Me despedí de Abie con una prisa sospechosa aunque creo que ella ni si quiera lo notó, quizás solo es mi paranoica cabeza carcomida a base de tantos avisos por parte de él acerca de no ser vistos juntos, es irónico que ahora estemos en este nuevo punto en el que Harry empieza a querer verme, irónico y un tanto extraño. Tengo que hablar de esto con él más tarde, aunque no si se tendré respuestas, como siempre él es un misterio andante. Cierro la puerta del copiloto, giro mi cabeza hacia atrás y me doy cuenta de que no vamos solos en el coche, Draco me saludaba tumbado con su jadeante lengua desde el asiento de atrás. Es más mono, aunque eso si, es enorme. Harry enciende el motor del coche para hacer una maniobra hacia atrás muy peligrosa y salir a todo gas de donde nos hallábamos dejando una nube polvorienta a su paso. Esta loco, podría haber atropellado a alguien.
-¿Aprecias tu vida? -Hablo incrédula mientras me agarro al asiento.
Ladea su cabeza hacia mi con el entrecejo fruncido y una comisura del labio más levantada que la otra expresando una sombra sonrisa pícara casi escondida. Qué sexy por favor.
-¿A qué te refieres con que si aprecio mi vida? -Devuelve su vista hacia la carretera y borra esa disimulada sonrisa al completo. Está concentrado en la autovía y eso me tranquiliza, por lo menos no va a lo suicida de nuevo. O eso creo.
-Es que siempre que he montado en coche o en moto contigo has intentado matarnos.
Harry deja escapar una risa mientras me dedica una negativa con la cabeza.
-Me gusta la velocidad, me gusta ir rápido -subraya esas cuatro últimas palabras. ¿Que le gusta ir rápido? Qué sorpresa.
-¿No te da miedo?
-¿Por qué iba a tenerle miedo a algo que me hace sentir tan bien?
-Porque te puede matar. Es como la heroína para los drogadictos, les hace sentir bien pero al final les mata o sino les acaba jodiendo la vida.
-Samantha -Harry desvía su coche y lo aparca a un lado de la carretera -. No me confundas con un yonki. A demás, ¿desde cuando te importa que corra o no corra?
Abro la boca para soltar algo pero no sale nada, mi mente se queda en blanco por segundos, antes de caer en conclusión de que me estoy preocupando por él y se lo estoy haciendo ver, oh mierda. Vale que acepte que Harry me importa, -aunque aún no sé porqué, sin embargo es así-, pero otra cosa muy distinta es expresar en su cara mis sentimientos hacia él. No estoy dispuesta a hacer eso, no quiero cagarla diciéndole cosas que a lo mejor voy a dejar de sentir, pues aunque me duela extrañamente, sé que en lo más profundo de mi ser existe la creencia de que el sentimiento de aprecio, preocupación y sobre todo el sentimiento del amor se termina consumiendo tarde o temprano, pero claro, yo no siento amor por Harry, aún sigo intentando averiguar que es esto tan fuerte que siento hacia él, pero amor no creo. No creo.
-No me importa -hundo mi espalda en el asiento y fijo mi vista en el frente, entre la oscuridad que se escondía entre los troncos de los árboles más lejanos a cuales no le llegaba la luz de los faros del coche. Me da miedo pero a la vez me encanta-. Tan solo es que no quiero que me mates cuando vaya contigo en coche.
Maldita sea él y su entrecejo fruncido. Odio que me mire así porque me pone nerviosa no saber lo que está pensando cuando su inseparable amigo se dibuja en su rostro. O está enfadado, o no comprende algo o no se cree algo, esas son las razones que puede tener para hacerlo. Suspira y arranca el coche. No estoy muy segura de que se lo haya tragado, sinceramente.
-Por cierto, ¿dónde vamos?
He sido algo estúpida al no preguntarlo antes.
-A mi casa.
¿A su qué? ¿Y eso cuando lo ha decidido y por qué?
-No voy a ir a tu casa. ¿A caso esta ha sido tú intención desde que me has visto esta tarde?
-Sí -admite en un tono que para nada se asimila al de una disculpa-. ¿Qué hay de malo en que quiera llevarte a mi casa? -Ahora soy yo la del entrecejo fruncido, ¿a eso se refería con lo de que ''soy suya''? Sí, soy suya.- Estoy seguro de que te llego a decir esto hace tres días y no pones esa cara.
-¿Qué cara? -No sé por qué estoy aumentando el tono de voz.
-¿Piensas que no sé que te importo? ¿Que no me he dado cuenta de lo rara que has estado desde que te dije todo eso ayer? -Dice casi a gritos.
No tengo ni idea de cómo voy a mirarle a los ojos ahora, ha acertado en todo. Esta madrugada no he dejado de pensar en las palabras que me dedicó, sé que le importo y él sabe que me importa a mi, pero yo nunca he creído en esos sentimientos, ni si quiera con Luke, si soy sincera tan solo me atraía pero nada más, jamás me sentí locamente enamorada, ni enamorada si quiera, aun sigo preguntándome el por qué salí con él, la única respuesta que veo lógica y un tanto egoísta es por el hecho de sentirme realmente querida, porque sé que él lo hacía. Admito que tengo mucho miedo al amor, que cierro las puertas y me encierro en mi propio castillo de hierro cuando empiezo a sentir los inicios de tal sentimiento, pero creo que es lo mejor pues al final acabas con el corazón roto y un par de camisetas del chico en tu armario. Eso sería todo lo que quedaría de una historia de amor, de unos cuantos ''te quiero'' y de besos incontrolados. No quiero sufrir de la manera en la veo como sufre Megan por su condición sexual, en como sufre Parker cuando ve a mi amiga con otras personas, en como sufre la gente en definitiva. Desde hace mucho juré que no sentiría amor hacia nadie si realmente no me sentía preparada para aquello, y creo que aún no lo estoy. Pero Harry me hace sentir bien de la manera más rara y única que jamás haya experimentado, es por eso por lo que tengo miedo, por lo que me quiero separar de él antes de que los frenos de la situación se descontrolen, sin embargo hay algo que no me deja hacer tal cosa. ¿Y si son sus misterios?
-Para el coche.
Harry me observa y rápidamente devuelve su vista a la carretera.
-No. Vamos a mi casa.
-¿Quieres parar el coche, por favor? -Estoy controlándome para no empezar a gritarle de nuevo.
-¿Para qué quieres que para el coche? -Sí, está irritado, pero no más que yo.
-No pienso ir a tu casa, así que para el coche.
-¿Pero qué coño te pasa? ¿En serio crees que voy a dejar que deambules por ahí siendo tan de noche? -dice con una risa sarcástica.
-Mi estudio no está tan lejos, para. El. Puto. Coche. -Me vuelvo hacia él de la manera más amenazante posible.
-Samantha -me observa con enfado. Quiero gritarle pero él se adelanta -.Deja de ser tan niña chica, de ninguna manera voy a dejar que te marches sola. Vienes conmigo y punto.
-¡No, Harry, no quiero terminar siendo esa tía a la que solías ver a últimos de verano para pasar el tiempo, me niego a ser una más!
Y de repente para el coche haciéndolo derrapar un poco y rechinar las ruedas contra la carretera. ¿¡Pero está loco!? Casi me doy con la guantera de no ser por el cinturón de seguridad, aunque Draco no ha tenido la misma suerte pues ha terminado volcado en el suelo de la parte de atrás.
-Una vez te dije que me podías llamar de todo... -dice inquietantemente tranquilo -. De todo, menos mentiroso.
Iba a responderle pero los sollozos de Draco desde la parte de atrás nos distrajo de nuestra insoportable pelea. Harry se bajó del coche y corriendo abrió la puerta de atrás para sacar en brazos, con una fuerza descomunal, a su animal. Yo hice lo mismo que él y me arrodillé a su lado.
-Eh, amigo, ¿estás bien? -La preocupación de Harry se podía vislumbrar a través de su voz.
Inspeccionó a Draco detenidamente para encontrar la causa de sus aullidos hasta que dio con el problema. Seguramente al haber caído se dobló una pata de delante y eso era lo que le molestaba.
-Hay que llevarlo a algún sitio, parece que está muy mal -hablo mientras Harry mueve con cuidado la pata que parece que le duele.
-¿A las once de la noche? Claro, van a abrir el veterinario solo para nosotros, ¿verdad? -dice con sarcasmo y sin mirarme.
Dios, no sabía que fuese tan odioso a veces.
-Déjate de groserías y llevémoslo a mi casa, ahí tengo vendas y le podemos poner algo frío en esa patita -acaricio el lomo.
-No.
-¡Harry, no lo digo por querer ir a mi casa, se trata de la que está más cerca! Vamos, no perdamos más tiempo.
Me levanto y camino hacia el coche sin mirar hacia atrás, no necesito asegurarme de que él me sigue con Draco en sus brazos, pues sé que lo hace. Abro la puerta de atrás y me siento esperando a que me traiga al animal.
-¿Qué haces ahí? -dice a la vez que deja a Draco subir al coche con dificultad hasta mi regazo. Dios, es enorme, su cabeza ocupa casi todo el lugar en el que estoy dejando que se apoye y pesa mucho, no sé como Harry ha podido con esto.
-Para prevenir que no se te vaya la pinza de nuevo.
-¿Y la culpa es mía, no? -cierra la puerta antes de que le pueda devolver la ofensa.
Sello mi boca ya que no estoy dispuesta a pelear más con Harry, es agotador. Mi mano acaricia la cabeza de mi nuevo amigo herido mientras que pienso en que si no hubiera sido por él quizás ahora mismo estaríamos de camino a la casa de Harry, sé que él no me hubiera dado el placer de llevarme a al estudio porque en el fondo sabe que no quería irme de su lado.
Admiro con envidia el interior su Mercedes, es un clásico y debe del del 60 o cosa así, lo sé ya que mi padre me enseñaba fotos de mis abuelos cuando era más pequeña y en la mayoría de aquellas mi abuelo salía rodeado de coches de alta gama. Recuerdo como me decía que él y su padre eran unos amantes de los coches, aunque mi padre lo ha dejado un poco de lado por causa de la muerte de mi abuelo, ya no me cuenta historias como antes, el recuerdo de mi abuelo aún sigue latente en su memoria y le cuesta asimilar que ya no está.
Cuando vuelvo al mundo real me doy cuenta de que ya estamos aparcando en la puerta de mi estudio. Por fin. Doy unos cuantos golpecitos suaves en el dorso para despejar a Draco antes de que Harry abra la puerta y lo vuelva a coger en brazos. No tardo mucho en salir del coche e ir hasta la puerta para abrirla, sé que el animal pesa mucho y Harry quizás no pueda mucho tiempo con él, aunque a sabiendas de su fuerza descomunal seguro que puede.
-Túmbalo sobre mi cama -hablo mientras cierro la puerta.
Mi estudio no tiene paredes intermedias, así que se puede ver perfectamente desde una punta a la otra, lo único oculto son los servicios y la sala en la cual tengo todos mis cuadros. Fue una medida de seguridad que propuso mi padre y yo acepté sin dudar.
Cojo algo de hielo y algunas vendas rápidamente para dárselas a Harry y que él se ocupe de Draco.
-Gracias -dice cuando se las entrego.
Me siento a su lado para observar como cura cuidadosamente a su mascota mientras le habla como si fuera una persona, eso es muy gracioso a la vez que adorable.
-Harry -digo bajito y cerca de su oído -. Voy al baño, ahora vuelvo.
Él asiente. Cruzo la habitación y abro la puerta que está justo en frente para entrar en el lavabo. Me miro al espejo y abro el grifo del agua fría para humedecer mi cara con ella. Tengo un extraño calor recorriendo mi cuerpo y la verdad que tener a Harry en mi casa me pone muy nerviosa, respiro hondo un par de veces y me autoconvenzo de ser fuerte y poder con eso. Cosa que queda totalmente olvidada cuando abro la puerta y veo al glorioso adonis de espalda. ¿Cómo es posible que una persona sea hermoso incluso de espaldas? El corazón me suplica que me relaje pero no puedo, sé que siento algo muy fuerte por él pero no estoy preparada para demostrarlo. La música de mi reproductor me sorprende, ¿qué está haciendo? Camino despacio hacia él y me apoyo en la pared que está mi equipo de música. No digo nada, me limito a observar como pasa sus dedos por los botones hasta que deja de buscar más canciones ya que una le ha llamado la atención y la ha dejado. Cierro los ojos lentamente mientras los acordes de una guitarra empiezan a resonar por todo mi estudio, Wonderwall de Oasis suena tan bien.
-¿Cómo esta Draco? -le dedico una tímida sonrisa.
-Mejor, ya vuelve a ser el mismo vago de siempre -dice mientras señala a al perro tumbado enfrente del ventanal abierto. Es inevitable que me ria.
Avanza hasta que se planta justo delante de mi. Un movimiento en falso y le tengo pegado a mis labios y Dios, cuanto deseo eso, aunque lo único que ocasionaría ese beso sería que mi cabeza explotase definitivamente.
-¿Qué quieres hacer, Samantha?
Levanto mis ojos hacia sus lagos verdes e intento no caer bajo su efecto. ¿Hacer con qué?
-¿Qué quieres demostrar? -susurra casi como si me hubiera leído la mente.
¿Que qué quiero demostrar? Quiero demostrarme a mi misma que no estoy cayendo bajo las redes de alguien como tú. Alguien que me pueda hacer daño. Aunque quiero estar cerca de ti.
-Siento que no debí haberte dicho nada, que no debí si quiera pedirte nada.
Una puñalada de decepción me atraviesa el alma.
-No, yo solo... -Harry me interrumpe.
-¿De verdad crees que eres una más para mi? ¿Me crees un rompe corazones?
Mi boca se abre, mi boca seca se abre pero no dice nada. Bajo mi cabeza y al instante él me rodea el cuello con sus dedos para levantar mi cabeza de nuevo y obligarme a mirarle. Ya no puedo aguantar un segundo ataque de esos ojos y me pierdo en ellos como una condenada. Su aliento pesado sale por unos deseables labios húmedos y separados que están apunto de atacar a los mio cual presa y aquí estoy para dejarme ser capturada por él.
-No sé nada sobre ti... -mi voz se quiebra -. Así que no sé si fiarme o no, pero hay algo que me dice que puedo.
-¿Qué quieres saber?
-¿Qué puedo saber? -Mejor dicho-. ¿Qué te puedo preguntar que tenga respuesta?
Se muerde el labio inferior mientra sus ojos recorren la manera en que los míos se mueven. Baja sus manos de mi cuello y captura una de mis manos para así llevarme a la cama y sentarnos el uno enfrente del otro. ¿Y bien?
-¿Por dónde quieres que empiece? -él pregunta y yo me encojo de hombros, ¿de verdad va a hacer lo que yo creo que va a hacer? -. Me mudé aquí cuando mis padres se divorciaron hará como cosa de doce, trece años, se separaron cuando yo era muy pequeño como sentir pena por aquello -dice antes de que yo pregunte algo, pero no lo puede evitar.
-¿Entonces Robin no es tu padre? -Tiene sentido, por eso el se apellida Styles y su madre Twist. La mujer habrá cogido el apellido de su nuevo marido.
Él niega con la cabeza en silencio y me hace dar cuenta que la música sigue sonando de fondo, está en repetición continua.
''There are many things that I would like to say to you but I don't know how
(hay muchas cosas que me gustaría decirte pero no se cómo)
Because maybe you're gonna be the one that saves me
(Porque quizás tú seas la única que me salve)
and after all you're my wonderwall ''
(y después de todo, tú eres mi maravilla)
Y ahí es cuando me doy cuenta de que puso esta canción a propósito. Harry suspira y se arrastra por la cama hacia mi hasta que me empuja lentamente para caer y él tumbarse a mi lado. Levanta el brazo y yo me pego contra su torso firme y cálido. Suspiro y dejo de resistirme contra sus encantos, ¿para qué? Él es el único que me está demostrando que estaba equivocada.
-No, pero es casi como un padre, nos ha cuidado a mi madre y a mi desde el primer momento y por eso le admiro. Ha tratado muy bien a mi madre desde entonces y jamás nos hizo nada malo a ella o a mi.
-¿Y tu padre biológico? Si puedo preguntar, claro.
-Des, es un buen tipo, siempre está mandándome cosas de todos los lugares que visita.
-¿Le gusta viajar?
Harry sonríe y me aparta el pelo de la cara con una leve caricia al terminar sobre mi labio inferior.
-Es militar.
-¿Militar? ¿Y no le da miedo?
Se encoje de hombros.
-Supongo que le gusta.
-Claro, ¿por qué le iba a dar miedo algo que le sienta tan bien? -le imito.
Harry sonríe y se incorpora para situarse encima de mi a la vez que me sujeta las muñecas a cada lado para inmovilizarme. Aproxima sus labios a los míos y susurra:
-Entonces -dice él -. ¿Por qué te niegas a besarme cuando sabes que te sienta tan bien?
------------------------------------------------------------
INSTAGRAM-FORBIDDEN
Hola :) Os comento que han creado una cuenta de instagram de Forbidden, ahí podréis ver fotos, edits y vídeos sobre mi fanfic, también podéis mandarle fotos y esta cuenta os lo publicará dándoos todos los créditos. Da follow back. Xx. http://instagram.com/forbiddenfanfic
[COMENTAD QUE OS HA PARECIDO ESTE CAPÍTULO AQUÍ O POR MI TWITTER @BACKFORBRITISH, Y SI OS GUSTÓ RECOMENDARLA, POR FAVOR, ES MUY IMPORTANTE] [SI QUERÉIS SEGUIR LEYENDO FORBIDDEN, MANDADME UN TWEET A MI TWITTER Y OS AVISARÉ CADA VEZ QUE SUBA UN CAPÍTULO NUEVO] [GRACIAS POR LEER]
One Direction Novelas
( - TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS - )
SI TENÉIS TWITTER MANDADME UN TWEET DICIÉNDOME QUE OS AVISE CUANDO SUBA UN CAPITULO NUEVO.
Espero que os guste:
domingo, 20 de abril de 2014
domingo, 13 de abril de 2014
Forbidden - Capítulo 35
-No quiero andar más -Megan dice como si el hablar fuese un trabajo demasiado pesado, ¿acaso sigue teniendo sueño? Son más de la una del mediodía pero apuesto que así es, tampoco ha dormido mucho esta noche y por esa razón es más comprensible.
-Pero si estamos al lado, tonta. -Alzo un brazo por detrás de su cuello y acerco su sien a mis labios para dejar un suave beso. Es mas mona cuando tiene sueño.
Anduvimos un par de minutos hasta llegar al lugar donde nos esperaban nuestras amigas para pasar el día. No nos fue muy difícil averiguar el lugar pues la música ensordecedora que provenía del coche de Olivia se oía a millas de distancia, menos mal que tiene buen gusto musical ya que me resulta insoportable estar escuchando música, a tan alto volumen, que no sea de buena calidad. Quizás después le pida que me aconseje canciones nuevas, estoy algo cansada de escuchar siempre las mismas.
Megan se deshizo de mi abrazo en cuanto fuimos a saludarlas, fue corriendo hacia Ellen, aquella que estaba mirándola atentamente desde el primer momento que nos vio bajar por el sendero, es algo confuso que haya venido pues escuché hace tiempo que tuvo problemas con Bianca. ¿Qué se traerán estas dos entre manos?
-¡Samantha! -Una voz chillona inundó mis oídos. Abie.
Giro un poco mi cabeza y efectivamente es ella, su voz no ha cambiado y eso me alegra pues es como si no hubiera pasado el tiempo. Sonrío con alegría y me acerco para darle un beso en la mejilla a modo de saludo.
-¡Qué guapa estas, madre mía, hacia tanto tiempo que no te veía!
Es verdad, hace mucho que no nos veíamos, creo que desde que nos dieron las vacaciones de verano hace un par de años. Ella se cambió de instituto y no volvimos a coincidir, como suele pasar en estos casos que solo conocerías a esa persona porque estáis juntos en el instituto, pues fuera de él nunca os habéis cruzado. Me dio mucha pena cuando se cambió, nos llevábamos muy bien.
-Puedo decir lo mismo de ti Abie, ¿qué tal estas?
-Muy bien, la verdad es que muy bien y ahora estoy mucho mejor, me alegro de haber aceptado la oferta de Bianca y haber venido, ha sido una sorpresa verte aquí.
-Aw -chillo -. Lo mismo digo. Por cierto -miro hacia los lados -. Hablando de Bianca, ¿dónde está?
Abie se encoje de hombros también mirando hacia los lados.
-Hace un par de minutos estaba gorroneandole a Ellen un vaso de Vodka rojo -dice riéndose -. Pero ahora no sé dónde se mete. Vamos -pasa un brazo por el mio y nos enganchamos -. Las demás nos esperan.
Me llevó hacia donde Megan había ido corriendo antes y saludé a la mayoría de personas que habíamos ahí con un beso en cada mejilla, a las demás las ignoré, no a propósito, tan solo eran personas que jamás había visto y no me las presentaron.
A lo largo del día el grupo se dividió en dos: uno era de aquella gente que no había visto antes, aunque ya si que llegaron a presentarme a algunos y el otro estaba formado por nosotras, es decir, Abie, Ellen, Olivia, Bianca -aunque esta se movía en ambos grupos-, Caly, Megan y yo. Sinceramente, prefiero estar así pues si quieren que suelte prenda será más fácil si son personas de confianza, bueno, eso último entre comillas, pues siempre tengo el recordatorio en mi cabeza de que la gente puede tener más caras de las que parecen.
-Entonces Caly le retó a hacerlo -cuenta Olivia con los ojos llorosos de la risa -. Y Michael dijo que no, que era una tontería.
-En verdad no quería hacerlo porque sabía que le iba a salir mal, pero estaba súper picado el pobre -Caly comenta aguándose la risa.
-¿Y lo hizo? - Megan pregunta impaciente.
-¿Que si lo hizo? - Caly suelta una risotada -. Le dije que no tenía huevos y se puso a revolcarse por las hierbas hasta que se calló al lago -su risa es demasiado contagiosa.
Todas reímos a la vez, pobre Michael, siempre le usan para las burlas, pero se lo tiene merecido por ser tan imbécil con Caly cuando se emborracha.
-Creo que Landon lo tiene grabado, si quieres te lo paso -Caly no puede dejar de reír.
Niego con la cabeza mientras intento dejar de hacer lo mismo que Ella. Cuando las risas cesan siento el terrible sentimiento de que ahora tengo que soltar algo yo, es mi turno y no quiero hacerlo.
-¿Y tú qué, Sam? -Habla Ellen mientras juega con el pelo de Megan que tiene su cabeza apoyada en el vientre de esta.
Mierda. Sé lo que toca ahora.
-¿Y yo qué? -Me hago la incomprendida.
-Tu vida, qué es de ti... hace mucho que no nos vemos, supongo que algo te habrá pasado o quizás alguien -pone su mirada de ''¿con quién te has acostado en estos últimos meses?'' o como se conoce popularmente: una mirada pervertida.
¿Qué les digo? ¿Que he conocido a un increíble hombre de ojos verdes, pelo revuelto, músculos fibrosos, tatuajes por doquier, un adonis, que me vuelve loca con sus misterios, su irracionalidad, su bipolaridad y su tan mandón carácter, que haría lo que fuera por mantenerme alejada de a saber qué, que esta loco y que me hace perder el sentido cuando me toca, me besa o simplemente me mira y que me quiere, con palabras textuales, poseer? Por no hablar de que él ya me conocía de antes, por decirlo de otra forma, él sabe más de mi que yo de él y eso es un misterio. En resumen: me estoy encaprichando de un misterio. Pues listo, creo que con eso les sobra.
Alzo los hombros a la vez que niego con la cabeza.
-Nada en especial, ya sabéis, pintando cuadros, saliendo a nadar, cogiendo inspiración de aquí y de allá. Tampoco es que mi vida sea muy interesante. -Intento que suene creíble y creo que funciona, bueno, menos con Megan, claro está.
-¿En serio? -La mandíbula de Olivia llega al suelo -. ¿Ningún novio?
-Después de lo de Luke ninguno.
- ¿Algún ligue? -Se interesa Caly.
Vuelvo a negar con la cabeza.
-¿No te has acostado con nadie en todo este tiempo? -Chilla Bianca, la adicta al sexo. Pongo los ojos en blanco. Ella tampoco es que folle mucho.
Mis amigas se miran entre si como si yo fuese una especie en peligro de extinción, menos Megan, ella me mira fijamente.
-¿Eres lesbiana? -Elle suelta sin pudor.
Megan hace un gesto con la mano para restarle importancia.
-Ojalá -responde mi mejor amiga y me río al instante.
-¿Y si vamos a dar una vuelta por el lago? -hablo rápidamente para que la atención se desvíe de mi.
Todas aceptaron y yo suspiré de alivio en mis adentros, no me gusta tener el foco de curiosidad proyectado hacia mi.
Caminamos a lo largo del lago viendo a familias pasando el día, otros grupos de amigos visitando también el hermoso lugar, algunos amos sacando a pasear a sus mascotas y unos cuantos valientes remojándose en las frías aguas. Yo sería incapaz de hacer eso ahora, van a morir congelados pues la noche casi está entrando y con ella los primeros efectos del frío ocupando el lugar del calor. Crucé mis brazos para resguardarme un poco de esta frescura mientras caminaba al lado de Megan.
-Me niego a andar más -Olivia dice mientras se deja caer en el suelo dramáticamente. Pongo los ojos en blanco. No hay necesidad de dramatizar tanto.
-Esta bien, quedémonos aquí para descansar y luego volvemos.
Todas aceptamos la propuesta de Abie y nos sentamos formando un circulo. Parecemos uno de esos típicos culebrones pues tan solo hablamos de los líos de la gente o un grupo de terapia, e incluso si tuviésemos alcohol podríamos ser llamadas alcohólicas anónimas. Río en mis adentros y empiezo a desconectar de la charla que mantienen ellas admirando el precioso paisaje que me rodea, es increíble y sin duda es un lugar perfecto. La suave brisa que acaricia mi rostro y se enreda entre mi pelo lleva impregnado en si el olor de las tranquilas aguas del lago, es tan placentero, tanto que me quedaría así por siglos. Suspiro y alzo la mirada hacia las montañas que enmarcan el espléndido paisaje. Ya mismo va a oscurecer pues el color anaranjado tiñe los huecos entre las montañas. Qué bonito. Sin darme cuenta mis amigas se habían callado hace rato y miraban todas hacia algún lugar escondido detrás de mi espalda, ¿qué pasa?
-Sam, Caly no os mováis -dice Olivia con la cara blanca.
-¿Qué? -Le miro con el entrecejo fruncido.
Ya esta dramatizando de nuevo.
-No hagáis ningún movimiento brusco -dice Megan entre dientes. Esta cagada de miedo y si es mi mejor amiga quien lo dice ya me fío más, ¿pero qué pasa? -. Hay un perraco detrás de vosotras.
¿¡Un perraco!? Un perro grande no, un perraco. Dios, amo la forma en la que intenta calmarme pues lo único que ha conseguido es que me muera de miedo. Oh dios mío, odio los perros grandes, siempre me han dado miedo aunque nunca me hayan hecho nada, tan solo es la imagen que reflejan, me imponen mucho. Giro mi cuerpo lentamente, -a la vez que Caly lo hace-, para descubrir a un ser de cuatro patas, grande y fuerte, con pelaje oscuro y ojos completamente negros cuales estaban proyectados sobre nosotras con cierto ápice de curiosidad. Joder, joder, es enorme pero por alguna extraña razón no siento esas ganas de salir corriendo como mis amigas intentan hacer, yo ya había sentido los ojos de un animal parecido sobre mi, ¿pero en dónde? Sus negros luceros se encajan con los míos cuando comienza a anda hacia mi. Estoy segura de que yo ya había visto a este perro antes. La presión en mi pecho aumenta, está acercándose sigilosamente, como si estuviera apunto de atacar, sin embargo, mi cuerpo rehúsa las ordenes de mi celebro para que salga huyendo. ¿Dónde he visto yo a este perro?
- ¡Sam, deja de mirarle! -Chilla Caly huyendo de mi lado y agarrándose a mis amigas acurrucadas por el miedo detrás de mi.
¿En la calle quizás? No, no me suena haber visto a este animal en la calle.
El perro sigue caminando hacia mi.
-¡Saaaam! -Ellen me avisa con el tono elevado.
Ya lo tengo. Harry. ¡En la casa de los padres de Harry!
-¡Draco! -Esa voz grave. Todos mis músculos se tensan.
¡Está aquí!
El animal gira su cabeza hacia dónde la voz procedía y yo le sigo con la mirada. Harry se deja ver corriendo hacia nosotros con el torso al descubierto, enseñando así todos y cada uno de los tatuajes que se marcan sus fibrosos y espectaculares músculos al hacer el esfuerzo de correr. Guau. Literalmente guau. Mi corazón empieza a golpear el pecho frenéticamente e intento disimular la alta velocidad de mi respiración al ver como este ángel sin alas se acerca hacia donde nos encontrábamos. Mi boca esta seca.
-Mal, muy mal -le dice mirándole directamente a sus oscuros ojos cuando llega hacia él. Saca del bolsillo de sus pantalones cortos de deporte una correa y la engancha en el collar del perro, o perraco -. Ahora a ver si te vuelves a escapar.
Me quedo ahí parada mirando detenidamente como un Harry dominante lanza ordenes a un temible animal. Dios, babear me resulta imposible. Qué sexy, joder. Sigo observándole hasta que se incorpora de nuevo y nos deleita a todas con su impecable sonrisa dedicada solo para mujeres.
-Lo siento si os asustó, no es peligroso.
-¡Oh, no pasa nada! -Bianca salió de su escondite entre la espalda de Ellie.
-Le gusta desobedecerme mucho -habla mientras me mira e incrementa mi temperatura haciendo que mis mejillas se sonrojen más de la cuenta. Maldita sea, lo hace apropósito y seguro que eso ha ido con segundas intenciones. Si tan solo ellas supieran.
¿Y ahora qué hago? ¿Le saludo? ¿No le saludo? ¿Hago cómo si le conociera o paso de él como si fuera un extraño que me hace perder el sentido? Qué irónico pues para mi es un extraño que me hace perder el sentido de verdad. Creo que voy a dejar que él me salude primero.
-Es muy bonito, ¿qué raza es? -¿A Bianca le han dado cuerda o qué?
Él deja de mirarme y yo en partes lo agradezco, me pone de los nervios cuando lo hace.
-Es un labrador.
Se ve de lejos que es un labrador.
-¡Es precioso! -Bianca se acerca a él pero mantiene distancias con Draco, tan solo busca ligar, lo sé por cómo ha sacado pecho y cómo ha tornado su voz aguda a dulce. Será estúpida.
Dejo de mirarla pues estoy empezando a sentir mi vena asesina, me siento raramente incómoda e incluso creo que siento celos, ¿celos? Me niego a sentir celos.
El perro sigue mirándome desde su sentada posición y yo me agacho para acariciarle, en realidad es muy bonito y super mono a pesar de su gran tamaño. Cuando cogemos algo más de confianza entre caricias y rascaduras de oreja el animal abre la boca para sacar su lengua e inmediatamente caigo hacia atrás a modo de defensa.
-¡Draco no! -Chillo a la vez que me río.
Todos me miran y Harry tira de la correa de su perro para mantenerlo a raya.
-Creo que deberíamos irnos -dice él aguantándose una risa mientras me ayuda a levantarme.
Salgo de mi ridículo estado inerte que me provoca siempre al mirarle, estoy segura que ahora mismo tiene la moral por las nubes, le encanta ponerme así. Carraspeo para aclararme la garganta.
-Gracias y la próxima vez controlale mejor -sacudo mi trasero con la palma de mis manos.
-Controlar se me da mejor de lo que tú piensas -habla bajo y mi calentura aumenta -. Te veo después -susurra para solo nosotros dos.
Y mientras se marcha observo como sus músculos se clavan en su espalda. ¿Qué ha sido esto? Ni si quiera me ha saludado. ¿Me verá después? Claro que me verá después y estoy ansiosa por ello.
-¡La virgen! ¿¡Quién era ese!? -Bianca se dirige hacia mi.
La comprendo perfectamente, es el efecto Styles.
Me encojo de hombros y la miro.
-Un loco que no sabe domesticar perros.
-Seguro -Megan camina hacia nosotras y pasa un brazo por detrás de mi cuello -. ¿Nos vamos chicas?
Veinte minutos después nos encontrábamos fuera del lago, yo ayudaba a las chicas a meter bolsas con comida restante en sus coches.
-Ha sido un placer volver a verte -Abie cierra el maletero de su antiguo coche. Creo que necesita un repaso o quizás necesita ir ya al desguace pues me sorprende que esta carroña siga funcionando.
-Lo mismo digo -la abrazo.
-Espero volver a verte pronto.
Iba a contestarle pero la aclamación revoltosa que se formó en aquél instante nos sorprendió haciéndonos olvidar la conversación, ¿pero qué pasa? Muevo mi cabeza hacia los lados para saber lo que ocurre y me sorprendo al ver a Megan apoyada en el capó de un coche mientras Ellen y ella se devoran a besos. Lo sabía. Aquellas se reían a la vez que escuchaban los gritos de los chicos más salidos e incluso Megan les hizo un corte de manga antes de llevar su mano de vuelta al trasero de Ellen.
Mientras todos los ojos se deleitaban con el espectáculo los míos fueron a parar instintivamente hacia un hombre con el torso desnudo que se poyaba en un coche blanco. Mi boca vuelve a secarse. Harry se incorpora y me indica con su cabeza que suba al coche. Ha cumplido su promesa, me ha visto después y estoy ansiosa por irme con él.
----------------------------------------------------------------
[COMENTAD QUE OS HA PARECIDO ESTE CAPÍTULO AQUÍ O POR MI TWITTER @BACKFORBRITISH, Y SI OS GUSTÓ RECOMENDARLA, POR FAVOR, ES MUY IMPORTANTE] [SI QUERÉIS SEGUIR LEYENDO FORBIDDEN, MANDADME UN TWEET A MI TWITTER Y OS AVISARÉ CADA VEZ QUE SUBA UN CAPÍTULO NUEVO] [GRACIAS POR LEER]
-Pero si estamos al lado, tonta. -Alzo un brazo por detrás de su cuello y acerco su sien a mis labios para dejar un suave beso. Es mas mona cuando tiene sueño.
Anduvimos un par de minutos hasta llegar al lugar donde nos esperaban nuestras amigas para pasar el día. No nos fue muy difícil averiguar el lugar pues la música ensordecedora que provenía del coche de Olivia se oía a millas de distancia, menos mal que tiene buen gusto musical ya que me resulta insoportable estar escuchando música, a tan alto volumen, que no sea de buena calidad. Quizás después le pida que me aconseje canciones nuevas, estoy algo cansada de escuchar siempre las mismas.
Megan se deshizo de mi abrazo en cuanto fuimos a saludarlas, fue corriendo hacia Ellen, aquella que estaba mirándola atentamente desde el primer momento que nos vio bajar por el sendero, es algo confuso que haya venido pues escuché hace tiempo que tuvo problemas con Bianca. ¿Qué se traerán estas dos entre manos?
-¡Samantha! -Una voz chillona inundó mis oídos. Abie.
Giro un poco mi cabeza y efectivamente es ella, su voz no ha cambiado y eso me alegra pues es como si no hubiera pasado el tiempo. Sonrío con alegría y me acerco para darle un beso en la mejilla a modo de saludo.
-¡Qué guapa estas, madre mía, hacia tanto tiempo que no te veía!
Es verdad, hace mucho que no nos veíamos, creo que desde que nos dieron las vacaciones de verano hace un par de años. Ella se cambió de instituto y no volvimos a coincidir, como suele pasar en estos casos que solo conocerías a esa persona porque estáis juntos en el instituto, pues fuera de él nunca os habéis cruzado. Me dio mucha pena cuando se cambió, nos llevábamos muy bien.
-Puedo decir lo mismo de ti Abie, ¿qué tal estas?
-Muy bien, la verdad es que muy bien y ahora estoy mucho mejor, me alegro de haber aceptado la oferta de Bianca y haber venido, ha sido una sorpresa verte aquí.
-Aw -chillo -. Lo mismo digo. Por cierto -miro hacia los lados -. Hablando de Bianca, ¿dónde está?
Abie se encoje de hombros también mirando hacia los lados.
-Hace un par de minutos estaba gorroneandole a Ellen un vaso de Vodka rojo -dice riéndose -. Pero ahora no sé dónde se mete. Vamos -pasa un brazo por el mio y nos enganchamos -. Las demás nos esperan.
Me llevó hacia donde Megan había ido corriendo antes y saludé a la mayoría de personas que habíamos ahí con un beso en cada mejilla, a las demás las ignoré, no a propósito, tan solo eran personas que jamás había visto y no me las presentaron.
A lo largo del día el grupo se dividió en dos: uno era de aquella gente que no había visto antes, aunque ya si que llegaron a presentarme a algunos y el otro estaba formado por nosotras, es decir, Abie, Ellen, Olivia, Bianca -aunque esta se movía en ambos grupos-, Caly, Megan y yo. Sinceramente, prefiero estar así pues si quieren que suelte prenda será más fácil si son personas de confianza, bueno, eso último entre comillas, pues siempre tengo el recordatorio en mi cabeza de que la gente puede tener más caras de las que parecen.
-Entonces Caly le retó a hacerlo -cuenta Olivia con los ojos llorosos de la risa -. Y Michael dijo que no, que era una tontería.
-En verdad no quería hacerlo porque sabía que le iba a salir mal, pero estaba súper picado el pobre -Caly comenta aguándose la risa.
-¿Y lo hizo? - Megan pregunta impaciente.
-¿Que si lo hizo? - Caly suelta una risotada -. Le dije que no tenía huevos y se puso a revolcarse por las hierbas hasta que se calló al lago -su risa es demasiado contagiosa.
Todas reímos a la vez, pobre Michael, siempre le usan para las burlas, pero se lo tiene merecido por ser tan imbécil con Caly cuando se emborracha.
-Creo que Landon lo tiene grabado, si quieres te lo paso -Caly no puede dejar de reír.
Niego con la cabeza mientras intento dejar de hacer lo mismo que Ella. Cuando las risas cesan siento el terrible sentimiento de que ahora tengo que soltar algo yo, es mi turno y no quiero hacerlo.
-¿Y tú qué, Sam? -Habla Ellen mientras juega con el pelo de Megan que tiene su cabeza apoyada en el vientre de esta.
Mierda. Sé lo que toca ahora.
-¿Y yo qué? -Me hago la incomprendida.
-Tu vida, qué es de ti... hace mucho que no nos vemos, supongo que algo te habrá pasado o quizás alguien -pone su mirada de ''¿con quién te has acostado en estos últimos meses?'' o como se conoce popularmente: una mirada pervertida.
¿Qué les digo? ¿Que he conocido a un increíble hombre de ojos verdes, pelo revuelto, músculos fibrosos, tatuajes por doquier, un adonis, que me vuelve loca con sus misterios, su irracionalidad, su bipolaridad y su tan mandón carácter, que haría lo que fuera por mantenerme alejada de a saber qué, que esta loco y que me hace perder el sentido cuando me toca, me besa o simplemente me mira y que me quiere, con palabras textuales, poseer? Por no hablar de que él ya me conocía de antes, por decirlo de otra forma, él sabe más de mi que yo de él y eso es un misterio. En resumen: me estoy encaprichando de un misterio. Pues listo, creo que con eso les sobra.
Alzo los hombros a la vez que niego con la cabeza.
-Nada en especial, ya sabéis, pintando cuadros, saliendo a nadar, cogiendo inspiración de aquí y de allá. Tampoco es que mi vida sea muy interesante. -Intento que suene creíble y creo que funciona, bueno, menos con Megan, claro está.
-¿En serio? -La mandíbula de Olivia llega al suelo -. ¿Ningún novio?
-Después de lo de Luke ninguno.
- ¿Algún ligue? -Se interesa Caly.
Vuelvo a negar con la cabeza.
-¿No te has acostado con nadie en todo este tiempo? -Chilla Bianca, la adicta al sexo. Pongo los ojos en blanco. Ella tampoco es que folle mucho.
Mis amigas se miran entre si como si yo fuese una especie en peligro de extinción, menos Megan, ella me mira fijamente.
-¿Eres lesbiana? -Elle suelta sin pudor.
Megan hace un gesto con la mano para restarle importancia.
-Ojalá -responde mi mejor amiga y me río al instante.
-¿Y si vamos a dar una vuelta por el lago? -hablo rápidamente para que la atención se desvíe de mi.
Todas aceptaron y yo suspiré de alivio en mis adentros, no me gusta tener el foco de curiosidad proyectado hacia mi.
Caminamos a lo largo del lago viendo a familias pasando el día, otros grupos de amigos visitando también el hermoso lugar, algunos amos sacando a pasear a sus mascotas y unos cuantos valientes remojándose en las frías aguas. Yo sería incapaz de hacer eso ahora, van a morir congelados pues la noche casi está entrando y con ella los primeros efectos del frío ocupando el lugar del calor. Crucé mis brazos para resguardarme un poco de esta frescura mientras caminaba al lado de Megan.
-Me niego a andar más -Olivia dice mientras se deja caer en el suelo dramáticamente. Pongo los ojos en blanco. No hay necesidad de dramatizar tanto.
-Esta bien, quedémonos aquí para descansar y luego volvemos.
Todas aceptamos la propuesta de Abie y nos sentamos formando un circulo. Parecemos uno de esos típicos culebrones pues tan solo hablamos de los líos de la gente o un grupo de terapia, e incluso si tuviésemos alcohol podríamos ser llamadas alcohólicas anónimas. Río en mis adentros y empiezo a desconectar de la charla que mantienen ellas admirando el precioso paisaje que me rodea, es increíble y sin duda es un lugar perfecto. La suave brisa que acaricia mi rostro y se enreda entre mi pelo lleva impregnado en si el olor de las tranquilas aguas del lago, es tan placentero, tanto que me quedaría así por siglos. Suspiro y alzo la mirada hacia las montañas que enmarcan el espléndido paisaje. Ya mismo va a oscurecer pues el color anaranjado tiñe los huecos entre las montañas. Qué bonito. Sin darme cuenta mis amigas se habían callado hace rato y miraban todas hacia algún lugar escondido detrás de mi espalda, ¿qué pasa?
-Sam, Caly no os mováis -dice Olivia con la cara blanca.
-¿Qué? -Le miro con el entrecejo fruncido.
Ya esta dramatizando de nuevo.
-No hagáis ningún movimiento brusco -dice Megan entre dientes. Esta cagada de miedo y si es mi mejor amiga quien lo dice ya me fío más, ¿pero qué pasa? -. Hay un perraco detrás de vosotras.
¿¡Un perraco!? Un perro grande no, un perraco. Dios, amo la forma en la que intenta calmarme pues lo único que ha conseguido es que me muera de miedo. Oh dios mío, odio los perros grandes, siempre me han dado miedo aunque nunca me hayan hecho nada, tan solo es la imagen que reflejan, me imponen mucho. Giro mi cuerpo lentamente, -a la vez que Caly lo hace-, para descubrir a un ser de cuatro patas, grande y fuerte, con pelaje oscuro y ojos completamente negros cuales estaban proyectados sobre nosotras con cierto ápice de curiosidad. Joder, joder, es enorme pero por alguna extraña razón no siento esas ganas de salir corriendo como mis amigas intentan hacer, yo ya había sentido los ojos de un animal parecido sobre mi, ¿pero en dónde? Sus negros luceros se encajan con los míos cuando comienza a anda hacia mi. Estoy segura de que yo ya había visto a este perro antes. La presión en mi pecho aumenta, está acercándose sigilosamente, como si estuviera apunto de atacar, sin embargo, mi cuerpo rehúsa las ordenes de mi celebro para que salga huyendo. ¿Dónde he visto yo a este perro?
- ¡Sam, deja de mirarle! -Chilla Caly huyendo de mi lado y agarrándose a mis amigas acurrucadas por el miedo detrás de mi.
¿En la calle quizás? No, no me suena haber visto a este animal en la calle.
El perro sigue caminando hacia mi.
-¡Saaaam! -Ellen me avisa con el tono elevado.
Ya lo tengo. Harry. ¡En la casa de los padres de Harry!
-¡Draco! -Esa voz grave. Todos mis músculos se tensan.
¡Está aquí!
El animal gira su cabeza hacia dónde la voz procedía y yo le sigo con la mirada. Harry se deja ver corriendo hacia nosotros con el torso al descubierto, enseñando así todos y cada uno de los tatuajes que se marcan sus fibrosos y espectaculares músculos al hacer el esfuerzo de correr. Guau. Literalmente guau. Mi corazón empieza a golpear el pecho frenéticamente e intento disimular la alta velocidad de mi respiración al ver como este ángel sin alas se acerca hacia donde nos encontrábamos. Mi boca esta seca.
-Mal, muy mal -le dice mirándole directamente a sus oscuros ojos cuando llega hacia él. Saca del bolsillo de sus pantalones cortos de deporte una correa y la engancha en el collar del perro, o perraco -. Ahora a ver si te vuelves a escapar.
Me quedo ahí parada mirando detenidamente como un Harry dominante lanza ordenes a un temible animal. Dios, babear me resulta imposible. Qué sexy, joder. Sigo observándole hasta que se incorpora de nuevo y nos deleita a todas con su impecable sonrisa dedicada solo para mujeres.
-Lo siento si os asustó, no es peligroso.
-¡Oh, no pasa nada! -Bianca salió de su escondite entre la espalda de Ellie.
-Le gusta desobedecerme mucho -habla mientras me mira e incrementa mi temperatura haciendo que mis mejillas se sonrojen más de la cuenta. Maldita sea, lo hace apropósito y seguro que eso ha ido con segundas intenciones. Si tan solo ellas supieran.
¿Y ahora qué hago? ¿Le saludo? ¿No le saludo? ¿Hago cómo si le conociera o paso de él como si fuera un extraño que me hace perder el sentido? Qué irónico pues para mi es un extraño que me hace perder el sentido de verdad. Creo que voy a dejar que él me salude primero.
-Es muy bonito, ¿qué raza es? -¿A Bianca le han dado cuerda o qué?
Él deja de mirarme y yo en partes lo agradezco, me pone de los nervios cuando lo hace.
-Es un labrador.
Se ve de lejos que es un labrador.
-¡Es precioso! -Bianca se acerca a él pero mantiene distancias con Draco, tan solo busca ligar, lo sé por cómo ha sacado pecho y cómo ha tornado su voz aguda a dulce. Será estúpida.
Dejo de mirarla pues estoy empezando a sentir mi vena asesina, me siento raramente incómoda e incluso creo que siento celos, ¿celos? Me niego a sentir celos.
El perro sigue mirándome desde su sentada posición y yo me agacho para acariciarle, en realidad es muy bonito y super mono a pesar de su gran tamaño. Cuando cogemos algo más de confianza entre caricias y rascaduras de oreja el animal abre la boca para sacar su lengua e inmediatamente caigo hacia atrás a modo de defensa.
-¡Draco no! -Chillo a la vez que me río.
Todos me miran y Harry tira de la correa de su perro para mantenerlo a raya.
-Creo que deberíamos irnos -dice él aguantándose una risa mientras me ayuda a levantarme.
Salgo de mi ridículo estado inerte que me provoca siempre al mirarle, estoy segura que ahora mismo tiene la moral por las nubes, le encanta ponerme así. Carraspeo para aclararme la garganta.
-Gracias y la próxima vez controlale mejor -sacudo mi trasero con la palma de mis manos.
-Controlar se me da mejor de lo que tú piensas -habla bajo y mi calentura aumenta -. Te veo después -susurra para solo nosotros dos.
Y mientras se marcha observo como sus músculos se clavan en su espalda. ¿Qué ha sido esto? Ni si quiera me ha saludado. ¿Me verá después? Claro que me verá después y estoy ansiosa por ello.
-¡La virgen! ¿¡Quién era ese!? -Bianca se dirige hacia mi.
La comprendo perfectamente, es el efecto Styles.
Me encojo de hombros y la miro.
-Un loco que no sabe domesticar perros.
-Seguro -Megan camina hacia nosotras y pasa un brazo por detrás de mi cuello -. ¿Nos vamos chicas?
Veinte minutos después nos encontrábamos fuera del lago, yo ayudaba a las chicas a meter bolsas con comida restante en sus coches.
-Ha sido un placer volver a verte -Abie cierra el maletero de su antiguo coche. Creo que necesita un repaso o quizás necesita ir ya al desguace pues me sorprende que esta carroña siga funcionando.
-Lo mismo digo -la abrazo.
-Espero volver a verte pronto.
Iba a contestarle pero la aclamación revoltosa que se formó en aquél instante nos sorprendió haciéndonos olvidar la conversación, ¿pero qué pasa? Muevo mi cabeza hacia los lados para saber lo que ocurre y me sorprendo al ver a Megan apoyada en el capó de un coche mientras Ellen y ella se devoran a besos. Lo sabía. Aquellas se reían a la vez que escuchaban los gritos de los chicos más salidos e incluso Megan les hizo un corte de manga antes de llevar su mano de vuelta al trasero de Ellen.
Mientras todos los ojos se deleitaban con el espectáculo los míos fueron a parar instintivamente hacia un hombre con el torso desnudo que se poyaba en un coche blanco. Mi boca vuelve a secarse. Harry se incorpora y me indica con su cabeza que suba al coche. Ha cumplido su promesa, me ha visto después y estoy ansiosa por irme con él.
----------------------------------------------------------------
[COMENTAD QUE OS HA PARECIDO ESTE CAPÍTULO AQUÍ O POR MI TWITTER @BACKFORBRITISH, Y SI OS GUSTÓ RECOMENDARLA, POR FAVOR, ES MUY IMPORTANTE] [SI QUERÉIS SEGUIR LEYENDO FORBIDDEN, MANDADME UN TWEET A MI TWITTER Y OS AVISARÉ CADA VEZ QUE SUBA UN CAPÍTULO NUEVO] [GRACIAS POR LEER]
domingo, 6 de abril de 2014
Forbidden - Capítulo 34
La figura alta y esbelta de Harry tapa mi campo de visión por completo al estar cobardemente escondida detrás de él, estoy segura de que si hubiese puesto resistencia en quedarme a su lado le hubiera cabreado más de lo que está y no me atrevo a hacerle enfadar en este preciso momento; por el contrario quiero saber qué o quién está haciendo ese ruido. Una parte de mi teme que sean aquellos de la nave por cómo ha sido la reacción de Don Figura de Piedra, sin embargo mi ansia curiosa desea que sean ellos para hallar una explicación al fin y al cabo de todo esto. Doy un paso hacia la derecha pero Harry me inmoviliza retrocediendo su brazo para hacer que no vaya más allá. Es tan testarudo.
- ¿Qué tal Styles? -La voz grave sonaba lejana aunque rápidamente se hizo notable cuando al fin salió de su escondite entre los árboles. Mmm, ¿de qué me suena esa voz? Mi mente, a gran velocidad, recorre todas las caras que conozco pero no consigo ponerle un rostro.
- Mat -saluda entre dientes.
¡Claro! Es él, ¿cómo no he caído antes? Asomo temerosamente mis pupilas por encima del hombro de Harry agarrándome a su camisa negra por detrás de su espalda y de inmediato noto como él se tensa aún más. Sé que debería quedarme quieta, pero no puedo.
-No hace falta que la escondas Harry, sabes que no le tocaré un pelo- hizo una leve pausa para acercarse uno o dos pasos -. O al menos yo.
- ¿Por qué crees que debería fiarme? -Mis ojos recorrían la distancia entre el cuello de Harry y la imagen de Mat.
Es un tipo que impone mucho físicamente pues sus músculos son lo primero que llaman la atención cuando le ves y su camisa de manga corta no ayuda a disimularlos. Las arrugas en su frente y al rededor de la boca están muy marcadas y por eso creo que debe de tener más de cuarenta años, a una persona más joven no se le notarían tanto. Va mejor vestido que la última vez que le vi pues ahora sus pantalones vaqueros se hallan limpios y sus botas no tienen rastro alguno de barro seco. Recuerdo que aquella noche llovía mucho, de hecho fue esa la razón por la cual tuve que quedarme en casa de Harry; una de las carreteras estaba cortada y no me podía llevar de regreso a casa. Ahora caigo en conclusión: ¿por qué dijo que si me quería quedar en su casa esa noche si sabía que yo tenía un estudio cerca de ahí? ¿Me quería llevar con él esa noche? Entonces pensaba que no me quería tener cerca, que me odiaba pero ahora me aferro al la idea de que Harry tan solo quería que estuviese a salvo, ¿pero a salvo de qué?
Quizás Mat anduviese por el lago esa noche y por eso se empapase de tierra mojada, es la única idea lógica que se me ocurre para haberle visto tan desaseado y descuidado. Otra reflexión ocupa mi mente como un flash iluminándome: quizás el estuviese en la nave pues por donde Megan y yo fuimos la última vez había un camino de gravilla y tierra húmeda, ¿y si Mat formaba parte de todo aquello? Tenía sentido.
- ¿Y por qué crees que ella debería fiarse de ti? -Contraataca Mat.
Algo reacciona en mi y aprieto la camiseta de Don Figura de Piedra con más fuerza, ¿quién es él para juzgar a Harry?
- Tú solo le traerás problemas - Mat remata.
Siento como la complexión de la espalda de Harry se hincha en una inspiración profunda, esta controlándose para mantenerse callado, estoy segura de eso.
- ¿Y tú quien eres? - Alzo mi voz por encima del hombro de Harry y este gira su cabeza al instante, vuelve a tener el entrecejo fruncido, pero a mi me da igual, le acabo de decir que iba a descubrir cosas.
- Me lo has prometido -susurra él con la mandíbula apretada.
Niego con la cabeza poniéndome a su lado.
- Yo no he prometido nada.
Puedo percibir como hierbe de furia, ya arreglaré cuentas con él más tarde. ¿Pero y si ahora quiere volver a alejarse de mi? De hecho era lo que iba a hacer segundos antes de que Mat nos interrumpiera. Mierda, la he vuelto a fastidiar y esta vez la metedura de pata ha sido gorda. Estoy rezando para que no haga el intento de irse de mi lado, no quiero pasar otra semana más como la anterior, me niego. Sin pudor a tener público agarro la mano de Harry, siento como se tensa y al segundo se relaja entrecruzando sus dedos con los míos y apretándome fuerte. Suspiro para mis adentros cuando hace que me acerque aún más a él sin dejar de mirar a Mat, por ahora no quiere que me aleje y me voy a quedar con eso.
Mat nos contempla callado y eso no me gusta en absoluto, ¿qué estará pensando?
- ¿Qué tal Sam? -Hace un saludo militar con la mano.
¿Me acaba de llamar Sam? ¿Desde cuando los desconocidos tienen tanta confianza conmigo?
- Samantha, si no te importa -hablo imponente. Mat levanta las manos y sonríe.
- Lo siento, Samantha. Soy Mat Walter, supongo que me recordarás, ¿verdad?
¿Cómo no iba a hacerlo? Aquel encuentro sería demasiado difícil de olvidar.
Yo asiento.
- ¿A qué has venido Mat? -Harry interviene y corta nuestra conversación. La verdad es que no tengo el mínimo interés de sus datos aunque estoy igual de intrigada que Harry en saber por qué de su tan inesperada visita.
- Vigilancia pura y dura, he venido a ver si aún seguías vivo - mi boca se abre al instante para capturar más aire, ¿cómo que para vigilar si Harry sigue vivo? ¿Qué tipo de broma es esto? ¿Es una broma? Miro de inmediato a Harry y su rostro severo demuestra que Mat dice la verdad -. Me alegra saber que es así.
- ¿Por qué no iba a estarlo? Me necesitan a mi más que yo a ellos.
El intruso asiente y me mira, acto seguido me señala.
- Quizás habías dado un paso en falso, ¿lo sabe ella?
- Samantha no sabe nada, Mat, mas te vale mantener la boca cerrada -se tensa y aprieta más mi mano, no me hace daño, al contrario, me hace sentir segura.
- ¿No sabes lo peligroso que es esto para ella? Por no hablar de lo peligroso que es esto para ti. Estas siendo tan egoísta -aprecio un poco de decepción en sus palabras punzantes, pero Harry lo sabe y es lo único que me repite constantemente. Estoy empezando a coger aún más asco a Mat, ¿por qué tiene que ir como si él lo supiese todo?
- Harry no me hará daño -o eso creo.
Los dos hombres me miran, pero mis ojos solo conducen hasta uno en concreto, hasta el hombre con unos inmensos lagos verdes en lo cuales podría perderme sin miedo a encontrar la salida.
- Claro que no, estoy seguro que sus amigitos se encararán de eso por él.
Devuelvo mi vista hacia Mat cual está girándose para marcharse. Mis ganas de ir a preguntarle cosas son inmensas pero todas aquellas quedan reprimidas por el increíble ser que tengo pegado a mi piel. Aunque ya es tarde, ha vuelto a desaparecer entre los arbustos, de la misma manera en la que llego, casi sin ser visto. ¿Venir a ver si está muerto? ¿Qué si sus amigos se encargarán de hacerme daño por él? ¿Amigos? Por una parte estoy empezando a comprender porqué Harry no quiere que me acerca él, e incluso al oír esas palabras de la voz del intruso la idea de separarme de él ha cruzado mi mente, pero me niego a hacer eso, no logro comprender de dónde nace esta angustia que se hace con mi cuerpo al pensar que quiere irse de mi lado y no estoy preparada para enfrentarme aquello. Siendo sincera, no logro comprender por qué me siento así hacia Harry, por qué es tan peligroso, por qué tenemos que salir heridos de todo esto, pero es así por cómo lo repiten cada una de las personas a las que me he acercado para preguntar algo acerca de él.
- Vayámonos -rompo el silencio con un suspiro.
Separo un poco mi cuerpo del de Harry y al instante noto como tira de mi brazo y hace que me ponga de cara a él.
- Nunca te haría daño intencionadamente, Samantha. Lo sabes, ¿verdad?
Yo asiento y alzo mis manos hacia las suyas cual retienen mi cara entre ambas.
Realmente sé que él nunca me hará daño, o al menos, en tanto en cuanto al daño físico. Es el daño psicológico al que le temo, pues puede hacer que mi estado de ánimo cambie de un segundo a otro, ¿por qué? Miro a los ojos verdes confusos de este adonis.
- Lo sé, pero me haces daño separándote de mi, así ni tú ni yo arreglamos nada.
Da una negativa con la cabeza mientras baja el rostro levemente y lo vuelve a alzar.
- Mat tiene razón, aunque no quiera admitirlo, soy egoísta.
- ¿Por qué?
- Por... -traga saliva mientras arruga el entrecejo -. Por querer estar así, contigo. No lo entiendo y no sé cómo evitarlo, solo sé que cuando intento ignorarte me vuelvo loco, es imposible por mucho que trate de hacerlo.
Mi boca se abre para esbozar una sonrisa que me niego a evitar. ¿Le vuelvo loco? No voy a decir que no me guste, pues su confesión ha hecho que mi pobre corazón maltratado termine de derretirse, ¿cómo puede ser tan perfecto? Las pulsaciones aumentan en mi piel. Él no sabe lo muy reflejada que me siento en sus palabras pues me pasa lo mismo. Cada segundo que no estoy con Harry mi cabeza no deja de pensar en qué estará haciendo, si estará bien, si pensará en mi... si quiere volver a besarme, a tenerme entre sus brazos.
- Pues quédate, a la mierda todo Harry.
- No puedo, pero es lo que quiero, eres mía.
Mi corazón se para, ¿acabo de escuchar eso?
- ¿Crees que soy tuya?
- Sé que eres mía.
¿¡Qué!?
- ¿Y desde cuando piensas eso?
- Desde que me conociste por primera vez en la cena.
El flashback de aquella noche volvió a mi cabeza y el momento encerrona en el pasillo cobró al fin sentido ''¿lo sabía? ¿El qué sabía?'' esto sabía. Seguramente él había caído en la conclusión de que era yo a quién había visto en el lago, antes casi lo suelta y yo no soy tonta. Seguramente él había comprendido que mis mejillas color rojizas estaban así por él y su belleza. Seguramente él sabía que me tenía desde él primer momento en que nos vimos, pues yo no era nueva en su vida.
- Y por más que intento irme no funciona.
Me acerco a su boca y sonrío. Puede ser que yo estuviese equivocada y que él no juegue conmigo, puede ser que si o puede ser que no. Aunque ahora mismo tan solo pienso en que me está haciendo demasiado feliz con todo esto.
- Quiero saber quién puede ser más egoísta de los dos, si tú o yo - susurro.
Él me devuelve una sombra de sonrisa suavizando su entrecejo y me acerca a él para juntar nuestras bocas. Harry reclama mis labios. Es un beso con significado, y me derrito en él. Esto no ayuda en mi intento de controlar mis sentimientos pues por una parte no quiero volverme loca, como dice él, pero por otra ya lo estoy haciendo y tanto Harry como yo tenemos culpa de esto.
- ¿Qué tal Styles? -La voz grave sonaba lejana aunque rápidamente se hizo notable cuando al fin salió de su escondite entre los árboles. Mmm, ¿de qué me suena esa voz? Mi mente, a gran velocidad, recorre todas las caras que conozco pero no consigo ponerle un rostro.
- Mat -saluda entre dientes.
¡Claro! Es él, ¿cómo no he caído antes? Asomo temerosamente mis pupilas por encima del hombro de Harry agarrándome a su camisa negra por detrás de su espalda y de inmediato noto como él se tensa aún más. Sé que debería quedarme quieta, pero no puedo.
-No hace falta que la escondas Harry, sabes que no le tocaré un pelo- hizo una leve pausa para acercarse uno o dos pasos -. O al menos yo.
- ¿Por qué crees que debería fiarme? -Mis ojos recorrían la distancia entre el cuello de Harry y la imagen de Mat.
Es un tipo que impone mucho físicamente pues sus músculos son lo primero que llaman la atención cuando le ves y su camisa de manga corta no ayuda a disimularlos. Las arrugas en su frente y al rededor de la boca están muy marcadas y por eso creo que debe de tener más de cuarenta años, a una persona más joven no se le notarían tanto. Va mejor vestido que la última vez que le vi pues ahora sus pantalones vaqueros se hallan limpios y sus botas no tienen rastro alguno de barro seco. Recuerdo que aquella noche llovía mucho, de hecho fue esa la razón por la cual tuve que quedarme en casa de Harry; una de las carreteras estaba cortada y no me podía llevar de regreso a casa. Ahora caigo en conclusión: ¿por qué dijo que si me quería quedar en su casa esa noche si sabía que yo tenía un estudio cerca de ahí? ¿Me quería llevar con él esa noche? Entonces pensaba que no me quería tener cerca, que me odiaba pero ahora me aferro al la idea de que Harry tan solo quería que estuviese a salvo, ¿pero a salvo de qué?
Quizás Mat anduviese por el lago esa noche y por eso se empapase de tierra mojada, es la única idea lógica que se me ocurre para haberle visto tan desaseado y descuidado. Otra reflexión ocupa mi mente como un flash iluminándome: quizás el estuviese en la nave pues por donde Megan y yo fuimos la última vez había un camino de gravilla y tierra húmeda, ¿y si Mat formaba parte de todo aquello? Tenía sentido.
- ¿Y por qué crees que ella debería fiarse de ti? -Contraataca Mat.
Algo reacciona en mi y aprieto la camiseta de Don Figura de Piedra con más fuerza, ¿quién es él para juzgar a Harry?
- Tú solo le traerás problemas - Mat remata.
Siento como la complexión de la espalda de Harry se hincha en una inspiración profunda, esta controlándose para mantenerse callado, estoy segura de eso.
- ¿Y tú quien eres? - Alzo mi voz por encima del hombro de Harry y este gira su cabeza al instante, vuelve a tener el entrecejo fruncido, pero a mi me da igual, le acabo de decir que iba a descubrir cosas.
- Me lo has prometido -susurra él con la mandíbula apretada.
Niego con la cabeza poniéndome a su lado.
- Yo no he prometido nada.
Puedo percibir como hierbe de furia, ya arreglaré cuentas con él más tarde. ¿Pero y si ahora quiere volver a alejarse de mi? De hecho era lo que iba a hacer segundos antes de que Mat nos interrumpiera. Mierda, la he vuelto a fastidiar y esta vez la metedura de pata ha sido gorda. Estoy rezando para que no haga el intento de irse de mi lado, no quiero pasar otra semana más como la anterior, me niego. Sin pudor a tener público agarro la mano de Harry, siento como se tensa y al segundo se relaja entrecruzando sus dedos con los míos y apretándome fuerte. Suspiro para mis adentros cuando hace que me acerque aún más a él sin dejar de mirar a Mat, por ahora no quiere que me aleje y me voy a quedar con eso.
Mat nos contempla callado y eso no me gusta en absoluto, ¿qué estará pensando?
- ¿Qué tal Sam? -Hace un saludo militar con la mano.
¿Me acaba de llamar Sam? ¿Desde cuando los desconocidos tienen tanta confianza conmigo?
- Samantha, si no te importa -hablo imponente. Mat levanta las manos y sonríe.
- Lo siento, Samantha. Soy Mat Walter, supongo que me recordarás, ¿verdad?
¿Cómo no iba a hacerlo? Aquel encuentro sería demasiado difícil de olvidar.
Yo asiento.
- ¿A qué has venido Mat? -Harry interviene y corta nuestra conversación. La verdad es que no tengo el mínimo interés de sus datos aunque estoy igual de intrigada que Harry en saber por qué de su tan inesperada visita.
- Vigilancia pura y dura, he venido a ver si aún seguías vivo - mi boca se abre al instante para capturar más aire, ¿cómo que para vigilar si Harry sigue vivo? ¿Qué tipo de broma es esto? ¿Es una broma? Miro de inmediato a Harry y su rostro severo demuestra que Mat dice la verdad -. Me alegra saber que es así.
- ¿Por qué no iba a estarlo? Me necesitan a mi más que yo a ellos.
El intruso asiente y me mira, acto seguido me señala.
- Quizás habías dado un paso en falso, ¿lo sabe ella?
- Samantha no sabe nada, Mat, mas te vale mantener la boca cerrada -se tensa y aprieta más mi mano, no me hace daño, al contrario, me hace sentir segura.
- ¿No sabes lo peligroso que es esto para ella? Por no hablar de lo peligroso que es esto para ti. Estas siendo tan egoísta -aprecio un poco de decepción en sus palabras punzantes, pero Harry lo sabe y es lo único que me repite constantemente. Estoy empezando a coger aún más asco a Mat, ¿por qué tiene que ir como si él lo supiese todo?
- Harry no me hará daño -o eso creo.
Los dos hombres me miran, pero mis ojos solo conducen hasta uno en concreto, hasta el hombre con unos inmensos lagos verdes en lo cuales podría perderme sin miedo a encontrar la salida.
- Claro que no, estoy seguro que sus amigitos se encararán de eso por él.
Devuelvo mi vista hacia Mat cual está girándose para marcharse. Mis ganas de ir a preguntarle cosas son inmensas pero todas aquellas quedan reprimidas por el increíble ser que tengo pegado a mi piel. Aunque ya es tarde, ha vuelto a desaparecer entre los arbustos, de la misma manera en la que llego, casi sin ser visto. ¿Venir a ver si está muerto? ¿Qué si sus amigos se encargarán de hacerme daño por él? ¿Amigos? Por una parte estoy empezando a comprender porqué Harry no quiere que me acerca él, e incluso al oír esas palabras de la voz del intruso la idea de separarme de él ha cruzado mi mente, pero me niego a hacer eso, no logro comprender de dónde nace esta angustia que se hace con mi cuerpo al pensar que quiere irse de mi lado y no estoy preparada para enfrentarme aquello. Siendo sincera, no logro comprender por qué me siento así hacia Harry, por qué es tan peligroso, por qué tenemos que salir heridos de todo esto, pero es así por cómo lo repiten cada una de las personas a las que me he acercado para preguntar algo acerca de él.
- Vayámonos -rompo el silencio con un suspiro.
Separo un poco mi cuerpo del de Harry y al instante noto como tira de mi brazo y hace que me ponga de cara a él.
- Nunca te haría daño intencionadamente, Samantha. Lo sabes, ¿verdad?
Yo asiento y alzo mis manos hacia las suyas cual retienen mi cara entre ambas.
Realmente sé que él nunca me hará daño, o al menos, en tanto en cuanto al daño físico. Es el daño psicológico al que le temo, pues puede hacer que mi estado de ánimo cambie de un segundo a otro, ¿por qué? Miro a los ojos verdes confusos de este adonis.
- Lo sé, pero me haces daño separándote de mi, así ni tú ni yo arreglamos nada.
Da una negativa con la cabeza mientras baja el rostro levemente y lo vuelve a alzar.
- Mat tiene razón, aunque no quiera admitirlo, soy egoísta.
- ¿Por qué?
- Por... -traga saliva mientras arruga el entrecejo -. Por querer estar así, contigo. No lo entiendo y no sé cómo evitarlo, solo sé que cuando intento ignorarte me vuelvo loco, es imposible por mucho que trate de hacerlo.
Mi boca se abre para esbozar una sonrisa que me niego a evitar. ¿Le vuelvo loco? No voy a decir que no me guste, pues su confesión ha hecho que mi pobre corazón maltratado termine de derretirse, ¿cómo puede ser tan perfecto? Las pulsaciones aumentan en mi piel. Él no sabe lo muy reflejada que me siento en sus palabras pues me pasa lo mismo. Cada segundo que no estoy con Harry mi cabeza no deja de pensar en qué estará haciendo, si estará bien, si pensará en mi... si quiere volver a besarme, a tenerme entre sus brazos.
- Pues quédate, a la mierda todo Harry.
- No puedo, pero es lo que quiero, eres mía.
Mi corazón se para, ¿acabo de escuchar eso?
- ¿Crees que soy tuya?
- Sé que eres mía.
¿¡Qué!?
- ¿Y desde cuando piensas eso?
- Desde que me conociste por primera vez en la cena.
El flashback de aquella noche volvió a mi cabeza y el momento encerrona en el pasillo cobró al fin sentido ''¿lo sabía? ¿El qué sabía?'' esto sabía. Seguramente él había caído en la conclusión de que era yo a quién había visto en el lago, antes casi lo suelta y yo no soy tonta. Seguramente él había comprendido que mis mejillas color rojizas estaban así por él y su belleza. Seguramente él sabía que me tenía desde él primer momento en que nos vimos, pues yo no era nueva en su vida.
- Y por más que intento irme no funciona.
Me acerco a su boca y sonrío. Puede ser que yo estuviese equivocada y que él no juegue conmigo, puede ser que si o puede ser que no. Aunque ahora mismo tan solo pienso en que me está haciendo demasiado feliz con todo esto.
- Quiero saber quién puede ser más egoísta de los dos, si tú o yo - susurro.
Él me devuelve una sombra de sonrisa suavizando su entrecejo y me acerca a él para juntar nuestras bocas. Harry reclama mis labios. Es un beso con significado, y me derrito en él. Esto no ayuda en mi intento de controlar mis sentimientos pues por una parte no quiero volverme loca, como dice él, pero por otra ya lo estoy haciendo y tanto Harry como yo tenemos culpa de esto.
***
Ayer me dejó en el estudio cuando volvimos del lago. Nos despedimos con un lago beso en su coche después de haber estado en silencio durante todo el trayecto. Sigo pensando que es un loco al volante y doy gracias que su coche sea resistente pues si constantemente va a tanta velocidad no me estañaría que tuviese un accidente. Realmente esta loco. Y me encanta.
- Nos vas a matar - hablé mirando hacia el contador de velocidad.
Una sonrisa pícara adornó su rostro mientras dejaba de mirar la carretera durante unos segundos para observarme a mi. Una pequeña risa se escapó de mis labios mientras pronunciaba ''loco''.
Cojo una gomilla para el pelo y la ato al rededor de él para mantener alejado mi pelo de la cara, a veces es un estorbo esto de tenerlo tan largo.
- ¿Estas lista? Tía, no te peines más que no vas a un pase de modelos - Megan rueda por encima de mi cama.
La ignoro mientras dejo el cepillo en la mesa y repaso mi peinado para ver si hay algún mechón rebelde suelto. Compruebo que todo esta bien y me giro para buscar una camisa al montón de ropa que está sobre la silla de mi escritorio.
- Eso parece la torre de Pisa -suelta Megan con la cabeza del revés y al borde de mi cama.
Me río mientras cojo con una mano la manga de mi camisa y con la otra aguanto el montón de ropa o la torre de Pisa, para Megan, para que no se caiga. Cuando termino de vestirme voy hacia mi amiga aún tumbada en mi cama perezosamente. Había venido de madrugada para quedarse a dormir conmigo, seguramente había vuelto a discutir con su padre, aunque ella no quiso hablar del tema y yo no pregunté, ya sabía como suelen ser esas peleas y todas son causadas por la condición sexual de Megan. A veces el padre me da pena por el hecho de que está arruinando la relación con su hija, pero allá él.
- ¿Nos podemos ir ya? - Pregunto mientras mi pie salta sobre su trasero - vamos a llegar tarde al lago.
Habíamos quedado con unas cuantas amigas para disfrutar de las últimas oleadas de calor del verano, habían puesto la excusa de ''cuánto tiempo sin quedar'' pero en verdad sé que tan solo querían vernos por el mero morbo de los cotilleos. Como odio estas cosas.
- ¿Entonces para qué vamos? -Megan habla y yo comprendo que había dicho esa última frase en voz alta.
Lo que ella no sabe es que Harry ronda por ahí y ese es el motivo principal por el que voy.
----------------------------------------------------------------
[COMENTAD QUE OS HA PARECIDO ESTE CAPÍTULO AQUÍ O POR MI TWITTER @BACKFORBRITISH, Y SI OS GUSTÓ RECOMENDARLA, POR FAVOR, ES MUY IMPORTANTE] [SI QUERÉIS SEGUIR LEYENDO FORBIDDEN, MANDADME UN TWEET A MI TWITTER Y OS AVISARÉ CADA VEZ QUE SUBA UN CAPÍTULO NUEVO] [GRACIAS POR LEER]
[COMENTAD QUE OS HA PARECIDO ESTE CAPÍTULO AQUÍ O POR MI TWITTER @BACKFORBRITISH, Y SI OS GUSTÓ RECOMENDARLA, POR FAVOR, ES MUY IMPORTANTE] [SI QUERÉIS SEGUIR LEYENDO FORBIDDEN, MANDADME UN TWEET A MI TWITTER Y OS AVISARÉ CADA VEZ QUE SUBA UN CAPÍTULO NUEVO] [GRACIAS POR LEER]
domingo, 23 de marzo de 2014
Forbidden - Capítulo 33
- Si -susurro pegada a él.
No sé lo que abarcará esto de ser su musa, e incluso no sé a lo que se refiere con ello, ¿quiere hacerme fotos porque le inspiro tanto como para llegar a ser eso? Pues adelante, ahora si que no me importa pues quizás si hago esto pase mas tiempo con él, o si me esfuerzo, puede que consiga saber algo de sus muchos secretos.
La sonrisa escondida en sus labios me hace pensar que esta contento con mi respuesta y que hice bien en aceptar a pesar de mis dudas. ¿Cómo debe ser una musa? Jamás pensé en ser algo parecido, pero al contrario también conozco es ese sentimiento de inspiración cuando ves algo o alguien quien te inspira sin saber el porqué. Es curioso que yo me sienta así cada vez que miro a Harry. Niego con la cabeza y dejo un último lento beso en sus labios.
- Vamos -sonríe Harry y me coge de la muñeca para llevarme a no se donde.
Caminamos un par de minutos cogidos de las manos, aunque en realidad es como si él me estuviese llevando pues cada zancada suya son dos mías. Es incómodo pero a la vez relajante el silencio que hay entre los dos, supongo que por ahora ninguno necesitamos decir nada pero a la vez hay tanto de que hablar. Quiero que me explique porqué me ha cogido como musa, para empezar.
- ¿Dónde se supone que me vas a llevar? -cojo su mano con mas fuerza pues como siga así de rápido terminaré por los suelos.
- La última vez que estuvimos aquí no pude hacerte -deja de hablar como si su mente hubiese dado un giro -. No pude hacer fotos del todo y quiero terminar lo que empecé.
- Esta bien, ¿pero para eso tenemos que correr? -Parezco algo patética pues mi condición física no está al día.
Él deja escapar una armoniosa risa que cala en lo hondo de mi ser estremeciéndome. ¿Todo lo que hace tiene que afectarme tanto?
- Es por la luz, dentro de poco tiempo se irá.
- Harry, es por la mañana, quedan muchas horas de luz -le informo delicadamente para que no se note la necesidad de aire.
Harry da una negativa con su cabeza y sonríe.
- Ahora lo entenderás.
Sigue tirando de mi hasta que llegamos a una parte del lago en la que no había estado antes, estoy segura que esta es la parte de atrás de la casa de Harry, es más, si miro atentamente entre las frondosas ramas verdes de los arboles me apuesto a que puedo ver su habitación. Recuerdo toda esa parte de aquellas pocas veces que me asomé al gran ventanal de su habitación. ¿Será una zona privada?
Suelta mi mano para irse unos metros mas allá de mi y yo la cierro en un puño al dejar de sentir su fuerte agarre, siento un pequeño frescor donde segundos antes estaba su mano y un ápice de congoja nubla mis sentidos, ¿pero qué hago? No quiero dejar que cause efectos así en mi e instantáneamente cambio de pensamiento para no reflexionar acerca de él o de sus encantos sobre mi.
Le veo agacharse, abrir la mochila de cuero para rebuscar en ella y sacar una cámara que me da la sensación de haber visto antes. En su casa, en la estantería, seguramente es una de esas. Es grande, negra y muy llamativa. Mas me conviene no preguntar cuanto le ha costado, seguramente valdrá más que mi estudio entero. Harry, con la cabeza casi agachada, alza sus ojos y se asegura por un par de veces que sigo ahí. Por supuesto que sigo aquí, como para irme, no estoy loca y no pienso desaprovechar ninguna oportunidad para estar con él.
- Ven -se levanta del suelo y deja la mochila a un lado.
Acato sus ordenes y me dirijo hacia él. Que vergüenza, ¿ahora se supone que tengo que posar para él? Dios mío, creo que me estoy arrepintiendo de haberle dicho que si. Yo no sé posar.
- Esto no muerde-habla agitando con cuidado su cámara retenida en una sola mano.
- Ya se que no muerde, tonto, solo que no sé si valgo para eso.
- ¿Qué has dicho? -levanta sus cejas y su amplia sonrisa maligna se dibuja en su rostro dejando ver sus perfectos hoyuelos. Que guapo es, ay.
No te fijes en sus ojos Samantha, no te fijes en sus ojos, chilla mi mente. Pero mis sentimientos pueden más que mis pensamientos y termino haciéndolo para caer presa de nuevo. Me acerco lentamente bajo el hechizo de sus ojos hasta que le tengo a escasos centímetros. Él me coge de la cintura con su mano suelta y me acerca a él lo máximo posible. Maldito sea este hombre.
- Que qué has dicho -murmura mientras desliza su mano descaradamente hacia mi trasero.
¿Va a ser capaz de hacer esto aquí? Respiro jadeante ante la idea y de que si quiero que así sea. El aprieta mi trasero en su mano y y yo abro la boca para, en un instante, recibir un beso posesivo y dominante. Su lengua y la mía se funden chocando, rodando y acariciándose entre si. Oh dios mío, no quiero que me haga sentir así y necesito parar pero no puedo, soy blanda y débil junto a él.
- Eso es -jadea con seguridad -. Ahora déjame poseerte un poco.
Alzo mis ojos hacia él.
- Es lo que todo hombre desearía -dice cogiéndome de la barbilla y besándome de nuevo -. Poseerte.
Mis piernas tiemblan ante su comentario y mi cabeza deja de funcionar. Quiere poseerme, ¿lo dice en serio? Dios Sam, claro que lo dice en serio. Me aparto de él antes de que note como mi cara roja echa humo. Sé que se refiere a dejar que sea su marioneta para posar en las fotos, quiere poseerme así, pero su segundo comentario ha ido con segundas, lo sé y pondría la mano en el fuego por ello. Y lo que mas me sorprende es que estoy demasiado excitada después de eso ¿quiero que me posea?
- Ahora hazme caso en todo.
Asiento y le miro.
- ¿Dónde y cómo quieres que me ponga? -hablo y me maldigo.
Choco mi mano contra mi frente mentalmente. Aquello salió de mis labios en un tono jadeante y mi pregunta casi termina siendo una proposición indecente. ¿Puedo ser más tonta? Quizás debí haberle preguntado si es pasivo o activo para rematar. Levanto mi mirada hacia la suya para observar una leve sonrisa que destroza todos mis pensamientos. Soy tonta.
- Tumbada bajo aquel árbol.
Su sonrisa me hace dudar por unos instantes, pues aquello también ha sonado demasiado mal.
- Esta bien.
Me dirijo hacia el árbol y me siento bajo su copa recostada en el tronco mientras observo como Harry no pierde detalle de lo que hago. Mi corazón bombea frenéticamente y mis dedos juegan a pillarse entre ellos. Creo que puede notar lo tensa que estoy. Se acerca y se pone de cuclillas justo delante de mi.
- Tranquila... hacerlo es más sencillo de lo que parece.
¿Hacer el qué? Quiero preguntarle si esta usando esto como excusa para llegar hasta ese punto conmigo y decirle, si es así, que no tiene por qué hacerlo. No tiene que ir con juegos. Miro rápidamente hacia mi alrededor y finalmente dejo mi vista en el hermosos cuerpo de Harry.
- Quiero hacerlo.
Él sonríe y yo siento esa presión en el pecho.
- Genial. Principalmente quiero que te sientas cómoda y que sea algo natural, ¿esta postura esta bien para ti?
¿Postura cómoda? ¿Qué tal si cabo un agujero y entierro mi cabeza en el? Si digo todas las respuestas que se amontonaron en mi cabeza creo que el ambiente se caldearía aun más. Me limité a asentir, pues esta postura es la que siempre uso cuando vengo a dibujar al lago así que ya estoy lo suficientemente familiarizada.
- Si, estoy bien.
Harry asiente mirándome, como si estuviese buscando algún defecto o captando todos los detalles posibles. Se adelanta lo suficiente como para trasladar el pelo que esta recogido detrás de mi oreja y dejarlo caer sobre mi hombro y bajar mi rostro con una suave caricia. Su tacto es demasiado placentero. Coge mi mano derecha y la aparta de mi regazo para dejarla caer sobre la tierra algo húmeda y fría. Frota algo de tierra entre mis dedos y siento como el cosquilleo de sus manos hace que mi piel se erice deseando que el contacto vaya a más, pero para.
- Cierra los ojos y no te muevas. -Habla con voz ronca.
Se aleja unos cuantos pasos y aunque no vea nada puedo imaginar su figura algo difuminada. No me esta tocando, pero casi puedo sentir como sus ojos recorren cada centímetro de mi cuerpo y se detienen en partes concretas en las cuales acerca su cámara a él y captura el instante como si fuese algo natural, como si fuese sencillo, aunque estoy segura de que es más difícil de lo que parece. Él es mucho más difícil de lo que parece.
Después de unas cuantas fotos y otras muchas poses decidió parar de sacar fotografías a mi cuerpo, según él la luz ya no era la misma, aunque siendo sincera yo veía la misma luz del día, pero claro, no soy la experta aquí. Decidimos sentarnos bajo un mismo árbol, él me ofreció un sitio reservado contra su pecho y yo no dude en acetar al segundo ¿cómo negarse a un abrazo de este dios griego? Me acerqué a él y pasó una mano por encima de mis hombros y quedé con mi mejilla apoyada en su pecho y mi mano izquierda sobre su fibroso abdomen. Lo que daría por acariciar su deseable torso no lo sabe nadie. Quise ver las fotos y él me las enseñó todas con una amplia sonrisa, estaba orgulloso de su trabajo y no era para menos, pues estaban realmente bien. Todo encajaba, todos los detalles se fundían en uno solo haciendo que la foto tuviese ese algo, ese algo que apuesto que solo Harry puede capturar.
- Eres un gran fotógrafo Harry -me embobo con las fotos que él va pasando lentamente.
- Tu eres una perfecta musa.
Niego y me echo hacia un lado pero Harry me lo impide pasando su mano derecha por mi espalda y cogiéndome para sentarme sobre su regazo, de cara a él. La verdad es que no me sorprende la fuerza que tiene, pues se le ve fuerte.
- Harry...
Parpadeó.
- ¿Por qué yo?
El entendió a la perfección mi pregunta. No solo iba dirigiéndome a lo de ser su musa, iba por todo. ¿Por qué yo no me puedo acercar a ti? ¿Por qué me has escogido entre todas? ¿Por qué quieres que sea tu musa? ¿Por qué?
- Aún sigo buscando respuesta a eso.
- Vaya, tenemos eso en común.
Si vuelve a sonreír juro que no me hago responsable de mis actos.
- ¿Tienes hermanos? -digo jugando con su rizado pelo al tener mis manos por detrás de su cuello.
- No.
Asentí, dudé un par de segundos en continuar con mi interrogatorio, pero la curiosidad pudo más que mi miedo.
- ¿Desde cuando tienes moto?
Inspiró y soltó el aire mientras que repasaba mentalmente los datos de su vida.
- Creo que desde... desde hace cinco años.
- ¿Desde hace cinco años? - Dije sorprendida.
- A mi padre le encantan las motos, siempre estaba y esta rodeado de ellas, lo herede de él, es nuestro hobby, así que cuando cumplí los quince me regló una moto muy básica.
Seguramente que por básica el entiende una moto de última generación, pero no voy a entrar en el tema.
- ¿Y tú? -dice él.
- ¿Y yo qué?
Como se refiera a las motos va de listo, pues las odio.
- ¿Desde cuando pintas?
Parpadeé unas cuantas veces mientras que mi mente funcionaba a mil por hora intentando encontrar el punto exacto en el que le dije a Harry que yo pinto, pero yo no se lo he dicho nunca.
- ¿Cómo sabes que yo pinto? -digo arrugando el entre cejo y abriendo los ojos de par en par.
Y él no responde.
- Harry... -bajo mis manos y las deposito en su pecho -. ¿Cómo sabes tú eso? -hablo subrayando cada palabra.
- Samantha, quítate, por favor.
¿Qué? No, no, otra vez no, no quiero ver que Don bipolar ha vuelto, por dios no.
-Harry... -susurré.
- Quítate, por favor -volvió a repetir.
Mordí mi labio inferior mientras que buscaba una simple respuesta en su cara, pero su entrecejo fruncido ocultaba todas ellas. No, por favor, no quiero que vuelva a ser como antes, estábamos tan bien. ¿Pero qué le pasa? Me levanto con enfado, no sin antes dedicarle una mirada de total desprecio.
- No es justo lo que estas haciendo - digo pero me niego a mirarle -. Me dices todo esto -decido girarme -. Y después te callas cuando quiero saber de ti.
Me miró con los labios casi abiertos.
- ¿No lo comprendes? No, claro que no lo comprendes.
Hice un gesto de dolor casi imperceptible.
- Pues hazmelo entender, aunque no puedas. Harry, corre el puto riesgo.
- Jamás.
- ¿Por qué? -Digo más fuerte de lo que pienso.
- Porque yo pasé por eso, yo sé lo que estas pasando y si hubiera tenido elección, por muy egoísta que suene, hubiese preferido no enterarme de nada -se acerca mi y me levanta el rostro para verme mejor -. Y juro que a ti no te va a pasar nada.
- Terminaré enterándome.
- No, Samantha, prométeme que no harás nada.
Y entonces algo entre los arboles empezó a moverse sorprendiéndonos a ambos. ¿No se supone que esto es una zona privada?
- Ponte detrás de mi -susurra mientras su mirada se pierde entre aquellos matojos.
No sé lo que abarcará esto de ser su musa, e incluso no sé a lo que se refiere con ello, ¿quiere hacerme fotos porque le inspiro tanto como para llegar a ser eso? Pues adelante, ahora si que no me importa pues quizás si hago esto pase mas tiempo con él, o si me esfuerzo, puede que consiga saber algo de sus muchos secretos.
La sonrisa escondida en sus labios me hace pensar que esta contento con mi respuesta y que hice bien en aceptar a pesar de mis dudas. ¿Cómo debe ser una musa? Jamás pensé en ser algo parecido, pero al contrario también conozco es ese sentimiento de inspiración cuando ves algo o alguien quien te inspira sin saber el porqué. Es curioso que yo me sienta así cada vez que miro a Harry. Niego con la cabeza y dejo un último lento beso en sus labios.
- Vamos -sonríe Harry y me coge de la muñeca para llevarme a no se donde.
Caminamos un par de minutos cogidos de las manos, aunque en realidad es como si él me estuviese llevando pues cada zancada suya son dos mías. Es incómodo pero a la vez relajante el silencio que hay entre los dos, supongo que por ahora ninguno necesitamos decir nada pero a la vez hay tanto de que hablar. Quiero que me explique porqué me ha cogido como musa, para empezar.
- ¿Dónde se supone que me vas a llevar? -cojo su mano con mas fuerza pues como siga así de rápido terminaré por los suelos.
- La última vez que estuvimos aquí no pude hacerte -deja de hablar como si su mente hubiese dado un giro -. No pude hacer fotos del todo y quiero terminar lo que empecé.
- Esta bien, ¿pero para eso tenemos que correr? -Parezco algo patética pues mi condición física no está al día.
Él deja escapar una armoniosa risa que cala en lo hondo de mi ser estremeciéndome. ¿Todo lo que hace tiene que afectarme tanto?
- Es por la luz, dentro de poco tiempo se irá.
- Harry, es por la mañana, quedan muchas horas de luz -le informo delicadamente para que no se note la necesidad de aire.
Harry da una negativa con su cabeza y sonríe.
- Ahora lo entenderás.
Sigue tirando de mi hasta que llegamos a una parte del lago en la que no había estado antes, estoy segura que esta es la parte de atrás de la casa de Harry, es más, si miro atentamente entre las frondosas ramas verdes de los arboles me apuesto a que puedo ver su habitación. Recuerdo toda esa parte de aquellas pocas veces que me asomé al gran ventanal de su habitación. ¿Será una zona privada?
Suelta mi mano para irse unos metros mas allá de mi y yo la cierro en un puño al dejar de sentir su fuerte agarre, siento un pequeño frescor donde segundos antes estaba su mano y un ápice de congoja nubla mis sentidos, ¿pero qué hago? No quiero dejar que cause efectos así en mi e instantáneamente cambio de pensamiento para no reflexionar acerca de él o de sus encantos sobre mi.
Le veo agacharse, abrir la mochila de cuero para rebuscar en ella y sacar una cámara que me da la sensación de haber visto antes. En su casa, en la estantería, seguramente es una de esas. Es grande, negra y muy llamativa. Mas me conviene no preguntar cuanto le ha costado, seguramente valdrá más que mi estudio entero. Harry, con la cabeza casi agachada, alza sus ojos y se asegura por un par de veces que sigo ahí. Por supuesto que sigo aquí, como para irme, no estoy loca y no pienso desaprovechar ninguna oportunidad para estar con él.
- Ven -se levanta del suelo y deja la mochila a un lado.
Acato sus ordenes y me dirijo hacia él. Que vergüenza, ¿ahora se supone que tengo que posar para él? Dios mío, creo que me estoy arrepintiendo de haberle dicho que si. Yo no sé posar.
- Esto no muerde-habla agitando con cuidado su cámara retenida en una sola mano.
- Ya se que no muerde, tonto, solo que no sé si valgo para eso.
- ¿Qué has dicho? -levanta sus cejas y su amplia sonrisa maligna se dibuja en su rostro dejando ver sus perfectos hoyuelos. Que guapo es, ay.
No te fijes en sus ojos Samantha, no te fijes en sus ojos, chilla mi mente. Pero mis sentimientos pueden más que mis pensamientos y termino haciéndolo para caer presa de nuevo. Me acerco lentamente bajo el hechizo de sus ojos hasta que le tengo a escasos centímetros. Él me coge de la cintura con su mano suelta y me acerca a él lo máximo posible. Maldito sea este hombre.
- Que qué has dicho -murmura mientras desliza su mano descaradamente hacia mi trasero.
¿Va a ser capaz de hacer esto aquí? Respiro jadeante ante la idea y de que si quiero que así sea. El aprieta mi trasero en su mano y y yo abro la boca para, en un instante, recibir un beso posesivo y dominante. Su lengua y la mía se funden chocando, rodando y acariciándose entre si. Oh dios mío, no quiero que me haga sentir así y necesito parar pero no puedo, soy blanda y débil junto a él.
- Eso es -jadea con seguridad -. Ahora déjame poseerte un poco.
Alzo mis ojos hacia él.
- Es lo que todo hombre desearía -dice cogiéndome de la barbilla y besándome de nuevo -. Poseerte.
Mis piernas tiemblan ante su comentario y mi cabeza deja de funcionar. Quiere poseerme, ¿lo dice en serio? Dios Sam, claro que lo dice en serio. Me aparto de él antes de que note como mi cara roja echa humo. Sé que se refiere a dejar que sea su marioneta para posar en las fotos, quiere poseerme así, pero su segundo comentario ha ido con segundas, lo sé y pondría la mano en el fuego por ello. Y lo que mas me sorprende es que estoy demasiado excitada después de eso ¿quiero que me posea?
- Ahora hazme caso en todo.
Asiento y le miro.
- ¿Dónde y cómo quieres que me ponga? -hablo y me maldigo.
Choco mi mano contra mi frente mentalmente. Aquello salió de mis labios en un tono jadeante y mi pregunta casi termina siendo una proposición indecente. ¿Puedo ser más tonta? Quizás debí haberle preguntado si es pasivo o activo para rematar. Levanto mi mirada hacia la suya para observar una leve sonrisa que destroza todos mis pensamientos. Soy tonta.
- Tumbada bajo aquel árbol.
Su sonrisa me hace dudar por unos instantes, pues aquello también ha sonado demasiado mal.
- Esta bien.
Me dirijo hacia el árbol y me siento bajo su copa recostada en el tronco mientras observo como Harry no pierde detalle de lo que hago. Mi corazón bombea frenéticamente y mis dedos juegan a pillarse entre ellos. Creo que puede notar lo tensa que estoy. Se acerca y se pone de cuclillas justo delante de mi.
- Tranquila... hacerlo es más sencillo de lo que parece.
¿Hacer el qué? Quiero preguntarle si esta usando esto como excusa para llegar hasta ese punto conmigo y decirle, si es así, que no tiene por qué hacerlo. No tiene que ir con juegos. Miro rápidamente hacia mi alrededor y finalmente dejo mi vista en el hermosos cuerpo de Harry.
- Quiero hacerlo.
Él sonríe y yo siento esa presión en el pecho.
- Genial. Principalmente quiero que te sientas cómoda y que sea algo natural, ¿esta postura esta bien para ti?
¿Postura cómoda? ¿Qué tal si cabo un agujero y entierro mi cabeza en el? Si digo todas las respuestas que se amontonaron en mi cabeza creo que el ambiente se caldearía aun más. Me limité a asentir, pues esta postura es la que siempre uso cuando vengo a dibujar al lago así que ya estoy lo suficientemente familiarizada.
- Si, estoy bien.
Harry asiente mirándome, como si estuviese buscando algún defecto o captando todos los detalles posibles. Se adelanta lo suficiente como para trasladar el pelo que esta recogido detrás de mi oreja y dejarlo caer sobre mi hombro y bajar mi rostro con una suave caricia. Su tacto es demasiado placentero. Coge mi mano derecha y la aparta de mi regazo para dejarla caer sobre la tierra algo húmeda y fría. Frota algo de tierra entre mis dedos y siento como el cosquilleo de sus manos hace que mi piel se erice deseando que el contacto vaya a más, pero para.
- Cierra los ojos y no te muevas. -Habla con voz ronca.
Se aleja unos cuantos pasos y aunque no vea nada puedo imaginar su figura algo difuminada. No me esta tocando, pero casi puedo sentir como sus ojos recorren cada centímetro de mi cuerpo y se detienen en partes concretas en las cuales acerca su cámara a él y captura el instante como si fuese algo natural, como si fuese sencillo, aunque estoy segura de que es más difícil de lo que parece. Él es mucho más difícil de lo que parece.
Después de unas cuantas fotos y otras muchas poses decidió parar de sacar fotografías a mi cuerpo, según él la luz ya no era la misma, aunque siendo sincera yo veía la misma luz del día, pero claro, no soy la experta aquí. Decidimos sentarnos bajo un mismo árbol, él me ofreció un sitio reservado contra su pecho y yo no dude en acetar al segundo ¿cómo negarse a un abrazo de este dios griego? Me acerqué a él y pasó una mano por encima de mis hombros y quedé con mi mejilla apoyada en su pecho y mi mano izquierda sobre su fibroso abdomen. Lo que daría por acariciar su deseable torso no lo sabe nadie. Quise ver las fotos y él me las enseñó todas con una amplia sonrisa, estaba orgulloso de su trabajo y no era para menos, pues estaban realmente bien. Todo encajaba, todos los detalles se fundían en uno solo haciendo que la foto tuviese ese algo, ese algo que apuesto que solo Harry puede capturar.
- Eres un gran fotógrafo Harry -me embobo con las fotos que él va pasando lentamente.
- Tu eres una perfecta musa.
Niego y me echo hacia un lado pero Harry me lo impide pasando su mano derecha por mi espalda y cogiéndome para sentarme sobre su regazo, de cara a él. La verdad es que no me sorprende la fuerza que tiene, pues se le ve fuerte.
- Harry...
Parpadeó.
- ¿Por qué yo?
El entendió a la perfección mi pregunta. No solo iba dirigiéndome a lo de ser su musa, iba por todo. ¿Por qué yo no me puedo acercar a ti? ¿Por qué me has escogido entre todas? ¿Por qué quieres que sea tu musa? ¿Por qué?
- Aún sigo buscando respuesta a eso.
- Vaya, tenemos eso en común.
Si vuelve a sonreír juro que no me hago responsable de mis actos.
- ¿Tienes hermanos? -digo jugando con su rizado pelo al tener mis manos por detrás de su cuello.
- No.
Asentí, dudé un par de segundos en continuar con mi interrogatorio, pero la curiosidad pudo más que mi miedo.
- ¿Desde cuando tienes moto?
Inspiró y soltó el aire mientras que repasaba mentalmente los datos de su vida.
- Creo que desde... desde hace cinco años.
- ¿Desde hace cinco años? - Dije sorprendida.
- A mi padre le encantan las motos, siempre estaba y esta rodeado de ellas, lo herede de él, es nuestro hobby, así que cuando cumplí los quince me regló una moto muy básica.
Seguramente que por básica el entiende una moto de última generación, pero no voy a entrar en el tema.
- ¿Y tú? -dice él.
- ¿Y yo qué?
Como se refiera a las motos va de listo, pues las odio.
- ¿Desde cuando pintas?
Parpadeé unas cuantas veces mientras que mi mente funcionaba a mil por hora intentando encontrar el punto exacto en el que le dije a Harry que yo pinto, pero yo no se lo he dicho nunca.
- ¿Cómo sabes que yo pinto? -digo arrugando el entre cejo y abriendo los ojos de par en par.
Y él no responde.
- Harry... -bajo mis manos y las deposito en su pecho -. ¿Cómo sabes tú eso? -hablo subrayando cada palabra.
- Samantha, quítate, por favor.
¿Qué? No, no, otra vez no, no quiero ver que Don bipolar ha vuelto, por dios no.
-Harry... -susurré.
- Quítate, por favor -volvió a repetir.
Mordí mi labio inferior mientras que buscaba una simple respuesta en su cara, pero su entrecejo fruncido ocultaba todas ellas. No, por favor, no quiero que vuelva a ser como antes, estábamos tan bien. ¿Pero qué le pasa? Me levanto con enfado, no sin antes dedicarle una mirada de total desprecio.
- No es justo lo que estas haciendo - digo pero me niego a mirarle -. Me dices todo esto -decido girarme -. Y después te callas cuando quiero saber de ti.
Me miró con los labios casi abiertos.
- ¿No lo comprendes? No, claro que no lo comprendes.
Hice un gesto de dolor casi imperceptible.
- Pues hazmelo entender, aunque no puedas. Harry, corre el puto riesgo.
- Jamás.
- ¿Por qué? -Digo más fuerte de lo que pienso.
- Porque yo pasé por eso, yo sé lo que estas pasando y si hubiera tenido elección, por muy egoísta que suene, hubiese preferido no enterarme de nada -se acerca mi y me levanta el rostro para verme mejor -. Y juro que a ti no te va a pasar nada.
- Terminaré enterándome.
- No, Samantha, prométeme que no harás nada.
Y entonces algo entre los arboles empezó a moverse sorprendiéndonos a ambos. ¿No se supone que esto es una zona privada?
- Ponte detrás de mi -susurra mientras su mirada se pierde entre aquellos matojos.
domingo, 16 de marzo de 2014
Forbidden - Capítulo 32
Mantengo la respiración por lo que me resulta el momento más largo de mi vida y la suelto en una exhalación cuando me doy cuenta de lo que estaba haciendo. Cielo santo, me estoy poniendo muy tensa. Tiene mi número, me ha llamado y dice que necesita verme ahora, necesita verme. Creo que es un sueño y que aún sigo dormida pero no, es totalmente real aunque difícil de creer para mi. Esta madrugada no ha variado en comparación con las otras, ese desasosiego recorriendo mi pecho ha sido el culpable de que otra noche por consecutivo no haya podido dormir tal y como lo hacía semanas antes, a pierna suelta. Ni siquiera mi mejor amiga ha conseguido con su presencia que mis nervios se calmasen. Le doy demasiadas vueltas a la cabeza y siempre termino derivando en un mismo punto. Harry. No he dejado de pensar en el rato que pasamos juntos al empezar la noche, pues no tenía la más mínima idea de que podía haber significado tanto ese momento para mi, ¿habrá sido lo mismo para él? También le he dado muchas vueltas a lo que Megan me ha dicho sobre el grupo con el que estaba Harry y si de algo estoy segura es que su advertencia para que me mantuviese lejos de él la noche pasada fue por ellos, para que no le vieran conmigo y para que yo no cometiese la estupidez de ir tras él, cual estoy segura de poder haber cometido, -y que de hecho casi cometo de no haber sido por mi amiga-, me conozco a la perfección, o eso creo, porque con Harry todo mi pensamiento y mi manera de actuar cambia por completo, él me hace descubrir una nueva yo, y no se si eso me asusta.
- ¿Estas ahí? -él cuestiona y yo vuelvo en mi.
- Si -me siento en la silla del escritorio pero al segundo me vuelvo a levantar, estoy muy nerviosa, ¿por qué me querrá ver a estas horas? ¿Cómo ha conseguido mi número? Quizás Megan se lo haya dado, o incluso Parker -. Si, estoy aquí.
- Voy a recogerte en media hora. -Es una orden, no una pregunta.
¿Cómo va a venir? No puede, estoy con Megan y no la voy a dejar tirada, y menos habiéndose quedado conmigo esta noche, parecería que la estoy usando cual pañuelo de mocos. Aunque pensándolo mejor, quizás sea eso lo que estoy haciendo pues si me encuentro mal a la primera persona que quiero a mi lado es a ella y viceversa, pero esa es la definición de mejor amiga al fin y al cabo, alguien a quien puedas usar de apoyo y sepas que nunca te va a fallar.
- Mmm... ¿qué te parece si voy yo a tu casa mejor?
Así me dará tiempo para despejar a Megan y acompañarla hasta su casa.
- No, no vas a venir tu sola, ya te lo dije una vez.
- Pero Harry...
- Samantha, no vas a venir sola. -Me interrumpe.
- Harry, estoy con Megan -digo rápidamente antes de que me vuelva a cortar.
Oigo un suspiro cansado cual hace que me relajarme y me dejo caer cuidadosamente en la silla de nuevo, mientras masajeo la parte de atrás de mi cuello con la mano libre. Necesito dejar de estar tensa, tan solo es su voz, ni si quiera le tengo presente.
- No hay problema, la llevaremos a su casa en mi coche.
- ¿Y no se puede venir con nosotros? -No sé si quiero tener respuesta a esa pregunta.
- ¿Acaso te da miedo estar a solas conmigo?
Trago saliva. Es increíble lo que este hombre me puede llegar a causar.
- Dentro de media hora voy a recogerte -dice con tono jocoso pues sabe perfectamente como mi cara ha tornado del color blanquecino al rojo intenso después de oír ese comentario.
- Esta bien -suspiro y cuelgo.
Miro la pantalla del móvil hasta que se oscurece y me hace salir de mi pequeño trance. Quiero saber por qué tiene mi número y cómo lo ha conseguido. Vuelvo a levantarme de la silla dejando el móvil en la mesa, giro mi cuerpo y descubro a Megan mirándome con su cara inquisitiva mientras que se alza sobre sus codos. ¿Y esa cara a qué viene?
- ¿Qué? -Pregunto analizando su rostro.
- ¿Cómo que si yo me puedo ir con vosotros? ¿Qué quería?
Me aparto el pelo y lo llevo hasta detrás de mi oreja a la vez que camino hacia mi cama y me siento con mi amiga.
- Venga, escúpelo. -Me exige Megan.
Vuelvo la cara hacia ella pensando en si debería contarle que Harry quiere verme, ¿y si me dice que no lo vea por motivos cuales no me dirá?
- Era Harry.
- Si, por supuesto que era Harry, no había más que verte la cara.
- ¿Tanto se me nota?
- Cuando te gusta alguien se nota, pero con Harry se nota más.
Pues si, me atrae, no sé si decir el termino ''gustar'' es el apropiado, o puede que sea el adecuado. Y no quiero que me guste, pero es así.
- No me gusta y vístete, estará aquí dentro de media hora -opto por mentir y cambiar de tema. ¿Si me engaño a mi misma duele menos?
Si me engaño duele más.
Me levanto de la cama y voy hacia mi armario para buscar algo de ropa antes que Don Bipolar llegue a mi casa.
- ¿Pero qué dices? -Megan rueda por la cama para llegar hasta mi y me inmoviliza con los pies puestos en mis rodillas -. Te gusta Harry, no me puedes mentir.
Suspiro y miro sus grandes ojos azules. ¿Por qué será tan cabezota? Una voz en mi interior me susurra que la cabezota aquí soy yo, pero hago caso omiso de ese murmullo.
- Vístete.
Pone los ojos en blanco y me quita los pies de las rodillas para que pueda caminar sin peligro a caerme.
Después de veinte largos minutos de silencio en mi habitación, Megan y yo, estamos listas para salir. Tengo el pelo casi planchado, la verdad es que no tenía muchas ganas de dejarlo todo igualado porque casi lo tengo liso sin contar mis puntas y tampoco quería parecer que me he puesto guapa para él, aunque en realidad es así. Llevo unos pantalones vaqueros de talle alto muy entallado y una camiseta blanca de tirantes introducida por dentro del pantalón. Apenas llevo maquillaje, solo un poco de rimel en las pestañas, pero no mucho, solo para no aparentar la tía con sueño que soy por no haber dormido lo suficiente esta noche.
De repente mi móvil se ilumina en la mesa y voy casi corriendo hacia él. Sé que Megan me esta mirando con el entrecejo fruncido, pero lo de salir corriendo hacia el aparato ha sido involuntario.
Estoy aquí, salid cuando esteis listas. - H
- Megan -señalo la puerta con la cabeza mientras cojo mi chaqueta negra de la cama.
Ella esta perfecta, como si hubiera dormido veinticuatro horas seguidas después de una relajante ducha de agua caliente. Por no hablar del vestido rojo ceñido cual marca cada una de sus curvas. Siento como un pequeño pinchazo de celos en el pecho, pero es irracional pues Megan no siente nada por él, pero quizás Harry si que la vea guapa. Agito mi cabeza y cierro la puerta de mi habitación por detrás de mi. Tengo que dejar de pensar esas cosas.
Megan abre la puerta de la casa y yo me encargo de cerrarla con cuidado, mis padres siguen dormidos y estoy rezando para que no se hayan despertado o para que no lo hagan mientras que nos marchamos, sería muy épico de ver las caras de mis padres si supiesen con quien me marcho y a estas horas. La puerta hace un pequeño «clic» al cerrarse y yo vuelvo a respirar con normalidad, o eso pensaba, pues cuando me giro veo a ese increíble hombre observándonos por la ventanilla de su Range Rover y mi corazón se dispara. Dios, no era consciente de las ganas que tenía de verle.
- Este hombre está loco, ¿cómo se le ocurre venir? - Dice Megan examinando su coche con ojos achinados.
La miro antes de volver el rostro hacia Harry. No sé los motivos por cuales quiere verme, pero me da igual y tampoco sé por qué no puede venir a verme, pero lo hace y eso me hace sentir demasiado bien.
Caminamos hacia su coche y Megan abre la puerta trasera antes de que Harry se baje del coche para ayudarnos, supongo que eso será una medida de cautela por parte de Megan. Entramos en el coche por la parte trasera y le dedico un ''hola'' seguido de una sonrisa nerviosa que él acepta con otra sonrisa, una gloriosa sonrisa, aunque no dice nada.
- ¿Sabes que eres un capullo, un irracional y un niño chico? - Dice Megan sacando la cabeza por el hueco de los dos asientos de delante -. Bueno, quizás un capullo no, pero irracional y niño chico si.
Quiero reír, pero será mejor que me aguante. Harry deja escapar una carcajada suave mientras gira la cabeza hacia Megan.
- Controla esa boca hasta que te lleve a casa o vas andando, tú decides -habla con una sonrisa adornando su bello rostro.
- No eres capaz -Contraataca Megan.
Harry se encoje de hombros y arranca el motor.
- Supongo que no querrás averiguarlo -pone el coche en marcha y Megan cae hacia atrás.
Es la primera vez que veo como alguien hace callar a Megan y recordaré esta fecha hasta el día en que me muera, ha sido demasiado divertido.
El viaje hacia la casa de mi amiga es dolorosamente silencioso y demasiado rápido para no haber nadie en la carretera, ¿por qué va tan rápido? Tan solo son las siete menos cuarto de un domingo y Harry va como si fuese un corredor de Formula 1. Es un peligro en carretera.
- Tío, nos vas a matar, afloja -dice mi amiga mientras gira de posición con la cabeza apoyada en mi regazo, es tan perezosa.
Siento cómo su mirada se fija en mi de vez en cuando a través del espejo y no puedo retener las ganas de alzar la vista y observarle. Seré egoísta, pero quiero dejar a Megan en su casa lo más antes posible.
Aparca delante de la casa de Megan después de que pudiese llegar con mis indicaciones y, de por suerte, no haber matado a nadie. Ella me da un abrazo antes de bajarse y dedica a Harry un ''adiós campeón'' sin ánimo de ofender aunque se notaba que era otra pullita más.
Al fin solos. Y que incómodo.
- ¿Dónde vamos? -pregunto mirando como los árboles pasan a gran velocidad a través de mi ventana, me marea observarlos todos de uno en uno, aunque me encanta.
- Al lago.
Mmm, que voz más ronca tiene.
- ¿Para qué?
- Ya lo verás -sonríe y coge una desviación por un camino lleno de gravilla y baches.
Sé mas o menos por dónde estamos, si giramos hacia la izquierda podemos llegar a casa de Harry y si vamos por donde estamos podemos llegar hacia la parte trasera de su casa, hacia el lago.
Finalmente aparca el vehículo entre unos matorrales y sale rápidamente para abrirme la puerta, como un caballero. Planto mis pies en el suelo y quedo reducida bajo su altura y su fibroso cuerpo, es tan deseable.
Pone una mano sobre mi cintura para indicarme que me eche un poco hacia delante y así poder cerrar la puerta, el problema es que si lo hago me choco contra su torso, aunque pensándolo mejor, ¿qué problema hay? Hago caso de sus indicaciones y me junto a él. Siento como presiona más fuerte mi cadera cuando me siente a su lado, admito que yo también le estoy cogiendo con fuerza, es algo inevitable para ambos, o esa es mi sensación.
Le he dado tantas vueltas a la cabeza esta noche que ahora resulta gracioso que mi mente se haya quedado en blanco, es totalmente injusto, no me deja racionar pues cuando estoy con él quedo atrapada en el peligroso reino de Harry, lugar en el cual soy incapaz de pensar de manera lógica. Me separo de él antes de quedarme aún más embriagada por su aroma suave a canela con un toque fuerte, mmm que olor. Tengo que parecer dura al menos, yo tengo principios, o eso creo. Seguramente si Megan hubiese escuchado eso se hubiera reído muy fuerte, es una puta.
-¿Y -me aclaro la voz algo ronca -. y para qué me has traído al lago?
Observo como Harry se recompone del momento frotándose la parte posterior del cuello con su mano izquierda, que deja a la vista todos y cada uno de sus tatuajes.
- Voy a hacerte fotos.
Mis ojos no se abren más poner no pueden, ¿a hacerme fotos? ¿A mi? ¿A mi por qué?
- ¿A hacerme fotos? -digo alucinando, ¿pero qué habrá pensado para llegar a esa conclusión? Yo no salgo bien en las fotos, lo sé por experiencia. Normalmente de mis cincuenta selfies termino con tres.
Harry cierra el maletero del coche después de haber sacado una mochila de cuero, exactamente la misma mochila que llevó cuando cuando nos encontramos aquí la última vez, ahora sé definitivamente que estaba haciendo fotos.
Se la echa al hombro, sobre su camiseta negra de tirantes y se acerca a mi. Esta poniendo los pies en polvorosa y maldigo hacia mis adentros, sé lo que puede pasar. Él me rodea la cintura con las manos y me aprieta a él.
- Ayer fui un capullo -murmura.
Mis labios se abren pero no dicen nada. Sus lagos verdes están provocando el efecto deseado en mi. Cual sedante.
- Se supone que no me podía acercar a ti y eso hice. - O intenté hacer -. Lo que tú querías -le recrimino.
- No, yo no quería que hicieras eso -suspira y deja caer su frente en la mía con suavidad.
Mi respiración es demasiado agitada, como la de él y nuestros alientos se funden. No puedo controlar mis nervios, es más, no quiero. Alzo mis manos hacia su pecho y las agarro en su camiseta, quizás para sentirle más cerca, quizás para besarle de una maldita vez.
- Solamente debería dejarte -eso me incita a garrar su camisa con más fuerza sin querer -. Pero no puedo -dice con frustración y fuerza en sus susurro.
Exhalo parte de mi deseo hacia él en un gemido agudo casi imperceptible. Contengo la respiración. Harry me aprieta hacia él y roza con cuidado nuestros labios para aumentar mi deseo.
- Se mi musa.
Doy una exclamación y nuestros labios vuelven a rozarse muy ligeramente, mi cuerpo cede. Levanto mis manos para agarrar su cuello por la parte de atrás. Harry toma mis labios suavemente y lo disfruto como nunca antes, ¿qué sea su musa? Dios. Dejo que nuestras lenguas se entrelacen tranquilamente dándonos un placer casi doloroso. Casi. Él gime y aparta su boca de la mía.
- ¿Eso es un si? -pregunta mirándome intensamente con sus ojos verdes.
sábado, 8 de marzo de 2014
Forbidden - Capítulo 31
Me levanto de mi asiento sin dedicarle una palabra a Megan, cual me mira extrañada, no pienso decirle donde voy ya que estoy segura que intentaría retenerme en mi sitio si lo supiera.
- ¿Sam? -Dice dudosa.
Hago como si sus palabras fuesen insonoras para mi y sigo mi camino hacia la esquina donde estaban el grupo de chicos charlando. Tenía campo libre ya que Harry esta vuelto de espaldas a mi y apuesto lo que sea que está así a propósito, para que no le mire o quizás para que él no me mire a mi, aunque no creo que sea por eso. Este hombre me da tantas señales contradictorias que mi pobre cabeza no es capaz de seguirle el ritmo. Mi mente es un manojo de dudas en estos instantes, quiero saber por qué me ha dicho que no me acerca a él después de haber pasado un precioso momento juntos, es demasiado irracional y sea lo que sea quiero saber el por qué. Mientras me voy haciendo paso hacia ellos oigo sus voces más claras, y por un segundo, una estruendosa risa de alguno de ellos me recordó aquella sombría voz que escuché en la nave provocandome un escalofrío de los pies a la cabeza, pero es es imposible, y quizá mi mente me este jugando una mala pasada con el recuerdo de esa desconocida voz. Pero esa risa vuelve a llegar a mis oídos y puedo jurar que es la misma persona que estaba en aquél recinto. Los pies no me reaccionan e intento apartar la vista del hombre que tengo de espaldas, pero no puedo ya que creo que mi corazón y cabeza tampoco quieren funcionar.
Siento como alguien coge mi mano y tira de ella para alejarme de mi destino.
- ¡Sam! ¿¡Qué haces!? -Megan susurra por detrás.
¿Cómo que qué hago? Intento saber que es lo que pasa aquí de una vez, ya que nadie esta dispuesto a confesarlo y por supuesto que yo no me voy a quedar de brazos cruzados esperando a que alguien me diga algo por mutuo propio, pues estoy segura de que eso no no va a pasar. Sin embargo estoy asustada y no se por qué. La verdad es que si lo sé o creo saberlo. Tengo miedo de lo que sea que esconda Harry, ¿y si no me lo quiere decir verdaderamente por mi bien? ¿Y si lo único que realmente quiere es que no me pase nada malo? No puede ser así. No debo hacerme ilusiones. Pero ¿y si tal vez si que fuese de esa manera? Siento como mi cabeza quiere explotar. Suelto la mano de Megan de un tirón y ella frunce aún más el ceño, ¿acaso está enfadada conmigo? Esto es demasiado irónico, la que realmente debería estar enfadada aquí tengo que ser yo. Mi mente va a mil por hora e intentar racionar una idea clara es demasiado difícil. ¿Por qué nadie quiere que descubra nada? Quiero saberlo.
- ¿Tú que crees? -Dejo caer ese comentario mientras me doy la vuelta, pero a Megan parece no bastarle mi comentario así que vuelve a capturar mi mano.
- No, tú no vas a ninguna parte -habla en tono cauteloso. Estamos cerca de estos chicos y si no queremos darle un espectáculo mas nos vale regular nuestro tono de voz.
Muerdo mi lengua antes de que se escape una grosería de la que después pueda arrepenterime, es mi mejor amiga y aunque se este comportando como una completa idiota le debo respeto, al igual que ella me lo debe a mi. Me planto en seco delante de Megan aguantando su malhumorado entrecejo que hace que mis nervios y mi cabreo aumenten sin piedad. Es injusto y ella lo sabe.
- Megan -cojo aire con la boca abierta y susurro -. Por favor... -trago saliva e intento que mi amiga no perciba cuanta aflicción hay entre líneas. Pero ella no es tonta. Ella lo nota.
Megan relaja sus rasgos y mira mas allá de mi, sé perfectamente donde se han depositado sus pupilas. Vuelve su vista hacia la mía y contemplo su rostro buscando alguna expresión, pero no hay nada, esta demasiado seria y mi estómago empieza a retorcerse, ¿qué pasará?
- Simplemente no quiero que te hagan daño. Él intenta que no te pase nada malo, todos lo intentamos, Sam. Su mundo está lleno de riesgos, y esos riesgos son causados por esa gente. -Habla y a mi se me cae el mundo encima -. Por eso no debes acercarte, ya has tenido tu tiempo con él esta noche.
¿¡Qué!? La bilis intenta escalar por mi esófago y siento la necesidad de abrir la boca para capturar el aire que entra a mis pulmones con dificultad. Necesito sentarme. De repente algo en mi mente se activa. Todo este tiempo me ha repetido lo mismo pero en distintas palabras. Él no quería que acercarse a mi, pero sin embargo lo hace. Harry no quería que me acercase a él, pero sin embargo me deja. Harry siempre termina apareciendo por donde quiera que yo este y eso es lo que me deriva a pensar que realmente él esta intentado protegerme. Tiene que serlo. Todos mis berrinches, todas mis malas conclusiones sobre Harry se hacen añicos cuando veo la congoja reflejada en el rostro de mi mejor amiga, tiene que ser cierto. Harry intenta protegerme. ¿Pero de qué?
Siento la necesidad de girar mi cuerpo e ir corriendo hacia él, de abrazarle y decirle lo estúpida que he sido pensando esas cosas sobre él. No me utiliza. De repente me siento mareada y mi boca seca intenta pronunciar alguna palabra, pero no sé qué decir ante esto. Tan solo quiero correr y engancharme en sus acogedores brazos. Esa ha sido mi mayor prioridad desde que sus lagos verdes conectaron con los míos aquella noche. Aunque me cueste admitirlo, y sería una mentirosa si no lo dijese, le necesito.
- Tú... -trago saliva para pronunciar mejor -. Tú sabias que él y yo estábamos arriba. -Afirmo más que pregunto.
Megan asiente levemente con la cabeza cerrando los ojos y suspirando, cuando abre los ojos y me mira puedo percibir un ápice de diversión en su apagado rostro.
- Él chico malo me lo pidió. -Mira hacia Harry y su mirada se congela cuando lo hace.
¿Qué pasa? Dirige sus ojos rápidamente hacia el suelo y susurra con tensión.
- Mierda. Sam, haz como si nada -levanta la cabeza y me coge de la mano para llevarme hacia nuestros asientos, pero antes de hacerlo una voz nos alcanza.
- Pero si es Samantha James -anuncia una voz grave por detrás que me provoca escalofríos. Mi espalda se tensa al percibir cómo mi corazón necesita más espacio para bombear frenéticamente. Lentamente alzo la mirada hacia Megan con la boca medio abierta. Siento pánico ante esa voz. Puedo jurar que es la misma voz del tal Luke que estaba aquella mañana en la nave.
Giro mi cabeza con dificultad, ignorando como mi mente y los ojos de Megan me gritan que no lo haga, para descubrir la figura de un hombre casi pegado a mis pies. Su sonrisa da una percepción engañosa ya que sus ojos oscuros me miran como si fuese una pequeña presa. Su mano se dirige hacia mi y yo soy incapaz de levantar la mía para estrecharla. Dios tengo que aparentar normalidad. Pero estoy demasiado acongojada. De repente un chico alto, moreno y de ojos verdes entra en mi capo de visión por detrás de este grandullón. Vario la mirada rápidamente entre los dos y finalmente la dejo caer en la de Harry. Él me da fuerza.
Yo puedo.
Salgo de mi muro al instante e intento echar mano de la actriz que llevo dentro. Yo puedo hacerlo.
- ¿Y... y usted es? -Necesito tranquilizarme.
Sé que él puede percibir lo tensa que estoy y no se si esa es la razón por la cual se ha tomado unos cuantos segundos antes de responder a mi pregunta.
- Wilson, Jake Wilson. - Estrecha mi mano con una sombra de sonrisa.
¿Jake? Pero esa voz cuadraba perfectamente con la que oí aquella vez y pondría la mano en el fuego por ello. Esa voz profunda y atronadora me resulta inconfundible después de haberme marcado tanto. ¿Y si me está mintiendo? O quizá yo no me enteré bien del nombre pues solo se diferencian en dos letras, aun así no lo creo.
- Encantada de conocerle señor Wilson. -Finjo como nunca antes lo había hecho.
- Samantha -Sonríe y yo siento repulsión por como pronuncia mi nombre entero. El único que puede hacerme estremecer con el sonido de mi nombre entre sus labios es Harry -. Tampoco soy tan mayor como para que me trates de usted.
¿A no?
Este hombre es muy alto, tiene el pelo oscuro y corto echado hacia atrás, un peinado que le quedaría bien si no fuese por la cantidad de gomina que se ha tenido que aplicar para mantenerlo fijo. Los músculos resaltan bajo su camisa blanca abrochada hasta el cuello, sobre lo que le cuelga una corbata negra muy típica de empresario. Desde mi punto de vista este hombre debe de tener unos treinta y pocos, nada comparado con los años que tengo o los que tiene Harry. Hablando de Harry, aún no sé cuantos años tiene, ni él sabe los míos o puede que si. Hay tantas cosas que necesito preguntarle y espero que tengan respuesta sin no derivan en el tema ''prohibido''.
Le sonrío para hacerle entender que así lo haré, puesto que ahora no me salen palabras.
-Había escuchado que la pareja James tenía una hija hermosa, y no se equivocaban para nada -alza mi mano aún sujeta entre la suya y deposita un beso sobre mis nudillos e intento poner buena cara ante ese gesto aunque me muera del asco.
Harry sigue mirando con calma cada uno de los movimientos de Jake por detrás, no obstante cuando levanto mi vista para observarle me doy cuenta de que contempló como ''su amigo'' dejaba un beso sobre mi mano. Puedo jurar que está echando humo en estos momentos y una parte de mi se siente genial,. Vale, puedo parecer una cría, pero nunca le he visto celoso y no sabía que yo le causaba tal sentimiento.
Separo mi mano de la suya en cuento la suelta y me la escondo por detrás del vestido para restregar mis nudillos contra él. Que asco. Si lo que intenta es flirtear conmigo la lleva clara.
Megan y yo nos miramos en cuanto Jake nos deja a solas e intercambiamos unas miradas rápidas de «¿a qué a venido eso?» antes de ir a la mesa correspondiente para cenar.
Vuelvo a mirar hacia donde había estado segundos antes Harry, pero ahora no quedaba rastro de él en aquel lugar, ¿dónde se había metido?
La noche pasa muy despacio para mi. A veces hablo con mi amiga de cosas insignificantes, ella intenta despejar mi mente de todo pensamiento pero no lo consigue, nadie excepto Harry podría lograr que mi cabeza dejase de dar vueltas. Apenas probé los platos que mi madre encargó al catering y eso era raro en mi, pues siempre me había gustado comer y la comida estaba deliciosa, mas mi estómago se había cerrado, ese hombre con sus enigmáticos ojos oscuros me había quitado por completo el apetito, por no hablar de la necesidad que siento de ir a ver a Harry. Es demasiado frustrante.
Desde me he sentado en la mesa no he dejado de buscarle con la mirada pero no le he podido encontrar, hay mucha gente y el salón es demasiado grande.
No sé cómo no me he dado cuenta antes, quizás la necesidad que siento por ocultar lo que Harry me provoca puede más que el poder de pensar las cosas correctamente. Es decir, si él no me importase ahora mismo no estaría hecha un completo lío, eso es lo que me hace darme cuenta de lo que me importa, me importa como alguien más que un amigo. Me importa por la manera en la que me toca, como besa mis labios con cuidado antes de maltratarlos con los suyos hasta que me hace perder la razón de ser y por lo que me hace sentir ya que nadie había logrado remover tanto mis sentimientos como lo hace él. Quiero volver a estar a su lado y besar cada una de las partes de su hermoso cuerpo, quiero preguntarle si algún día me dirá la verdad, en caso contrario todo esto lo sacaré yo sola.
La noche terminó más tarde de lo que pensaba. Todos los invitados se estaban marchando cuando decidimos subir a mi cuarto para estar a solas Megan y yo. Le había pedido, o más bien suplicado, que esta noche se quedase conmigo y ella aceptó sin reproches. Es consciente de lo mucho que necesito a alguien a mi lado en estos momentos, sino me volveré loca por tanto darle vueltas a algo que no tiene respuestas. O al menos para mi.
Cuando me desvisto y me quedo en ropa interior dejo a Megan en mi cuarto y salgo hacia el baño para cepillarme los dientes. No tengo ganas de ponerme un pijama, hace demasiado calor como para eso.
Enciendo la luz que palpita unas cuantas veces antes de alumbrar y una vez encendida entro al cuarto de baño cerrando la puerta detrás de mi. Saco mi cepillo de diente del baso y le hecho un poco de pasta de dientes para después pasar el cepillo por debajo del grifo abierto. Me lo meto en la boca y alzo la vista hacia el espejo. Empiezo a trazar círculos sobre mis dientes a la vez que observo mi reflejo en el espejo. Me siento cansada, totalmente derrotada y en mi espejo se refleja la verdad de mis pensamientos. Harry me hace mal, pero a la vez es el único que me hace sentir cada uno de los pinchazos que emanan de mi pecho provocados por él. Es el único que ha podido acaparar mi pensamiento durante tanto tiempo y eso me deja totalmente sorprendida, jamás me había pasado con nadie e incluso pensaba que este sentimiento no podía ser verdadero, que tan solo pasaba en las películas y que la gente demasiado atrevida lo confundía con la pasión que desencadena el tener a alguien que se sienta atraído por ti. Pero este sentimiento existe y no solo está causado por la pasión que siento hacia Harry. Y quiero saber si a él le pasa lo mismo o tan solo soy algo que le gusta.
¿Qué me está pasando contigo, Harry?
Me enjuago la boca y seco los rastros de agua y pasta de dientes con la toalla. Al bajar la tela por mi cuello para deshumedecer algunas gotas que habían caído por mi cuello, noto como algo me incomoda al pasar la toalla por ese lugar, aparto mi pelo y me acerco al espejo para verlo mejor. Pero ¿qué? ¿Un chupetón? Sonrío mientras se me escapa otra mueca de dolor al pasar mis dedos por la marca. Será bruto, me ha dejado marcada. Aunque no puedo negar que me encanta.
Salgo del cuarto de baño tapándome la marca del cuello con la mano. Palpar el sitio por donde ha pasado sus labios me hace sentir hormigueos sobre las yemas de mis dedos. Entro al cuarto y Megan se sorprende al ver el rastro de sonrisa que no puedo evitar borrar de mi rostro.
Me mira con una ceja levantada y yo destapo la marca para que la observe a lo «se mira pero no se toca».
- ¿Quién... -Megan abre los ojos como platos -. ¡Harry!
Sonrío agachando la mirada y camino hacia la cama para tumbarme junto a mi amiga cual me espera impaciente, supongo que ahora le tendré que contar cada detalle de nuestro encuentro y la verdad es que quiero hacerlo, por lo menos si le recuerdo, será como si una parte de él estuviese aquí conmigo.
A la mañana siguiente me despierta el estruendo de mi móvil sonando en el escritorio. Me remuevo quejándome y haciéndome la perezosa antes de que la mano de Megan fuese a parar a mi cara para despegarme.
- Apagalooooo -Protesta arrastrando las palabras.
Me levanto y voy hacia el escritorio resfregandome los nudillos vagamente. Joder, ¿quién llama a estas horas de la mañana? Cojo el móvil y lo atiendo sin ver quién es ya que mis vista sigue negándose a ponerse clara a causa del sueño, pues esta noche no he pegado ojo.
- ¿Diga? -Digo con mi voz mañanera.
Su risa me hace despertar todos mis sentidos cansados. Es él, ¿y cómo tiene mi número de teléfono? Ay Dios, me da igual, tan solo quiero escucharle una vez más. Mi corazón golpea con fuerza y mi cara refleja lo muy descompuesta que me ha dejado esta sorpresa, menos mal que no lo tengo delante, no quiero que vea como mi cara se pone de todas las tonalidades de rojo posible.
- Hola, ¿te he despertado, no? -Responde e imagino una sonrisa adornando su rostro.
- Hola Harry. N-no pasa nada, ¿qué pasa?
Deja escapar un suspiro y me derrito al imaginarle.
- Necesito verte, ahora.
----------------------------------------------------------------
[COMENTAD QUE OS HA PARECIDO ESTE CAPÍTULO AQUÍ O POR MI TWITTER @BACKFORBRITISH, Y SI OS GUSTÓ RECOMENDARLA, POR FAVOR, ES MUY IMPORTANTE] [SI QUERÉIS SEGUIR LEYENDO FORBIDDEN, MANDADME UN TWEET A MI TWITTER Y OS AVISARÉ CADA VEZ QUE SUBA UN CAPÍTULO NUEVO] [GRACIAS POR LEER]
- ¿Sam? -Dice dudosa.
Hago como si sus palabras fuesen insonoras para mi y sigo mi camino hacia la esquina donde estaban el grupo de chicos charlando. Tenía campo libre ya que Harry esta vuelto de espaldas a mi y apuesto lo que sea que está así a propósito, para que no le mire o quizás para que él no me mire a mi, aunque no creo que sea por eso. Este hombre me da tantas señales contradictorias que mi pobre cabeza no es capaz de seguirle el ritmo. Mi mente es un manojo de dudas en estos instantes, quiero saber por qué me ha dicho que no me acerca a él después de haber pasado un precioso momento juntos, es demasiado irracional y sea lo que sea quiero saber el por qué. Mientras me voy haciendo paso hacia ellos oigo sus voces más claras, y por un segundo, una estruendosa risa de alguno de ellos me recordó aquella sombría voz que escuché en la nave provocandome un escalofrío de los pies a la cabeza, pero es es imposible, y quizá mi mente me este jugando una mala pasada con el recuerdo de esa desconocida voz. Pero esa risa vuelve a llegar a mis oídos y puedo jurar que es la misma persona que estaba en aquél recinto. Los pies no me reaccionan e intento apartar la vista del hombre que tengo de espaldas, pero no puedo ya que creo que mi corazón y cabeza tampoco quieren funcionar.
Siento como alguien coge mi mano y tira de ella para alejarme de mi destino.
- ¡Sam! ¿¡Qué haces!? -Megan susurra por detrás.
¿Cómo que qué hago? Intento saber que es lo que pasa aquí de una vez, ya que nadie esta dispuesto a confesarlo y por supuesto que yo no me voy a quedar de brazos cruzados esperando a que alguien me diga algo por mutuo propio, pues estoy segura de que eso no no va a pasar. Sin embargo estoy asustada y no se por qué. La verdad es que si lo sé o creo saberlo. Tengo miedo de lo que sea que esconda Harry, ¿y si no me lo quiere decir verdaderamente por mi bien? ¿Y si lo único que realmente quiere es que no me pase nada malo? No puede ser así. No debo hacerme ilusiones. Pero ¿y si tal vez si que fuese de esa manera? Siento como mi cabeza quiere explotar. Suelto la mano de Megan de un tirón y ella frunce aún más el ceño, ¿acaso está enfadada conmigo? Esto es demasiado irónico, la que realmente debería estar enfadada aquí tengo que ser yo. Mi mente va a mil por hora e intentar racionar una idea clara es demasiado difícil. ¿Por qué nadie quiere que descubra nada? Quiero saberlo.
- ¿Tú que crees? -Dejo caer ese comentario mientras me doy la vuelta, pero a Megan parece no bastarle mi comentario así que vuelve a capturar mi mano.
- No, tú no vas a ninguna parte -habla en tono cauteloso. Estamos cerca de estos chicos y si no queremos darle un espectáculo mas nos vale regular nuestro tono de voz.
Muerdo mi lengua antes de que se escape una grosería de la que después pueda arrepenterime, es mi mejor amiga y aunque se este comportando como una completa idiota le debo respeto, al igual que ella me lo debe a mi. Me planto en seco delante de Megan aguantando su malhumorado entrecejo que hace que mis nervios y mi cabreo aumenten sin piedad. Es injusto y ella lo sabe.
- Megan -cojo aire con la boca abierta y susurro -. Por favor... -trago saliva e intento que mi amiga no perciba cuanta aflicción hay entre líneas. Pero ella no es tonta. Ella lo nota.
Megan relaja sus rasgos y mira mas allá de mi, sé perfectamente donde se han depositado sus pupilas. Vuelve su vista hacia la mía y contemplo su rostro buscando alguna expresión, pero no hay nada, esta demasiado seria y mi estómago empieza a retorcerse, ¿qué pasará?
- Simplemente no quiero que te hagan daño. Él intenta que no te pase nada malo, todos lo intentamos, Sam. Su mundo está lleno de riesgos, y esos riesgos son causados por esa gente. -Habla y a mi se me cae el mundo encima -. Por eso no debes acercarte, ya has tenido tu tiempo con él esta noche.
¿¡Qué!? La bilis intenta escalar por mi esófago y siento la necesidad de abrir la boca para capturar el aire que entra a mis pulmones con dificultad. Necesito sentarme. De repente algo en mi mente se activa. Todo este tiempo me ha repetido lo mismo pero en distintas palabras. Él no quería que acercarse a mi, pero sin embargo lo hace. Harry no quería que me acercase a él, pero sin embargo me deja. Harry siempre termina apareciendo por donde quiera que yo este y eso es lo que me deriva a pensar que realmente él esta intentado protegerme. Tiene que serlo. Todos mis berrinches, todas mis malas conclusiones sobre Harry se hacen añicos cuando veo la congoja reflejada en el rostro de mi mejor amiga, tiene que ser cierto. Harry intenta protegerme. ¿Pero de qué?
Siento la necesidad de girar mi cuerpo e ir corriendo hacia él, de abrazarle y decirle lo estúpida que he sido pensando esas cosas sobre él. No me utiliza. De repente me siento mareada y mi boca seca intenta pronunciar alguna palabra, pero no sé qué decir ante esto. Tan solo quiero correr y engancharme en sus acogedores brazos. Esa ha sido mi mayor prioridad desde que sus lagos verdes conectaron con los míos aquella noche. Aunque me cueste admitirlo, y sería una mentirosa si no lo dijese, le necesito.
- Tú... -trago saliva para pronunciar mejor -. Tú sabias que él y yo estábamos arriba. -Afirmo más que pregunto.
Megan asiente levemente con la cabeza cerrando los ojos y suspirando, cuando abre los ojos y me mira puedo percibir un ápice de diversión en su apagado rostro.
- Él chico malo me lo pidió. -Mira hacia Harry y su mirada se congela cuando lo hace.
¿Qué pasa? Dirige sus ojos rápidamente hacia el suelo y susurra con tensión.
- Mierda. Sam, haz como si nada -levanta la cabeza y me coge de la mano para llevarme hacia nuestros asientos, pero antes de hacerlo una voz nos alcanza.
- Pero si es Samantha James -anuncia una voz grave por detrás que me provoca escalofríos. Mi espalda se tensa al percibir cómo mi corazón necesita más espacio para bombear frenéticamente. Lentamente alzo la mirada hacia Megan con la boca medio abierta. Siento pánico ante esa voz. Puedo jurar que es la misma voz del tal Luke que estaba aquella mañana en la nave.
Giro mi cabeza con dificultad, ignorando como mi mente y los ojos de Megan me gritan que no lo haga, para descubrir la figura de un hombre casi pegado a mis pies. Su sonrisa da una percepción engañosa ya que sus ojos oscuros me miran como si fuese una pequeña presa. Su mano se dirige hacia mi y yo soy incapaz de levantar la mía para estrecharla. Dios tengo que aparentar normalidad. Pero estoy demasiado acongojada. De repente un chico alto, moreno y de ojos verdes entra en mi capo de visión por detrás de este grandullón. Vario la mirada rápidamente entre los dos y finalmente la dejo caer en la de Harry. Él me da fuerza.
Yo puedo.
Salgo de mi muro al instante e intento echar mano de la actriz que llevo dentro. Yo puedo hacerlo.
- ¿Y... y usted es? -Necesito tranquilizarme.
Sé que él puede percibir lo tensa que estoy y no se si esa es la razón por la cual se ha tomado unos cuantos segundos antes de responder a mi pregunta.
- Wilson, Jake Wilson. - Estrecha mi mano con una sombra de sonrisa.
¿Jake? Pero esa voz cuadraba perfectamente con la que oí aquella vez y pondría la mano en el fuego por ello. Esa voz profunda y atronadora me resulta inconfundible después de haberme marcado tanto. ¿Y si me está mintiendo? O quizá yo no me enteré bien del nombre pues solo se diferencian en dos letras, aun así no lo creo.
- Encantada de conocerle señor Wilson. -Finjo como nunca antes lo había hecho.
- Samantha -Sonríe y yo siento repulsión por como pronuncia mi nombre entero. El único que puede hacerme estremecer con el sonido de mi nombre entre sus labios es Harry -. Tampoco soy tan mayor como para que me trates de usted.
¿A no?
Este hombre es muy alto, tiene el pelo oscuro y corto echado hacia atrás, un peinado que le quedaría bien si no fuese por la cantidad de gomina que se ha tenido que aplicar para mantenerlo fijo. Los músculos resaltan bajo su camisa blanca abrochada hasta el cuello, sobre lo que le cuelga una corbata negra muy típica de empresario. Desde mi punto de vista este hombre debe de tener unos treinta y pocos, nada comparado con los años que tengo o los que tiene Harry. Hablando de Harry, aún no sé cuantos años tiene, ni él sabe los míos o puede que si. Hay tantas cosas que necesito preguntarle y espero que tengan respuesta sin no derivan en el tema ''prohibido''.
Le sonrío para hacerle entender que así lo haré, puesto que ahora no me salen palabras.
-Había escuchado que la pareja James tenía una hija hermosa, y no se equivocaban para nada -alza mi mano aún sujeta entre la suya y deposita un beso sobre mis nudillos e intento poner buena cara ante ese gesto aunque me muera del asco.
Harry sigue mirando con calma cada uno de los movimientos de Jake por detrás, no obstante cuando levanto mi vista para observarle me doy cuenta de que contempló como ''su amigo'' dejaba un beso sobre mi mano. Puedo jurar que está echando humo en estos momentos y una parte de mi se siente genial,. Vale, puedo parecer una cría, pero nunca le he visto celoso y no sabía que yo le causaba tal sentimiento.
Separo mi mano de la suya en cuento la suelta y me la escondo por detrás del vestido para restregar mis nudillos contra él. Que asco. Si lo que intenta es flirtear conmigo la lleva clara.
Megan y yo nos miramos en cuanto Jake nos deja a solas e intercambiamos unas miradas rápidas de «¿a qué a venido eso?» antes de ir a la mesa correspondiente para cenar.
Vuelvo a mirar hacia donde había estado segundos antes Harry, pero ahora no quedaba rastro de él en aquel lugar, ¿dónde se había metido?
La noche pasa muy despacio para mi. A veces hablo con mi amiga de cosas insignificantes, ella intenta despejar mi mente de todo pensamiento pero no lo consigue, nadie excepto Harry podría lograr que mi cabeza dejase de dar vueltas. Apenas probé los platos que mi madre encargó al catering y eso era raro en mi, pues siempre me había gustado comer y la comida estaba deliciosa, mas mi estómago se había cerrado, ese hombre con sus enigmáticos ojos oscuros me había quitado por completo el apetito, por no hablar de la necesidad que siento de ir a ver a Harry. Es demasiado frustrante.
Desde me he sentado en la mesa no he dejado de buscarle con la mirada pero no le he podido encontrar, hay mucha gente y el salón es demasiado grande.
No sé cómo no me he dado cuenta antes, quizás la necesidad que siento por ocultar lo que Harry me provoca puede más que el poder de pensar las cosas correctamente. Es decir, si él no me importase ahora mismo no estaría hecha un completo lío, eso es lo que me hace darme cuenta de lo que me importa, me importa como alguien más que un amigo. Me importa por la manera en la que me toca, como besa mis labios con cuidado antes de maltratarlos con los suyos hasta que me hace perder la razón de ser y por lo que me hace sentir ya que nadie había logrado remover tanto mis sentimientos como lo hace él. Quiero volver a estar a su lado y besar cada una de las partes de su hermoso cuerpo, quiero preguntarle si algún día me dirá la verdad, en caso contrario todo esto lo sacaré yo sola.
La noche terminó más tarde de lo que pensaba. Todos los invitados se estaban marchando cuando decidimos subir a mi cuarto para estar a solas Megan y yo. Le había pedido, o más bien suplicado, que esta noche se quedase conmigo y ella aceptó sin reproches. Es consciente de lo mucho que necesito a alguien a mi lado en estos momentos, sino me volveré loca por tanto darle vueltas a algo que no tiene respuestas. O al menos para mi.
Cuando me desvisto y me quedo en ropa interior dejo a Megan en mi cuarto y salgo hacia el baño para cepillarme los dientes. No tengo ganas de ponerme un pijama, hace demasiado calor como para eso.
Enciendo la luz que palpita unas cuantas veces antes de alumbrar y una vez encendida entro al cuarto de baño cerrando la puerta detrás de mi. Saco mi cepillo de diente del baso y le hecho un poco de pasta de dientes para después pasar el cepillo por debajo del grifo abierto. Me lo meto en la boca y alzo la vista hacia el espejo. Empiezo a trazar círculos sobre mis dientes a la vez que observo mi reflejo en el espejo. Me siento cansada, totalmente derrotada y en mi espejo se refleja la verdad de mis pensamientos. Harry me hace mal, pero a la vez es el único que me hace sentir cada uno de los pinchazos que emanan de mi pecho provocados por él. Es el único que ha podido acaparar mi pensamiento durante tanto tiempo y eso me deja totalmente sorprendida, jamás me había pasado con nadie e incluso pensaba que este sentimiento no podía ser verdadero, que tan solo pasaba en las películas y que la gente demasiado atrevida lo confundía con la pasión que desencadena el tener a alguien que se sienta atraído por ti. Pero este sentimiento existe y no solo está causado por la pasión que siento hacia Harry. Y quiero saber si a él le pasa lo mismo o tan solo soy algo que le gusta.
¿Qué me está pasando contigo, Harry?
Me enjuago la boca y seco los rastros de agua y pasta de dientes con la toalla. Al bajar la tela por mi cuello para deshumedecer algunas gotas que habían caído por mi cuello, noto como algo me incomoda al pasar la toalla por ese lugar, aparto mi pelo y me acerco al espejo para verlo mejor. Pero ¿qué? ¿Un chupetón? Sonrío mientras se me escapa otra mueca de dolor al pasar mis dedos por la marca. Será bruto, me ha dejado marcada. Aunque no puedo negar que me encanta.
Salgo del cuarto de baño tapándome la marca del cuello con la mano. Palpar el sitio por donde ha pasado sus labios me hace sentir hormigueos sobre las yemas de mis dedos. Entro al cuarto y Megan se sorprende al ver el rastro de sonrisa que no puedo evitar borrar de mi rostro.
Me mira con una ceja levantada y yo destapo la marca para que la observe a lo «se mira pero no se toca».
- ¿Quién... -Megan abre los ojos como platos -. ¡Harry!
Sonrío agachando la mirada y camino hacia la cama para tumbarme junto a mi amiga cual me espera impaciente, supongo que ahora le tendré que contar cada detalle de nuestro encuentro y la verdad es que quiero hacerlo, por lo menos si le recuerdo, será como si una parte de él estuviese aquí conmigo.
***
A la mañana siguiente me despierta el estruendo de mi móvil sonando en el escritorio. Me remuevo quejándome y haciéndome la perezosa antes de que la mano de Megan fuese a parar a mi cara para despegarme.
- Apagalooooo -Protesta arrastrando las palabras.
Me levanto y voy hacia el escritorio resfregandome los nudillos vagamente. Joder, ¿quién llama a estas horas de la mañana? Cojo el móvil y lo atiendo sin ver quién es ya que mis vista sigue negándose a ponerse clara a causa del sueño, pues esta noche no he pegado ojo.
- ¿Diga? -Digo con mi voz mañanera.
Su risa me hace despertar todos mis sentidos cansados. Es él, ¿y cómo tiene mi número de teléfono? Ay Dios, me da igual, tan solo quiero escucharle una vez más. Mi corazón golpea con fuerza y mi cara refleja lo muy descompuesta que me ha dejado esta sorpresa, menos mal que no lo tengo delante, no quiero que vea como mi cara se pone de todas las tonalidades de rojo posible.
- Hola, ¿te he despertado, no? -Responde e imagino una sonrisa adornando su rostro.
- Hola Harry. N-no pasa nada, ¿qué pasa?
Deja escapar un suspiro y me derrito al imaginarle.
- Necesito verte, ahora.
----------------------------------------------------------------
[COMENTAD QUE OS HA PARECIDO ESTE CAPÍTULO AQUÍ O POR MI TWITTER @BACKFORBRITISH, Y SI OS GUSTÓ RECOMENDARLA, POR FAVOR, ES MUY IMPORTANTE] [SI QUERÉIS SEGUIR LEYENDO FORBIDDEN, MANDADME UN TWEET A MI TWITTER Y OS AVISARÉ CADA VEZ QUE SUBA UN CAPÍTULO NUEVO] [GRACIAS POR LEER]
sábado, 1 de marzo de 2014
Forbidden - Capítulo 30
Quise incorporarme apresuradamente para buscar la ropa desperdigada por todo el suelo de mi habitación, rezando para que los tacones no hiciesen mucho ruido al chocar contra el parquet de madera, y así hubiese sido si él no me hubiese lirado del brazo para dejarme caer de nuevo a su lado. Mierda. De un momento a otro nos echarán en falta y estoy segura de que el primer lugar donde mirarían sería en mi cuarto, sin dar tiempo a Megan para que los entretenga, puesto que estoy segura que ella sabe donde estamos nosotros ahora.
- ¿Adónde vas? Aún no he terminado contigo. -Pasó una pierna por encima de mi y se incorporó sobre ella mientras ponía cada una de sus manos a cada lado de mi cabeza. Si lo que pretende es que me vuelva loca lo está consiguiendo; tenerle así, encima de mi, con aquellos músculos marcados en sus brazos adornados con tinta negra me deja maravillada. Por más que lo miro no puedo imaginar que todo él sea real.
- Harry, no podemos -puse demasiado esfuerzo para que mi voz sonase imponente y no reflejase cuanta lujuria y deseo llevaba entre líneas, realmente no quería parar en aquel momento -. Todos están abajo y notarían nuestra ausencia.
- No si somos rápidos -mi mente decayó al segundo. Sus labios encontraron los míos sedientos por los suyos, cuales moldeaban y guiaban mi boca al ritmo lento, pero a la vez de infarto, que él imponía. Empleé todas mis fuerzas mentales para librarme de ese beso, sin embargo, no conseguí hacerlo ya que me estaba llevando al séptimo cielo. Harry bajó su mano derecha hacia mi mandíbula y la sujetó contra la suya para inmovilizarme aún más. Una de las pocas cosas que he podido verificar sobre él es como le gusta tener el control de la situación, siempre intenta estar al mando y cuando se le va de las manos hace la primera locura que se le venga en mente para tratar de solventarlo, como aquella vez que pegó a ''uno de los suyos'' por mi, como aquella vez que me salvó, literalmente, de aquellos motoristas de la nave en la cual yo no debí entrar, aunque no siento ningún remordimiento acerca de haber estado ahí, tan solo me siento culpable de haber puesto en peligro a mis amigos, o por lo menos a quien considero mis amigos ya que no sé lo que Harry es para mi.
Cuando se asegura de que me tiene completamente cautivada por él aparta sus manos dudosamente de mi cara para girar hacia mi derecha y quedarse tumbado boca arriba, como yo. ¿Por qué ha parado? Y lo qué me inquieta más, ¿por qué me importa tanto que haya parado?
- No me gusta que seas tan adictiva -susurró su pensamiento.
Giro mi cabeza hacia él y mi cuerpo le sigue para enroscarse al rededor de su deslumbrante torso. Harry parece confundirle mi cariñoso gesto por unos segundos, antes de pasar una mano por mi espalda y abrazarme entre sus fuertes brazos, dejo caer un leve suspiro y beso su pecho. Jamás había imaginado que podría sentir tan bien el abrazo de alguien. Alzo un poco mi cabeza y así dejar un rastro de caricias y besos hasta su clavícula para al fin levantar mi mirada hacia sus ojos verdes cuales me miran sin perder detalle, completamente abstraído en mi y en mis besos. Quizás debería hacerle caso a mis sentimientos y obviar lo que mi cabeza dice a gritos «¡Sepárate de él!», hay algo dentro de mi que me recuerda a cada segundo lo peligroso que puede ser esto, podría hacerme daño, y ese algo también lo siente él, lo sé, lo sé por la forma en la cual me mira como si fuese un pequeño y frágil objeto de cristal, como si quisiera cuidar de mi en cada momento sea cual sea la causa y creo que estoy dispuesta a dejarle hacerlo, con tal de poder saber algo más sobre él.
En mi cabeza llena de dudas hay una que sé definitivamente que esta resuelta y es que él se está volviendo algo adictivo, también para mi, que no quiero dejar de probar, por muy prohibido que estés, Harry.
Cuando se asegura de que me tiene completamente cautivada por él aparta sus manos dudosamente de mi cara para girar hacia mi derecha y quedarse tumbado boca arriba, como yo. ¿Por qué ha parado? Y lo qué me inquieta más, ¿por qué me importa tanto que haya parado?
- No me gusta que seas tan adictiva -susurró su pensamiento.
Giro mi cabeza hacia él y mi cuerpo le sigue para enroscarse al rededor de su deslumbrante torso. Harry parece confundirle mi cariñoso gesto por unos segundos, antes de pasar una mano por mi espalda y abrazarme entre sus fuertes brazos, dejo caer un leve suspiro y beso su pecho. Jamás había imaginado que podría sentir tan bien el abrazo de alguien. Alzo un poco mi cabeza y así dejar un rastro de caricias y besos hasta su clavícula para al fin levantar mi mirada hacia sus ojos verdes cuales me miran sin perder detalle, completamente abstraído en mi y en mis besos. Quizás debería hacerle caso a mis sentimientos y obviar lo que mi cabeza dice a gritos «¡Sepárate de él!», hay algo dentro de mi que me recuerda a cada segundo lo peligroso que puede ser esto, podría hacerme daño, y ese algo también lo siente él, lo sé, lo sé por la forma en la cual me mira como si fuese un pequeño y frágil objeto de cristal, como si quisiera cuidar de mi en cada momento sea cual sea la causa y creo que estoy dispuesta a dejarle hacerlo, con tal de poder saber algo más sobre él.
En mi cabeza llena de dudas hay una que sé definitivamente que esta resuelta y es que él se está volviendo algo adictivo, también para mi, que no quiero dejar de probar, por muy prohibido que estés, Harry.
- ¿Dónde te habías metido? -Pregunto mirando fijamente a sus ojos.
Él sonríe melancólicamente mostrando sus hoyuelos lo que me provoca una sonrisa involuntaria a mi también. Que guapo es, por favor.
- Donde siempre estoy -dice mirando hacia algún lugar perdido entre las vista de mi ventana cerrada.
- ¿Por qué siempre te apartas?
- No merece la pena que te comas la cabeza preguntando algo que sabes que no va a tener respuesta, Samantha.
- ¿Por qué no? -Vuelvo a preguntar con la misma esperanza de antes, nula.
- Samantha, olvídalo.
Harry es demasiado paciente conmigo y eso me gusta. Finalmente desisto, es pelear por pelear y ahora mismo no tengo ganas de eso, tan solo quiero quedarme así durante muchísimo tiempo, encarcelada bajo sus brazos.
Alguien sacude el pomo de mi habitación y nos saca dolorosamente a ambos de nuestro bonito momento. Doy un brinco sobre la cama y Harry me inmoviliza tapándome la boca con su enorme mano, haciéndome notar el olor a plata del anillo que tenía en el dedo pulgar. Le miro y observo que tiene una media sonrisa, de nuevo viene a mi mente su frase ''esto va a ser divertido''.
- Sam, ¿estás ahí? -La voz de mi madre resuena a través de la puerta cerrada.
Sin dejar de mirarnos, Harry, baja su mano de mi boca y articula un ''dile que ahora bajas''.
- Aho... ahora abajam¡Bajo! Ahora bajo... -Mierda, esto me pasa por hablar mirando a los ojos de Harry.
Harry intenta controlar una risa y niega con la cabeza a la vez. Menudo fallo, habrá pensado que soy tonta o algo. Aquella sonrisa provocó algo en mi interior que me incitaba a llevar mis labios hacia los suyos, no obstante controlé mis instintos primarios. Sé que si le beso de nuevo podría llevarme hasta la saciedad.
- ¿Estas bien, hija? ¿Por qué has echado el pestillo?
- Si, eh... ya sabes, hay mucha gente y cualquiera podría entrar a mi habitación sin avisar -hablo en doble sentido, un doble sentido que solo Harry podría entender y así lo hizo por como me sonrió.
- ¿Quién podría subir? Anda baja, ya han llegado todos los invitados y vamos a empezar a cenar.
- Está bien, ahora bajo.
La cara de Harry cambió por completo de una sonrisa a un semblante sin expresividad, ¿que pasa? ¿Era por mi metedura de pata? Pero si no se ha notado tanto.
- Eh, ¿qué pasa? - Susurro alzando una mano hacia su pecho, pero él la baja de nuevo a su sitio. Ya empezamos, ¿ahora qué pasa? Arrugo el ceño y por la forma de mi mueca sabe que quiero una explicación.
- Vístete. -Ordena señalando el vestido.
Por mas que busco en su rostro un ápice de sentimiento no encuentro nada. De repente se ha vuelto tan distante.
- Estupendo, Don bipolar ha vuelto. -Le dedico una mirada seria antes de levantarme de la cama y separarme dolorosamente de él para buscar la ropa.
Recogí el vestido y me lo coloqué por la cabeza con cuidado de no revolverme más el peinado, más de lo que ya de por sí estaba. Mientras me ocupaba en volver a parecer una persona decente podía sentir la mirada punzante de Harry quemando mi espalda, él se había quedado en la cama en todo momento observándome, pero yo no había tenido el valor suficiente de girar la cabeza hacia donde se encontraba, volvía a tener la cabeza llena de dudas y eso me hacía sentir algo extrañamente incómoda. ¿Por qué de repente se ha vuelto tan raro? Debe tener un trastorno, es la única cosa que se me ocurre ante eso. Pude oír los pasos de Harry recorriendo la habitación en silencio, incluso pude percibir como el ambiente a mi alrededor se cargaba de energía cuando se acercaba a mi haciendo que mi corazón bombardease incontroladamente con más fuerza. Sus manos volvieron a posarse en mi cintura haciéndome estremecer, da igual cuantas veces me toque o me mire, siempre me siento en los siete cielos cuando lo hace y eso es algo que necesito evitar aunque no puedo, no soy fuerte cuando él está cerca de mi, no soy lo suficientemente fuerte. Su cabeza se coló por el hueco de mi cuello y echó la mía hacia un lado sutilmente para depositar un rastro de besos húmedos desde la base del cuello hacia detrás de mi oreja, pero ¿qué hace? Los gemidos son liberados de mi garganta mientras que busco sus manos en la cintura y entrelazo mis dedos fuertemente con los de él. Dios, este hombre me va a volver loca... De repente me besa, luego no deja que le toque y ahora me hace estremecer de placer ¿qué le pasa? Esto es lo que me hace replantearme si realmente es bueno o no es bueno para mi, aunque no puedo evitar caer a sus pies, diga lo que diga, haga lo que haga.
- Ten cuidado con lo que dices y a quién te pegas esta noche -susurra en mi oído.
Abro los ojos y me doy la vuelta algo aturdida por sus dulces besos, cuando lo hago me percato de que se ha puesto los pantalones y la camisa, faltandole los últimos cuatro botones por abrochar, finalmente, lo que me hace perder el control sobre mis pensamientos es cuando fijo mi vista en sus tatuajes.
- Haz como si nada de esto hubiera pasado.
Levanto mi mirada hacia su rostro a la vez que aspiro por la boca, ¿cómo que actúe como si nada de esto hubiese pasado? ¿Qué? Su rostro luce apagado, algo triste o angustiado diría yo, o quizás son imaginaciones mías aunque no lo creo.
- ¿Qué? ¿Qué dices? ¿Cómo que nada de esto ha pasado? ¿Harry estas de bro... -Él me interrumpe.
- Samantha -se agachó hasta mi altura y me cogió de la mandíbula, obligándome a seguirlo con la mirada -. Es mejor así, no te acerques a mi esta noche, soy un extraño y esto nunca ha pasado.
¿¡Qué!?
- No -digo más alto de lo que creo y Harry abre los ojos de par en par -. Esto si que ha pasado, por Dios, deja de jugar conmigo -las lágrimas empezaban a aflorar en mis ojos.
Harry niega con la cabeza antes de darme un impresionante beso en mis labios cual me deja completamente sin respiración.
- No juego contigo, jamás haría tal cosa, tan solo no lo comprendes Samantha -habla con nuestras frentes juntas.
- Pues explícamelo. -Intento que las lágrimas no vayan a más.
Y ese sentimiento de soledad y angustia vuelve a apoderarse de mi pecho, otra vez no.
El silencio de la habitación se rompió por un profundo suspiro arrancado del pecho de Harry, dos segundos después me confesó que no podía contármelo y se marchó de mi cuarto y con él se fue una parte de mi, dejándome con un profundo vacío en mi interior. Otra vez vuelve a hacerme lo mismo, como si no significase nada para él, como si tan solo fuese su juguete sexual, algo que tiras si te cansas de él y lo mejor es que soy tan imbécil que dejo que me trate como tal. Maldita sea ¿Por qué?
Seco mis lágrimas y rehuso el pensamiento de volverme a maquillar ¿para qué? Ya no tengo nanas de nada, es más, ni si quiera sé si podré ser lo suficientemente valiente como para enfrentarme a Harry, no se si seré capaz de bajar ahí abajo y encontrarme con él de nuevo, le odio, juro que le odio. ¿Cómo puedo ser tan estúpida? Siempre me hace lo mismo y yo le dejo, incluso me miento a mi misma, si, sé que lo hago, pienso que Harry siente algo por mi, que en el fondo no quiere que me pase nada malo, pero es él el único que me hace daño, mintiéndome, ¿el qué no quiere que sepa? Nada, tan solo será una excusa para borrar su sentimiento de culpa por utilizarme. Me usa y me deja tirada después, así se las gasta Harry.
- ¡Sam! - Megan aparece por la puerta de mi habitación.
Giro mi cuerpo hacia ella y la enfilo con la mirada, Megan también ha tenido que ver en esto y me las va a pagar por partes iguales.
- ¿Estas de parte de Harry? -Pregunto sin dejarle hablar.
La expresión de Megan es de completa confusión, pero al instante cae en la cuenta y abre los ojos como platos, parece muy asustada.
- ¿Te lo ha dicho?
- Yo he preguntado antes.
¿Me ha dicho el qué? ¿Que se supone que le importo pero después me dice que haga como si no le conociera? Si, me lo ha dicho y me lo ha dejado suficientemente claro.
- ¿Qué? Por supuesto que estoy de parte de Harry -Dice como si aquello fuese lo más normal del mundo -. ¿Acaso tú no?
Aquello me deja totalmente descolocada, ¿mi mejor amiga está departe de él, del chico que está rompiendo mi corazón? No me lo puedo creer y esto hace que dude por unos instantes que estemos hablando de lo mismo, no obstante no voy a preguntar mi duda, no tengo ganas de hablar y no me importa nada, quiero estar sola.
- Vete, por favor. -Decirle esto a mi mejor amiga no es un buen trago.
- ¿Sam...? -Megan da dos pasos hacia mi pero yo retrocedo -. ¿Qué pasa? ¿Qué es lo que te ha dicho? -Definitivamente no estamos hablando de lo mismo.
- ¿Qué es lo que me tenía que haber dicho?
Megan abre la boca pero antes de que diga algo escucho la voz de mi madre.
- ¡Samantha! -Grita desde la escalera. Megan captura mi mano para sacarme a rastras de mi cuarto.
- Ya hablaremos de esto después, pero por si acaso no te lo ha dicho ya te lo digo yo -se para antes de bajar la escalera y me mira detenidamente -. Ni se te ocurra acercarte a Harry, ya habéis tenido vuestro tiempo por esta noche y con eso debe de valerte -vuelve a girarse y bajamos la escalera corriendo, antes de que mi madre nos de otro de sus gritos.
Mi cabeza es un completo descontrol en este momento, busco tan solamente una buena razón para todo esto, pero no encuentro ninguna y no se si quiero encontrarla ahora mismo.
Entramos al salón plagado de gente, si pensaba que antes estaba lleno ahora está a rebosar ¿desde cuando mis padres conocían a tantas personas? Menos mal que nuestro salón era bastante grande, lujo que mis padres se podían permitir al ser casi los dueños de una gran empresa.
Bajo mi cabeza para no encontrarme con él y dejo que Megan me guíe por la sala hasta nuestros respectivos asientos juntos, saco la silla y me acomodo en ella al igual que Megan hace con la suya. Mi pie estaba dando saltitos incontrolados junto a mis dedos haciendo un ritmo nervioso sobre la mesa que Megan logró parar antes de que hiciera un agujero en ella o en el suelo.
- Cálmate, tía -susurra soltando mi mano y cogiendo la botella de agua para servirnos a las dos.
Hago una señal con la mano para indicarle que no quiero agua.
- Prefiero cocacola.
Ya que no me gusta beber alcohol delante de mis padres tendré que saciar esta angustia con algo mejor que agua.
- ¿Cocacola para que te pongas más nerviosa? Me parece que no Sami.
- Que no me llames Sami -digo con indignación.
Oigo como ella suspira y yo giro mi cabeza hacia el otro lado mientras apoyo mi mandíbula en la palma de la mano, no quiero tener otra pelea y menos con ella, nuestras disputas son las que más me agotan puesto que Megan siempre o casi siempre lleva el sentido moral de la situación y yo me limito a ser la cabezota que lo ve todo a su manera, aunque siempre termino dándole la razón. Ahora estoy demasiado cabreada como para eso.
Alzo mis ojos temerosos por encontrarse con los Harry, pero justo donde estoy mirando no hay ningún rastro de él y no se si eso me gusta o me disgusta. Sigo oteando la sala por mera curiosidad, veo algunos empresarios charlando con otros de su misma categoría, algunos ríen, otros dialogan de lo que debe ser algo ''importante'' pues sus caras reflejan la seriedad del asunto. Pf, trajeados, siempre tan formales y dándole importancia hasta a el más mínimo detalle, como lo son mis padres.
Repentinamente veo como un grupo de jóvenes entran al salón desde el patio trasero, acompañados de dos hombres de mediana edad, parecen muy jóvenes como para llevar algún tipo de empresa como la de mis padres o cualquier prototipo de jefe de negocios, entonces ¿quienes son y qué hacen aquí? Achiné un poco la vista y recorrí mi mirada por cada uno de ellos hasta encajarla en unos ojos verdes que estaban anteriormente mirando los míos, de nuevo siento ese pinchado recorriendo todo mi ser, está ahí. Es Harry. Aparté la mirada rápidamente aunque ya no servía de nada, me había pillado mirándole y por la cara que ponía me advertía que dejase de observar.
- Disimulas bastante mal -Megan susurra -. Qué te he dicho antes, que hagas como si nada.
- ¿Quienes son? Los conoces, ¿verdad?
Ella negó con la cabeza y se negó a contestar. Su actitud despectiva aumentó aún más mi curiosidad.
- Megan. -Le advertí.
Volví a mirar al grupo que había entrado al salón para aclarar mis dudas, quizás es por ellos por los cuales no puedo acercarme, y si es así, quiero descubrir el por qué, ya que Megan y Harry se niegan a hacerlo.
Hola :)
Quería disculparme por tardar tanto en subir un nuevo capítulo de Forbidden pero he tenido una semana agobiada con los exámenes y aparte mi inspiración había decaído por completo. Sé que algunos os habéis molestado y por eso intentaré subir más regularmente, aunque también pido algo de compresión por vuestra parte, cosa que estoy segura que la mayoría lo hacéis. Así que gracias por ser tan pacientes conmigo. Besos :)
[COMENTAD QUE OS HA PARECIDO ESTE CAPÍTULO AQUÍ O POR MI TWITTER @BACKFORBRITISH, Y SI OS GUSTÓ RECOMENDARLA, POR FAVOR, ES MUY IMPORTANTE] [SI QUERÉIS SEGUIR LEYENDO FORBIDDEN, MANDADME UN TWEET A MI TWITTER Y OS AVISARÉ CADA VEZ QUE SUBA UN CAPÍTULO NUEVO] [GRACIAS POR LEER]
- Ten cuidado con lo que dices y a quién te pegas esta noche -susurra en mi oído.
Abro los ojos y me doy la vuelta algo aturdida por sus dulces besos, cuando lo hago me percato de que se ha puesto los pantalones y la camisa, faltandole los últimos cuatro botones por abrochar, finalmente, lo que me hace perder el control sobre mis pensamientos es cuando fijo mi vista en sus tatuajes.
- Haz como si nada de esto hubiera pasado.
Levanto mi mirada hacia su rostro a la vez que aspiro por la boca, ¿cómo que actúe como si nada de esto hubiese pasado? ¿Qué? Su rostro luce apagado, algo triste o angustiado diría yo, o quizás son imaginaciones mías aunque no lo creo.
- ¿Qué? ¿Qué dices? ¿Cómo que nada de esto ha pasado? ¿Harry estas de bro... -Él me interrumpe.
- Samantha -se agachó hasta mi altura y me cogió de la mandíbula, obligándome a seguirlo con la mirada -. Es mejor así, no te acerques a mi esta noche, soy un extraño y esto nunca ha pasado.
¿¡Qué!?
- No -digo más alto de lo que creo y Harry abre los ojos de par en par -. Esto si que ha pasado, por Dios, deja de jugar conmigo -las lágrimas empezaban a aflorar en mis ojos.
Harry niega con la cabeza antes de darme un impresionante beso en mis labios cual me deja completamente sin respiración.
- No juego contigo, jamás haría tal cosa, tan solo no lo comprendes Samantha -habla con nuestras frentes juntas.
- Pues explícamelo. -Intento que las lágrimas no vayan a más.
Y ese sentimiento de soledad y angustia vuelve a apoderarse de mi pecho, otra vez no.
El silencio de la habitación se rompió por un profundo suspiro arrancado del pecho de Harry, dos segundos después me confesó que no podía contármelo y se marchó de mi cuarto y con él se fue una parte de mi, dejándome con un profundo vacío en mi interior. Otra vez vuelve a hacerme lo mismo, como si no significase nada para él, como si tan solo fuese su juguete sexual, algo que tiras si te cansas de él y lo mejor es que soy tan imbécil que dejo que me trate como tal. Maldita sea ¿Por qué?
Seco mis lágrimas y rehuso el pensamiento de volverme a maquillar ¿para qué? Ya no tengo nanas de nada, es más, ni si quiera sé si podré ser lo suficientemente valiente como para enfrentarme a Harry, no se si seré capaz de bajar ahí abajo y encontrarme con él de nuevo, le odio, juro que le odio. ¿Cómo puedo ser tan estúpida? Siempre me hace lo mismo y yo le dejo, incluso me miento a mi misma, si, sé que lo hago, pienso que Harry siente algo por mi, que en el fondo no quiere que me pase nada malo, pero es él el único que me hace daño, mintiéndome, ¿el qué no quiere que sepa? Nada, tan solo será una excusa para borrar su sentimiento de culpa por utilizarme. Me usa y me deja tirada después, así se las gasta Harry.
- ¡Sam! - Megan aparece por la puerta de mi habitación.
Giro mi cuerpo hacia ella y la enfilo con la mirada, Megan también ha tenido que ver en esto y me las va a pagar por partes iguales.
- ¿Estas de parte de Harry? -Pregunto sin dejarle hablar.
La expresión de Megan es de completa confusión, pero al instante cae en la cuenta y abre los ojos como platos, parece muy asustada.
- ¿Te lo ha dicho?
- Yo he preguntado antes.
¿Me ha dicho el qué? ¿Que se supone que le importo pero después me dice que haga como si no le conociera? Si, me lo ha dicho y me lo ha dejado suficientemente claro.
- ¿Qué? Por supuesto que estoy de parte de Harry -Dice como si aquello fuese lo más normal del mundo -. ¿Acaso tú no?
Aquello me deja totalmente descolocada, ¿mi mejor amiga está departe de él, del chico que está rompiendo mi corazón? No me lo puedo creer y esto hace que dude por unos instantes que estemos hablando de lo mismo, no obstante no voy a preguntar mi duda, no tengo ganas de hablar y no me importa nada, quiero estar sola.
- Vete, por favor. -Decirle esto a mi mejor amiga no es un buen trago.
- ¿Sam...? -Megan da dos pasos hacia mi pero yo retrocedo -. ¿Qué pasa? ¿Qué es lo que te ha dicho? -Definitivamente no estamos hablando de lo mismo.
- ¿Qué es lo que me tenía que haber dicho?
Megan abre la boca pero antes de que diga algo escucho la voz de mi madre.
- ¡Samantha! -Grita desde la escalera. Megan captura mi mano para sacarme a rastras de mi cuarto.
- Ya hablaremos de esto después, pero por si acaso no te lo ha dicho ya te lo digo yo -se para antes de bajar la escalera y me mira detenidamente -. Ni se te ocurra acercarte a Harry, ya habéis tenido vuestro tiempo por esta noche y con eso debe de valerte -vuelve a girarse y bajamos la escalera corriendo, antes de que mi madre nos de otro de sus gritos.
Mi cabeza es un completo descontrol en este momento, busco tan solamente una buena razón para todo esto, pero no encuentro ninguna y no se si quiero encontrarla ahora mismo.
Entramos al salón plagado de gente, si pensaba que antes estaba lleno ahora está a rebosar ¿desde cuando mis padres conocían a tantas personas? Menos mal que nuestro salón era bastante grande, lujo que mis padres se podían permitir al ser casi los dueños de una gran empresa.
Bajo mi cabeza para no encontrarme con él y dejo que Megan me guíe por la sala hasta nuestros respectivos asientos juntos, saco la silla y me acomodo en ella al igual que Megan hace con la suya. Mi pie estaba dando saltitos incontrolados junto a mis dedos haciendo un ritmo nervioso sobre la mesa que Megan logró parar antes de que hiciera un agujero en ella o en el suelo.
- Cálmate, tía -susurra soltando mi mano y cogiendo la botella de agua para servirnos a las dos.
Hago una señal con la mano para indicarle que no quiero agua.
- Prefiero cocacola.
Ya que no me gusta beber alcohol delante de mis padres tendré que saciar esta angustia con algo mejor que agua.
- ¿Cocacola para que te pongas más nerviosa? Me parece que no Sami.
- Que no me llames Sami -digo con indignación.
Oigo como ella suspira y yo giro mi cabeza hacia el otro lado mientras apoyo mi mandíbula en la palma de la mano, no quiero tener otra pelea y menos con ella, nuestras disputas son las que más me agotan puesto que Megan siempre o casi siempre lleva el sentido moral de la situación y yo me limito a ser la cabezota que lo ve todo a su manera, aunque siempre termino dándole la razón. Ahora estoy demasiado cabreada como para eso.
Alzo mis ojos temerosos por encontrarse con los Harry, pero justo donde estoy mirando no hay ningún rastro de él y no se si eso me gusta o me disgusta. Sigo oteando la sala por mera curiosidad, veo algunos empresarios charlando con otros de su misma categoría, algunos ríen, otros dialogan de lo que debe ser algo ''importante'' pues sus caras reflejan la seriedad del asunto. Pf, trajeados, siempre tan formales y dándole importancia hasta a el más mínimo detalle, como lo son mis padres.
Repentinamente veo como un grupo de jóvenes entran al salón desde el patio trasero, acompañados de dos hombres de mediana edad, parecen muy jóvenes como para llevar algún tipo de empresa como la de mis padres o cualquier prototipo de jefe de negocios, entonces ¿quienes son y qué hacen aquí? Achiné un poco la vista y recorrí mi mirada por cada uno de ellos hasta encajarla en unos ojos verdes que estaban anteriormente mirando los míos, de nuevo siento ese pinchado recorriendo todo mi ser, está ahí. Es Harry. Aparté la mirada rápidamente aunque ya no servía de nada, me había pillado mirándole y por la cara que ponía me advertía que dejase de observar.
- Disimulas bastante mal -Megan susurra -. Qué te he dicho antes, que hagas como si nada.
- ¿Quienes son? Los conoces, ¿verdad?
Ella negó con la cabeza y se negó a contestar. Su actitud despectiva aumentó aún más mi curiosidad.
- Megan. -Le advertí.
Volví a mirar al grupo que había entrado al salón para aclarar mis dudas, quizás es por ellos por los cuales no puedo acercarme, y si es así, quiero descubrir el por qué, ya que Megan y Harry se niegan a hacerlo.
Hola :)
Quería disculparme por tardar tanto en subir un nuevo capítulo de Forbidden pero he tenido una semana agobiada con los exámenes y aparte mi inspiración había decaído por completo. Sé que algunos os habéis molestado y por eso intentaré subir más regularmente, aunque también pido algo de compresión por vuestra parte, cosa que estoy segura que la mayoría lo hacéis. Así que gracias por ser tan pacientes conmigo. Besos :)
[COMENTAD QUE OS HA PARECIDO ESTE CAPÍTULO AQUÍ O POR MI TWITTER @BACKFORBRITISH, Y SI OS GUSTÓ RECOMENDARLA, POR FAVOR, ES MUY IMPORTANTE] [SI QUERÉIS SEGUIR LEYENDO FORBIDDEN, MANDADME UN TWEET A MI TWITTER Y OS AVISARÉ CADA VEZ QUE SUBA UN CAPÍTULO NUEVO] [GRACIAS POR LEER]
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)