ruptura con mi primer y último novio, Luke, hace cosa de nueve o diez meses, no he vuelto a mantener relacio... iba a decir ''mantener relaciones sexuales'' pero no creo que se le pueda clasificar como tal a un simple dedillo que fue lo máximo que se atrevió a hacerme, en partes eso fue una de las causas de nuestra ruptura, no por el hecho de que solo me hiciera eso en los siete meses que estuvimos juntos, si no que el hecho de que no era capaz de demostrarme lo que sentía por mi, no era capaz de hacer lo que él quería hacer conmigo, no se si fue por cobardía, por temor al rechazo, no lo sé, pero siempre se mantenía en esa línea y no la cruzaba, cosa que yo odiaba, puesto que quiero encontrar a ese chico que sea capaz de demostrarme lo que siente por mi, para sentirlo igualmente, que sea capaz de hacer conmigo lo que él quiera y cuando él quiera, (pero claro, si hace algo que no me gusta seré la primera en poner fin a eso), que sea capaz de cruzar la línea y de enfrentarse a mi sin temor a perder y por último, que sea capaz de darme vida.
Y  mientras que he estado pensando esto, Harry ha estado rondando mis pensamientos. Quiero que él sea quien cruce esa línea.

- Sabes que yo me presento voluntaria para saciar tu deseo sexual - Por segunda vez me devuelve a la realidad.

Es gracioso porque es verdad, pero yo no quiero eso y Megan lo sabe.
Los recuerdos vienen a mi mente en flashes, Harry y yo tirados en su cama, rozándonos duramente el uno contra el otro, gemidos capturados en las bocas de ambos, besos suaves mezclados con alientos ardientes y rotos por la excitación del momento. Sería de locos decir que eso me produjo muchísimo más placer que el que me proporcionó Luke, pero... pero realmente fue así.

- Lo tendré en cuenta querida amiga -la imito intentado controlar el tono rojizo de mi cara al recordar tal escena.

Megan me dedica una sonrisa y se desliza de nuevo en su asiento para seguir engullendo el bocadillo que le preparé esta mañana.


Pasados unos veinte minutos llegamos a una zona desierta, casi desierta mejor dicho, ya que sería así si no fuese por todos aquellos almacenes vacíos que se amontonaban unos junto a los otros, por aquí fue donde Parker me trajo en busca de Harry. Eh aquí mi objetivo. Por el rabillo del ojo vi a mi amiga mirando detenidamente a una de las muchas naves desiertas que se encontraban en este desolado lugar, Megan parece estar tan confusa como la primera vez que vi este sitio tan alejado de todo y tan misterioso y como dicen ellos ''peligroso''.

- Así que era aquí Jodie... -pensó en voz baja, tanto, que me costó adivinar lo que estaba diciendo.

Apagué el motor del coche y me giré al completo para observarla.

- Samantha -yo claro.
- ¿Qué has dicho? -Megan se da la vuelta cómo si le hubiera dado un espasmo.
- Me has dicho Jodie, retrasada -sonrío y me bajo del coche.

Me dedicó una sonrisa vergonzosa antes de volver la mirada hacia el cristal a la vez que abría la puerta y se bajaba, había algo en ella que me estaba dejando confundida, esa sonrisa no ha sido de arrepentimiento, ni mucho menos.

- ¿Estas bien Megan? -hablo mientras rodeo el coche para ponerme a su lado.
- Creo que si... -anda hacia la nave por delante de mi.
- ¿Crees que si? ¿Qué pasa? - me adelanto unos cuantos pasos y la sujeto del brazo para inmovilizarla, por dos cosas, una, para que me explique que le pasa conmigo de repente, para que se detenga y no vaya más allá, este sitio no me transmite buenas vibraciones y por como se comportó Parker conmigo cuando me trajo he supuesto que los merodeadores no son bien recibidos por aquí y no quiero saber que pasará si alguien nos pilla, «ahora no tienes a tu Harry para salvarte el culo» mi subconsciente ataca de nuevo.

- No me pasa nada Sam -intenta tranquilizarme, pero yo no la creo.

Arrugo mi entrecejo e inclino la carra hacia la derecha, odio que me mientan.

- Me he acordado de alguien, ya está -su sonrisa delata que dice la verdad.
- ¿De quién?

Ella encoje los hombros y niega con la cabeza.

- Mi año sabático resultó ser más movido de lo que se entiende por ''sabático'' -gira su cuerpo y comienza a andar hacia una de las naves.
- ¿Qué? -el estrépito de los motores a lo lejos nos sorprendieron a las dos.

Nos giramos en el instante hacia donde venían aquellos ruidos ensordecedores pero no veíamos nada, aquellos vehículos no deberían de estar muy lejos si suenan así de estridentes, así que no dudamos ni un segundo en correr hacia el coche para salir de aquí.

- ¡Corre Sam! -Megan grita poniéndose el cinturón.

Mis manos temblorosas intentan hacer encajar la llave en la pequeña ranura, pero no puedo ¿y si es Harry? ¿Y si es él? Le puedo volver a ver, quiero volver a verle. A cada latir, en mi pecho puedo sentir ese calambre que solo Harry me hace apreciar, es una locura porque él no está aquí y que me haga sentir estas cosas sin verle jamás me había pasado con nadie.

- ¡Sam! -Megan me agita el hombro para que reaccione.
- No podemos -hablo mirando hacia el espejo retrovisor.
- ¿¡Cómo que no!? ¡Sam, sal de aquí, por dios! -me mira y vuelve su vista hacia el cristal de atrás, repite este movimiento unas cuantas veces implorando mi nombre.

Se que tengo que arrancar el coche, se que nos tengo que sacar a Megan y a mi de este lugar antes de que ese ensordecedor ruido nos alcance, pero presiento que es Harry y el pensar que pueda volver a verle me está consumiendo a nervios ¿pero y si no es él? ¿Pero y si son aquellos tipos de los cuales Harry me apartó? ¿Y si ni siquiera son ellos?

- ¡Por Dios Samantha! -Megan chilla y yo piso el acelerador y giro el coche a toda velocidad levantando una oleada de polvo amarillento a nuestro alrededor, maniobro con el volante y las marchas, y conduzco   a toda aceleración hacia la nave donde Parker me llevó para descubrir a Harry en aquél recinto trasero.

¡Ya está! Nos esconderemos en aquel recinto trasero. El alboroto cada vez está mas cerca y por mucho que piso el acelerador mi coche no da mas de si. Maldigo en voz alta mientras miro por el retrovisor y me aseguro de que no aparece nadie. Desvío el coche de la carretera y tomo un camino lleno baches y de barro a causa de la lluvia cual ya hacia rato que ha dejado de caer y cual no tardará mucho en volver a empezar.

- ¿¡Dónde coño vamos!? -creo que ni ella ni yo podríamos controlar nuestro vocabulario en tal tensa situación.

La ignoro sumida en mis pensamientos y velocidad, tan solo quiero llegar a ese sitio lo más rápido posible. Diviso a lo lejos un gran tanque de agua y en el instante decido ocultar mi coche detrás de aquello.
Mis manos agarran fuertemente el volante al sentir aquellos motores como si estuviesen justo detrás de del coche, pero por más que miro por el espejo retrovisor no veo rastro alguno de los vehículos persiguiéndonos. Puedo jurar que por un segundo los he sentido tras nosotras.
Ahora solo se siente el silencio, aunque yo no me voy a fiar ni de esto, sigo con todas las alarmas puestas.

- ¿¡Qué haces!? -Megan no se calla ni por un segundo -. ¿¡Dónde estamos!? ¡Sam, estas loca, tía! -al respirar tan entrecortádamente casi no se le entendía bien al hablar -. Y me encanta -dice para terminar.

No soy capaz de decir una sola palabra, todavía tengo el miedo y la adrenalina recorriendo mi cuerpo, esto me hace recordar demasiado la primera y última vez que me monté en una moto, la moto de Harry.

- Maldita sea -golpeo el volante con las manos y las poyo para descargar mi peso en ellas.
- ¿Qué pasa?
- Harry es lo que pasa -hablo bajo, pero sé que ella me ha oído.

La lluvia vuelve a hacer presencia a nuestro alrededor e inconscientemente creo que eso nos ayuda a relajarnos. Mi mirada se pierde en el cristal lleno de pequeñas gotas formando líneas curvas al caer. No se si hice bien en venir aquí en busca de información sobre Harry, a demás ¿qué podría encontrar? Lo único que habría conseguido si hubiera podido entrar en aquel pabellón hubiese sido un encontronazo con algún tío del estilo de Mat y nadie sabe lo que hubiese pasado si nos hubieran pillado a Megan y a mi merodeando. Y por no decir lo irresponsable que he sido al poner a Megan en peligro, soy una completa estúpida.

- No eres una completa estúpida -Megan responde.
- ¿Qué? -me giro hacia ella y descubro su rostro sonriente.
- Lo que has dicho, que eres una estúpida y no, no lo eres.

Mierda, lo he dicho en voz alta, dejo llevarme en un suspiro.

- ¿Qué te ocurre? -su dulce tono de voz sonó en mis oídos como si estuviese hipnotizándome para conseguir sacarme algo de información, a mi, que no se nada, esto casi me causa risa.
- Eso es lo que debería de preguntar yo a todo el mundo, ¿qué ocurre? ¿por qué nadie me quiere hablar acerca de Harry? -niego con la cabeza.
- Lo siento -dice bajo.

Su respuesta hace que me incorpore para mirarla. ¿Lo siente?

- ¿Qué sientes? -digo intrigada.

Megan niega con la cabeza antes de hablar.

- Si yo pudiera decir algo...
- ¿Pero por qué no puedes? ¿Pero qué coño pasa? -mis emociones me están controlando ahora mismo y creo que lo voy a pagar con Megan.
- Porque es pe...-la interrumpo.
- ¿Peligroso? -mi tono empieza a ser brusco -. ¿Más peligroso que venir aquí? Megan, ¿es que no lo entendéis? ¡Es que me da igual lo peligroso que sea, joder! -abro la puerta y me bajo del coche.
- ¿¡Sam!? ¿¡Dónde vas!? -ella chilla desde dentro muy asustada.
- Si no me lo vas a decir tú, si no me lo va a decir nadie, entonces no me dejáis otra opción -cierro la puerta de un portazo.

Mi corazón empieza a acelerar cuando me doy la vuelta y me subo la capucha para evitar que las gotas de agua me nublen la visión, pero aun así lo hacen. Es ahora, es ahora o nunca. Megan vuelve a suplicar mi nombre por segunda vez, pero la ignoro y echo a correr encaminando mi paso hacia el gran terreno extenso, con miedo, si, pero el miedo esta vez no va a poder conmigo, o al menos por ahora no. Veo a lo lejos aquella casita en la cual Harry poyó su moto y decido correr hacia ella para esconderme, pero al llover tanto mi paso se ralentiza lo cual no me conviene si no quiero ser pillada. Alcanzo la casa y una vez detrás de ella me asomo para ver si hay alguien y claro que no hay nadie, está lloviendo a mares, solo a alguien loco se le ocurriría estar con la moto en este lugar ahora.
Entonces supe que el único lugar en el cual podrían estar, sería en aquella nave.



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sábado, 7 de diciembre de 2013

Forbidden - Capítulo 20

Con mi cabeza apoyada contra su hombro, sus manos bajaron desde mi espalda hacia las caderas y me apretó hacia él, de repente mi cabeza empezaba a dar vueltas, sentir su ardiente aliento en mi cuello producía que todo mi ser temblase y gimiera de placer. He estado tanto tiempo separada de las caricias de Harry que casi parece que me está tocando por primera vez, como si aquellas veces fuesen un hermoso sueño y en estos momentos se estuviera cumpliendo. Siento como su pecho sube y baja pesadamente contra el mío mientras me besa el cuello y yo no veo momento en el que él suba hacia mis labios y me deje aún más sin aliento. Solté una exclamación cuando su lengua subió hacia el extremo de mi mandíbula y después dejó un suave camino de besos hacia la comisura de mis labios, yo no puedo más, tiene que besarme, quiero sentirle. Sus labios encontraron los míos al fin y el nudo que se había ido desatando en mi pecho al no verle durante estas dos semanas de repente se estiró dando un intenso calambre por todo mi cuerpo, reavivando el fuego que me abrasaba debajo de la piel. Sentirle de esta manera es algo tan placentero, esa suavidad con la que me acaricia en la cintura contrasta con esa rebeldía que me transmite al besarme y creo que es una combinación mucho más que perfecta y difícil de hacerlas encajar, sin embargo no se cómo ni de qué manera, pero Harry lo consigue a la perfección. Mis manos bajan hacia su fibroso torso presionando con delicadeza en él, tocando su camisa a cuadros y desabrochando lentamente los botones a ciegas, sintiendo su pecho ardiendo a medida que voy abriendo más la camisa. Una vez abierta, subo mis manom y le aparto la camisa bajando las palmas de las manos por sus bíceps, tan duros como recordaba. Harry deja caer la camisa al suelo y se sienta en la cama obligándome a ponerme encima de él, como la última vez, lo que me recuerda que yo he venido aquí para hablar con él sobre lo que pasó la noche anterior, no para hacer estas travesuras san tentadoras y prohibidas a la vez, cuales creo que mi subconsciente estaba seguro de que si venía acabaríamos así. Sé que si empiezo con mis preguntas terminaríamos acabando como la última vez, el gritándome y yo gritándole aún más fuerte mientras lloro y no sé por qué tenemos que acabar siempre así, porque es verdad, no había habido ningún momento en el que nos hayamos visto y no acabásemos con las ganas de mal decirnos el uno al otro, pero es algo que ni quiero hacer ni puedo evitar, está claro que él me enciende, al igual que yo a Harry y quizás es por eso por lo cual siempre terminamos así. Pero yo no quiero terminar así... o por lo menos hoy, no quiero hacerle enfadar y que vuelva a desaparecer dos semanas de mi vida. Me separo de sus labios involuntariamente e inspiro cerrando los ojos, tan solo pensar que se vuelva a ir me deja helada, en este momento no podría soportar que se fuese y me asusta, me asusta mucho, porque no se la razón por la cual me siento ligada de esta manera hacia Harry.

- Hey ¿Qué pasa? - Susurra preocupado.

Niego con la cabeza mientras aprieto más los ojos y junto nuestras frentes, intento retener las lágrimas que se avecinan, no quiero que se marche, ni quiero que me deje.

- ¿Samantha? - Vuelve a susurrar mientras me aprieta aún más a él.
- Solo dime que no me vas a dejar... s-sola - Me muerdo el labio para que no note como mi respiración se vuelve aun mas irregular.

Harry guarda silencio por unos segundos, unos largos segundos. Alza su mano derecha hacia mi barbilla para subirla un poco y con su dedo pulgar me acaricia el labio inferior consiguiendo que me lo suelte produciendole un suspiro cansado. Tengo una mano por detrás de su cuello, con los dedos enredados en su alborotado y sexy pelo, a la vez que la otra está cerrada en un puño, alojada justo debajo de la mariposa que tiene tatuada en su abdomen, así que estoy en la posición perfecta para salir huyendo si algo, muy a mi pesar, sale mal. 

- ¿Harry? - Ahora es mi ceño el que está arrugado.

Él parpadea unas cuantas veces antes de subir su mirada y conectarla con la mía. Sus rasgos, el verde de sus ojos, el rojo de sus labios, la tonalidad de su piel, su oscuro pelo... Dios, me quita el aliento, no se lo que es, pero algo le hace ser el hombre mas arrebatador y seductor del mundo.

- En cierto sentido yo ya he prometido eso. 

¿Qué? Y me tira hacia él besandome, sin darme tiempo si quiera a recapacitar su respuesta, sumiéndome en una oleada de besos más duros y apasionados que los de antes. Su lengua acaricia la mía a la vez que yo acaricio su vientre y bajo mis dedos hacia la línea del pantalón. Quiero desabrocharselo pero no me siento segura ¿y si él no quiere? Paso del botón y sigo bajando los dedos. En esta posición Harry no puede ocultar lo que su cuerpo pide del mío y rozar aquella parte si que me era realmente tentadora, así que sin miramientos recorrí las yemas por él sintiéndolo muy duro y provocándole un gemido que capturé con mis labios, mmm, si digo que esto no me ha encendido mil veces mas sería una farsante. Harry mueve la mano hacia el botón de su pantalón y lo desabrocha, baja la cremallera y busca de nuevo mi mano recogida en mi regazo para entrecruzar los dedos y llevarla sigilosamente a donde yo la había puesto momentos antes. La tensión y la calor han aumentado de un segundo a otro, se que si paro ahora... ¿pero qué demonios? No quiero parar, necesito dejar de pensar tanto en las cosas y actuar según me dicten los sentimientos. Lo único que quiero ahora es estar con él. Vuelvo a tocarle, pero más fuerte de como lo hice la vez anterior y el vuelve a gemir en mi boca. Tenerle así es demasiado excitante. Harry para de besarme y coge el dobladillo de mi camisa para sacármela por la cabeza con cuidado, la tira junto a la suya y se tumba dándonos la vuelta y yo quedo debajo de él. Harry me pesa o quizás es que yo no aguante si quiera el peso de una pluma en mi estado de ardor, aunque no me molesta ni quiero que se quite. Él detiene nuestros besos y yo abro los ojos para encontrarme con un ángel encima de mi, tan solo le faltan las alas, pero por lo demás se le puede calificar como tal, su bello cuerpo lleno de tatuajes está tenso por el esfuerzo que hace al estirar sus brazos para mantenerse justo encima de mi, su mandíbula está tensa, su pelo aun mas revuelto y sexy, y por primera vez en mucho tiempo me está mirando tranquilamente, sin rastro de ceños fruncidos o de malas caras. Siento como mi corazón se está derritiendo por el calor que me provoca su risueña faz.

- ¿Qué? - Digo esbozando una pequeña sonrisa involuntariamente.

Su felicidad es tan contagiosa.

- Nada - Baja su cabeza y me da un beso en la frente.

Harry rueda hacia mi derecha y se tumba de espaldas mirando hacia el techo blanco de su habitación. No sé por qué ha parado de besarme. Me giro hacia él y levanto su brazo para acurrucarme a su lado, parece que le he pillado por sorpresa o algo ya que su cuerpo se ha tensado nada más que me he abrazado a él. Suspiro mientras beso las alas del grabado en forma de golondrinas cual está tatuado en su pecho. A mi nunca me han atraído los tatuajes, es mas, cuando todas mis amigas discutían sobre el tatuaje que se harían de mayor siempre me quedaba callada, pensando en que seguramente no se harían ninguno y tan solo lo decían por fardar. Pero raramente, los tatuajes de Harry combinan perfectamente, aunque sean disparatadas, es decir ¿un barco? ¿Una mariposa? ¿Un corazón? Cada vez que lo miro me siento celosa de quienquiera que le hubiera hecho sentir tan seguro de ese sentimiento como para hacer de ese dibujo algo permanente. Ni si quiera yo, que me encanta dibujar, me tatuaría algo simbólico ¿y si después deja de serlo? Me arrepentiría seguro y eso es para siempre.

- Dime una cosa - Dice él mientras me abraza con el brazo que antes aparté para acercarme a él.

Mi subconsciente volvió con sus respuestas inteligentes «Se supone que eras tú el que me tiene que decir las cosas a mi» pero preferí morderme el labio y no estropear el momento, aunque he de admitir que me está costando mucho controlar la necesidad de saciar mi curiosidad.

- ¿Mmm? - Alzo los ojos para mirarle.
- ¿Para qué has venido?

Mierda. Me deshago de su agarre y me siento en la cama ¿Se lo digo o no se lo digo? Dejo escapar un suspiro mientras Harry se sienta a mi lado con la cabeza agachada y cruzando los dedos.

- Sabes que no te puedo decir nada Samantha - Habla con voz pesada.
- Por eso no he insistido.
- Créeme, hasta yo estoy sorprendido por eso.

Dejo escapar una leve carcajada a la vez que niego con la cabeza.

- Ya sabes - Sigue hablando Harry -. Todo sería mas fácil si nada de esto hubiera pasado.



- Te contaría todas y cada una de las cosas que quisieras saber, pero no puedo.
Parpadeo mientras inspiro profundamente llena de sorpresa ¿Acaba de decir que me contaría las cosas que quiero saber?
- ¿Por qué no lo haces? - Digo más rápido de lo que creo.
- Porque no puedo, no tendría si quiera que acercarme a ti, no porque no quiera, sino porque no me dejan.
Acabo de sentir como mi corazón ha dado un brinco y no se si es porque acaba de confesar que no es porque no quiera acercase a mi o por el miedo de saber que no le permiten acercarse a mi ¿Dónde me estoy metiendo?
- Por eso - Sigue él -. Tienes que alejarte. Por eso tienes que hacer como si esto no hubiese pasado nunca.



- Pero ha pasado - Termina de hablar y me mira -. Y lo peor es que soy yo el que siempre termina yendo a por ti, yo tengo la culpa - Aprieta sus manos en puños mientras esquiva mi mirada.

El alma se me parte cuando veo la impotencia que siente y lo que me sienta peor de todo esto es que no puedo hacer nada por él, por mucho que lo intente, por mucho que quiera, ya que él no me lo permite.

- Eso no es verdad - Me acerco a él -. Hoy he sido yo la que te ha buscado -. Beso su hombro y él vuelve lentamente su cabeza hacia mi.
- Y no tienes ni idea de lo peligroso que ha sido eso - Susurra buscando mis labios.
- ¿Peligroso? ¿Por ese tal Ryan?


Hablando de los amigos de Harry se me vino a la mente aquel individuo, Mat, que interrumpió aquella noche en esta casa, recuerdo lo degradante que me pareció nada más verle, su vestimenta desaliñada y su alcohólico aliento, desde luego que no da una buena primera impresión. Me sigue costando asimilar que conozca a Harry de algo, ya que su frase de ''Ten cuidado Sam, no eres la primera chica a la que Harry termina haciendo daño'' significaba que algo tenía que saber de su vida y fue el primero cual me dijo algo de él sin prudencia, quizás... no, yo no podría hacer eso, le sentaría fatal a Harry si descubriese que he tenido alguna comunicación con él para sacar algo de su vida, así que por esa vía no puedo tirar. Si no es por esa tendrá que ser por otras.

Junta los labios en una delgada línea y suspira dejando caer la cabeza hacia abajo. Se que no puede decirlo, pero soy así de curiosa.

- Has dado con la persona equivocada - Hablo mientras acaricio su cara para que me vuelva a mirar.
- Los dos hemos dado con la persona equivocada.







Por mucho que me negué, Harry, no dejó que me marchase sola a mi estudio_apartamento_casa, ya no sé como decirle, paso tanto tiempo hay que casi lo considero como mi casa. Me llevó en su coche aunque andando tan solo se tardan quince minutos, pero decía que así era más seguro y por supuesto que tenía que ver con aquello que Harry me ocultaba, parecía que no quería que nadie nos viese juntos aunque tampoco le voy a dar muchas vueltas, ahora no. Aparcó su coche justo en la puerta y nos quedamos en silencio durante unos cuantos segundos, esperando a que el otro hablase, pero ninguno de los dos se animaba.

- ¿Quieres pasar? - Digo al fin.
- Em, será mejor que me vaya ya a casa, Samantha, ya sabes...
- Claro, yo lo sé todo - Digo sarcásticamente, pero bajito.

Abro la puerta para bajarme pero Harry alarga un brazo y la cierra de nuevo.

- ¿Te vas a ir sin despedirte?
- Pensé que no querí... - Me interrumpe cogiéndome de la barbilla para volver a besarme.

Abrí los labios y dejé paso a su lengua cual acariciaba la mía. Giró la cabeza y me incliné aun mas hacia delante para sentir mas aquel apasionado beso que volvía a reavivar el fuego de mi interior pero él se volvió a apartar. Apoyó su frente en la mía y los dos cerramos los ojos.

- Mmmm... - Suspiró con congoja.

Volvió a dejar un último beso en mis labios y por muy pequeño que fuese sentí igualmente el intenso calambre que me recorría todo el pecho. Por muy poco sus besos no dolían, por muy poco.

- Deberías entrar ya - Inspiró y expiró por la nariz.

Yo asentí abriendo la puerta.

- Buenas noches, Samantha.

Me encanta cuando pronuncia mi nombre entero, es el único que me llama así y habitualmente no me gusta cuando la gente me nombra así, pero en su voz todo es mil veces mas bonito.

- Buenas noches, Harry - Le sonreí antes de cerrar la puerta.

Y dije esas palabras con todo el dolor y la angustia que puede albergar mi pecho, ya que no se cuando será la próxima vez que nuestros caminos vuelvan a encontrarse.


***


- ¿Y dices que quieres ir a dónde? - La voz de Megan es chirriante hasta por el sonido del teléfono.

A la mañana siguiente me desperté con las manos manchadas con pintura seca, había estado toda la noche dibujando ya que mi inspiración estaba por las nubes en aquel momento, pero esta vez procuré no dejar que el sueño me venciera en pleno suelo de mi estudio a altas horas de la madrugada, por lo menos me dejé caer en la cama aunque sin cambiarme de ropa, estaba demasiado cansada como para eso.

- No se el como definirlo exactamente - Escupí el zumo de naranja de nuevo al baso, se supone que es de naranja, pero sabe de todo menos a eso, no me puedo fiar de los tetrabriks.
- ¿Sabes dónde está?
- Mas o menos.
- ¿Más o menos? - Su voz sonó como si le estuviese diciendo la mayor locura del mundo.
- Megan, por favor, por favor, por favor - Finjo mi desesperación. Aunque realmente quiero que me acompañe.

Oigo un suspiro por la otra linea.

- Está bien, pero a cambio me vas a tener que llevar mi desayuno, yo no me levanto tan temprano.

Di un pequeño gritito de felicidad.

- Gracias Megan - Respondí contenta.
- Mas te vale que sea un desayuno rico - Dijo recordándomelo.

Cuelgo dejo del móvil en la mesa mientras mi vista se desvía al cuadro que está a mi derecha, apenas había pintado una tercera parte, pero sabía que si ponía empeño podría salir algo genial de él. Si pongo empeño, por mucho que me cueste, todo saldrá bien.



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